La presunción de inocencia, los dilemas morales de los periodistas y el principio de parsimonia en la interpretación de la justicia, están siendo cuestionados.
El principio de parsimonia en el análisis de fenómenos judiciales dice que la explicación más simple suele ser la más probable y, por tanto, la más justa. Aquí los ámbitos judiciales se han complicado muchísimo la vida y han generado tramas de responsabilidades colectivas y encubrimientos, en lugar de asumir responsabilidades individuales o afrontar los hechos con sencillez. Mediante un relato ficticio, ironizan sobre prácticas internas de la fiscalía, le atribuyen culpas, tienen miedo a la transparencia y anteponen a la verdad el cálculo político, lo que pone en evidencia la dificultad de asumir responsabilidades.
Vemos cómo la presunción de inocencia se diluye, y cómo la gestión mediática sustituye a la transparencia y al rigor procesal. Parece que la justicia tiene escaso interés en esclarecer la verdad porque su prioridad es protegerse institucionalmente. Si quisieran hay una solución simple y garantista que pidan a los periodistas que aporten la documentación ante notario y así garantizan la instrucción, y preservarían tanto la garantía judicial como la confidencialidad necesaria.
Asistimos a cómo el enredo burocrático y la autocensura institucional erosionan la legitimidad de la fiscalía y de la justicia. Aquí la presunción de inocencia se banaliza y su prioridad es evitar daños reputacionales internos. Lo único que consiguen es que la confianza en las instituciones se resienta.
Ante la falta de pruebas, después de sentar al fiscal general en el banquillo, deben estar calculando el impacto que puede tener una sentencia judicial en la percepción ciudadana, porque para quienes creen en la culpabilidad del FG seguirán creyéndolo tras una absolución, y quienes creen en su inocencia lo mantendrán incluso si es condenado. Pero saben que la absolución puede tener un doble efecto sociológico: evitar equiparar imputación con culpabilidad, y aliviar a los demás casos aledaños al gobierno acusados injustamente.
A eso es a lo que tienen miedo los que han montado esta trama para salvar al novio de España, antes de que se vaya del país o se suicide, claro.
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