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martes, 29 de abril de 2014

Europa primero, pero sin olvidarse de primarias abiertas



Aunque parece lógico que el PSOE centre sus esfuerzos en la campaña de las Elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo, no es menos obvio que el Comité Federal tendrá que aprobar el calendario de primarias, y las últimas matizaciones al reglamento que las regulará, inmediatamente después de ese proceso electoral. Hasta ahora se están respetando los tiempos marcados por la Ejecutiva, pero todo se precipitará después de las  Elecciones al Parlamento Europeo, aunque la Federal intente continuar marcando los plazos.

Me declaro firme defensor de las primarias abiertas y por ello no me parecen aceptables los posibles pactos que puedan alcanzarse para evitar su celebración en cualquiera de los ámbitos local, autonómico y estatal. Si el PSOE ha sido el impulsor de las primarias en la vida política española, nadie entenderá pactos que las eviten, porque eso no solo supondría segar de raíz la voluntad de participación que hay entre militantes y simpatizantes, sino que restaría en los grandes valores que tiene ese proceso: ser un símbolo de pluralidad y de libertad de elección, ambos aspectos demandados por los votantes socialistas.

Para no aceptar un proceso de primarias abiertas, el argumento utilizado es  que pueden suponer un riesgo de división interna. Pero no es menos cierto, que eso solo puede ocurrir si los candidatos anteponen sus metas personales a la meta colectiva de la organización, y la sola duda sobre esto, supone una desconfianza para con ellos, puesto que si así lo hicieran, poco socialismo habría en esas posturas, y por tanto, mal candidato o candidata serían.

Si después de todo lo debatido sobre este sistema de elección de candidatos, el PSOE no celebrara primarias abiertas, sus rivales políticos aplaudirían hasta con las orejas, tanto por la izquierda como por la derecha. Las primarias suponen un cambio de primera magnitud en la manera de hacer las cosas en la política española, y el tiempo demostrará como el resto de partidos acabará asumiendo esa metodología, aunque cada uno le incorpore sus matices.

Pero para servir este método como modelo de regeneración democrática, deben ser primarias abiertas y lo más participativas y participadas que se pueda, aun corriendo los riesgos (que no niego que existan) de todo proceso abierto como este que se propone. Sabido es que quien no arriesga no gana, y es el momento de que el PSOE lo haga si realmente tiene voluntad de volver a ser partido de gobierno.

Donde se han celebrado primarias abiertas, la política ha ganado credibilidad, y el proceso ha supuesto una renovación en las formas, y han resultado positivas tanto interna como externamente para el PSOE. No es cuestionable que han supuesto una revitalización de las estructuras del PSOE, bastante eclipsadas en muchos pueblos y ciudades, y que con las primarias han visto como ha vuelto la cercanía de la visita a los pueblos, como se ha difundido el mensaje socialista en las redes sociales, como se han elaborado manifiestos, celebrado reuniones sectoriales y debates cara a cara entre los candidatos, y donde, para contradecir a los temerosos de rivalidades y rupturas internas, los candidatos y candidatas se han dado el trato que corresponde darse entre compañeros, que no rivales.

Pero pese a que la experiencia ha sido especialmente exitosa en la Comunidad Valenciana o Baleares, la Ejecutiva Federal no parece dispuesta a aplicarla en la elección de candidatos locales y autonómicos, dejando de lado que han sido demandadas por la militancia, e hiriendo con ello sensibilidades ya irritadas de por sí, lo que hace más cuestionables esos pactos a los que antes aludía. Algunas federaciones para evitar el choque frontal con la Federal plantean soluciones intermedias, como son las llamadas primarias mixtas ampliando los censos de electores solo con los simpatizantes, pero sin abrir el proceso para que los que quieran participar lo hagan. Es la vuelta al quiero, pero no puedo.

El PSOE debe recuperar la capacidad de motivar a sus votantes y hacerles recuperar la ilusión, conectando con la sociedad y los movimientos sociales, e implicando al conjunto de los  ciudadanos. Es la hora de que vuelva a mostrarse como un partido valiente y creativo, porque si continua mareando la perdiz, solo obtendrá lo que ahora ya tiene en abundancia, la crítica por su izquierda y su derecha, y el rechazo de sus potenciales electores. Las primarias abiertas son la manera de sentar las bases para que se recupere el liderazgo y la confianza de los electores no solo en el PSOE, sino en nuestra democracia y en el sistema de partidos.

La crisis nos está castigando a todos los ciudadanos españoles individualmente, pero si a algún partido político le ha hecho daño en sobremanera, ese ha sido el PSOE. No deja de ser curioso que el partido que ha manifestado en más ocasiones que para salir de la crisis hemos de hacerlo todos juntos sin dejar a nadie en la cuneta, ahora no intente encontrar la salida a su estancamiento electoral, contando con todo el que desee participar y sin dejar a nadie en el camino.

Como casi todo en la vida, la renovación en el PSOE es una cuestión de voluntad y decisión, y como partido político no puede olvidar, que la peor decisión es la que no se adopta. Y aunque ahora la lógica diga que toca centrarse en las elecciones europeas, alguien en el PSOE debería ser previsor e ir pensando, que la semana siguiente a la jornada electoral, estaremos en junio, mes en el que aparecen las primeras tormentas del verano.
 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Si las primarias son nuevas, necesitan un reglamento nuevo

Parece que por fin, en el partido socialista habrá primarias. Puede que la fecha de realizarlas aún este en un tira y afloja interesado, pero el desenlace a favor de celebrar el proceso es indiscutible. Incluso diría que las circunstancias aconsejarían que no se dilate la aplicación del procedimiento.
 
Muchos y muchas sabemos, que el celebrar primarias por sí solo no va a solucionar los problemas que actualmente existen respecto al ejercicio del liderazgo en el partido. Pero no es menos cierto, que ayudaran a que se produzca una circulación interna de cargos orgánicos que se han perpetuado en la dirección, aún cambiando la Secretaría General, y sobre todo, mejoraran la democracia interna en las agrupaciones.
 
Ha llegado el momento de rescatar la política con mayúsculas, de más democracia interna, y de recuperar los principios de la izquierda de participación en libertad y de forma solidaria. Quienes hemos defendido la premisa de un militante un voto, queremos primarias no solo por nuestro convencimiento de que la participación es intrínsecamente buena, sino porque es una forma de aumentar la calidad democrática interna de nuestra organización, y de que la militancia se sienta parte de las decisiones de partido.
 
Hoy dicen que todo está inventado, y que lo importante es copiar bien. Existen países y organizaciones en los que mirarse, e incluso en nuestro país el PSC tiene un reglamento para primarias, pero reglamentar las primarias con un contenido nuevo, es imperioso antes que lanzarnos a aplicarlas, y quizás, ello aconsejaría que ya existiese creado un grupo de trabajo que elabore ese reglamento y que permitiese que el mismo llegase a tiempo de ser refrendado en la próxima Conferencia política.
 
Para muchos, ese reglamento de primarias, debe modificar la actual práctica de que quien gana una elección a la Secretaría General, nombra su propia (sinónimo de propiedad) Comisión Ejecutiva, lo haga con negociación o sin ella con las demás candidaturas que concurrieron al proceso de elección. Cambiar para mejorar, es que la nueva ejecutiva sea fiel reflejo de la realidad del partido, y en su composición estén representadas proporcionalmente las demás candidaturas no vencedoras, sin que esto tenga porque estar reñido con el hecho de que el Secretario General cuente con una permanente de su absoluta confianza. No puede continuarse, como ocurre ahora, con el hecho de que la candidatura más votada decida todo, y las demás opciones se vean apartadas por completo de la Ejecutiva, o representadas solo simbólicamente.
 
Definir los electores es un aspecto fundamental. Al igual que una elección para candidato a una institución, posiblemente sea más aconsejable la participación de los simpatizantes que luego serán también electores en unos comicios institucionales, la elección de la Secretaria General del partido, consideramos muchos que debería ceñirse a la estricta participación como electores de la militancia al corriente de pago de cuotas, puesto que el ámbito de actuación del SG se ciñe sobre esta militancia exclusivamente. Cosa distinta es si ese Secretario/a general luego opta a un cargo institucional en nombre del partido para lo que considero debería obtener no solo el respaldo de la militancia, sino también el de los simpatizantes.
 
Un segundo aspecto a concretar y no dejar al azar o a la disponibilidad personal, es el perfil que deben reunir los o las candidatos/as a la Secretaria General. Posiblemente el momento político pueda condicionar unos requisitos u otros en un momento dado, lo que aconsejaría no plasmar un perfil cerrado para todas las elecciones, pero si establecer unos mínimos que podrían adecuarse a cada proceso dentro de un boceto general.
 
La pregunta de ¿quiénes pueden ser candidatos a Secretario/a General?, se ha respondido hasta ahora estableciendo como requisito la presentación de un número determinado de avales. En el caso de la Secretaria General los avales se obtenían de los diferentes comités (Federal, Regional, Provincial) o de la militancia. Quizá haya llegado el momento de que ser candidato deba dejarse en exclusiva a manos de la militancia estableciendo que un tanto por ciento de la misma respalde la candidatura. No es entendible reticencias a que esto sea así, porque parece claro que quien tenga el respaldo del Comité  correspondiente, no debería tener ningún inconveniente para obtener el respaldo porcentual de la militancia a la que ese comité representa.
 
El reglamento de primarias deberá tener en cuenta la posibilidad de que se presenten más de dos candidaturas. Si concurren dos solamente, parece lógico que la designación recaiga sobre el que obtenga más del 50%, pero si son más de dos la elección debería contemplar un sistema de doble vuelta.
 
En caso de darse la concurrencia de más de dos candidatos/as, parece lógico pensar que si alguno obtiene más del cincuenta por ciento, se considere electo en primera vuelta, mientras que si no es así, se produzca una elección en segunda vuelta entre  los o las dos más votados en la primera.
 
Por último algo que consideramos fundamental: aplicar el de abajo arriba. Dicho de otra manera, que se elijan las Secretarias Generales de Agrupación local las primeras, luego las de provincia, de región, y por último la Secretaria General Federal. El sistema actual, inverso al planteado ahora, condiciona el proceso de elección conforme se desciende en la pirámide de la estructura,
 
Solo he plasmado algunas consideraciones sobre como reglamentar el proceso, pero seguro que hay propuestas mejores, lo que no es discutible es la necesidad de establecer reglamentariamente las primarias, se oponga quien se oponga.

viernes, 19 de abril de 2013

Mi aventura como ciudadano


Si algo parece incontestable hoy, es que la teoría de la mano invisible de Adams Smith, que cree en la capacidad auto reguladora de los mercados, ha resultado un rotundo fracaso y la actual crisis es la prueba evidente de ello. Y otra conclusión clara es que sin la regulación del Estado los propios mercados se tornan en caníbales con tendencia a auto destruirse. El ciudadano es solo un pelele sin capacidad de respuesta a sus designios.
Parece por lo tanto necesario, que nos dotemos de nuevas reglas, y que las ya existentes se modifiquen para adecuarse a los cambios que la globalización ha supuesto en todos los aspectos de las economías real y financiera. Entre estas nuevas reglas,. Hay una imprescindible, que el que la haga la pague como en Islandia. Y es que empezando por las hipotecas basura, y terminando por las preferentes, los responsables de estos estropicios (incapaces de mover un dedo por los demás mientras se beneficiaban de ellos), no pueden irse de rositas como lo están haciendo aquí, en Italia, Grecia o Portugal.
El gran batacazo que nos hemos dado, apunta a que de nuevo hay que colocar al Estado en el centro de la economía, si se la quiere poner esta a su servicio, o lo que es lo mismo, al servicio del conjunto de la ciudadanía, y no de una exclusiva elite. Se debe volver a los postulados de Keynes, donde las dimensiones de Estado y mercado son complementarias, y donde se repartan beneficios y pérdidas entre todos, no solo las pérdidas entre todos en conjunto, y los beneficios entre unos pocos.
Es un clamor popular que así no es posible seguir, y los más reacios a grandes cambios, son hoy sus mayores defensores. La ciudadanía debe ejercer un poder, del que ver como el gobierno se ha reído de la tramitación de la ILP contra el actual sistema hipotecario, ha demostrado que carecemos, y eso que estaba respaldada por un millón y medio de firmantes. Si eso no es motivo para cambiar hasta la Carta Magna, pocas cosas pueden serlo.
Los grandes perdedores de este modelo que nos impusieron Reagan, Thatcher, y aquí el gobierno Aznar, son nuestros jóvenes, que no solo se ven obligados a buscar trabajo lejos de su casa pese a su nivel de formación, sino que han de soportar las políticas de precarización del empleo y los eufemismos de una ministra que raya el esperpento cada vez que abre la boca.
Pero no solo la juventud paga esta factura neoliberal, también las clases trabajadoras, esas que pensaban que el piso o el coche les habían convertido en clase media. De sopetón, han chocado contra la cruel realidad de que son sencilla y llanamente obreros, al servicio de unos patronos que con el apoyo del gobierno manejan los hilos de sus derechos laborales a su antojo.
Y por último, tampoco se han librado los partidos políticos, denostados por su comportamiento, pero imprescindibles para elaborar políticas por mucho que a algunos les pese. En su pecado llevan la penitencia, porque en los partidos no pueden imperar quienes tienen pánico a salir del poder, porque les supondría no ser nadie, y eso los partidos lo han consentido.
La cuerda aprieta, y se ve llegar el momento de hacer cambios culturales y sociales profundos, de una nueva ley electoral con limitación de los mandatos, de la expulsión de los parásitos sociales, del fin de la cultura del pelotazo, de acabar con el amiguismo, con la especulación, con la corrupción, y con tantas otras cosas nefastas para los ciudadanos.
Renovarse o morir. Que llegue el momento de la solidaridad, la igualdad y la libertad. Más de lo mismo, no, gracias.

viernes, 29 de marzo de 2013

Ya vale de cerrar los ojos: imprescindible el “un militante, un voto”


Ayer leí un artículo sobre la valoración ciudadana de los dos grandes partidos PP y PSOE, y de las dos fuerzas emergentes IU y UPyD, que plantean ser la alternativa al bipartidismo. La conclusión que extraía era la necesidad de que se produzcan cambios en la ley electoral para que se llegue a evitar el bipartidismo, y que no hay configurada una alternativa similar a la italiana representada por Grillo, aunque puede surgir.

Esta mañana y en la misma línea de análisis, leía una encuesta de europapress.es encuesta en la que se refleja el grado de desafección ciudadana con los grandes partidos y sus líderes. En mi  facebook cuestionaba que mas hace falta ver para que en el PSOE se reaccione.

Curiosamente en ambas publicaciones se obvia la opción de que en uno de los dos grandes partidos se produzca una profunda transformación de proyecto y cambio en el liderazgo, y cuál sería su repercusión en el panorama que describen. Que el cambio se produzca en el PP no es posible, porque ni tan siquiera es probable. Que ocurra en el PSOE, no solo es probable sino que es posible por estar cada vez mas internamente demandada, como confirma la encuesta citada. Es hasta necesario.

El deterioro de la política ante los ciudadanos es claramente fruto de actitudes indeseables de los partidos en ocasiones, y en otras precisamente por la falta de actuación de sus cúpulas dirigentes. Que eso haya ocurrido en el PSOE me duele, y aunque sé que se trata de evitar ese deterioro con más transparencia, profundización de la democracia interna, lo que no acaba de asumirse por la dirección, es que para que esos cambios resulten creíbles al electorado es imprescindible la participación de la totalidad de nuestras bases y no solo de las elites. Extender la propuesta gallega a toda España era una oportunidad de avanzar, no un problema interno como se ha transmitido desde la Ejecutiva Federal.

Esa actitud es incomprensible en una ejecutiva surgida de un 38 Congreso en el que fuimos capaces de aprobar que los  ciudadanos y ciudadanas tenían que participar de forma más activa en los procesos de toma de decisiones de nuestro partido. Asumir eso implicaba y obligaba a más democracia interna, más pluralismo, más libertad y más tolerancia en el debate de propuestas internas y la nueva Ejecutiva lo sabía. Y desde luego ignorar cuestiones como la premisa “un militante, un voto” que sigue poniendo los pelos como escarpias a algunos miembros de las direcciones del partido, es contraria al espíritu de lo aprobado en Sevilla.

Desde ese Congreso siguen pasando los días, y encuestas como la citada, cada vez hacen parecer más necesario que el PSOE realice un auténtico ejercicio de refundación dando con ello respuesta a lo que demanda nuestro electorado, pero eso será imposible si sigue existiendo  miedo a grandes reformas internas, sobre todo a la que suponga dar la voz a su propia militancia en cuestiones clave.

Los demás partidos de izquierda plantean un frente común frente al PP en el que se olvidan que los socialistas que militamos en el PSOE también somos izquierda, aunque la deriva de la dirección de los últimos treinta años pueda hacer dudarlo a algunos, aunque siempre por intereses propios. Ese frente común de la izquierda nacerá cojo si no incorpora al PSOE. Dejando como secundario que quienes lo plantean nos excluyan, solo nos incorporaremos a ese proceso si internamente hacemos una presión fuerte y sostenida desde la militancia para exigir nuestro derecho a un partido socialista sólido, adaptado a la sociedad actual, y con un proyecto nítidamente socialista, es decir, de izquierda.

El desencanto y la desmotivación existentes, que hacen creer a muchos y muchas militantes que el cambio interno no es posible, y se muestran resignados a que las actuales cúpulas con capacidades camaleónicas persistirán sine die al frente del partido, tiene que acabar. Ese cambio de personas parece difícil, y más cuando ahora algunos son capaces de cambiar su discurso tradicional contrario a las primarias,  a la limitación de mandatos o a la incompatibilidad de cargos, y hoy lo proponen, aunque nunca se los aplicaron ellos. Todos tenemos derecho a rectificar, pero en algunos la rectificación suena a nuevo posicionamiento para seguir en el machito, y muchos militantes creen que lo conseguirán y seguirán decidiendo nuestro rumbo.

Puedo equivocarme pero su tiempo ha pasado. Nos toca a las bases que somos las únicas capaces de  superar ese desencanto social existente con nuestro partido, pero primero esas bases tenemos que convencernos de que el futuro del PSOE está en nuestras manos.

 

sábado, 2 de marzo de 2013

¿Empeñados en irnos a la mierda?


Cada vez es más incomprensible, para quienes como socialistas de base vivimos el devenir de los acontecimientos internos del partido, el hecho de que por un lado hablemos de mayor participación y más democracia interna, y tengamos que levantarnos un día sí y otro también con noticias como la referente a la no aceptación por la dirección federal de la propuesta de los compañeros y compañeras de Galicia.
La fórmula que proponen no es ningún disparate, porque es una votación en una urna, y no un quítate tú que me ponga yo. Lo que parece molestar es que se aplique el principio de un militante, un voto. No hablamos de que gente de fuera de la organización sea quien decida su futuro, sino que lo hagamos quienes tenemos carné. Una vez designado ese candidato debería ser ratificado por los delegados al congreso que lo erigirían como se establece en los estatutos del PSOE. .
Cualquier persona no militante que vea esta noticia, necesariamente piensa que la cúpula dirigente tiene miedo a perder su status privilegiado. Prefiero creer que ese no es el motivo, por que de serlo están anteponiendo intereses personales al fortalecimiento del partido y al reforzamiento de la participación. Despúes podrán hacer grandes pronunciamientos de cercanía al ciudadano, pero actuaciones como esta dentro de la propia organización, solo transmiten incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace.
No puede dilatarse mas esta situación que es la que esta detrás de nuestro estancamiento electoral pese a la debacle del PP. Cualquier procedimeinto que no modifiquemos, será visto como viejo, viciado, anticuado, inoperante e ineficaz.
Necesitamos una nueva manera de organizarnos, y si para ello hay que cambiar los Estatutos habrá que afrontarlo con valentía porque eso es necesario, y me atrevería a decir que imprescindible. Cualquier fórmula que se aplique debe pasar por dar a la  militancia la palabra, contando con todos y cada uno de nosotros y nosotras.
Desconozco porque resulta tan difícil dar a la militancia lo que cada vez mas demanda. Si dan miedo las listas abiertas a nivel interno, puede optarse por listas cerradas pero desbloqueadas para las candidaturas a las elecciones,  no puede tenerse miedo a la limitación de mandatos si se comparte que la política no puede ser una forma de vida y que un cargo público es algo temporal, y otros muchos aspectos que hemos explicitado en el manifiesto.
Solo me gustaría ver estos cambios compartidos por muchos compañeros y compañeras, porque si se aplicasen, el Secretario General elegido con ese nuevo marco interno tendría toda la legitimidad para impulsar los cambios un nuevo proyecto de gobierno para España que esta necesita.

.https://www.change.org/es/peticiones/votantes-simpatizantes-y-militantes-del-psoe-listas-abiertas-y-limitacion-de-mandatos-cambiemos-el-psoe-desde-la-conferencia-politica

lunes, 18 de febrero de 2013

Manifiesto por la transparencia, la democracia y la participación: PSOE el cambio necesario


PSOE: EL CAMBIO NECESARIO

Los ciudadanos asistimos en los últimos tiempos a un preocupante deterioro de la “política” fruto de actitudes indeseables y por inacción de las cúpulas dirigentes de los distintos partidos. A la vez contemplamos como  el poder de los mercados se está imponiendo al poder democrático, y como consecuencia directa de ello la población española está siendo agredida por las desigualdades y las injusticias que provocan las medidas aplicadas por los distintos gobiernos, en las que predominan los intereses económicos sobre las necesidades básicas de la ciudadanía.
A esto no es ajeno el PSOE que está realizando propuestas para la resolución del problema político, dirigidas a lograr el incremento de la transparencia, mejor democracia y más participación. Pese a compartir esas iniciativas, somos muchos  y muchas los militantes y simpatizantes que, aún sintiendo que el PSOE es nuestro partido, nos mostramos insatisfechos  con el funcionamiento interno y con los posicionamientos de los últimos años, alejados de nuestros principios.
Los y las firmantes de este manifiesto, militantes y simpatizantes del PSOE reivindicamos que estos aspectos se incorporen en la vida diaria de nuestro partido. Consideramos que la actual realidad tiene que ser transformada para que el protagonismo corresponda a la militancia y a simpatizantes. En el 38 Congreso aprobamos que “La ciudadanía tiene que participar de forma más activa en los procesos de toma de decisiones”, lo que nos obliga a más democracia interna, más pluralismo, más libertad y más tolerancia en el debate de propuestas.
El pasado 12 de enero el Comité Federal declaró abierta una Conferencia Política que pretende ser el mayor proceso de participación que hayamos abordado. Y cierto es que tanto la militancia, simpatizantes y movimientos sociales podremos aportar ideas, propuestas y reflexiones, pero no es menos cierto que la decisión sobre cuál será nuestro proyecto de futuro y de qué forma nos organizamos democráticamente estará reservada en exclusiva a las cúpulas dirigentes (Comisión Ejecutiva Federal, Comité Federal y Comités Regionales) que son precisamente las que han elaborado las normas de la Conferencia.
Para frenar esta deriva, y convertir la Conferencia Política del PSOE en un auténtico ejercicio de refundación del socialismo español, donde los resultados de la misma estén en consonancia con lo que nos demanda nuestro electorado, tenemos que perder el miedo a grandes reformas internas, porque un partido difícilmente podrá recuperar la credibilidad si no es capaz de aplicar dentro lo que defiende para la sociedad, dándole la voz a su propia militancia y a sus simpatizantes.
 Sólo la presión fuerte y sostenida de la militancia y simpatizantes, exigiendo sus derechos políticos en sintonía con millones de ciudadanos que desean y necesitan un partido socialista sólido, conseguirá que nos adaptemos a la sociedad actual. Las bases deben superar el desencanto y la desmotivación y convencerse de que el futuro del PSOE está en sus manos.
Para lograr este objetivo entendemos que la Conferencia Política del PSOE no puede eludir el debate sobre aspectos fundamentales como los siguientes:
·       El establecimiento de PRIMARIAS CIUDADANAS de forma generalizada, abiertas tanto a militantes como a simpatizantes, para la confección de las candidaturas a todo tipo de elecciones y también para la elección de los cargos del partido.

·       La implantación de LISTAS ABIERTAS para la elección de los órganos de dirección del partido.

·       La LIMITACIÓN DE MANDATOS, tanto para cargos electos como para cargos públicos, sin excepción alguna.

·       La INCOMPATILIDAD ABSOLUTA entre dos o más cargos públicos de elección directa sin excepciones.

·       EL REFUERZO DE LA PARTICIPACIÓN, para tener una militancia y un electorado activo que no se reduzca al pago de una cuota de afiliación.

·       La obligación de los órganos de dirección de CONSULTAR A LA MILITANCIA Y A SIMPATIZANTES para los asuntos de especial trascendencia.
Por todo lo expuesto, los y las militantes y simpatizantes firmantes de este escrito SOLICITAMOS de las Ejecutivas Federal, Regional, Provincial y local:
·       Que los delegados y delegadas que participen en todo el proceso relacionado con la CONFERENCIA POLÍTICA del mes de octubre sean elegidas a través del sufragio directo de toda la militancia, y que se elimine cualquier procedimiento que deje en manos de las cúpulas federal y regionales el nombramiento de representantes. NO QUEREMOS SER APADRINADOS POR NINGUNA CÚPULA DEL PARTIDO, sino participar en procesos democráticos de elección.

·       Que al finalizar el proceso de la Conferencia Política el PROYECTO POLÍTICO RESULTANTE SEA TRASLADADO A LA MILITANCIA PARA SU APROBACIÓN O NO.

GESTIÓN DEFICIENTE, AUNQUE NO GUSTE

En el análisis de la situación en Ceuta existe un fallo estructural del Estado social y de derecho. La sensación de abandono que experimenta...