miércoles, 14 de enero de 2026

MORENO BONILLA Y SU PLAN PARA HACER LA MAMOGRAFÍA, ECOGRAFÍA Y BIOPSIA "EN EL MISMO DÍA" EN CASO DE SOSPECHA DE CANCER.


La idea de concentrar mamografía, ecografía y biopsia en un solo acto para lesiones BI-RADS 4–5 es científicamente correcta en cuanto al enfoque (triple valoración rápida) y puede ser muy beneficiosa para las pacientes, pero su viabilidad y calidad dependen críticamente de recursos, organización y garantía de estándares técnicos; mal implementada, corre el riesgo de ser más un anuncio político que una mejora real de la atención.

El diagnóstico de cáncer de mama se basa clásicamente en el “triple test”: exploración clínica, mamografía/imagen y confirmación cito-histológica. Para los casos de posible de malignidad BI-RADS 4–5, las guías recomiendan imagen (mamografía y, según caso, ecografía/RM) y biopsia para confirmar, optimizando tiempos de diagnóstico y acceso precoz al tratamiento. La concentración de pruebas en un circuito rápido en un mismo día ya se aplica en unidades de mama de alto nivel (por ejemplo, circuitos de diagnóstico rápido como los de Vall d’Hebron), con impacto claro en reducción de ansiedad y demora diagnóstica.

El SAS ha ordenado extender este “acto único” a todas las unidades de mama, dando de plazo hasta finales de febrero para adaptar agendas, con excepciones previstas (anticoagulación, necesidad de biopsia estereotáxica, decisión de la paciente, etc.). Hasta aquí bien, pero esto exige: Radiología con capacidad de mamografía diagnóstica + ecografía de alta calidad y equipos para biopsias guiadas (incluida estereotáxica y, donde proceda, biopsia al vacío); Agenda de radiología y de anatomía patológica lo bastante flexible cómo para asumir un flujo constante de biopsias sin disparar los tiempos de informe histológico.  En centros que ya funcionaban con circuitos rápidos la medida es básicamente formalizar lo que existía, pero en hospitales comarcales y zonas infrafinanciadas puede suponer sobrecarga y colapso de agendas si no se acompaña de incremento real de plantilla y equipamiento. Por lo que conozco, no es este el caso de los hospitales comarcales y de las zonas de ruralidad de Andalucía.

Hay algo que, según la información transmitida, no está claro. No todas las lesiones BI-RADS 4–5 son biopsiables “al momento”: Lesiones que solo se ven en mamografía y requieren biopsia estereotáxica en sala específica o mesa prona, que suele centralizarse en determinados hospitales; Pacientes con tratamiento de anticoagulación o antiagregación que precisan ajuste y coordinación con AP o Hematología. Y otra cuestión es que este planteamiento de obligar a cumplir el acto único “sí o sí” puede generar desde biopsias apresuradas en condiciones subóptimas, mayor tasa de muestras no diagnósticas o errores preanalíticos; un efecto boomerang: reducción del tiempo hasta la biopsia pero aumento del tiempo total hasta el informe definitivo si Anatomía Patológica no está reforzada.  Y por último que la calidad del diagnóstico no se mide solo en días, sino en: correcta indicación de la biopsia adecuada, correlación radio-patológica y planificación quirúrgica/terapéutica correcta, especialmente en tumores pequeños, microcalcificaciones extensas o lesiones multifocales.

Pero planteémonos que estamos ante un genio de la prevención y admitamos que el sistema de Andalucía está bien diseñado, y en ese caso, el acto único puede:  reducir de forma notable la incertidumbre emocional y el número de desplazamientos, especialmente en zonas rurales o con malas comunicaciones; Puede acelerar la entrada en circuito terapéutico, lo que, incluso si no siempre cambia el pronóstico individual, mejora la experiencia de enfermedad y la coordinación multidisciplinar.

Pero si no es así y está mal diseñado, puede transformar: Una crisis de cribado (fallos de comunicación, retrasos, falta de trazabilidad) en una respuesta centrada casi exclusivamente en la “puesta en escena” del diagnóstico, sin abordar de raíz: sistemas de información, trazado de resultados, auditoría de BI-RADS y notificación a las pacientes. Todo apunta a que ante la proximidad electoral podemos estar en este escenario.

Intentando hacer una valoración global habría que señalar: desde el punto de vista científico, la medida de agrupar mamografía, ecografía y biopsia en una sola jornada para BI-RADS 4–5 encaja con el estándar actual de circuitos rápidos y multidisciplinares en cáncer de mama, y es razonable como objetivo asistencial; como estrategia de sistema, solo será verdaderamente útil si se acompaña de:

  1 Aumento de las plantillas de radiólogos, cirujanos de mama y patólogos suficientes y estables.  

   2 Acceso homogéneo a técnicas de biopsia avanzadas en toda la red del SAS (o circuitos claros de derivación).  

  3 Auditoría externa de tiempos y de calidad diagnóstica (subclasificación de BI-RADS, correlación radio-patológica, intervalos hasta tratamiento), especialmente tras una crisis grave de cribado como la vivida en Andalucía.

Que no os engañen a las mujeres andaluzas, sin estos elementos, el “acto único” corre el riesgo de funcionar como anestesia política tras el escándalo de los cribados, más que como una verdadera reforma estructural del diagnóstico del cáncer de mama. Y deberían haber garantizado los tres puntos anteriores antes de anunciar a bombo y platillo el “acto único”, porque sin esos tres aspectos previamente establecidos, esto es más de lo mismo: parole, parole, parole…

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