lunes, 5 de octubre de 2026

La trampa de la especulación y la táctica de la izquierda

Ayer lo pudimos comprobar. Según las tesis derechistas (para mí una falacia si no explican con datos lo que están diciendo), la única solución al problema  del alquiler es la receta neoliberal de construir todo lo construíble, como hicieron cuando se generó la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, la realidad económica de este país les desmonta ese eslogan. 

Las propias patronales de la construcción hoy carecen de la capacidad para hacerlo. Carecen de la financiación necesaria, y carecen de la mano de obra que se necesita para asumir el volumen que dicen que se debe construir en el plazo que señalan. En este último aspecto, además, en la derecha tienen una contradicción: no quieren la llegada de miles de trabajadores migrantes que sin los que vemos en todas y cada una de las obras de las grandes ciudades. Claro, salvo que se estén planteando mantenerlos empleados en la más absoluta precariedad, para así poder mantener sus márgenes de beneficio. O se portan como xenófobos o lo hacen como explotadores. 

A ver si la masa ingente de nuevos fachapobres hispanos se entera de que lo que la derecha reprocha al gobierno no es la falta de ladrillo, sino que tienen verdadero pánico a que alguien acometa la edificación de un verdadero parque público de vivienda, blindado frente a la especulación y privatización desmedida, y con ello les desmonte el chollo del que hoy nutren sus cuentas corrientes. 

Y entérense algunos de esos fachapobres que hoy se han frotado las manos pensando que han triunfado con el rechazo de los decretos de vivienda, porque eso solo responde a una alianza de intereses perfectamente identificables. No han triunfado ellos, sino una oposición articulada por las derechas estatales y  la derecha catalana que por mucho que lo repitan, no defiende al pequeño ahorrador, al que han hecho víctima de la desinformación y del alarmismo generado por los medios subvencionados desde las administraciones gobernadas por esa misma derecha. Estas fuerzas actúan como el brazo político del lobby inmobiliario y de las élites rentistas multi propietarias. Con su veto a las medidas de regulación de precios y las prórrogas de contratos buscan que se perpetúe un mercado desregulado, protegiendo su margen de acumulación financiera a costa del derecho constitucional de los ciudadanos a un hogar digno. 

Ante el escenario de bloqueo, hoy vemos como en las TVs surgen voces que exigen a Pedro Sánchez una convocatoria electoral inmediata, empezando por Felipe, Rajoy o Aznar. Sin embargo, y anoche ya lo escribí aquí, precipitar las urnas bajo el impulso del "antisanchismo" de la derecha creo que sería un error estratégico. 

Creo que Sánchez debe tomarse un margen de tiempo y resistir la tentación del adelanto. Ese periodo de margen es imprescindible para poner en evidencia la contradicción de la derecha persistiendo en la iniciativa legislativa que obliga al PP, Vox y Junts a retratarse de forma recurrente ante la ciudadanía, votando en contra de la protección social y dejando al descubierto que sus actos parlamentarios obedecen a dogmas neoliberales y no a la resolución de los problemas reales. 

Por otro lado, el espacio a la izquierda del PSOE requiere un tiempo para que ese espacio reordene su estructura interna y consolide un liderazgo fuerte y coherente. Una izquierda alternativa articulada y sólida es la única garantía para disputar la hegemonía al bloque rentista y exigir al Gobierno políticas verdaderamente valientes. 

La respuesta frente a la desinformación, el odio y la codicia del mercado inmobiliario exige regulación y firmeza política. Frente a la prisa electoralista de la derecha, la izquierda necesita tiempo, pedagogía y alianzas sólidas para transformar el clamor social en un derecho garantizado. 

Claro está, que esto es una opinión, y la decisión solo está en manos de Sánchez. 

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