jueves, 2 de julio de 2026

Aldama

Es una indecencia política que personajes como Aldama encuentren grietas en las instituciones públicas para lucrarse, evidenciando la necesidad de controles democráticos mucho más estrictos, leyes de transparencia reales y una fiscalización implacable del lobby privado.

Pero debe ser una decencia jurídica que su castigo emane de unos tribunales independientes, a través de una sentencia rigurosa y basada estrictamente en el Código Penal. La izquierda no debe buscar la venganza, sino la justicia y la regeneración democrática. 

La verdadera decencia del sistema se demuestra cuando el Estado de Derecho es capaz de extirpar la corrupción sin corromper sus propios principios garantistas.  

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