jueves, 6 de agosto de 2026

Señor Bendodo,

 Señor Bendodo,

Resulta verdaderamente sonrojante verle aparecer en rueda de prensa, recién llegado de la playa y ostentando un moreno envidiable, para dar lecciones sobre quién tiene derecho a descansar y quién no. Estoy seguro de que, si usted se presenta a un campeonato de políticos zafios amateurs, no lo admiten por profesional. Su interpretación matutina, a medio camino entre el cinismo enfermizo y la caricatura del reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, roza el esperpento. 

Hay que tener la cara de cemento armado para señalar con el dedo la desconexión ajena mientras se habla con la arena de la playa aún entre los dedos. Usted, junto a Tellado, actúan como los altavoces más estridente de un partido que carece por completo de moral para hablar de vacaciones, responsabilidad o ética. La memoria de este país no es tan corta como ustedes presuponen, y voy a permitirme refrescársela.

Mientras usted pontifica sobre estética política, olvida como veraneaba el presidente de su partido, en la cubierta de un yate con un amigote. Una convivencia vergonzosa que se realizaba mientras, en esos mismos momentos, la droga destruía a miles de familias trabajadoras. O debe haber olvidado cuando el Gobierno de Mariano Rajoy aplicaba los recortes más salvajes a la educación y la sanidad pública y dejaba a las familias en la calle, mientras sus dirigentes no dudaban en tomarse vacaciones en Doñana o escaparse a la Eurocopa en medio del rescate a la banca. O a la señora Botella en un balneario/spa de lujo, veinticuatro horas después de que  mientras cinco chicas morían en el Madrid Arena.

Haga su oposición con asuntos serios de verdad, y deje el verdulerismo que está mayor para eso. El PP, su partido, quiere hoy convertir en arte de oposición, la doctrina de "vacaciones para los míos, traición a la patria para los demás". Privilegios para la clase alta que ustedes defienden, y fiscalización desquiciada para cualquier oponente político.

Señor Bendodo, deje de hacer el ridículo disfrazándose de fiscal de la moralidad pública mientras ostenta el tono tostado del sol estival. Su discurso no es fiscalización: es una pataleta vacía, sin ningún nivel político, una farsa veraniega más de las mucha que le hemos visto,  y una muestra absoluta de impotencia política. Antes de volver a ponerse ante una cámara para intentar dar grandes titulares, aplíquese un poco de rigor, mire hacia su propia casa y respete la inteligencia de los ciudadanos. ¿Ha oído usted hablar de algún ático? 

ASCO HACIA QUIENES LES LLAMAN MENAS

Los niños marroquíes fueron utilizados como armas por su país contra España. Ahora el PP vuelve a utilizarlos contra el Gobierno. La actitud del  PP respecto a los menores no acompañados en Ceuta es la evidencia de uno de los episodios más deplorables de claudicación ideológica y vulneración del marco de derechos en la historia democrática reciente de España. 

Ya se han quitado la careta. Lejos de actuar como una fuerza de centroderecha y un partido de Estado, la formación de Feijóo ha optado por subordinar la protección de la infancia vulnerable a sus cálculos de poder, y está cediendo ante el pánico moral e islamófobo articulado por Vox. PP y Vox son ya lo mismo.

Lo que se observa en Ceuta no es una discrepancia sobre gestión autonómica, sino una decisión consciente que asfixia a una ciudad autónoma con sus recursos sociales colapsados. Al atrincherarse en el veto a la modificación del artículo 35 de la Ley de Extranjería y negarse a acoger cuotas obligatorias de menores en las comunidades que gobierna, el PP comete un ejercicio de profunda hipocresía, aunque se llenen la boca de Constitución. 

Mientras se llena la boca apelando a la unidad de España y a la lealtad autonómica, el PP convierte la cohesión territorial en papel mojado y abandona a los territorios frontera a su suerte despreciando el mandato del Art. 138.1 CE. Hoy son rehenes de la extrema derecha por temor a perder gobiernos autonómicos o votos por su flanco derecho, y la cúpula del PP ha entregado su agenda a la retórica de la "invasión", blanqueando tesis que consideran a niños no acompañados como una amenaza a la seguridad, y no los consideran ciudadanos con derechos.

Están cometiendo una flagrante vulneración del principio de protección, desde la perspectiva de los derechos de la Infancia. Se pongan como se pongan, la postura del PP es lisa y llanamente indefendible. La retención prolongada de estos jóvenes en Ceuta rompe el principio del Interés Superior del Menor. Utilizar la inacción administrativa o el bloqueo parlamentario para forzar situaciones insostenibles en los centros de acogida es una infracción sistemática de las obligaciones del Estado.

Hay que denunciar el filtro étnico-xenófobo que rige su estrategia política. La misma derecha que en 2022 aceleró la disponibilidad de recursos públicos para acoger solidariamente a miles de niños y familias que huían de Ucrania, hoy estigmatiza y llama a la insolidaridad si los menores vienen de Marruecos. El verdadero problema para el PP no son la capacidad de gasto o las competencias de las autonomías, sino el color de piel y la cultura de quienes solicitan amparo.

El PP ha abandonado la ética humanitaria y está demostrando una alarmante miopía de Estado al abrazar los postulados de Vox sobre los menores de Ceuta. Ya no preocupa en el PP que se esté erosionando la arquitectura del Estado social y de derecho, con lo que demuestra que para la derecha española la dignidad de un niño es perfectamente prescindible si con ello se obtienen réditos electorales. Actuando así, el PP ha dejado de ser un partido de centroderecha. 

Estructura de poder interna y externalización de fronteras.


Marruecos no se define como una democracia liberal, sino como un régimen autoritario o una autocracia. Es una estructura de red clientelar, institucional y oligárquica centrada en la figura del Rey.

En Marruecos existen elecciones y un parlamento formal, y el poder real reside en el Gabinete Real y las Fuerzas Armadas. Eso lleva a que las decisiones estratégicas de política exterior, defensa, gestión de recursos y soberanía están fuera del alcance del debate parlamentario. El régimen marroquí combina políticas económicas neoliberales con un monopolio dinástico de sectores clave como son la energía, la banca, telecomunicaciones, y minería a través de grandes holdings como. Esta estructura aumenta las desigualdades socioeconómicas que alimentan la emigración de su juventud.

Tampoco podemos olvidar como convirtieron la ocupación y reclamación sobre el Sáhara Occidental funciona en el principal asunto ideológico para cohesionar el régimen. Quien osa cuestionar la "marroquinidad" de ese  territorio ya sabe que va a afrontar la persecución política y encarcelamiento, como podemos ver que ocurre con los disidentes o periodistas independientes.

Por último, hay que señalar que la emigración, además de una consecuencia de la pobreza interna, la han convertido en una estrategia del régimen marroquí, puesto que la salida del país de población joven representa un alivio de la presión social interna que representa el inmenso desempleo juvenil de ese país, y estando fuera, encima, le genera divisas mediante las remesas que esos migrantes envían a sus familias desde otros países.

En este escenario, la pregunta es ¿Por qué España y la UE "maquillan" el papel de Marruecos en Ceuta y la frontera? Se puede culpar a las mafias y a quien se quiera, pero la condescendencia o la diplomacia de contención de la UE y de los sucesivos gobiernos españoles ante las acciones de Rabat responden a una relación de interdependencia a todas luces asimétricas. 

La UE ha subcontratado el control de la "Fortaleza Europa" a terceros países. Marruecos actúa como la "policía de frontera" de Europa a cambio de millones de euros en fondos de cooperación y asistencia militar. Relajar deliberadamente la vigilancia fronteriza permite a Marruecos forzar concesiones diplomáticas a España y la UE. Pero a pesar de todo, Marruecos es un socio prioritario para el intercambio de inteligencia en la lucha contra el yihadismo en el Sahel y el norte de África, por lo que romper lazos comprometería la seguridad nacional española y europea. También debe ponerse sobre la mesas que España es el primer socio comercial de Marruecos y que existen fuertes intereses de empresas multinacionales (agrícolas, pesqueras, manufactureras y de infraestructuras) que requieren para seguir trabajando una estabilidad bilateral.

Este análisis solo puede tener una conclusión: los gobiernos europeos encubren o matizan las violaciones de derechos humanos cometidas por Marruecos, intentando al tolerarlas no desmantelar la arquitectura de control migratorio, ni asumir el coste político y humano de gestionar directamente sus fronteras bajo las leyes internacionales de asilo. En el fondo, como siempre, estamos hablando solo de dinero, y este modelo europeo ha convertido a países como Marruecos, Túnez, Libia o Mauritania en las zonas donde amortiguar legal y geográficamente la desigualdad, y así blindar el espacio Schengen.

Intentan que todo parezca un problema de incapacidad política del Gobierno español. Pero la realidad es que lo vivido estos días es consecuencia directa de esta política europea de degradación sistemática de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, especialmente las de origen subsahariano. 

En lo acontecido estos días en Ceuta, lo fácil es culpar al Gobierno español, que se puede afirmar sin miedo a equivocarnos, podría haber actuado de otra manera. Pero no nos engañemos, existe una hipocresía inherente a este modelo, puesto que mientras la UE proclama la defensa de los derechos humanos como pilar ideológico, está financiando la vulneración de esos mismos derechos a escasos kilómetros de su territorio. Europa ha decidido subcontratar el trabajo sucio, solo le preocupa mantener las manos limpias, y para ello no le preocupa perpetuar una relación de dependencia, una nueva forma de colonialismo, con el Norte de África, donde las vidas no importan porque se ven como moneda de cambio. Y España forma parte de esa UE.

Ya sabemos que para la derecha y ultraderecha hispanas, Sánchez es culpable hasta de la muerte de Manolete en Linares, pero se pongan como se pongan Feijoo y Abascal, este no es un asunto exclusivo del actual gobierno, porque tener que andarnos con paños calientes con el vecino del Sur, ha sido así desde antes de los años ochenta con todos los gobiernos españoles, incluidos en los tiempos de Paca la culona del Ferrol. ALgunos se han olvidado muy pronto de la marcha verde.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Es urgente informar mejor sobre la inmigración

Pocas cuestiones suscitan tantas pasiones con tan poco rigor en el debate público, como la inmigración. Entre las conversaciones de calle, las tertulias y los algoritmos de las redes sociales se ha construido una imagen del fenómeno migratorio que poco o nada tiene que ver con la realidad de las estadísticas oficiales. Existe una brecha profunda entre la percepción social y los datos objetivos, que no solo deforma la convivencia, sino que amenaza nuestra cohesión social.

Cuando se consulta a la ciudadanía sobre el peso demográfico de la inmigración en España, los estudios de percepción, como el informe Perils of Perception de Ipsos o los barómetros del CIS, nos revelan que la población calcula que entre el 25% y el 31% de los habitantes del país son inmigrantes. Sin embargo, los datos reales son de una población de nacionalidad extranjera en un 13,4% (alrededor de 6,5 millones de personas) y en un 19,6% a los nacidos en el extranjero, incluyendo a quienes ya se han nacionalizado. Que en la mente se duplique la cifra real no es un error de estimación sino la semilla del temor al cambio demográfico y del discurso del "desbordamiento".

Esta distopía se traslada directamente al mercado de trabajo. Se afirma que la población migrante constituye una carga económica o que presenta una baja integración laboral, pero nada más lejos de la realidad. La EPA señala que la tasa de actividad de las personas con nacionalidad extranjera se sitúa en torno al 69,4%, superando en 13 puntos la de la población de nacionalidad española que es del 56,4%. Se trata de una población más joven y en edad de trabajar. Hoy, los trabajadores extranjeros superan los 3,1 millones de afiliados a la Seguridad Social (el 14% del total de cotizantes), cifra que asciende al 23% de la población ocupada si contabilizamos a los nacidos en el extranjero. Lejos de restar, sostienen directamente el sistema público de pensiones y cubren sectores clave de la producción nacional.

Pero donde la brecha resulta más preocupante es en el terreno de las ayudas públicas, el terreno predilecto para los bulos y la desinformación. Entre el 80% y el 88% de los beneficiarios de ayudas públicas son ciudadanos españoles. En las prestaciones de desempleo, los extranjeros representan apenas el 11,9%; en el Ingreso Mínimo Vital (IMV), el 17,5%; y en las rentas mínimas autonómicas, el 28,9%. Aunque la representación en estas últimas sea ligeramente superior a su peso demográfico, la inmensa mayoría de la red de protección social española está destinada, con rotundidad, a la población nacional.

¿Por qué existe, entonces, una diferencia tan marcada entre la cifra oficial y la percepción ciudadana? La respuesta está en el sistema informativo. Titulares sensacionalistas, manipulación política interesada y  contenidos virales no verificados en redes han sustituido al dato real. La desinformación opera sesgada. Un hecho aislado se eleva a categoría general, y la aportación diaria de millones de trabajadores pasa desapercibida.

Urge mejorar la calidad de la información. No se trata de idealizar la inmigración ni de negar las tensiones en gestión e integración en el proceso migratorio. Se trata de dar datos basados en la verdad. Tomar decisiones basándose en mitos va contra nuestros intereses económicos y erosiona la paz social. Exigir rigor a los medios de comunicación, transparencia y divulgación a las instituciones públicas, y responsabilidad a la clase política no es cuestión de ideología sino una necesidad democrática. Solo cuando la información objetiva supere a la percepción infundada podremos abordar el fenómeno migratorio con la madurez, la justicia y el pragmatismo que algo tan importante requiere.

martes, 4 de agosto de 2026

Las trampas en el asunto de Ceuta

La frontera de Ceuta se ha convertido en el escenario predilecto para el miedo hispano y europeo. Cada vez que la tensión aumenta en la valla, la derecha y la extrema derecha de todo el continente despliegan su maquinaria para transformar lo que es un drama humano en un espectáculo de pánico moral. Os diré que incluso lo he notado en muchas conversaciones sobre este asunto con amigos. nada sospechosos de ultraderechistas, pero en los que ese discurso de inseguridad ha calado. Han conseguido que consolide en nuestra sociedad, una histeria xenófoba que agita el fantasma de la «invasión». 

Pero un análisis, con rigor, de esta situación obliga a señalar tanto la manipulación interesada de los discursos del odio,  como el callejón sin salida al que nos han conducido las políticas oficiales de Madrid y Bruselas. A algunos militantes del PSOE esta opinión les molestará, pero hay cosas que o se apoyan en la verdad, o no tienen remedio. 

Politización del miedo

El relato ultraderechista sobre Ceuta no busca resolver nada, solo pretende  rentabilizar la ansiedad social. En un momento en el que asistimos en nuestro país a una precarización de las condiciones de vida, a la erosión de los servicios públicos y a la desprotección económica de los más necesitados, la extrema derecha aplica su fórmula, vieja pero eficaz,  sustituir lo que es puramente un conflicto de clase por el conflicto identitario.

Se crean chivos expiatorios para ocultar las causas reales del malestar social, y en  lugar de debatir sobre fiscalidad justa o vivienda, se utiliza al migrante como una amenaza a nuestra existencia. Se habla en términos belicistas, y la frontera deja de ser un espacio de gestión legal para convertirse en un escenario de castigo, en el que la deshumanización del vulnerable la justifican en nombre de una supuesta «seguridad nacional». No nos dejemos engañar, porque esta estrategia no es más que un mecanismo de distracción que intenta fracturar la solidaridad entre los trabajadores, enfrentando al penúltimo contra el último.

Colapso del modelo migratorio europeo

Pero seamos claros, rechazar el discurso xenófobo de la extrema derecha no implica validar el actual modelo. Defender una postura progresista exige admitir una verdad bastante incómoda: el modelo migratorio de la Unión Europea ha fracasado rotundamente.

Europa ha optado por la vía de «externalizar fronteras» (algo parecido a externalizar la lavandería de los manteles por un restaurante). Con este enfoque que pretende convertir, a los países del norte de África o Turquía, en los guardianes de una «Europa Fortaleza». Esta forma de actuar, además de ser moralmente insostenible, es ineficaz. Al cerrar las vías legales y seguras para la migración, la UE no consigue frenar los flujos migratorios, solo incrementa la letalidad de las rutas, además de entregar el control de la movilidad a las redes de tráfico de personas. 

Piensa ideológicamente lo que quieras, pero no puedes negar que intentar contener la desesperación económica y social de todo un continente a base de muros de hormigón, concertinas y burocracia es de una ceguera política insostenible a largo plazo.

Vulnerables al chantaje de Rabat

El fracaso europeo se agrava sobre todo en el caso español. Tenemos una relación bilateral con Marruecos marcada por la asimetría y la debilidad diplomática. La política exterior española hacia nuestro vecino del sur ha caído en la trampa de la dependencia: se ha delegado el control fronterizo en un régimen autoritario que no duda en instrumentalizar a miles de seres humanos incluso menores, como moneda de cambio.

Cada vez que Rabat busca concesiones diplomáticas, apoyos en el expediente del Sáhara Occidental o más fondos europeos, afloja la vigilancia en la valla. Esto se ha convertido en un círculo vicioso en el que España cede, Marruecos exige y la frontera entre ambos se convierte en una herida abierta. Es la geopolítica del chantaje, y se admita o no, convierte la soberanía y los derechos humanos en rehenes de los intereses de la monarquía alauí.

Una alternativa real

No podemos permitir que el debate público esté entre el cinismo racista de la extrema derecha y el inmovilismo de una diplomacia europea que tolera que uno de sus socios sea extorsionado a cambio de una falsa sensación de control.

Superar esta crisis de Ceuta exige desmantelar la manipulación xenófoba, para lo que se debe explicar que la movilidad humana es el síntoma de la desigualdad global y el extraer los recursos de sus países, no una conspiración, que es lo que aquí ha sucedido; exige una refundación de la política migratoria europea en base a vías legales y seguras, al reparto corresponsable entre todos los Estados miembros y el respeto estricto a los Derechos Humanos; y exige redefinir la relación diplomática con Marruecos, y pasar de la sumisión y el chantaje a una cooperación entre iguales basada en el derecho internacional y la responsabilidad compartida.

Dejémonos de marear la perdiz. La frontera de Ceuta no se protegerá con más xenofobia, tampoco con parches diplomáticos sumisos, ni llenando la ciudad de militares y tanques. Solo se defenderá garantizando derechos, ejerciendo autonomía política y construyendo un modelo migratorio a la altura de los valores democráticos que Europa dice defender, aunque al parecer cuando ocurren casos concretos como este, se olvida de esos valores.

Hoy lo dice 'The Guardian' sobre Ceuta: "En lugar de señalar a España, los líderes europeos deberían mostrarle su solidaridad". Ver menos

Lo ocurrido en Ceuta es un ataque perfectamente organizado, no una cuestión migratoria.

Detrás de un ataque siempre hay un director de operaciones, da igual si es marroquí, israelí o norteamericano. El mensaje cínico emitido hoy por Marruecos se contradice con las imágenes de camiones llenos de jóvenes que se bajan y corren hacia la frontera bajo la atenta mirada de sus fuerzas de seguridad, que vigilan que se cumpla el plan previsto.

Por su parte, lo del insigne candidato a presidente, Feijóo, y su candidato a futuro vicepresidente, Abascal (todo está por ver aún) pasan por envolverse en la bandera y cargar contra el Gobierno en lugar de hacerlo contra Mohamed VI. Y como esto no es el paro, las pensiones, la sanidad o la dependencia, aquí si aportan sus soluciones: soldados, tanques, concertinas y, sobre todo, balas; cuantas más, mejor. Quieren demostrar que el jabalí puede ser fiero, pero que un tiro entre ojo y ojo acaba con el problema. Si en vez de 100 muertos son 50.000 da igual: son marroquíes o subsaharianos y esos muertos no nos duelen. Si no dolieron los de la DANA o las residencias madrileñas, ¿por qué nos van a doler estos pobres y desarrapados?

Que el discurso del Gobierno no se sostiene es evidente; lo del «amigo fiable» invita a recordar a Marlaska el dicho: «de mis amigos me libre Dios, que de mis enemigos me libraré yo». Marruecos ha sido, es y será siempre un vecino incómodo: ese que no paga la comunidad, deja la bolsa de basura en el descansillo de la escalera y no le importa que su perro haga las necesidades en el portal del edificio. El problema es que es el dueño de su piso con escrituras en la mano, y no puedes quitártelo de encima.

¿Vale la solución de la bala entre ojo y ojo? Los candidatos a presidente y vicepresidente de la comunidad de vecinos están convencidos de que esa es la única solución: en cuanto lleguen a la presidencia todo estará solucionado; a vecino muerto no habrá vecino molesto. Les importa un bledo si nos convierten a todo el vecindario en cómplice de asesinato. Ellos con ser los dueños del cortijo ya tienen alcanzado su objetivo ¡Españoles, la guerra ha terminado!



lunes, 3 de agosto de 2026

LO DE CEUTA NO VA A DESAPARECER DEL ESCENARIO POLITICO.


Decepcionante la entrevista a Albares de hace un rato en la 1. Escurrir el bulto no vale, y es inútil engañarse. Empecinarse en la colaboración de Marruecos desde el minuto uno, es manipular, porque el minuto uno, no es en el que llama a su homólogo marroquí, porque hay imágenes de la gendarmería marroquí indicando por donde tenían que transitar los camiones y autobuses cargados de personas para llegar a Ceuta, bastantes minutos antes que el minuto uno de Albares. Demasiadas desigualdades estructurales en este asunto para callárselas, y menos el ministro de Exteriores.

La monarquía marroquí opera como una estructura de poder absoluto y desigual, donde coexiste un régimen autoritario con altos niveles de miseria y desigualdad, lo que convierte a la emigración masiva en una vía de escape frente a la desesperación y la falta de oportunidades de la población. No se puede negar que el uso de la presión migratoria como un instrumento de política exterior y chantaje por parte de Rabat para forzar concesiones diplomáticas y territoriales a su favor. 

El régimen marroquí se mantiene respaldado por el eje geopolítico integrado por Estados Unidos, Israel y ciertas potencias europeas (como Francia). El régimen actúa como un agente clave para sus intereses estratégicos en la región, llegando a vender posturas diplomáticas o históricas, como la causa palestina o la del Sáhara Occidental, a cambio de reconocimiento y apoyo internacional. 

Existe una evidente constatación de que la frontera hispano-marroquí constituye una de las brechas de renta per cápita más pronunciadas del planeta. Esta enorme asimetría socioeconómica es la causa estructural profunda que alimenta la dinámica migratoria, independientemente de los cambios coyunturales de gobierno. Apostar por el rearme, las vallas, las concertinas y las políticas europeas de cimentación de fronteras solo perpetúan la tragedia humanitaria y las muertes en el mar, sin resolver las causas de fondo. 

La complejidad identitaria en Ceuta y Melilla es real y la población local, aun compartiendo vínculos culturales o lingüísticos con el entorno magrebí, prefiere mantenerse en el marco institucional y de derechos actual en lugar de integrarse en el modelo político marroquí. 

Tampoco deberíamos olvidar que la CIA y el MOSSAD están implicados en lo acontecido, y ambos muy interesados en desestabilizar al Gobierno de Espña por no rendirles pleitesía en el genocidio en Gaza. La desunión europea nos hace más débiles. El CNI no ha dado explicaciones de lo que sabía. E.E. U.U. ha dotado de 40 millones a Marruecos y respalda su deseo de adhesión de las ciudades autónomas españolas. 

Me gustaría equivocarme, pero se ven venir las concertinas, elevar la altura del muro fronterizo, los tanques y la represión contra quien intente saltar la frontera, y la cifra de ahogados seguirá elevándose. Desastre humanitario de casi cien muertos. Desastre humanitario junto al Centro Temporal de Inmigrantes en Ceuta con personas con sed y hambre sin poder ser atendidos.

Interesa desinflamar el asunto con diplomacia, pero asumamos que no estamos en condiciones de solucionar el problema. Aunque la derecha va a instrumentalizar jurídicamente este asunto sí o sí. A ver mañana que respuesta da Europa. 

Señor Bendodo,

 Señor Bendodo, Resulta verdaderamente sonrojante verle aparecer en rueda de prensa, recién llegado de la playa y ostentando un moreno envid...