viernes, 4 de septiembre de 2026

SI PABLO IGLESIAS LEVANTARA LA CABEZA, SE VOLVÍA A MORIR

La postura de Emiliano García-Page respecto a la no acogida de menores no acompañados en Castilla La Mancha no requiere un mero matiz de crítica: exige una enmienda a la totalidad. Lo que vemos no es pragmatismo de gobierno ni "sentido de Estado", sino un acto de cobardía política y transfuguismo ideológico que destruye la ética de la izquierda y asume punto por punto las premisas de la xenofobia institucional.

Al adoptar palabras como «invasión» o «violación de la integridad territorial» para referirse a seres humanos desesperados, Page actúa como la avanzada del discurso reaccionario. Cuando la extrema derecha nombra la migración como "invasión", se le califica de xenófoba; cuando lo hace un presidente autonómico con carné socialista, se convierte en "sentido común". Page no frena a la derecha: le abre la puerta de par en par, valida sus marcos de odio y le regala la victoria cultural. Sustituir la emergencia humanitaria por la jerga militarista ("responder con toda la fuerza del Estado") es un ejercicio deliberado de deshumanización que prepara el terreno para la vulneración sistemática de los derechos humanos.

Negarse a acoger a menores no acompañados bajo excusas legalistas y agitaciones del miedo no es gestión territorial sino la utilización de la crueldad. Son niños y niñas. Negarles cobijo, protección y futuro desde la comodidad de un despacho es una deslealtad absoluta a los valores más elementales, no solo  del socialismo, sino de la más elemental fraternidad humana. Page utiliza a los menores de Ceuta como instrumentos de uso mediático para enviar mensajes de mano dura a su electorado más conservador, sacrificando la ética por el cálculo electoralista local.

Su apelación a un "pacto de Estado" cargando contra "los radicales de un extremo y de otro" es una maniobra hipócrita de manual. Practica un moralismo tramposo al poner en el mismo saco a quien exige respetar la Convención sobre los Derechos del Niño con quien pide expulsiones masivas a punta de pistola. Esa equidad impostada solo sirve para desplazar el tablero político hacia la extrema derecha. Defender que "todo tiene un límite y un perímetro" mientras se ignora el expolio al que los europeos hemos sometido al Sur Global y la responsabilidad que en ello tienen las potencias europeas no es moderación; es chovinismo liberal en su versión más punitiva y miope.

García-Page ya no está actuando como un barón socialista preocupado por su tierra, sino como un agente de la Europa Fortaleza, abonando el terreno del fascismo social y traicionando cualquier noción de justicia, igualdad y solidaridad humana de la que su partido ha hecho gala durante siglo y medio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

HIPOCRESÍA IDEOLÓGICA

¿Qué es un inmigrante? Está claro, alguien que cruza nuestra frontera. ¿Para qué? Hoy solo para invadirnos. Está clarísimo que es así, si se...