Ver a una jueza haciendo de abogada defensora del PP en la Kitchen, me hace pensar que los acusados, pese a todas las pruebas, podrían haberse ahorrado contratar abogados.
Todo lo contrario que en el juicio contra el Fiscal general, donde frente a las declaraciones de periodistas que como testigos exoneraban de culpa al Fiscal General del Estado, las deducciones de la UCO sobre "el dominio del hecho" en lo de la filtración del novio de Ayuso, fue tenida muy en cuenta por Arrieta, Marchena y compañía para condenarlo.
Ahora, en el caso mascarillas, el mismísimo jefe de la UCO que entonces, sitúa a Aldama como el número 1 de la trama, pero la palabra (sin pruebas) de este acusado sirve para evitar que entre en la cárcel.
En este caso mascarillas lo único que está claro (porque él mismo lo ha admitido) es que Aldama se llevó 3,7 millones de euros en la operación. Pero visto el juicio y la actitud del fiscal, a Aldama la sentencia le sale a devolver, veremos si no hay que indemnizarlo por el mes que estuvo detenido.
Las mascarillas aquí eran a 2 euros y las que compró el hermano de Ayuso a 6 euros, pero esa compra era correcta.
Señores y señoras del CGPJ han conseguido ustedes, con su silencio complice, que nadie crea en la justicia en España, ni siquiera los que son favorecidos por ella.
¿Este fiscal es el representante que defiende al Estado contra el delincuente Aldama, o es su abogado defensor?
¿Han pensado estos jueces a que altura están dejando a la justicia? Lo dicho, una vergüenza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario