lunes, 24 de julio de 2017

Ninguneando a Pedro Sánchez

Es más probable que seis de diez se equivoquen, a que lo hagan seiscientos de mil. Eso justifica, que una decisión colectiva adoptada por una mayoría informada, y que decide en libertad, sea más cercana a la opinión de la calle y siempre esté más cerca del beneficio del colectivo, y que siempre acabe demostrando una mayor sensatez, que cuando la decisión se adopta por un grupo reducido, por muy de élite que sean todos sus miembros. Señalo esto, porque quienes viven en los áticos del poder, nunca toman decisiones de forma individual (salvo los egocéntricos, que también los hay), sino que siempre lo hacen rodeados por unos personajes profesionales, especializados en susurrar a los oídos de los líderes de esas élites. Personajes que tenemos en todos los ámbitos: federal, autonómico, provincial y hasta local.
Así, se les puede ver alrededor de Sánchez, de Page o de González Ramos. Es esa gente que diluvie o haga un sol de justicia, siempre tienen esa palabra agradable y ese consejo afectuoso que hace que la decisión acerque el ascua a una sardina u a otra, eso sí, siempre a aquella en que tienen un mayor interés ellos. En el caso que nos ocupa, hay susurradores que estos días prefieren que sus líderes respectivos tomen antes la decisión, que opten por consultar a la militancia. Lo hacen como no queriendo admitir, que el compromiso del voto directo de la militancia ha sido vital para el triunfo arrollador de su Secretario General Pedro Sanchez en el . Actuando así, o bien tratan de deteriorar la figura del Secretario General haciendo que incumpla lo comprometido, o bien no acaban de asumir que Sanchez es el Secretario General de todos y todas, elegido por la mayoría de la militancia socialista.
La secuencia de acontecimientos vividos estos días en  alrededor del acuerdo PSOE-Podemos, para aprobar los presupuestos regionales e incorporar al partido de Iglesias al gobierno regional, viene a demostrar que no se está jugando limpia y transparentemente con Sánchez. Los hechos son estos: se anuncia el acuerdo el fin de semana, y el lunes se cuece todo el guiso; Podemos decide consultar a sus bases ese acuerdo, y así mismo iba a hacerlo el PSOE; el secretario de Organización federal, José Luis Ábalos, pide que el acuerdo se someta a votación entre los militantes, y afirma que en base al artículo 53 de los nuevos estatutos aprobados en el 39º congreso “será obligatoria la consulta a la militancia, al nivel territorial que corresponda, sobre los acuerdos de Gobierno en los que sea parte el PSOE”; la respuesta de Castilla–La Mancha es que la consulta no tiene sentido. La película acaba en un “ni pa ti ni pa mí”, como es convocar asambleas informativas en las agrupaciones.


Quien responde a la S. de Organización federal es el secretario de , , que argumenta que los reglamentos del anterior congreso siguen en vigor hasta que no se desarrolle uno nuevo. En su respuesta apela a otros artículos del reglamento actual para no ceder a la orden de Ferraz. En Ferraz no deben recordar que este secretario de , es el mismo que impidió las afiliaciones de 187 solicitantes en Albacete porque (según él) lo hacían para apoyar a Sanchez; también es quien en la comida de Navidad, tradicional entre los socialistas albaceteños, invitó a los asistentes a elegir, “entre un PSOE revanchista y un PSOE renovado” (parece estar hoy en el primero), y afirmó que estaba “la puerta abierta para irse a Podemos” a todo el que no comulgase con sus postulados, dando una muestra del espíritu democrático que rebosan casi todas sus decisiones. Es el mismo secretario de Organización que atacaba de manera inclementemente, cualquier tipo de diálogo entre el PSOE y Podemos a nivel nacional, pero que ahora, sin ruborizarse, defiende lo contrario a nivel autonómico.

La secuencia de acontecimientos vividos estos días en  alrededor del acuerdo PSOE-Podemos, para aprobar los presupuestos regionales e incorporar al partido de Iglesias al gobierno regional, viene a demostrar que no se está jugando limpia y transparentemente con Sánchez. Los hechos son estos: se anuncia el acuerdo el fin de semana, y el lunes se cuece todo el guiso; Podemos decide consultar a sus bases ese acuerdo, y así mismo iba a hacerlo el PSOE; el secretario de Organización federal, José Luis Ábalos, pide que el acuerdo se someta a votación entre los militantes, y afirma que en base al artículo 53 de los nuevos estatutos aprobados en el 39º congreso “será obligatoria la consulta a la militancia, al nivel territorial que corresponda, sobre los acuerdos de Gobierno en los que sea parte el PSOE”; la respuesta de Castilla–La Mancha es que la consulta no tiene sentido. La película acaba en un “ni pa ti ni pa mí”, como es convocar asambleas informativas en las agrupaciones.
Alguien debería haber planteado como salida, que si los reglamentos están viejos, habrá que elaborar “unos nuevos”. Pero aun admitiendo que sean anticuados, esta no puede ser nunca una justificación válida, puesto que un reglamento de congresos, siempre debe estar por debajo de unos estatutos federales. Y si seguimos los planteamientos del secretario de Organización de CLM, “quien haga lo contrario a lo estipulado en el artículo 53 debe ser expedientado”, puesto que es algo aprobado en el  y así figura en los Estatutos. Aunque hay que decir, que ha habido tibieza en quien no debía ser tibio, porque tampoco el hombre de Sánchez en CLM, González Ramos (en una entrevista en este medio), fue contundente a favor de hacer la consulta a la militancia.
Alguien debería preguntarse en el entorno de Page, que si el pacto con Podemos es tan beneficioso para los castellanos manchegos como todo ese entorno de sus susurradores afirma, no se entiende por qué razón no lo somete a consulta de la militancia, puesto que será esa militancia la que tendrá que defenderlo ante los ataques mediáticos que se avecinan seguro desde el PP . Dicho lo anterior, afirmo que el acuerdo es políticamente bueno y positivo, puesto que de un lado Podemos se verá obligado a descender de la utopía al barro de la calle y aprender lo que es ejercer el gobierno, y del otro también ayudará al PSOE a renovarse. Pero sobre todo, lo más importante es que beneficiará a la inmensa mayoría de los castellano-manchegos. Aunque pienso que alguien en la Secretaría de Organización Regional debería tener un plan B, porque ¿qué pasaría si la militancia de Podemos decide votar No al acuerdo? Puede que si eso ocurre a algunos se le vean las vergüenzas.
Si seguimos la teoría del líder espiritual del socialismo castellano manchego de siempre, tras el Congreso Federal de  indicó que el derrotado “debería someterse al triunfador”. Parece que Page no hace caso ni al orate en esta ocasión, o se ha vuelto desobediente, que lo dudo, o no debe sentirse derrotado pese a anunciar su retirada si triunfaba Sánchez. Aunque suene a duro, la solución a una rebeldía como la de Page (en el ámbito orgánico, no en la institución) sería una gestora en Castilla la Mancha, eso tras el correspondiente expediente a los responsables de este hacer de su capa un sayo, como si no supiesen que el 39 º Congreso se ha celebrado.
Si en Ferraz no se atreven a poner las cosas en su sitio y resuelven la cuestión de fondo, dejando claro el mensaje de que el programa de Sánchez, aprobado y apoyado en Congreso y primarias, se cumplirá contra viento y marea, se transmitirá la sensación de que  ha ganado el pulso a Ferraz, y que Sánchez ni es un líder, ni sabe utilizar el gran poder que la militancia le ha otorgado.
Todo apunta a que esa es la estrategia con que se pretende, torticeramente, lograr que la militancia empiece a pensar que  incumple su palabra y su proyecto, y que su idea de PSOE se está viniendo abajo.  otra manera, como si alguien deseara que nos acercásemos a un nuevo 1 de octubre. Repito, ¡Ojo con los susurradores!

domingo, 16 de julio de 2017

LA PARTICIPACIÓN NO ES UN PRIVILEGIO QUE LOS LIDERES CONCEDEN, SINO UN DERECHO DEL MILITANTE

Siempre he tenido claro el modelo de socialismo que defiendo. Por mis comentarios en este y otros medios, no debe haber duda de mi apoyo decidido a los cambios que la candidatura de Pedro Sanchez proponía para el viejo partido en el que milito desde hace casi siete lustros. Entre los modelos de partido dibujados por Sanchez y por Diaz, siempre apoyaré el propuesto por Sanchez. Trasladada esa visión a nuestra provincia, apoyo los posicionamientos de la Plataforma en apoyo a Sanchez frente a la visión de la de apoyo a Diaz. Pero no me siento obligado a asumir y callar ante los errores que desde esa plataforma puedan cometerse.

Ni mucho menos admito la opinión, de que la crítica a algunos movimientos de la plataforma a la que apoyo, se puedan calificar de defensa a posturas de la otra plataforma, o como una opinión que le dará oxígeno. Hay tanta distancia entre cómo han actuado y actúan, algunos miembros de la plataforma pro Diaz en Albacete y como a lo largo de mi militancia he actuado yo, que quien tenga dudas sobre donde estoy, o no me conoce, o tiene una memoria demasiado frágil para estar en política. Bastantes años antes de encabezar la candidatura de siglo XXI a la Secretaria General en el último congreso provincial, ya se me calificaba como critico por lo establecido, por defender exactamente la misma posición que defiendo hoy. Curiosamente quienes son más críticos con mis opiniones, son los mismos que hoy medran en las redes defendiendo este cambio necesario en el PSOE, y que muchas veces callaron o se posicionaron contra mis demandas de cambio.

Siempre defendí la participación de la militancia en las decisiones importantes, en un partido que lleva años siendo un partido de élites que ha ignorado a la militancia, salvo excepciones que casi siempre respondían a los intereses de esas mismas élites y no a la defensa de un papel más activo de los militantes. Durante años, las élites en este partido siempre se creyeron más inteligentes que los militantes. Si acertaban era por su inteligencia y la participación era innecesaria, y si erraban no había participación para que nadie les exigiera responsabilidad. Todos se llenan la boca de democracia interna y de participación, pero luego conviven con avales, listas cerradas, cuotas, falta de censos, o cualquier cosa que dificultase la participación.

Quienes pensamos que la participación no es un privilegio que los lideres te conceden, sino un derecho, queremos que la voz de la militancia sea vinculante para tomar decisiones. Desde ese convencimiento, quiero analizar dos hechos acontecidos en Albacete y Castilla La Mancha, como son la precandidatura a la Secretaria General provincial del actual presidente de la Diputación, y el acuerdo de gobierno entre PSOE y UP en la región, que permitirá aprobar unos presupuestos regionales, imprescindibles para alcanzar avances sociales en Castilla La Mancha, pero que a su vez suponen un cambio de posición respecto a la relación con UP del gobierno regional.

Sobre el asunto provincial, no es que me parezca desacertada la elección del candidato propuesto, aunque podrían ser otros u otras militantes (me gusta la idea de una mujer secretaria general provincial), sino que considero que se comete una gran torpeza al no sentarse a hablar con los militantes antes de decidir. Frente a los miembros del aparato de siempre, que siempre han hecho gala de prepotencia en estos procesos, no se propone remplazar el antiguo modelo con más transparencia y la participación, sino que se entiende la participación como hacer partícipes a los militantes de la decisión adoptada, y no como compañeros y compañeras con derecho a ser consultados antes de adoptarla. Esa forma de actuar invita a pensar que quienes deben demostrar mayor responsabilidad y compromiso con el modelo participativo aprobado en el congreso federal, hacen de su capa un sayo. 

Si a eso se le añaden hechos, como que si desde una agrupación de la provincia, alguien que se siente vilipendiado por quienes (pese a no haber apostado por el caballo ganador), siguen actuando como si nada hubiese pasado y que ellos siguen siendo los reyes del mambo, pide apoyo a la provincial, en lugar de una respuesta inmediata, se le contesta con una frase de manual como es "aguanta que hay que esperar a cambiar la estructura orgánica", la decepción entre esos militantes inevitablemente cunde. Es lógico que se pida tener paciencia, pero la paciencia no es eterna, y es muy difícil tenerla cuando algunos compañeros/as se ven obligados a casi tener que pedir perdón por estar en el equipo vencedor en las primarias, o por ser parte del grupo de militantes que auparon a Sanchez a la Secretaria federal.

Esas situaciones no se solucionan pidiendo paciencia, sino adoptando decisiones, y después de años en política, algunos deberían saber que en la peor decisión en política, es la que no se toma. Si se plantea la nueva secretaria general como el principio del cambio en nuestra provincia (Albacete es muy dado a que siempre estemos en el principio de cosas sin acabar de rematarlas) a quien sufre ese vapuleo le cuesta entenderlo. Que en la Diputación nada haya cambiado desde el Congreso federal, y gran parte del poder en la institución siga en manos de quienes son contrarios a cualquier cambio, no ayuda a creer que por ser secretario general eso convierta al candidato en un dechado de virtudes.

Y es que mientras quienes se enfrentan al actual presidente, se preparan para intentar dar de nuevo la vuelta a la tortilla provincial, al presidente solo se le anima (o designa) a ser precandidato a la Secretaria General provincial, en lugar de a que tome decisiones y retire poder a quien ya se lo han retirado los militantes. Que nadie entienda, (que habrá quien lo haga), lo anteriormente dicho como un menoscabo a la figura de candidato a SG, porque creo que no tiene por qué ser una mala opción, pero sí me parece que la forma en que su candidatura fue revelada fue inoportuna, tanto en el momento, como por el marco en que se anuncia, como por quien ha hecho el anuncio. El partido en Albacete se juega demasiado, como para no haber realizado un relato explicativo previo del por qué. Tampoco parece afortunado el argumento más afortunado para esa decisión, que se presenta una candidatura por sorpresa para sorprender al rival. No les pillará descolocados, y sin con un poder que pocos entienden que aún mantengan. El otro argumento en el que se apela a la unidad de todos ante la fuerza del rival, además de sonar también a frase de manual, supone admitir en el rival una fuerza que personalmente dudo que tenga.

Luego está la otra gran noticia de la semana, el acuerdo alcanzado con UP en Castilla La Mancha para aprobar los presupuestos y que UP se incorpore al gobierno regional. De nuevo hay que volver a repetir que la participación y la transparencia son parte del modelo de partido refrendado en el último Congreso federal. Ver que un acuerdo de este calado, ni tan  siquiera es motivo para una convocatoria del Comité Regional antes de su aprobación, y mucho menos de una consulta a la militancia y eso que en los nuevos estatutos la consulta sobre acuerdos de gobierno es obligatoria desde el último congreso, no es la mejor manera de decirle a los militantes de base y a los ciudadanos que en el PSOE las cosas están cambiando. Pese a ese cambio estatutario, algunos siguen a su bola, y desde la federal alguien les debería hacer saber que no se puede estar de acuerdo con esa forma de actuar. Si es un acuerdo de gobierno, estatutariamente los militantes deben ser consultados, aun siendo un bueno acuerdo, porque las primarias en la región demuestran que hay una parte de la militancia que quiere luz y taquígrafos sobre su contenido, y tiene derecho a que se le explique.

Todas las suspicacias en ambos asuntos pueden resumirse, en que si no se demuestra que los cambios aprobados en el Federal son ciertos y de obligatorio cumplimiento y se ve cómo se materializan, el PSOE estará herido de muerte. Parece como si lo del federal solo fuese cosa que afecte a los militantes pero no a todos los cargos. La sensación es que se puede optar por acuerdos de mesa de camilla sin un plan de comunicación efectivo ni diseñado, sin que ocurra absolutamente nada. No hay que ser politólogo para adivinar lo que puede pasar de seguir en algunas cosas como estábamos antes del congreso federal. Quién tiene que dar el golpe de timón o no sabe o no quiere, pero no es el momento de ser ni tibio, ni ambiguo, o será cierto que esto se queda en “experimentos de aventureros” como los calificó Bono.

Quienes creíamos que las plataformas no nacieron solo para apoyar líderes, sino para hacer posible un modelo de partido diferente, no entendemos su silencio casi cómplice en ambos temas. Hoy parece que hay cosas urgentes que han hecho olvidar el objetivo fundamental. Ahora las prioridades de la plataforma son su transformación en una plataforma de apoyo al precandidato, vender las bondades del pacto regional alcanzado por Page con UP, y a su vez organizarse en la provincia para neutralizar las acometidas de los más que partidarios de Diaz contrarios a Sanchez. Dicen que a río revuelto ganancia de sinvergüenzas, y miembros de la plataforma pro Diaz, ahora parece que quieren ver que sacan y vienen a salvarnos a los militantes de base de las influencias podemitas, pero a su vez alaban en paralelo el acuerdo de Page con los de Iglesias. Como dicen por aquí, nos toman por tontos, ¡pa habernos matao!

Si decimos que este partido está en días de cambio, pero para que ese cambio sea creíble, ha de ser un verdadero cambio. No soy optimista si este es el rumbo a seguir, pero quiero serlo porque confío en la gente de la plataforma de Sanchez en Albacete, pero no comparto que se juegue al tacticismo de siempre, y como siempre desprovisto de alma. Si solo se hace estrategia el cambio consistirá exclusivamente en que tendremos un nuevo aparato del partido en Albacete, pero no una nueva forma de entender el socialismo en nuestra provincia. Se gastaran más energías en deshacer los entuertos, que sin querer se habrán creado, que en lo importante del proyecto de Sanchez.

Y como siempre un aviso a navegantes. Un riesgo para la plataforma de Albacete, son los que abandonaron el barco en cuanto vieron abierta una vía de agua. Se marcharon y no han participado en los procesos internos ni se han mojado achicando agua, pero ahora han vuelto y pretenden tener el campo libre para ocupar espacios por los que ni han luchado, ni se han desgastado ante “los de siempre”. Esos tienen en estos momentos más peligro aún que quienes solo no aciertan en la estrategia, o mis palabras, porque yo sigo en la misma posición que he defendido siempre. Pero no debo callarme sí que creo que corremos el gran riesgo de que todo acabe siendo humo, y solo humo.

martes, 4 de julio de 2017

CON EL CONGRESO NO TERMINÓ EL CAMINO

En el Congreso Federal del PSOE se marcaron tres grandes líneas de trabajo para una nueva andadura: su reubicación en la izquierda política, otorgar el poder de decisión a la militancia en asuntos clave, y la búsqueda de vínculos con otros partidos políticos que puedan hacer una mayoría alternativa al gobierno del PP. Todo parece bien definido, pero ahora viene un segundo reto para Sanchez: alcanzar el poder territorial que permita cumplirlos.

Y es que pese a haber obtenido una victoria clara, la verdadera dificultad que Sánchez tiene, será hacerse realmente con el poder dentro del partido, en los territorios. Atención a lo que puede acontecer en los diferentes congresos autonómicos, porque cuando todo parecía avanzar en la buena dirección para el nuevo secretario general, algunos movimientos de última hora dejan dudas, sobre si las escaramuzas finalizaron con el Congreso Federal o aún continúan. En muchas regiones se perciben maniobras y presiones, que claramente buscan obstaculizar cualquier atisbo de que el cambio producido en el ámbito federal, tenga su reflejo en ellas y sus provincias. Todo lo que ha merecido la pena en los avances de la izquierda, siempre vino precedido de un camino incierto y no exento de riesgos, y esto no será para Sanchez un paseo en olor de multitudes.

Lo más urgente y perentorio para el socialismo en su conjunto, es entender los cambios sociales que se han producido y de los que parecía no haberse percatado. Hay que dar respuesta a las demandas de los ciudadanos, pero hacerlo mirando hacia ellos, hacia los votantes, y no hacia sus votos. Y si son importantes los tres grandes retos marcados en el congreso, no lo es menos el de arreglar la casa común de todos los y las socialistas, que es la estructura territorial del partido. Se han lanzado demasiados dardos en este último año (Comité Federal incluido) para que recomponer la unidad interna pueda lograrse solo con buenas palabras. No es admisible la ansiada para algunos “venganza” de Sanchez con quienes le forzaron a dimitir, pero tampoco lo es el atrincheramiento de otros. Es el momento de actuar con prudencia, porque solo si se consigue esa unidad interna se podrá liderar una oposición ilusionante y constructiva y que a la vez no impida la gobernabilidad del país.

Pero esa prudencia no puede ser óbice, para que el impulso de cambio interno también comience a notarse en las CCAA y provincias. Los cambios en esos ámbitos no pueden seguir aplazándose sine die, permitiendo que sigan campando por sus lares quienes ya llevan años haciéndolo. Si eso no cambia y pronto, la credibilidad de que existe una verdadera voluntad de regeneración inherente al proyecto de nuevo Secretario General empezará a estar cuestionada. Ese cambio implica transparencia en todo lo que se hace, y una manera diferente de gestionar el PSOE en todos y cada uno de los  territorios y no solo en Ferraz. La realidad es que la transparencia es la misma que existía y la gestión no ha cambiado nada.

Si el impulso dado desde la militancia en las primarias, se queda a medio camino, no traspasa la epidermis, y el partido continúa solo con la retórica de auto decirse la izquierda, sin medidas concretas que así lo acrediten, todos sabemos cómo acabará esa historia. Señalo lo anterior, porque si se repasa la situación de hoy en muchas las CCAA, vemos como las plataformas y grupos de apoyo a la candidatura de Sanchez, siguen encontrando muchas resistencias y teniendo enfrente de forma explícita, a los miembros de los aparatos históricos del partido, que siguen actuando a sus anchas, como si con ellos no fuese la corriente de cambio que se vio reflejada en el resultado de las primarias. Son los viejos aparatos que recuerdan a lo que en épocas pre democráticas, conocíamos en los pueblos como “las fuerzas vivas”, y cuyo denominador común siempre fue la resistencia a cualquier cambio, a perder su fuerza y su viveza. Y eso en algunos territorios se agrava, cuando alguno de sus miembros no solo se está jugando mantener su actual estatus, sino algo mucho más preciado: las lentejas.

Sentirse socialista, también significa saber desaparecer silenciosamente de primera línea, sin hacer ruido. Si muchos de esos personajes, simplemente hicieran el ejercicio de examinar sus declaraciones previas al resultado de las primarias, seguro que nadie tendría que pedirles que se aparten a un lado, sino que ellos lo harían solitos. En la vida pública, es importante saber cuándo es el momento de llegar a ella, pero es mucho más importante saber cuándo toca salir, porque elegir el momento adecuado es la demostración de  que el tiempo que se ejerció el cargo, también se aprendió. Quienes lo han sido todo en el socialismo (Felipe, Guerra, Zapatero, Rubalcaba, Bono, etc.) empiezan a entender, aunque a veces su boca se resista, que su tiempo ha pasado ya. Y en cada región y provincia, son muchos los nombres a los que no debería ser necesario decirles que ha llegado el momento de dejar paso, aunque no les resulte fácil, sabiendo que en esos niveles de poder intermedio, las lentejas cobran mucho más valor.


Recuperar la identidad perdida en 1979, iniciar una regeneración imprescindible y urgente, precisa demostrarse con hechos, y superando todos estos obstáculos. No se puede perder esta oportunidad, de conseguir un verdadero cambio de mentalidad que permita aplicar una política en consonancia con los deseos de una mayoría de la población. Si permitimos que por ser vos quien sois, puedan seguir mirándose el ombligo, solo podremos decir que el último apague la luz.

domingo, 18 de junio de 2017

CRÓNICA DE MIS SENSACIONES DEL CONGRESO EN LA DISTANCIA

Entusiasmo entre la militancia asistente, sin obviar algunas caras que recordaban a quienes asisten a un funeral. El Congreso del PSOE finaliza con la puesta de largo de una nueva forma de entender el socialismo en el siglo que vivimos. Un secretario general aclamado, una militancia protagonista, y pasillos repletos de gente alegre. Confluencia de las diferentes plataformas impulsoras del retorno de Sanchez a la SG. Nueva Ejecutiva entre la que se aprecia afecto y en cuyas caras se atisba que saben que tienen compromisos pendientes con los militantes, los votantes y el conjunto de un país castigado por políticas injustas. Un Comité Federal renovado donde no figuran nombres tradicionales en los últimos años: Madina, Hernando, Valenciano o Blanco. Algunos hablan de puesta en valor de la lealtad, que es contraria al oportunismo. Si hay que resumir todo en una frase, diría que “la militancia ha tomado posesión”.

Gestos poco recomendables, como un Felipe en video, o la sensación de que los anteriores SG asistían por verdadero compromiso y no porque se sintieran parte de ese nuevo proyecto que hoy empieza. Y como no, el gesto de Diaz y la delegación de Andalucía que se ausentaron del Plenario en el que se votaban las resoluciones, y que lo abandonaron sin aguardar a la votación final del proyecto fruto del trabajo de las comisiones (674 votos a favor, 274 en blanco y 9 nulos). Desprecio a la militancia y a la organización para muchos. Falta de sentido democrático para aceptar un resultado que no esperaba y sin capacidad de disimulo, según otros. Falta de respeto a los representados por esa delegación y para con los que queriendo ir de delegados no han podido hacerlo. Muchos comentan lo que habríamos oído decir a sus seguidores, si el resultado hubiese sido su victoria en primarias, y fuese Sanchez quien hubiese abandonado este congreso de esa forma. Pero ni ese gesto ni nada, han conseguido ensombrecer el entusiasmo y la dignidad del conjunto de delegados e invitados.

La culminación ha llegado con la intervención del “renacido” Pedro Sanchez ya Secretario General electo: "El nuevo PSOE es el de siempre, el que no tiene miedo al cambio"; “un nuevo PSOE a la izquierda y que represente al 15-M”; "Voy a trabajar para buscar una mayoría parlamentaria alternativa al PP"; “Tenemos un Gobierno que en lugar de apoyar, persigue a los jueces y fiscales que investigan su corrupción”; “Dejemos que la derecha agite la bandera del miedo. Nosotros levantaremos la de la democracia, la de la conquista de derechos y libertades”; “Un Estado, 40 años después, exige reformarse, culminar su ser federal y perfeccionar el reconocimiento de su carácter plurinacional”; “Hemos dicho izquierda, hagamos izquierda. Hemos dicho cambio, hagamos realidad el cambio”. Un recuerdo a la tragedia de nuestros vecinos portugueses y muestras de cariño y solidaridad con las víctimas y sus familiares.

Las sensaciones compartidas por muchos asistentes son que el PSOE ha colocado su proa en dirección a la Moncloa, que el partido reclama su identidad en la izquierda, que se recupera la lucha por la igualdad, que es efectiva la participación de la militancia, y que el único ganador es el propio PSOE y que con ello gana la izquierda española y el conjunto de los ciudadanos.

Años de militancia aconsejan compartir el entusiasmo con unas gotas de escepticismo, y más en quienes queremos mantener un sentido crítico. Sobre todo porque anhelamos que el cambio que hoy se ha iniciado en Madrid, se note cuanto antes en las Casas del Pueblo y en las calles de nuestros pueblos y ciudades, y porque conocemos el riesgo de perder la perspectiva que conlleva el ejercicio de mucho poder, y la nueva Ejecutiva Federal y su Secretario General, ese poder ya lo tienen.

Por ahora se merecen mi voto de confianza y sería bueno dejarles hacer su trabajo, que tajo tienen.

sábado, 17 de junio de 2017

CONGRESO PARA UNA PROFUNDA REFLEXIÓN

Una oportunidad para salir del actual agujero; una ocasión para no continuar arrodillados ante los mercados; el mejor momento para volver a acercarse a sus votantes; el punto de inflexión para impedir que continúe el saqueo del erario público; la coyuntura idónea para construir lazos entre las formaciones de la izquierda; el momento de pedir perdón a los ciudadanos por los errores cometidos; un buen día para desenterrar las doctrinas que inspiraron aquella reunión en Casa Labra; el día de decir adiós a las puertas giratorias que marearon los principios socialistas de tanto girar; el congreso de las listas abiertas y la limitación de mandatos; el lugar idóneo para volver a cantar la Internacional con el puño en alto y sentir su mensaje. Todo eso debería significar este 39 Congreso del PSOE.

Lo que no puede ser es tan desilusionante como lo fueron congresos socialistas anteriores, como se ha demostrado en los sucesivos descensos en los apoyos electorales del PSOE. Sería engañarse, no saber que el partido que saldrá de este congreso, arrastra consigo los lastres de sus errores de los últimos años, sobre todo el error de permitir que Rajoy retornase a la Moncloa. Solo podrá arrojar esa carga por la borda, si desde el lunes empieza a dar señales de que su objetivo es sacarle de allí. Si no es así, no serán creíbles los demás compromisos del programa de Sanchez.

División de opiniones sobre la oportunidad o no de algunas presencias en la nueva Ejecutiva Federal. Seguramente muchos se extrañaran de algunos nombres, pero visto lo acontecido en octubre, no parece tan mala idea que esos nombres estén sentados cerca, y así conocer que botón orgánico pulsan en cada momento. Disiento de quienes se dicen ruborizados por las presencias de Gonzalez (en video) Zapatero, Rubalcaba, Fernández Vara, Page, Lamban y otros. No sobra nadie, pero la responsabilidad de ejercer el poder en el partido no debe volver a recaer en ellos, pero sí sería bueno escuchar públicamente su afirmación, de que para todos ellos la batalla interna ha acabado.

Este PSOE, no puede parecerse al que se calificaba de izquierdas mientras sus políticas eran más conservadoras que progresistas. No se puede volver a engañar a los ciudadanos con palabras, sino que se les debe demostrar que ese cambio existe, pero hacerlo con hechos. Transparencia, coherencia y honradez, es lo mínimo que le pueden exigir los votantes de izquierda para retornar a darle de nuevo su apoyo al PSOE. Pero a ese votante no le bastará con que el eslogan del Congreso sea “Somos la izquierda”, sino que le va a exigir hechos y actuaciones propias de un partido de izquierdas No es suficiente lanzar un mensaje o un compromiso de “derogaremos”, si no se buscan acuerdos para intentar derogar la reforma laboral y la ley mordaza, o impedir el secuestro de la justicia y la destrucción del  sistema público de pensiones. Valdrán los hechos, no las palabras.

Pero no bastará que el PSOE de Pedro Sánchez este decidido a alcanzar a un acuerdo con UP. Hay que preguntar también a UP si está decidido a que ese acuerdo sea un objetivo posible. Si se siguen en las redes sociales las opiniones respecto a esa posibilidad, un sector importante de votantes de UP muestran su rechazo visceral al PSOE, similar al que se puede encontrar de otro sector importante de votantes del PSOE, hacia UP. Los socialistas ven en UP al enemigo que solo busca el sorpasso, y los podemitas se consideran como la única expendeduría existente de carnets de "izquierdismo verdadero”. El PSOE debe buscar los puntos de encuentro con UP o no puede ser hoy opción de gobierno, pero también UP debería valorar que con su respaldo electoral de hoy no puede gobernar salvo con el PSOE, y bien haría en no estar tan pendiente del sorpasso, y hacerlo de los problemas sociales donde sí se vislumbra posibilidad de acuerdo.


Por eso el 39 congreso debe servir al PSOE para una profunda reflexión y no limitarse a ser un encuentro más en el que los delegados y delegadas se miren el ombligo. Pero no es menos cierto, que UP no debería continuar en su actual línea de hostigamiento al PSOE. Si unos y otros no lo hacen así, a Rajoy solo lo sacara de la Moncloa su propio aburrimiento. 

domingo, 11 de junio de 2017

LA POLÉMICA DONACIÓN

No podía ser de otra manera, y menos en este país nuestro de cada día. La polémica suscitada por la donación de Amancio Ortega a la sanidad pública española, ha inundado medios de comunicación y redes sociales, provocando todo tipo de reacciones, desde las dudas a las alabanzas, pasando por argumentos para las  críticas sobre el asunto. Tenemos a pacientes y trabajadores de la sanidad que la agradecen,  junto a otros  que opinan que sería más útil la donación a otros campos de la medicina distintos de la oncología, como es la Medicina de Familia; hay quien solo ve en esto una muestra de la  generosidad del donante, y hasta quienes lo ven como una operación de blanqueo de dinero, y la relacionan con la explotación infantil en terceros países, donde las empresas de Ortega obtienen pingües beneficios, cuestionando así su lícita procedencia. En resumen ¿para gustos? colores.

Partiendo de que a nadie puede parecerle negativo que lleguen más recursos a una sanidad necesitada de ellos, y mucho menos a quienes sufren esta terrible enfermedad, hay que admitir que el hecho invita al análisis. La Asociación Española contra el Cáncer se muestra encantada, y la Sociedad Española de Oncología y Radioterapia le hace a Ortega un reconocimiento público. Que desde estas entidades se aplauda el gesto, es lógico si se conocen datos como que hay un 30% de pacientes no se pueden tratar por falta de Unidades; que existen algunas cuya tecnología podría calificarse de obsoleta; que no tenemos un Plan Nacional de Oncología, ni un Registro Nacional de Tumores; o que la situación de unas CCAA respecto a otras es muy dispar, y eso provoca auténticos calvarios a algunos pacientes obligados a peregrinar más de cien kilómetros para recibir radioterapia. Ante esto, lo natural es que el donante se convierta en alguien que resulta fundamental y hasta querido.

Pero junto a lo anterior, hay otro aspecto a tener en cuenta, como es el hecho de que nuestras leyes permiten desgravar casi un tercio del importe total de las donaciones realizadas a las fundaciones. La cuenta es sencilla: si la donación asciende en este caso a 320 millones, nos da una desgravación de 107 millones de euros. Si vemos este fenómeno en el contexto mundial, también hay países donde se realizan este tipo de donaciones por parte de magnates y mecenas, y en ellas no es raro encontrarnos que tras su aspecto filantrópico se esconden estrategias de lavado de cara de sus empresas, búsqueda de publicidad para el donante, y sirven para constatar que son muchos los sistemas de fiscalidad  que presentan “agujeros” para tratar la recaudación impositiva sobre las grandes fortunas. Curiosamente, los grandes donantes (Gates, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos o el propio Ortega), si son filántropos, pero también es cierto que cuentan con estructuras de expertos en ingeniería de la contabilidad, y que juegan sus fichas según su interés aquí o allí, puesto que sus empresas operan en diferentes países.

Muchos de estos donantes son admirados por su actividad de mecenazgo, y son a la vez referentes de un sector empresarial,  principal receptor de todos los privilegios del capitalismo liberal que hoy domina en la globalización que vivimos. Un mundo de poder económico, en el que cuando se alcanza un determinado status,  cuanto más alto se está, menor es la regulación impositiva que les afecta. Como parece suceder en este caso, tener ingresos elevados, no debería ser motivo suficiente para dar legitimidad a que sea el donante quien decida el destino final de su donación. Es fácil admitir que el donante decida la finalidad que quiera, pero implícitamente se está asumiendo que quien paga manda, pero donar no convierte al donante en el mejor conocedor de donde es más necesaria su aportación, puesto que lo lógico es que desconozca dónde están las mayores necesidades, en este caso de nuestro sistema público de salud. Ya lo dijo Bill Gates "el genio del capitalismo reside en su capacidad para lograr que los intereses propios sirvan también a un interés más amplio” , y esa máxima suele estar detrás de la mayoría de esas donaciones. 

Habitualmente consideramos como “normal” que las donantes decidan la finalidad de sus donaciones. Lo vemos como lógico, pero es fácil cambiar de opinión en este caso, si supiéramos que mientras en el sistema público la tecnología sanitaria se usa en un 60%, si está se usa por manos de las empresas privadas su uso se eleva al 100%. Esto puede hacer que creamos que  para nuestro sistema sanitario  todo lo que sean recursos deben ser bienvenidos, sin antes preguntarnos si contamos con suficiente personal sanitario preparado para que ese aparataje funcione a pleno rendimiento, y que en muchas ocasiones sirve de tupido velo para ocultar que ese mismo sistema cuenta con camas cerradas y unidades a medio rendimiento por falta de personal.

El sistema sanitario público (desde sus actuales carencias), debe aspirar a una adecuada financiación, garantizada mediante una fiscalidad progresiva que redistribuya los recursos y priorice las necesidades. Si nos declaramos preocupados por la salud en general, también es parte de nuestra salud, trabajar en unas condiciones que no supongan formas legales de explotación, a la vez que suponen un grave riesgo para nuestra vida. Es común olvidarse que la salud no depende solo del sistema sanitario (solo contribuye en un 11% a nuestra salud) mientras que otros determinantes como la alimentación, el trabajo, la vivienda, el medio ambiente, etc., (hoy son condiciones cada vez más deterioradas con las políticas de recortes y con la creciente desigualdad) si tienen una gran importancia en ella, y que no se consigue elevar la salud por muchos regalos que se le hagan al sistema asistencial. 

Seguramente se desconoce que muchos de nuestros déficits en el sistema sanitario, se deben a que existe despilfarro, mala utilización de la tecnología, bajo rendimiento de esas inversiones y en ocasiones efectos adversos por exceso de su uso.  Pero no solo hay que hacer un uso adecuado de la tecnología, sino que lo fundamental es insistir en otras políticas de carácter social de las que sí depende en gran medida nuestra salud, aunque hoy estén muy dañadas por las políticas neoliberales. No se arregla todo por dotar al sistema de tecnologías, solo estaremos favoreciendo a la industria, mientras que muchas familias seguirán careciendo de lo más elemental para poder conservar su salud. Invertir en salud es invertir en prevención, y eso se consigue no solo con programas de detección precoz y cribado de enfermedades prevalentes, sino mejorando en su conjunto las condiciones de vida de las personas.

En un país con un sistema fiscal insuficiente, preocupado más por controlar a los autónomos que por sacar a la luz las bolsas de fraude fiscal existentes, y en el que los servicios públicos están infra dotados, no es raro que aplaudamos el hecho de que un magnate done lo que quiera porque le sobra y decida dedicarlo a lo que a él le venga en gana.  Tampoco es cuestión de reprocharselo, pero debemos tener claro, que aquellos países que tienen que recurrir a donaciones generosas para mantener sus servicios básicos, es porque sus sistemas fiscales dejan huecos para que en lugar de nutrir sus arcas públicas haciendo que deba pagar más quien más posee, están obligados a depender de colectas y donaciones. No hay que estar en contra de su generosidad, sino que algo tan serio como la salud o el bienestar,  sus avances no pueden depender de la generosidad de nadie. Otro gallo nos cantaría a los españoles, si nuestro sistema fiscal fuese realmente progresivo y se persiguiera con intensidad la evasión de capitales, porque sería fácil dotar con los recursos necesarios a nuestros servicios públicos fundamentales, ( sanidad, educación, pensiones, dependencia). De hacerlo, las donaciones serían anecdóticas, y nuestros derechos no dependerían de un patrocinio, ni nuestra salud de en que un generoso donante se acuerde de la enfermedad que padecemos. 

Entre personas se puede ser generoso, pero en la política lo importante es ser transparente. Los servicios públicos deben pagarse por el estado a través de los impuestos de los ciudadanos/as, y las donaciones ser un complemento bienvenido si su procedencia es ilícita. Necesitamos leyes claras y transparentes para estas donaciones y su seguimiento. Aceptar una donación, nunca puede eximir a esta de que pueda ser criticada como algunos parecen pensar,  apelando a la falta de gratitud de quienes no opinan como ellos. Una donación nunca puede sustituir al Estado en sus obligaciones, ni se puede admitir que nuestros impuestos no se dediquen a financiar primero los servicios del bienestar, ni que se mire para otro lado mientras nuestros recursos viajan a Suiza y otros paraísos fiscales. 

No vale afirmar que lo importante es mejorar la salud, mientras no nos preocupan cuestiones que la determinan como son las condiciones laborales, hoy  precarias desde que se ha implantado  la Reforma Laboral, o se ha decidido recortar la atención a la dependencia, o no dotar suficientemente las políticas de igualdad que mejoren las condiciones de salud de las mujeres. Todo eso se nos olvida, mientras discutimos entre nosotros sobre si aceptar la donación está bien o no. Se piense de una manera o de otra, pocos negarán que necesitamos más justicia distributiva que caridad. 

miércoles, 7 de junio de 2017

Avanzando contra el cáncer


El cáncer constituye una de las principales causas de morbilidad mundial. Pero el paradigma de cómo abordar su tratamiento está en continuo cambio gracias a las innovaciones terapéuticas que se van realizando. Se entiende mejor la biológica de la enfermedad y la investigación está  cambiando el tratamiento para muchos cánceres. Desde 2011, a nivel mundial, son 68 las nuevas terapias aprobadas para hacer frente a 22 tipos de cáncer, que han permitido alcanzar mejores resultados para los pacientes, y de manera muy importante para aquellos que ya presentan metástasis. Además, algunas de esas nuevas terapias son útiles para varias indicaciones, como se acredita en el estudio Global Oncology Trends 2017.

La investigación en oncología sigue siendo de gran interés, y hoy tenemos más de 600 moléculas en fase avanzada de desarrollo, y los nuevos tratamientos están a disposición de los oncólogos más rápido que nunca, pero la disponibilidad de estos nuevos agentes para el tratamiento del cáncer es muy diferente según los países. El estudio citado revisa la situación en más de 20 países, y concluye que más de la mitad de los nuevos agentes de tratamiento lanzados entre 2011 y 2015 procedían de ocho países, lo que demuestra que el acceso a las nuevas terapias oncológicas persiste como una importante barrera incluso en los países desarrollados.

El estudio también analiza cómo ha disminuido el tiempo de duración de estos ensayos, fundamentalmente por mejoras en el diseño de los mismos y en el tamaño de la indicación del objetivo. El número de pacientes incluidos en los ensayos de Fase III ha disminuido, así como la duración del ensayo,, y a que se están empleando tecnologías de diseño de los ensayos mejoradas para acelerar el desarrollo de fármacos contra el cáncer. Los costes de la terapia oncológica y de los medicamentos, a nivel mundial, aumentaron de 91 billones de dólares en 2012 a 113 billones en 2016. La duración más prolongada de los tratamientos, junto al uso de terapias combinadas con agentes nuevos, y la posibilidad de que los pacientes reciban múltiples líneas de terapias son factores que probablemente contribuirán a un mayor aumento de los costos.


Otro dato importante es que también el tiempo medio desde la presentación de una patente de estas nuevas terapias oncológicas, al de su aprobación por la FDA también ha disminuido de manera importante al permitir "avanzar" medicamentos en su última etapa y aprobarlos antes. Todos estos elementos apuntan a que la complejidad del tratamiento aumentará a medida que se reduzca el tiempo entre lanzamientos y que los nuevos tratamientos ofrecerán un  incremento de su eficacia. Aunque debemos alegrarnos por estos avances, la asignatura pendiente seguirá siendo que en países con un bajo nivel de desarrollo, fundamentalmente económico, la disponibilidad de estos fármacos pueda ser real. Para vergüenza de los seres humanos, en materia de salud, la línea entre ricos y pobres sigue siendo difícil de borrar.

El botín de las pensiones: la trampa de privatizarlas

Detrás del discurso agorero sobre la «insostenibilidad» del sistema de pensiones no hay rigor técnico, sino codicia. La propuesta de la extr...