jueves, 1 de octubre de 2026

EL MOSQUITA MUERTA

Como puede alguien cambiar un relato de manera tan radical en tan poco tiempo, es un secreto a voces. O mentía antes, o miente ahora, pero no es posible que las dos veces diga la verdad siendo lo dicho antes lo contrario de lo que ahora dice. Es la mima maniobra que vimos con Mazón en la DANA. En medio de los relatos en ambos casos, solo está la estrategia de su partido. De abuelito respetado a cordero degollado. 

El choque de relatos entre La Moncloa y la Ciudad Autónoma de Ceuta a cuenta de las llamadas telefónicas previas a la crisis migratoria de julio trasciende el simple cruce de registros de llamadas. Lo que presenciamos no es una divergencia logística ni un malentendido de cobertura; es la puesta en escena de una estrategia calculada por parte de la derecha para erosionar la legitimidad institucional del Gobierno central instrumentalizando la frontera sur.

Desde una perspectiva analítica, la insistencia del presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, en denunciar un supuesto desamparo o «invasión» no atendida encaja de lleno en el marco del populismo punitivo y la política del agravio regionalista. Al difundir el relato de las «ocho llamadas perdidas» ignoradas deliberadamente, el Gobierno del Partido Popular en Ceuta no solo intenta desviar la atención de sus propias deficiencias estructurales en materia de gestión de acogida e inclusión, sino que alimenta el discurso de la amenaza inminente para agitar el electorado y complacer la agenda de la extrema derecha, de la que depende crecientemente su gobernabilidad local.

El desglose detallado presentado por Presidencia del Gobierno desarticula con datos este marco narrativo: nueve comunicaciones atendidas diligentemente entre el 27 y el 30 de julio, interlocución constante entre gabinetes y la interlocución directa entre presidentes. La realidad que revelan los datos es la de una administración central respondiendo dentro de los cauces institucionales ordinarios a una problemática de competencia compartida.

El problema radica en que, en la era de la polarización, la verdad procedimental rara vez compite en igualdad de condiciones con la hiperbolización de la crisis. Convertir cuatro llamadas perdidas en el espacio de un solo minuto —sin mensaje de voz, SMS o vía alternativa— en un abandono de Estado demuestra la preferencia por la escenificación sobre la lealtad institucional. 

La frontera sur de Europa no requiere de maniobras de agitación comunicativa para erosionar la cohesión estatal, sino de una política pública madura, solidaria entre comunidades y despojada de partidismo defensivo. 

No solo Felipe lleva mal el cumplir años. 


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