martes, 18 de agosto de 2026

insulto a la inteligencia

 Es un insulto a la inteligencia pública plantear la crisis en Ceuta como un problema de "si el presidente está o no en la playa". Es una narrativa reaccionaria que no busca aportar soluciones, solo busca el espectáculo en las declaraciones, desviar la atención de las causas profundas que hay detrás de la situación en Ceuta y rentabilizar electoralmente el dolor y la desesperación humana.

La derecha pretende vender la idea de que un Estado democrático depende del cuerpo presente de un presidente para funcionar. Las instituciones, los ministerios, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y los equipos de emergencia operan bajo protocolos consolidados, no bajo el mando de un presidente feudal firmando decretos desde una tumbona o desde un despacho, que es como ellos conciben un gobierno.

Exigir que el presidente "haga algo" en Ceuta de forma inmediata suele ser un eufemismo para exigir medidas represivas, militarización o actuaciones de cara a la galería. La gestión seria de fronteras y de derechos humanos no se resuelve con fotos de urgencia ni con demagogia barata ante un micrófono.

Quienes hoy se rasgan las vestiduras por la inacción del Gobierno son los mismos que recortaron los servicios sociales, los mismos que bloquean la reforma de la Ley de Extranjería para el reparto solidario de menores no acompañados entre comunidades autónomas, y los mismos que apoyan la austeridad que asfixia a las regiones periféricas.

La crisis de Ceuta no se genera en agosto, sino que es el resultado de décadas de políticas migratorias europeas fracasadas, basadas en pagar a regímenes autoritarios para que hagan de gendarmes, mientras se ignoran las desigualdades estructurales entre el Norte y el Sur.

Reducir la complejidad de la frontera sur, la geopolítica con Marruecos y los derechos humanos a un titular sensacionalista sobre las vacaciones de un jefe de Ejecutivo no es hacer oposición, es hacer antipolítica barata diseñada para alimentar el racismo institucional y la bronca mediática.

Claro que igual me equivoco, y lo que nos quieren decir es que cuando Feijoo sea presidente no se tomará vacaciones. Aunque para las idioteces que dice cada vez que abre la boca, mejor que se quede de vacaciones doce meses al año.

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