La ultraderecha ha pasado de demonizar a todo lo que huela a “rojo” a intentar ponerse la chupa de cuero y la pose de rebelde para pescar a la juventud. Lo que antes habrían tachado de perroflauta antisistema, ahora lo convierten en icono generacional compatible con corbata azul marino y discurso antiélites desde el ático.
El tuit de Feijóo sobre Robe es casi la escena final: el político serio, institucional, apropiándose de la épica de un tipo que, de estar vivo, probablemente los habría mandado a paseo sin demasiadas metáforas.
Se han olvidado de una carta de Robe al alcalde de Plasencia, del PP, en la que Robe no iba “de artista comprometido”, iba directamente de vecino cabreado con puntería de francotirador y biblioteca debajo del brazo. Usó a Miguel Hernández como si fuera una barra de hierro literaria para darle en los morros a un poder local que jugaba a censor de parroquia mientras presumía de velar por la “salud intelectual” de la juventud.
Se cachondeaba del alcalde tratándolo de pequeño inquisidor de provincias: le recordaba que la gente solo le pedía que no fuera chorizo, que gestionase con decencia y que dejase de decidir qué puede escuchar el personal en su propio pueblo.
Y remataba con dos bofetadas muy de Robe: primero, “tiembla alcalde”, porque la música va a sonar igual en cada casa, aunque la prohíba en la plaza, y segundo, la amenaza más placentina posible: “tocaremos en Plasencia cuando nos dé la gana”, que es la manera fina de mandarlo a pastar con métrica y firma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario