Como ciudadano, me repugna este acoso intolerable contra Begoña Gómez, una mujer que no merece ser acosada ni agredida verbalmente en un espacio privado solo por su relación familiar con el presidente. Ninguna mujer merece ser agredida, y mucho menos por el cargo o la profesión de su marido.
Este incidente es una muestra más de la conducta cobarde y machista reflejo del poso de la ultraderecha, y lo mínimo es que haya denunciado a Vito Quiles para que la Justicia actúe con firmeza.
No vale continuar tolerando estos hechos, porque cualquier día tú o tu pareja puedes ser la víctima de estos intolerantes por razón de sexo, religión, raza o ideología. La ciudadanía debe rechazar enérgicamente estas prácticas, denunciándolas siempre que las presencien y apoyando a las víctimas sin ambigüedades.
Fomentar la tolerancia cero contra estas actitudes implica educar en valores igualitarios, boicotear discursos de odio en redes y presionar a partidos que blanqueen a agitadores ultras, priorizando el respeto y la convivencia por encima de estas provocaciones baratas.
Solo así podemos blindar nuestra democracia frente a la intolerancia.
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