sábado, 4 de julio de 2026

El arte de la impunidad

La justicia en nuestro país maneja una extraña utilización del tiempo. Si comparamos la trama Púnica con el caso Ábalos, el resultado es sencillamente alucinante: mientras en Púnica se dilucidan 25 millones de euros y en el caso de las mascarillas 32, la condena en el caso Granados no llega a los tres años frente a los 24 aplicados en el otro. Las dinámicas temporales son aún más sangrantes: 13 años para sentenciar la Púnica frente a menos de un año para el caso de las mascarillas.

Sin embargo, para rapidez meteórica, ninguna supera a la del caso de las filtraciones de M.A.R., archivado de forma fulminante en apenas 48 horas desde su inicio. Cuando el foco mediático y judicial se encontraba precisamente sobre esta investigación exprés por filtraciones interesadas, un asunto gravísimo que erosiona la calidad democrática y apunta directamente a las cloacas del Estado y al uso partidista de las instituciones y la judicatura, el tablero cambió de forma abrupta. Con el lanzamiento de una frase deliberadamente hiperbólica, reaccionaria y diseñada para provocar la indignación, rozando el absurdo biológico y jurídico, M.A.R. pretende lograr su verdadero objetivo: conseguir que toda la conversación pública gire en torno al aborto y a los derechos reproductivos.

El éxito de la derecha populista actual no radica en convencer al adversario, sino en obligar a la izquierda a jugar con sus reglas. Prefieren mil veces que se debata acaloradamente sobre una provocación ideológica antes de que los ciudadanos nos  fijemos en la asombrosa celeridad del archivo judicial de su caso en apenas dos días.

Para la derecha identitaria, la polarización es la estrategia central. Los sectores más conservadores cierran filas en torno al parlanchín para defender el dogma ideológico, y  la izquierda se siente obligada a saltar legítimamente a defender los derechos conquistados, y al hacerlo, la impunidad judicial de este sujeto, o el trato de favor institucional queda sepultada bajo el ruido que crea y la impunidad se normaliza al distraernos. 

Existe una flagrante asimetría institucional. Mientras las causas que afectan a líderes populares, de izquierdas o del activismo social a menudo se prolongan durante años en costosos y mediáticos "juicios de telediario", incluso sabiendo de antemano que terminarán en archivo, los procesos que salpican a la derecha disfrutan de una velocidad de escape envidiable. No mordamos el anzuelo. El archivo de este caso, sin siquiera escuchar a los testigos, apesta a Lawfare. Ver menos



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