La acumulación de resoluciones controvertidas, los desequilibrios aparentes en las horquillas penales y la gestión de las responsabilidades civiles (devolución de lo robado) son elementos que, al coincidir en el tiempo, erosionan la legitimidad percibida del poder judicial. Para que la premisa de que "la justicia es igual para todos" sea creíble, el sistema no solo debe ser limpio en sus procedimientos, sino también coherente y transparente en sus resultados, evitando dar margen a la interpretación de que existen criterios de conveniencia o varas de medir asimétricas.
Solo hay una conclusión posible, la justicia no es igual para todos. ¿Hay algo que desacredite más a nuestro poder judicial que eso? Señores de la judicatura, HAGANSELO MIRAR o cuelguen las togas y dejen a quien esté dispuesto a hacer que ese principio sea real en nuestro sistema judicial
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