jueves, 18 de diciembre de 2025

LLAMADA REACCIONARIA A TU PUERTA. UNA ESTRATEGIA PARA EVITARLA.

  

No hay que perder la esperanza, dicen. Pero la esperanza, en estos tiempos, lleva muletas para caminar, y mira de reojo al calendario. A lo lejos se ve una década que nos viene de espaldas, marcha atrás, como quien entra en una casa sólo para apagar las luces y cerrar las ventanas. Una ola de ultraderecha recorre el mundo y, mientras tanto, aquí la izquierda se pelea consigo misma frente al espejo, discutiendo cual es el diagnóstico mientras el paciente se nos desangra. 

En la izquierda se comparte el objetivo, se comparte el sueño, pero el sueño se rompe en mil siglas y pequeños reinos de taifas. Recuerdo reuniones y asambleas donde todos quieren tener razón y muy pocos quieren obtener resultado. Y mientras la izquierda se deshilacha en debates interminables, la derecha y la extrema derecha llaman a la puerta de cada hogar con una sonrisa falsa y un mazo de juez. No vienen sólo a gobernar: vienen a borrar todo lo avanzado. Borrar leyes, borrar memorias, borrar conquistas, barrer del mapa todo lo que no encaje en su catecismo. 

El primer paso de esa cruzada de la derecha lleva años en marcha: hacer imposible que el gobierno elegido pueda gobernar. No hace falta un golpe de Estado si se puede conseguir desgastar el Estado: una suma de vetos, togas, micrófonos, púlpitos y porras. Oposición, medios, jueces, iglesia, fuerzas de seguridad: la misma orqueta de siempre, interpretando la misma vieja partitura. Y en ese escenario, discutir si llegamos a 2026 o a 2027 es casi una ironía, no nos sirve contar los días si lo que los ciudadanos perdemos son derechos. 

Por eso la palabra SUPERVIVENCIA deja de ser una exageración y se convierte en el diagnóstico. Supervivencia de los servicios públicos, del estado del bienestar, de unos principios democráticos que amenazan con ser archivados en un cajón, junto con otras antiguallas que a la derecha incomodan. Cada recorte, cada privatización, cada desahucio sin alternativa es un renglón más en el acta de defunción de esa promesa llamada “lo común”. Y, sin embargo, incluso ante esa evidencia, la izquierda sigue sin encontrar la vía común para defender lo que aún queda en pie. 

Se señala que la mayor responsabilidad recae sobre el PSOE, y no falta razón: quien gobierna no puede vivir eternamente de metáforas mientras el suelo se hunde bajo sus pies. Pero a su izquierda la cosa no está mejor: fragmentos, viejas heridas, sospechas nuevas, un conflicto endémico que convierte cada discrepancia en ruptura. España corre el riesgo de caminar hacia atrás mientras sus izquierdas discuten el ritmo al que lo hace. 

Tal vez haya que empezar por lo más elemental: dar techo. Techo para los cuerpos y también para la dignidad. Las políticas de vivienda llegan tarde, décadas tarde, y serán lentas como la justicia cuando se acuerda de los pobres, rápida para el fiscal general aunque con ello legitime la mentira. Pero tarde, nunca es sinónimo de inútil. Congelar alquileres, prohibir desahucios sin alternativa habitacional, levantar un parque de vivienda pública en alquiler, usar el suelo público, domesticar a la SAREB, subir el IBI a los señores de las casas vacías: no son ocurrencias, son diques de contención frente al tsunami de un mercado cada día más voraz. 

Llevar esas medidas al parlamento sería algo más que un trámite: sería poner las luces en el escenario de todos y obligar a cada cual a mostrar su verdadero rostro. Que se retraten todos: la coalición de gobierno, la ultraderecha y los poderes económicos; que quede claro quién está con los hogares y quién con los fondos de inversión. Si la respuesta es un no tras otro, entonces las urnas dejarán de ser un trámite defensivo y podrán convertirse en un desafío: ir a elecciones con un programa realmente progresista, no con un folleto de rebajas blandiblu. 

Pero la lista de tareas pendientes no termina en la vivienda. Un banco público que no funcione como sucursal del miedo, un Instituto de Crédito Oficial con músculo y no sólo siglas, la reversión de hospitales privados que parasitan lo público, la rehabilitación de barrios envejecidos que hoy son reservorios de pobreza. Piensen que cada una de esas medidas es un acto de desobediencia contra el mandato de resignación al que la situación nos está condenando. Escribirlas en un programa es fácil; convertirlas en ley es escoger bando. 

Quizás la pregunta de fondo no sea quién gobierna, sino quién manda. Mandan los mercados cuando la política se demuestra menor de edad. Mandan los jueces cuando la democracia se reduce a un fin de semana cada cuatro años. Mandan los viejos poderes cuando la izquierda olvida que su fuerza no está en sus líderes, sino en la gente que no sale en la foto. 

No hay que perder la esperanza, pero la esperanza no es una vela que se le pone a un santo, sino una forma de entender la política. Requiere organización, memoria, pero, sobre todo, mucha fraternidad entre quienes hoy sólo se miran de reojo. Requiere que la izquierda recuerde que nació para que nadie estuviese de sobra, y que no hay década ominosa que dure eternamente si hay quienes se empeñan en interrumpirla. 

Nuestra historia de progreso y democracia no está escrita: sólo está amenazada. Y tal vez todavía quede tiempo para que, en lugar de otra crónica de derrota anunciada, estas fiestas navideñas sean recordadas como el momento en que, al borde del abismo, alguien dijo: hasta aquí.


Fanáticos al mando


Vivimos días de radicalización y fanatismo. ¿El motivo? el discurso político y mediático de la derecha española, el del PP y sus dirigentes. Hemos pasado del estilo moderado del Feijoo del primer día, al bronco, ofensivo y polarizador en que ha embarcado Ayuso a su partido.
Hoy no se puede ser de ni moderado ni de centro, porque los fanáticos te desprecian y nadie quiere ser despreciado. ¿Por qué? porque suponen una amenaza a su discurso extremista. En la derecha, los más radicales cómo Ayuso, Tellado y demás hierbas venenosas, presionan a los que siempre fueron la derecha moderada, obligándolos a adoptar un tono mucho más duro e intolerante. Feijoo es el mejor ejemplo.
El PP ha pasado de exigir la dimisión de Sánchez a presentarlo como un criminal que se merece ir a la cárcel, algo que solo algunas voces aisladas osaron pedir para Aznar por meternos en una guerra que acabó trayéndonos el 11M y milles de muertos en Irak. Hoy no interesan las propuestas, todo son alusiones persistentes a la prostitución, al acoso y ataques personales en cualquier medio, e incluso en el Congreso.
Ayer veía un video donde unas chicas de 13-14 años declaraban su admiración a Abascal porque era el salvador de España, la democracia no servía ya porque era una dictadura de izquierdas, y querían un caudillo, que trajera la democracia. Luego en el mismo video comprobabas que sabían el nombre de la ciudad capital de España, pero desconocían que el Tajo era un rio.
Hoy se ha justificado, cómo algo natural el lenguaje agresivo, todo porque ha calado el mensaje de que “la patria está en peligro” o de que vivimos en una dictadura, o que el Gobierno es comparable a una organización criminal. Es la estrategia sistematica de que todo lo que rodeé a Sánchez es corrupción total, incluidos los partidos que le apoyaron en la investidura, solo PP y Vox están libres de pecado, aunque sea insuperable el número de condenados en el PP por corrupción, y cada día le salgan más asuntos turbios a los de Abascal sin haber alcanzado nunca el gobierno ¿qué harán si llegan?
Algunos autores de medios conservadores (como Rubén Amón o algunos columnistas de medios cómo El Mundo, ABC, El confidencial, OK diario o La Razón, (a los que les resulta imposible olvidar que deben mostrarse dóciles con quienes riegan sus arcas con subvenciones públicas), se permiten equiparan al Gobierno con una secta o una mafia. Si de verdad fueran periodistas con mayúsculas, no se les pasaría por sus cabecitas banalizar con estas comparaciones, porque históricamente esas organizaciones fueron algo mucho más serio y peligroso para los ciudadanos, y con sus calificaciones solo consiguen lo que buscan: potenciar la crispación, no informar que es el objeto del verdadero periodismo.
Y otros disimulan su odio y se declaran no “antisanchista”, pero venden la idea de que España sufre un daño “irreversible” por culpa del sanchismo, cómo si esto fuese el paso previo a la llegada de un nuevo Hitler, aunque llevando su discurso a un extremo tan alarmista y apocalíptico, parece no que lo temen, sino que lo desean si eso consigue que la derecha llegue de nuevo a la Moncloa. Algunos articulistas conservadores, también alertan de que ese discurso catastrofista conlleva el peligro de que sólo crea desánimo, pero esos análisis aparecen cómo excepciones en medio del clima de división predominante, donde lo que abunda es el discurso radicalizado, que no radical, el
fanatismo y la hipérbole se han instalado en el debate político y donde el que no diga que le gusta la fruta o recuerde que la madre de Sánchez ejerce la profesión más vieja del mundo, no es un español de verdad, y solo merece el desprecio.
Por muy mal que lo haga un gobierno, que no es el caso real si el mediático, nunca se ha vivido un clima cómo el de hoy en nuestra democracia, donde lo que se busca es un tono de confrontación absoluta. Lo de anoche en lasexta, con unos tertulianos seleccionados para poder lanzar el mensaje de que ayer ya era el último día del actual gobierno, es muy significativo. Que una tertulia en tiempo de máxima audiencia cuente con quienes nadan en la soberbia, alguno rebosante de odio al que no piensa cómo él, una titulada que miente hasta sobre sus títulos, y cómo representante del socialismo a quien representa la rama opuesta al socialismo gobernante, solo te deja una opción si de verdad quieres a España y a los españoles: apagar la caja tonta.
Cuando la política se llena de gritos, insultos y metáforas apocalípticas, no gana la derecha ni la izquierda: pierde la democracia, porque sin moderación y espíritu crítico sólo queda fanatismo y miedo.

El Ingenierín sanitario, la frutera feliz y su Alcoholín de los bosques


No se trata de un escándalo aislado, sino de un sistema montado con la elegancia moral de una cueva de trileros de carretera comarcal, pero aplicada a la sanidad pública madrileña. 

El “ayudante de ambulancias” resulta ser un alto directivo de Quirón, convenientemente camuflado para que las comisiones huelan menos a cloaca empresarial y más a heroísmo sanitario de ficción.  El ciudadano “normal” que comparte lecho con la presidenta no es un anónimo cualquiera, sino un estafador de manual, con áticos, cochazos y una chequera que parece conectada por vía directa a los presupuestos de la Comunidad de Madrid.

Mientras tanto, la presidenta aparece como la dinamitadora oficial de la atención primaria, no por incompetencia, sino como peaje necesario para que la derivación masiva de pacientes a la empresa de su amante siga manando dinero como una fuente pública privatizada.  En la trastienda, la “llorona”, el “alcohólico” y el “comisionista” actúan como coro griego delictivo, perfectamente enterados de la jugada, defendiendo a Ayuso no por convicción ideológica, sino por la vieja razón de siempre: las arcas del partido primero, la salud de la plebe después, si eso.

El resultado es un ecosistema donde el insulto más grave no son los adjetivos dedicados a los protagonistas, sino el desprecio estructural a la sanidad pública, tratada como simple materia prima para fabricar áticos en Chamberí y coches de alta gama.  No es corrupción de baja intensidad: es un modelo de negocio sostenido sobre la demolición programada de lo que debería ser intocable.

Para que compruebes del montaje del que estamos hablando, te hago una relación del entramado de personajes y sociedades de esta película de intriga

1 Isabel Díaz Ayuso. Persona. Presidenta de la Comunidad de Madrid. Pareja de Alberto González Amador; viaje institucional a Miami en 2022. Defiende públicamente que su pareja use identidad falsa en Quirón para su correo y perfil interno.   

2 Alberto González Amador / “Alberto Burnet González” | Persona / identidad falsa. Pareja de Ayuso; empresario y comisionista; supuesto “Director de Proyectos” en intranet de Quirón. Crea Burnet & Brown con César Nieto; opera para Quirón; investigado por delitos fiscales y falsedad. Usa identidad falsa en la intranet de Quirón; inspeccionado por Hacienda por ejercicios 2020–2021.                          |

3 Burnet & Brown Investments LLC. Empresa (EEUU). Sociedad en Florida aparentemente ligada a negocios inmobiliarios. Constituida por González Amador y César Nieto; administrada desde Boca Ratón. Creada en octubre de 2022, en plena inspección fiscal; ingreso estimado >600.000 dólares en 2022 según base Orbis.          |

4 Grupo Quirón / Quirón Salud. Empresa sanitaria. Gigante de la sanidad privada; principal pagador de la pareja de Ayuso. Mantiene en intranet a González Amador como “Director de Proyectos” con nombre falso. Un portavoz confirma el cambio de nombre en intranet hace dos años alegando saturación de correos.                          

5 Maxwell Cremona. Empresa. Consultoría sanitaria para Quirón Prevención. Dirigida por González Amador; colaborador: César Nieto; relación con Niederer.  Desgrava facturas presuntamente falsas, incluida una de 922.585,63 euros vinculada a Niederer.                              |

6 October Twelve Accommodation SL. Empresa (España). Empresa de alojamiento turístico en Usera (Madrid), aunque declara alquiler de “locales industriales” .Socios: González Amador y César Nieto, más otro abogado. Constituida en marzo de 2022; acumula muchas reseñas en Booking, pese a declararse como alquiler de locales industriales.    

7 Sociedad panameña (sin nombre concreto). Empresa (Panamá). Vehículo societario previo gestionado por la pareja de Ayuso y Fernando Camino. Administrada por González Amador, César Nieto y Fernando Camino. Se liquida en paralelo a la creación de October Twelve; vinculada a operaciones previas del entramado.   

8 César Nieto. Persona. Socio de González Amador en varios negocios. Co‑administrador de Burnet & Brown; dirige sociedad panameña; socio en October Twelve; colabora en Maxwell Cremona. Figura como administrador de Burnet & Brown y pieza clave en la red empresarial alrededor de la pareja de Ayuso.  

9 Fernando Camino. Persona. Primer ejecutivo de Quirón Prevención. Vinculado a sociedad panameña con González Amador y Nieto; su esposa vende empresa sin activos. Está siendo investigado por presunto soborno en la compra, por 500.000 euros, de una empresa sin activos de su esposa. 

10 Esposa de Fernando Camino. Persona. Titular de empresa sin activos vendida por 500.000 euros. Vende su sociedad a una empresa que propicia la operación de mascarillas. Esa venta está bajo investigación judicial como posible soborno ligado a Quirón Prevención.

11 Steven Serle. Persona. Abogado y “agente residente” de Burnet & Brown en Florida. Propietario de Corporate Title, Inc. y de una franquicia Re/Max en Boca Ratón. Especializado en inversiones inmobiliarias; su despacho actúa como representante y domicilio de Burnet & Brown. 

12 Corporate Title, Inc. Empresa (EEUU).  Title company inmobiliaria en Boca Ratón. Propiedad de Steven Serle; sede compartida con Burnet & Brown y oficina de Re/Max. Gestiona seguros de título y cierres de operaciones inmobiliarias; típico vehículo para transacciones de inmuebles. 

13 Re/Max (delegación Boca Ratón).  Empresa (EEUU). Delegación de la mayor red de franquicias inmobiliarias del mundo. Propiedad de Steven Serle; comparte dirección con Corporate Title y Burnet & Brown. Refuerza el contexto inmobiliario del entramado societario en Florida.

14 Álvaro García Ortiz. Persona. Ex fiscal general del Estado. Señalado por González Amador como responsable de “destrozarle la vida” en juicio en el Supremo. Su actuación en el ámbito fiscal desencadena la narrativa victimista de la pareja de Ayuso.  

15 Maximiliano Niederer. Persona. Ciudadano mexicano, experto en mercado chino, con conexiones políticas. Vinculado a empresarios con intereses en Angola; relacionado con la mayor factura falsa de Maxwell Cremona. Considerado por Hacienda como el principal “testaferro” de González Amador; acusado en la pieza de los supuestos delitos fiscales. 

16 Abogado socio en October Twelve. Persona. Abogado madrileño, socio minoritario en October Twelve. Vinculado, como Nieto, a un empresario con intereses en Angola. Añade otro eslabón jurídico‑empresarial con proyección internacional (Angola). 

17 Agencia Tributaria (Hacienda). Institución. Órgano que inspecciona a González Amador por delitos fiscales. Usa Orbis como herramienta de análisis; amplía inspección en 2022. La ampliación de la inspección coincide en el tiempo con la creación de Burnet & Brown en Florida. 

18 Orbis (Moody’s). Base de datos. Herramienta que estima ingresos y datos de empresas a nivel mundial. Usada habitualmente por la Agencia Tributaria en sus inspecciones. Atribuye a Burnet & Brown ingresos estimados >600.000 dólares en 2022, aunque se basa en modelos y no en cuentas públicas.


La muerte de Robe vista desde la derecha y la ultraderecha


La ultraderecha ha pasado de demonizar a todo lo que huela a “rojo” a intentar ponerse la chupa de cuero y la pose de rebelde para pescar a la juventud. Lo que antes habrían tachado de perroflauta antisistema, ahora lo convierten en icono generacional compatible con corbata azul marino y discurso antiélites desde el ático. 

El tuit de Feijóo sobre Robe es casi la escena final: el político serio, institucional, apropiándose de la épica de un tipo que, de estar vivo, probablemente los habría mandado a paseo sin demasiadas metáforas.

Se han olvidado de una carta de Robe al alcalde de Plasencia, del PP, en la que Robe no iba “de artista comprometido”, iba directamente de vecino cabreado con puntería de francotirador y biblioteca debajo del brazo.  Usó a Miguel Hernández como si fuera una barra de hierro literaria para darle en los morros a un poder local que jugaba a censor de parroquia mientras presumía de velar por la “salud intelectual” de la juventud.

Se cachondeaba del alcalde tratándolo de pequeño inquisidor de provincias: le recordaba que la gente solo le pedía que no fuera chorizo, que gestionase con decencia y que dejase de decidir qué puede escuchar el personal en su propio pueblo.  

Y remataba con dos bofetadas muy de Robe: primero, “tiembla alcalde”, porque la música va a sonar igual en cada casa, aunque la prohíba en la plaza, y segundo, la amenaza más placentina posible: “tocaremos en Plasencia cuando nos dé la gana”, que es la manera fina de mandarlo a pastar con métrica y firma.

ER NOVIO


No es que el novio de Ayuso  tenga una doble identidad, es que parece un perfil de linkedin hecho por un becario con resaca: Alberto González, Alberto Burnet, Alberto Quirón… al final solo falta “Alberto Defraudator deluxe” para completar el pack premium. 

Da tanta confianza como un correo de “tu banco”: mismo teléfono, mismo curro, mismo despacho… pero oye, si le cambias el nombre en el mail ya no es corrupción, es emprendimiento disruptivo en el sector sanitario. 

Y mientras él juega al “¿quién es quién?” fiscal con Quirón, Ayuso te suelta que cualquiera puede ponerse el correo que le dé la gana, como si en vez de un posible chanchullo millonario estuviésemos hablando de elegir nick en el Messenger de 2004.

La política del desencanto o el desencanto de la política

Silencio de Page ante las declaraciones impresentables de su consejera de igualdad. En Castilla-La Mancha, García-Page encarna a la perfección una paradoja cada vez más extendida en la política española: la del dirigente que sobrevive más por comparación que por convicción. Quienes lo critican con dureza lo acusan de hacer de la política un modo de vida más que un servicio público, y apuntan que su permanencia en el poder se debe, en parte, al vacío de alternativas convincentes. No se le vota, dicen algunos, por entusiasmo, sino por descarte.

Hacer una comparación con Isabel Díaz Ayuso no es casual. Ambos comparten una forma de liderazgo mediático que prioriza el golpe de efecto sobre la gestión, el titular sobre la medida concreta. En un contexto donde los votantes parecen resignarse a elegir “el mal menor”, esa fórmula resulta rentable. Pero el coste institucional y social es elevado: el debate público se empobrece y las políticas de fondo quedan relegadas.

Más que dirigentes eficaces, ambos se consolidan como figuras de resistencia política. Page y Ayuso representan en distintos colores una misma tendencia: la de entender la política como un espectáculo de supervivencia. Mientras tanto, los ciudadanos siguen esperando que alguien gobierne, no que actúe.


EL ESPEJO CHILENO: ORDEN A COSTA DE DERECHOS

En España y Castilla La Mancha, podría darse un giro a la chilena, con una derecha dura y una ultraderecha hegemónica, porque existen condiciones sociales, culturales y políticas similares: malestar económico, miedo, desafección y una izquierda incapaz de articular un proyecto ilusionante y estable para las mayorías populares. Esa combinación abre la puerta a que discursos reaccionarios, autoritarios y “antipolíticos” se presenten como solución, cuando en realidad son una amenaza directa para los trabajadores y sus derechos. 

Chile acaba de elegir a José Antonio Kast, primer presidente de extrema derecha desde la dictadura de Pinochet, con un 58% de los votos y un discurso de “orden” centrado en migración, seguridad y mano dura. Es un dirigente que no rompe con el legado pinochetista y que reivindica un modelo económico ultraliberal combinado con autoritarismo penal, ultra catolicismo, muros fronterizos y un Estado social restringido.

Ese triunfo llega tras un ciclo de enorme movilización social, un proceso constituyente frustrado y una izquierda que no supo convertir las demandas de dignidad, pensiones y servicios públicos en cambios tangibles para las mayorías. El resultado es demoledor: el voto de sectores populares que protagonizaron la revuelta de 2019 acaba canalizado hacia un proyecto reaccionario que promete seguridad, orden y castigo a “los otros”, pero no una redistribución real de la riqueza. 

En España, después de la dictadura franquista, la democracia se construyó sobre una transición pactada que dejó impune mucho del aparato económico, judicial y cultural del franquismo, lo que alimentó un “franquismo sociológico” latente. Décadas después, la explosión de la crisis de 2008, la precarización generacional y el resentimiento territorial (Cataluña, nacionalismo español agresivo) han sido terreno fértil para la extrema derecha. 

Vox ha demostrado capacidad para crecer y consolidarse, especialmente entre jóvenes, clases medias empobrecidas y una parte nada desdeñable del voto obrero, convirtiéndose en actor clave en múltiples gobiernos autonómicos y municipales. Su discurso mezcla ultranacionalismo, antifeminismo, xenofobia y nostalgia de orden, pero no ofrece ninguna agenda económica orientada a mejorar salarios, empleo estable o protección social de los trabajadores. 

Las derechas actuales comparten un núcleo ideológico: rebajar impuestos a rentas altas y grandes empresas, debilitar la negociación colectiva y limitar el Estado social, aunque lo vistan de “libertad” o “eficiencia”.  La ultraderecha añade a esa agenda económica un envoltorio identitario que enfrenta a trabajadores entre sí: nacionales contra migrantes, fijos contra precarios, público contra privado, hombres contra mujeres, para evitar que el conflicto se plantee en términos de clase. 

Esta amenaza no es una abstracción, también tiene un rostro muy concreto en Castilla-La Mancha a la que nada de esto le resulta ajeno. En nuestra tierra, la suma PP-Vox ya concentra una parte muy significativa del voto, y la extrema derecha ha pasado de ser residual a tener representación decisiva en Cortes, ayuntamientos y diputaciones. En una región marcada por la precariedad, la temporalidad, los bajos salarios y la expulsión de la juventud, abrirle la puerta a quienes recortan derechos laborales, debilitan los servicios públicos y enfrentan a los de abajo entre sí es repetir la historia por la peor página. Si Chile nos advierte de lo que ocurre cuando la frustración social acaba capitalizada por la extrema derecha, Castilla-La Mancha debería ser el primer territorio en tomar nota antes de que el “orden a costa de derechos” se convierta aquí en realidad cotidiana.

Estudios sobre extrema derecha en Europa muestran un patrón claro: allí donde gobierna o condiciona gobiernos se recortan derechos sindicales, se flexibiliza el despido, se bloquean o desmantelan políticas sociales y se protege selectivamente a “los de casa”, manteniendo intactos los privilegios empresariales. Bajo la retórica de defender “al pueblo trabajador”, votan sistemáticamente contra subidas del salario mínimo, refuerzo de inspección laboral, regulación del alquiler o impuestos a grandes fortunas. PP y Vox ya están cogobernando y pactando presupuestos en distintos niveles institucionales, como diputaciones y ayuntamientos, aplicando una agenda de recortes y privatizaciones encubiertas que agrava la situación de los trabajadores.

Lo que ha ocurrido en Chile muestra que no basta con haber sufrido una dictadura para quedar vacunados contra la extrema derecha: se puede pasar de la memoria del terror al voto masivo a un heredero político de ese régimen. En España, que también viene de una dictadura, el riesgo es que la frustración social y la incapacidad de construir un proyecto de izquierda sólido terminen abriendo la puerta a una alianza entre derecha y ultraderecha normalizada que consolide un nuevo ciclo regresivo. 

Si las fuerzas progresistas no son capaces de garantizar vivienda, salarios dignos, servicios públicos sólidos y una narrativa de futuro para las clases populares, el hueco lo llenan quienes se dedican solo a señalar chivos expiatorios y prometen “orden” a costa de derechos. Para los trabajadores, en España como en Chile, esa combinación de neoliberalismo y autoritarismo sólo puede significar más precariedad, más miedo y menos poder frente a quienes realmente mandan: capital financiero, grandes empresas y élites económicas. 



La deriva de Page a submarino político.

El papel de García-Page dentro del PSOE ha rebasado con creces los límites de la legítima discrepancia y del matiz territorial. Sus reciente...