lunes, 26 de enero de 2026

HACIA DONDE AVANZA TRUMP


La GESTAPO  y la ICE son dos instituciones comparten patrones de violencia estatal, deshumanización y uso del miedo como herramienta de control, aunque no son equivalentes porque la Gestapo fue un instrumento central de un régimen genocida totalitario, mientras que ICE actúa dentro de un marco formalmente legal y democrático que, sin embargo, que por lo que estamos viendo cada vez está siendo más gravemente erosionado.

La Gestapo fue la policía política clave de un Estado totalitario que organizó deportaciones masivas y el exterminio de judíos y otros grupos, sin ningún tipo de control judicial ni político real. Hoy la ICE es una agencia de control migratorio dentro de un sistema que mantiene tribunales, prensa libre y mecanismos de rendición de cuentas, aunque con crecientes zonas opacas (por ejemplo, su reclasificación como “agencia de seguridad/sensible” que dificulta la supervisión pública).

Ambas utilizan la detención y la amenaza de separación familiar como arma de presión: la Gestapo separaba sistemáticamente a familias judías al deportarlas a campos de concentración y exterminio, mientras que ICE ha reinstaurado y usado la separación de familias como táctica para forzar salidas “voluntarias” y acelerar deportaciones. En ambos casos, el miedo a las redadas y a ser arrancado del entorno cotidiano (casa, trabajo, escuela) genera un clima de terror que disuade a las víctimas de reclamar derechos o resistir, incluso cuando formalmente tendrían vías legales para hacerlo.

La Gestapo practicaba arrestos sin orden judicial (“custodia protectora”), detención indefinida, torturas durante los interrogatorios y deportaciones masivas a campos, todo ello fuera de cualquier garantía procesal. ICE, sin llegar a esos niveles de brutalidad sistemática, ha generalizado la detención prolongada, el traslado constante de personas entre centros sin aviso a familias ni abogados, y el uso de amenazas de cárcel o separación de hijos para forzar la aceptación de la deportación, prácticas que vulneran de facto el derecho de defensa.

La Gestapo operaba sobre la base de una clasificación racial y política de “indeseables” (judíos, opositores, otros grupos) cuya existencia se concebía como una amenaza al “pueblo alemán”, legitimando así su eliminación o expulsión. La ICE se inscribe en un discurso político que presenta a los migrantes irregulares como “criminales” y “invasores”, lo que facilita normalizar su detención masiva, la ruptura de familias y la deportación sin empatía social ni escrutinio suficiente.

La Gestapo se apoyaba en denuncias de vecinos, clima de vigilancia y acciones ejemplarizantes para sembrar terror más allá de las víctimas directas; no necesitó ser omnipresente para ser percibida como omnipotente. La ICE combina tecnología de vigilancia avanzada (bases de datos, rastreo digital) con redadas muy visibles y mediáticas, que funcionan tanto como dispositivos de control sobre los migrantes como mensajes de disciplina al conjunto de la sociedad.

¿Cuánto tardaran en importar ese modelo a países cómo el nuestro?

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