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miércoles, 8 de mayo de 2013

Si las primarias son nuevas, necesitan un reglamento nuevo

Parece que por fin, en el partido socialista habrá primarias. Puede que la fecha de realizarlas aún este en un tira y afloja interesado, pero el desenlace a favor de celebrar el proceso es indiscutible. Incluso diría que las circunstancias aconsejarían que no se dilate la aplicación del procedimiento.
 
Muchos y muchas sabemos, que el celebrar primarias por sí solo no va a solucionar los problemas que actualmente existen respecto al ejercicio del liderazgo en el partido. Pero no es menos cierto, que ayudaran a que se produzca una circulación interna de cargos orgánicos que se han perpetuado en la dirección, aún cambiando la Secretaría General, y sobre todo, mejoraran la democracia interna en las agrupaciones.
 
Ha llegado el momento de rescatar la política con mayúsculas, de más democracia interna, y de recuperar los principios de la izquierda de participación en libertad y de forma solidaria. Quienes hemos defendido la premisa de un militante un voto, queremos primarias no solo por nuestro convencimiento de que la participación es intrínsecamente buena, sino porque es una forma de aumentar la calidad democrática interna de nuestra organización, y de que la militancia se sienta parte de las decisiones de partido.
 
Hoy dicen que todo está inventado, y que lo importante es copiar bien. Existen países y organizaciones en los que mirarse, e incluso en nuestro país el PSC tiene un reglamento para primarias, pero reglamentar las primarias con un contenido nuevo, es imperioso antes que lanzarnos a aplicarlas, y quizás, ello aconsejaría que ya existiese creado un grupo de trabajo que elabore ese reglamento y que permitiese que el mismo llegase a tiempo de ser refrendado en la próxima Conferencia política.
 
Para muchos, ese reglamento de primarias, debe modificar la actual práctica de que quien gana una elección a la Secretaría General, nombra su propia (sinónimo de propiedad) Comisión Ejecutiva, lo haga con negociación o sin ella con las demás candidaturas que concurrieron al proceso de elección. Cambiar para mejorar, es que la nueva ejecutiva sea fiel reflejo de la realidad del partido, y en su composición estén representadas proporcionalmente las demás candidaturas no vencedoras, sin que esto tenga porque estar reñido con el hecho de que el Secretario General cuente con una permanente de su absoluta confianza. No puede continuarse, como ocurre ahora, con el hecho de que la candidatura más votada decida todo, y las demás opciones se vean apartadas por completo de la Ejecutiva, o representadas solo simbólicamente.
 
Definir los electores es un aspecto fundamental. Al igual que una elección para candidato a una institución, posiblemente sea más aconsejable la participación de los simpatizantes que luego serán también electores en unos comicios institucionales, la elección de la Secretaria General del partido, consideramos muchos que debería ceñirse a la estricta participación como electores de la militancia al corriente de pago de cuotas, puesto que el ámbito de actuación del SG se ciñe sobre esta militancia exclusivamente. Cosa distinta es si ese Secretario/a general luego opta a un cargo institucional en nombre del partido para lo que considero debería obtener no solo el respaldo de la militancia, sino también el de los simpatizantes.
 
Un segundo aspecto a concretar y no dejar al azar o a la disponibilidad personal, es el perfil que deben reunir los o las candidatos/as a la Secretaria General. Posiblemente el momento político pueda condicionar unos requisitos u otros en un momento dado, lo que aconsejaría no plasmar un perfil cerrado para todas las elecciones, pero si establecer unos mínimos que podrían adecuarse a cada proceso dentro de un boceto general.
 
La pregunta de ¿quiénes pueden ser candidatos a Secretario/a General?, se ha respondido hasta ahora estableciendo como requisito la presentación de un número determinado de avales. En el caso de la Secretaria General los avales se obtenían de los diferentes comités (Federal, Regional, Provincial) o de la militancia. Quizá haya llegado el momento de que ser candidato deba dejarse en exclusiva a manos de la militancia estableciendo que un tanto por ciento de la misma respalde la candidatura. No es entendible reticencias a que esto sea así, porque parece claro que quien tenga el respaldo del Comité  correspondiente, no debería tener ningún inconveniente para obtener el respaldo porcentual de la militancia a la que ese comité representa.
 
El reglamento de primarias deberá tener en cuenta la posibilidad de que se presenten más de dos candidaturas. Si concurren dos solamente, parece lógico que la designación recaiga sobre el que obtenga más del 50%, pero si son más de dos la elección debería contemplar un sistema de doble vuelta.
 
En caso de darse la concurrencia de más de dos candidatos/as, parece lógico pensar que si alguno obtiene más del cincuenta por ciento, se considere electo en primera vuelta, mientras que si no es así, se produzca una elección en segunda vuelta entre  los o las dos más votados en la primera.
 
Por último algo que consideramos fundamental: aplicar el de abajo arriba. Dicho de otra manera, que se elijan las Secretarias Generales de Agrupación local las primeras, luego las de provincia, de región, y por último la Secretaria General Federal. El sistema actual, inverso al planteado ahora, condiciona el proceso de elección conforme se desciende en la pirámide de la estructura,
 
Solo he plasmado algunas consideraciones sobre como reglamentar el proceso, pero seguro que hay propuestas mejores, lo que no es discutible es la necesidad de establecer reglamentariamente las primarias, se oponga quien se oponga.

viernes, 29 de marzo de 2013

Ya vale de cerrar los ojos: imprescindible el “un militante, un voto”


Ayer leí un artículo sobre la valoración ciudadana de los dos grandes partidos PP y PSOE, y de las dos fuerzas emergentes IU y UPyD, que plantean ser la alternativa al bipartidismo. La conclusión que extraía era la necesidad de que se produzcan cambios en la ley electoral para que se llegue a evitar el bipartidismo, y que no hay configurada una alternativa similar a la italiana representada por Grillo, aunque puede surgir.

Esta mañana y en la misma línea de análisis, leía una encuesta de europapress.es encuesta en la que se refleja el grado de desafección ciudadana con los grandes partidos y sus líderes. En mi  facebook cuestionaba que mas hace falta ver para que en el PSOE se reaccione.

Curiosamente en ambas publicaciones se obvia la opción de que en uno de los dos grandes partidos se produzca una profunda transformación de proyecto y cambio en el liderazgo, y cuál sería su repercusión en el panorama que describen. Que el cambio se produzca en el PP no es posible, porque ni tan siquiera es probable. Que ocurra en el PSOE, no solo es probable sino que es posible por estar cada vez mas internamente demandada, como confirma la encuesta citada. Es hasta necesario.

El deterioro de la política ante los ciudadanos es claramente fruto de actitudes indeseables de los partidos en ocasiones, y en otras precisamente por la falta de actuación de sus cúpulas dirigentes. Que eso haya ocurrido en el PSOE me duele, y aunque sé que se trata de evitar ese deterioro con más transparencia, profundización de la democracia interna, lo que no acaba de asumirse por la dirección, es que para que esos cambios resulten creíbles al electorado es imprescindible la participación de la totalidad de nuestras bases y no solo de las elites. Extender la propuesta gallega a toda España era una oportunidad de avanzar, no un problema interno como se ha transmitido desde la Ejecutiva Federal.

Esa actitud es incomprensible en una ejecutiva surgida de un 38 Congreso en el que fuimos capaces de aprobar que los  ciudadanos y ciudadanas tenían que participar de forma más activa en los procesos de toma de decisiones de nuestro partido. Asumir eso implicaba y obligaba a más democracia interna, más pluralismo, más libertad y más tolerancia en el debate de propuestas internas y la nueva Ejecutiva lo sabía. Y desde luego ignorar cuestiones como la premisa “un militante, un voto” que sigue poniendo los pelos como escarpias a algunos miembros de las direcciones del partido, es contraria al espíritu de lo aprobado en Sevilla.

Desde ese Congreso siguen pasando los días, y encuestas como la citada, cada vez hacen parecer más necesario que el PSOE realice un auténtico ejercicio de refundación dando con ello respuesta a lo que demanda nuestro electorado, pero eso será imposible si sigue existiendo  miedo a grandes reformas internas, sobre todo a la que suponga dar la voz a su propia militancia en cuestiones clave.

Los demás partidos de izquierda plantean un frente común frente al PP en el que se olvidan que los socialistas que militamos en el PSOE también somos izquierda, aunque la deriva de la dirección de los últimos treinta años pueda hacer dudarlo a algunos, aunque siempre por intereses propios. Ese frente común de la izquierda nacerá cojo si no incorpora al PSOE. Dejando como secundario que quienes lo plantean nos excluyan, solo nos incorporaremos a ese proceso si internamente hacemos una presión fuerte y sostenida desde la militancia para exigir nuestro derecho a un partido socialista sólido, adaptado a la sociedad actual, y con un proyecto nítidamente socialista, es decir, de izquierda.

El desencanto y la desmotivación existentes, que hacen creer a muchos y muchas militantes que el cambio interno no es posible, y se muestran resignados a que las actuales cúpulas con capacidades camaleónicas persistirán sine die al frente del partido, tiene que acabar. Ese cambio de personas parece difícil, y más cuando ahora algunos son capaces de cambiar su discurso tradicional contrario a las primarias,  a la limitación de mandatos o a la incompatibilidad de cargos, y hoy lo proponen, aunque nunca se los aplicaron ellos. Todos tenemos derecho a rectificar, pero en algunos la rectificación suena a nuevo posicionamiento para seguir en el machito, y muchos militantes creen que lo conseguirán y seguirán decidiendo nuestro rumbo.

Puedo equivocarme pero su tiempo ha pasado. Nos toca a las bases que somos las únicas capaces de  superar ese desencanto social existente con nuestro partido, pero primero esas bases tenemos que convencernos de que el futuro del PSOE está en nuestras manos.

 

sábado, 2 de marzo de 2013

¿Empeñados en irnos a la mierda?


Cada vez es más incomprensible, para quienes como socialistas de base vivimos el devenir de los acontecimientos internos del partido, el hecho de que por un lado hablemos de mayor participación y más democracia interna, y tengamos que levantarnos un día sí y otro también con noticias como la referente a la no aceptación por la dirección federal de la propuesta de los compañeros y compañeras de Galicia.
La fórmula que proponen no es ningún disparate, porque es una votación en una urna, y no un quítate tú que me ponga yo. Lo que parece molestar es que se aplique el principio de un militante, un voto. No hablamos de que gente de fuera de la organización sea quien decida su futuro, sino que lo hagamos quienes tenemos carné. Una vez designado ese candidato debería ser ratificado por los delegados al congreso que lo erigirían como se establece en los estatutos del PSOE. .
Cualquier persona no militante que vea esta noticia, necesariamente piensa que la cúpula dirigente tiene miedo a perder su status privilegiado. Prefiero creer que ese no es el motivo, por que de serlo están anteponiendo intereses personales al fortalecimiento del partido y al reforzamiento de la participación. Despúes podrán hacer grandes pronunciamientos de cercanía al ciudadano, pero actuaciones como esta dentro de la propia organización, solo transmiten incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace.
No puede dilatarse mas esta situación que es la que esta detrás de nuestro estancamiento electoral pese a la debacle del PP. Cualquier procedimeinto que no modifiquemos, será visto como viejo, viciado, anticuado, inoperante e ineficaz.
Necesitamos una nueva manera de organizarnos, y si para ello hay que cambiar los Estatutos habrá que afrontarlo con valentía porque eso es necesario, y me atrevería a decir que imprescindible. Cualquier fórmula que se aplique debe pasar por dar a la  militancia la palabra, contando con todos y cada uno de nosotros y nosotras.
Desconozco porque resulta tan difícil dar a la militancia lo que cada vez mas demanda. Si dan miedo las listas abiertas a nivel interno, puede optarse por listas cerradas pero desbloqueadas para las candidaturas a las elecciones,  no puede tenerse miedo a la limitación de mandatos si se comparte que la política no puede ser una forma de vida y que un cargo público es algo temporal, y otros muchos aspectos que hemos explicitado en el manifiesto.
Solo me gustaría ver estos cambios compartidos por muchos compañeros y compañeras, porque si se aplicasen, el Secretario General elegido con ese nuevo marco interno tendría toda la legitimidad para impulsar los cambios un nuevo proyecto de gobierno para España que esta necesita.

.https://www.change.org/es/peticiones/votantes-simpatizantes-y-militantes-del-psoe-listas-abiertas-y-limitacion-de-mandatos-cambiemos-el-psoe-desde-la-conferencia-politica

GESTIÓN DEFICIENTE, AUNQUE NO GUSTE

En el análisis de la situación en Ceuta existe un fallo estructural del Estado social y de derecho. La sensación de abandono que experimenta...