En pleno vendaval político, buena parte de los alcaldes, dirigentes y hasta la consejera socialista de Igualdad de Castilla-La Mancha han decidido que el mejor momento para sacar el cuchillo es cuando su propio secretario general está en el suelo. Esa pulsión por devorar al líder herido dice mucho menos del líder que de la fauna política que le rodea.
No hay nada más cómodo que hacerse el valiente cuando el jefe está débil y la marca PSOE atraviesa una crisis general: es la crítica con red, el “ahora sí” de quien calló cuando el poder era sólido y los cargos, seguros. Esos alcaldes y cargos que ahora se rasgan las vestiduras no estaban desaparecidos cuando tocaba dar la cara en defensa del proyecto, solo estaban ocupados en asegurar presupuestos, fotos y subvenciones mientras el partido se desgastaba a nivel estatal.
La actitud de ciertos dirigentes y cuadros locales no tiene nada que ver con la regeneración, sino con un localismo de saldo: “sálvese mi cortijo y que arda lo demás”. Se presentan como voces “valientes” y “libres” cuando en realidad actúan como tácticos de municipio, midiendo encuestas comarcales mientras contribuyen a debilitar aún más a la organización que les ha dado siglas, recursos y presencia institucional.
Lo de la consejera socialista que se permite disparar contra su propio secretario general en mitad del temporal es especialmente indecente: nadie le ha oído plantear una alternativa ideológica seria, solo ajustar cuentas internas y deslizar que “hay que abrir un debate” justo cuando huele a sangre. Ese tipo de fuego amigo no es autocrítica, es canibalismo político encubierto de preocupación por “la gente”.
La imagen que proyectan es demoledora: socialistas de Castilla-La Mancha que, en lugar de cerrar filas con su secretario general para repensar proyecto, discurso y alianzas, abren en canal al primer síntoma de debilidad para ver quién coloca mejor su silla. Y lo más grave no es solo el espectáculo interno, sino el mensaje hacia fuera: si ni sus propios alcaldes respetan al secretario general cuando las cosas van mal, ¿por qué habría de confiar en ellos una ciudadanía que busca coherencia, no un mercadillo de vanidades en plena tormenta?
¿Habrán pensado en salir de ese partido o en presentar una alternativa? Igual no han calibrado ninguna de las dos opciones, solo interesados en mantener el sillón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario