martes, 12 de enero de 2016

12 de enero.- FRENTE AL CUARTO PODER A TODA VELA

La sensación que desprende hoy la prensa, es que todo lo acontecido en nuestro país los últimos cuatro años, tendrá que acabar pasando por delante del tercer poder del Estado, el judicial. Entre la respuesta a los movimientos del nuevo gobierno catalán, el caso Noos con su Infanta, el juicio por las muertes en el Madrid Arena, o la sentencia de la SGAE, se mueven hoy los titulares de la mayoría de los medios. En pocos meses vendrán la Gurtel, la púnica o los ERE, demostrando que cuando no impera la ley, al tercer poder le corresponde poner los puntos sobre las ies. Cosa distinta es que lo haga con mayor o menor acierto.

Pero antes de llegar al tercer poder, está el cuarto, la prensa. En la prensa no solo se habla de juicios, también habla de la constitución del nuevo Parlamento, y para hacerlo, utiliza las informaciones como instrumento de una gran maniobra al servicio de los intereses económicos, de los propietarios de ese llamado cuarto poder. No sé si todo el mundo tiene mi misma sensación, pero los medios de comunicación se encuentran llenos estos días de noticias y comentarios, que buscan confundirnos a quienes militamos en cualquiera de los partidos que se califican como situados en la izquierda política.

No es algo nuevo, llevan años haciéndolo, pero en el actual momento político, sus actuaciones en esa línea de sesgar la información en favor de los comentaristas, arrecian. Muchos medios potencian a comentaristas que incluso recurren a la provocación, con el único objetivo de alentar divisiones internas entre las fuerzas de izquierda, lo que las convertiría en mucho más vulnerables, si es que aún no lo son suficiente. Son personajes encargados de vencer a cualquier precio, cualquier resistencia existente a esos intereses, Con sus ataques persiguen que las cosas no cambien en favor de los trabajadores, sino de los propietarios de los medios que les pagan.

Una de las estrategias más comunes entre esos mercenarios informativos afines al PP, es dañar la imagen de los máximos responsables de las formaciones de izquierda ante sus propios militantes. No se limitan a criticar sus opiniones o a sus actuaciones, sino que realizan verdaderos ataques en lo personal, tal y como hicieron con éxito con el anterior presidente del gobierno.

Una de sus maniobras es extender la idea de que la corrupción afecta a todos, para que la corrupción de sus corruptos sea menos llamativa. Es la nueva versión del tradicional, “mal de muchos, consuelo de tontos” pero llevado a la práctica con la particularidad de que los tontos, que deberían consolarse, son en realidad los listos que nos toman por tontos a los demás. Un todo vale, que llega hasta la difamación en ocasiones.

Todo es parte de una campaña de mensajes interesados, con el objetivo último de evitar que la izquierda se organice, que hable entre ella, que sea capaz de recapacitar sobre cuál debe ser su papel en estos momentos de nuestra historia, posiblemente los de mayor vértigo para quienes no acostumbran a vivir a diario las vicisitudes de la política.

Si se desea hacerle frente, se debe priorizar la mejora de la organización interna de los partidos progresistas, los mecanismos de la democracia participativa, y poner en marcha mecanismos que agilicen su forma de actuar y de respuesta. Si no se afronta esta realidad, cada día que transcurre desde el 20 D, está haciendo a la izquierda más débil, incapaz de responder con una sola voz a esa avalancha de informaciones manipuladas.

Por eso, debería comprender que parece llegado el momento de reducir todas sus alternativas a dos únicas salidas: intentar articular una posible alternativa al PP para cambiar el escenario de los últimos cuatro años; o, ante el riesgo de que esa confluencia no se produzca, comenzar a prepararnos por si de nuevo volvemos a las urnas.

El PP ya lo está haciendo a través de sus medios afines, y si seguimos como hasta ahora, les estamos dando ventaja ya desde la línea de salida.

lunes, 11 de enero de 2016

11 de enero.- DEMOCRACIA INTERNA COMO SOLUCIÓN


La situación de debate interno socialista, sobre si intentar la formación o no de un gobierno progresista, o sobre si se debe celebrar ya o retrasarse el Congreso Federal, tiene fácil respuesta si se recurre a mecanismos de democracia interna, que no por no estar establecidos, deben ser descartados en esta encrucijada. Apelar a ellos supone hacer de los militantes del PSOE su motor, quienes lo movilizan y le acercan a los intereses de los ciudadanos. Pero todo apunta a que no se consultará a los militantes socialistas. En cualquier democracia moderna, la democracia interna en los partidos es el mejor instrumento para dirimir conflictos entre liderazgos o solucionar los enfrentamientos internos. Pero sobre todo tiene como su gran virtud, legitimar ante la opinión pública a la organización política que la aplica. Requiere dotarse de unos procesos de decisión internos que garanticen la transparencia, porque solo con procesos participativos y transparentes un partido puede ganar credibilidad. Esa cualidad que parece estar en horas bajas en estos días postelectorales. La democracia interna requiere de mecanismos de abajo hacia arriba, que deberían establecerse estatutariamente dotándolos de órganos de control interno, que garanticen la participación de todos los militantes y que permitan a estos estar informados de lo que ocurre en el partido, y tener garantías de que hay rendición de cuentas por parte de quienes ejercen un cargo en la organización. Solo si los militantes están facultados para exigirles explicaciones, los mecanismos de control podrán considerarse como tales. Después de muchos intentos, y aun reconociendo los avances logrados, es evidente que el camino hacia la democratización interna completa en el partido socialista está lleno de dificultades, porque es muy difícil que la dirección asuma unas reformas sin estar convencida de su necesidad, y eso hace que a cualquier propuesta de reforma la respuesta fácil sea la indiferencia o la autodefensa. Pero este no es un problema exclusivo del PSOE. El conjunto de los partidos políticos españoles, presentan déficit en sus mecanismos de democracia interna aun mayores que el socialista, y todos ellos sólo admitirán cambios que la refuercen, si perciben que eso puede reportarles beneficios electorales. Se sabe que algunas reglas que habría que establecer no gustan a sus dirigentes, aun sabiendo que son necesarias para mejorar el funcionamiento del partido y del sistema democrático en su conjunto. Pero la excepción que confirma esta regla, la tenemos en los resultados electorales acontecidos el 20 D. En una democracia madura se presupone que los partidos más democráticos internamente, deberían tener un mayor número de votantes y de afiliados, y una mayor legitimidad frente a los electores, y una mayor confianza por parte de los ciudadanos, que se le otorgue el mayor respaldo electoral. El que haya sido el partido más presidencialista y con menor democracia interna de nuestro espectro político el que más respaldo ha obtenido, debe tomarse como eso, la excepción. Una excepción que viene a confirmarnos que a la democracia española le queda mucho camino por hacer, hasta que pueda considerarse una democracia moderna. El partido socialista tiene la oportunidad de dar un paso importante hacia esa modernización informando a sus militantes de la situación que afronta, y consultando su opinión. Los problemas en democracia se solventan con más democracia.

domingo, 10 de enero de 2016

10 de enero.- PREFIERO MORIR EN LAS URNAS



Había esperanzas de que una coalición a la portuguesa, pero las trabas por las cuestiones in-negociables ya la han alejado del escenario, y la puntilla a esa posibilidad posiblemente este en el acuerdo de la CUP y Junts pel Sí. Evitado el escenario de repetir las elecciones en Cataluña, se hace muy difícil explicar al conjunto de votantes españoles que de nuevo tengan que ir a votar, mientras Cataluña sigue su marcha hacia la meta de su independencia. Muchos ven la necesidad de una coalición PP-PSOE-C´s como la lógica respuesta a ese acuerdo de ayer, mientras otros opinamos que si la máquina de producir independentistas ha sido el PP, el acuerdo de ayer hace mucho más necesario apartar al PP del gobierno.

Nadie cuestiona que si el PSOE permite gobernar de nuevo a Rajoy, de este partido no quedará ni su perfume en el escenario político. Pero pocos valoran que ese acuerdo también puede acabar con el PP, y que contemplemos el final del bipartidismo por la mano de Más, y no porque lo hayan conseguido Podemos y Ciudadanos. En Ferraz deberían valorar que somos muchos los socialistas que no vemos tan descabellado el derecho a decidir, porque el derecho a decidir con el voto es ideológicamente consustancial al socialismo. No se puede entender el grado de cerrazón en calificar la consulta como inasumible, en lugar de calificarla como algo que esta situación debe convertir en negociable, mientras no se ve inasumible e innegociable permitir que de nuevo gobierne el PP.

Dejando a un lado el debate interno socialista, lo cierto es que la inmensa mayoría de españoles tras el acuerdo en Cataluña, esta mañana viven la situación con bastante desconcierto. Cataluña con su acuerdo entre independentistas, ha acabado por tomar la iniciativa y condicionar por completo la política española, que aparece como falta de una alternativa para responder. La posibilidad de un estado federal, precisa de una reforma constitucional que con 123 diputados del PP oponiéndose a ella, no puede realizarse. Algunos descerebrados volverán a citar los tanques como respuesta.

El acuerdo de ayer solo era esperable si las CUP pecaban de inexperiencia, pero han caído en las garras de la burguesía catalana, que se ha llevado el gato al agua como ha hecho históricamente siempre. El argumento asumido por los representantes de las CUP es que había que formar gobierno para no frenar el proceso hacia la independencia, como supondría repetir las elecciones. Esa repetición era la causante del pánico en DL, que de celebrarse, se veían fagocitados por ERC.

Hoy algunos de los componentes de las CUP hablan ya de pacto vergonzoso, sabedores de que el acuerdo les convierte en una comparsa contratada por Junts pel Sí, para divertirles en su baile privado. Ahora no presidirá Mas, sino un hombre de Mas, pero todos saben que Mas será el President en la sombra. Aunque algunos en ese partido se hagan trampas al solitario, este acuerdo supone la derrota y el descredito de las CUP que ahora demás no ven que el acuerdo necesite ser ratificado en asamblea, aparcando su, hasta ahora incuestionable, democracia interna. El acuerdo supone un triunfo de Mas, que no tendrá que enfrentarse en elecciones a la emergencia de Podemos, y que se sabe de nuevo candidato a la vuelta de unos meses.

En España, todo parece señalar que iremos a nuevas elecciones. En esta mañana de domingo, hay que preguntarse por donde andará Rajoy, del que no hay reacción en los medios. Tal vez, siguiendo su costumbre, hoy aparecerá tras el plasma. Parece impropio de un presidente, que calle, y que solo vea en este acuerdo en Cataluña, una baza a favor de su investidura como sus acólitos señalan. Mucho más, cuando los españoles vemos una situación de incertidumbre para el conjunto del país, aunque eso debería ser esperable de quien siempre antepone los intereses partidistas a los de la ciudadanía.

Y más que impropio, es realmente triste, contemplar como el PP ve en la independencia catalana el instrumento perfecto para, o la investidura de Rajoy de nuevo, o culminar su objetivo político, el hundimiento del PSOE, en lo que además coincide con el objetivo de Podemos. Que mientras, algunos que se dicen socialistas apoyen la gran coalición e incluso hasta la aplaudan, no es triste, sino sencillamente indecente. Por eso, muchos socialistas en esta tesitura, preferimos morir en las urnas.

jueves, 7 de enero de 2016

7 de enero.- Desde Madrid. LA CABALGATA



No vivo en Madrid y la tan comentada cabalgata solo la he visto en algunas fotos. He leído muchos comentarios, de los que concluyo, que nunca pensé que los niños supiesen tanto sobre la moda real de oriente para desatar este seísmo en las redes. También que darle esa importancia viral al comentario de un niño de seis años me parece exagerado. Pero sobre todo me parece mucho más preocupante, que un símbolo navideño se convierta en el motivo para lanzar mensajes de intolerancia, y que en el siglo XXI en el que transitamos, yo calificaría como caducos.
Aunque soy agnóstico, fui educado en colegio de religiosos, y veo en este asunto un enfoque absolutamente al revés a la manera de entender el respeto y la tolerancia que enseña el cristianismo. Y no por verlo así, dejo de considerar que todo es mejorable, incluso la cabalgata de reyes madrileña. Pero de ahí a usarla políticamente para intentar machacar a Carmena, utilizando para ello a los niños, es tan esperpéntico como las obras maestras de Valle Inclán. Y que decir si se comparan estos ataques furibundos, con los dirigidos a Botella por como actúo con el Madrid Arena. Estoy convencido que la no presencia de animales en la cabalgata, y la eliminación de la zona VIP tradicional, era considerada más un ataque a la tradición cristiana, que unos trajes no tradicionales. Todo apunta en esa dirección porque la crítica ya se inició días antes que la propia cabalgata.

Nadie se ha hecho eco de que muchos niños madrileños, y muchos más en toda España, se hayan quedado sin un simple regalo. A algunos les importa más seguir la moda real en Oriente, que un problema mucho más real, como es que la opulencia de unos pocos conviva con miles de niños desfavorecidos, algunos de ellos sin una cama en la que pasar su noche mágica o sin un techo en que cobijarse. Eso sí que no debería ser perdonado jamás, ni a los alcaldes y alcaldesas, y mucho menos a los reyes de carne y hueso. Pero eso importa poco a quien está más preocupado por criticar al nuevo gobierno municipal que por hacer que las cosas sean mejores para todos, y no solo para los de siempre.

Y termino porque este debate no da para más. Ya sabemos que sobre gustos se puede escribir mucho, pero nunca habrá nada escrito. Ni me gustan ni me dejan de gustar los trajes, es una cuestión de gusto estético, como lo es la ropa con la que acude al trabajo (quien lo tiene), o como muchos se visten los domingo. Pero desde luego, este no puede ser un asunto que provoque tal enfrentamiento, con la cantidad de cuestiones que nos enfrentan de verdad y que se deberían debatir para encontrar el consenso.

Seguro que en cuatro años, Carmena meterá la pata en otras cosas más importantes que la elección de unos trajes, y seguro que alguno de esos errores no encontrará tanta respuesta entre estos inquisidores natos, ahora disfrazados de expertos en moda regio-mágica. Lo veremos.

martes, 5 de enero de 2016

5 de enero.- ES MEJOR CAMINAR, QUE SENTARSE Y PONERSE A ESPERAR


El PSOE ha calificado de definitiva su negativa a apoyar un gobierno del PP. A partir de este momento, empieza a cobrar toda la importancia ser capaces de comenzar a superar las diferencias existentes con Podemos y avanzar para ver si es posible alcanzar una coalición de izquierdas, que será la única manera de que se vuelva a gobernar en favor de una mayoría social de izquierdas. Esa es además la opción de gobierno que cuenta con el apoyo de más de un veinte por ciento de los españoles.

El PSOE está obligado a intentarlo y a hacerse cargo del deseo de cambio existente en el conjunto de los votantes progresistas, y si es posible, incorporar a ese acuerdo a los partidos a su izquierda dispuestos a apostar por intentar formar gobierno. La aritmética no hace verlo como algo fácil de lograr, pero sí que es posible, y la sensación que transmiten los partidos con su actitud de estar a la espera, es que no hacen nada, mientras entre los ciudadanos crece la incertidumbre.

Al margen de si los números acabaran permitiendo un gobierno posible, en una democracia parlamentaria la pregunta fundamental es ¿en qué materias es posible pactar para formar un gobierno? Son muchas las cosas comunes en los programas electorales de PSOE y Podemos: la lucha contra la desigualdad, los desahucios, la pobreza energética, mejorar la redistribución de la riqueza, la recuperación del estado de bienestar, abordar la mejora del mercado laboral, las relaciones laborales, la formación que mejore nuestro modelo productivo, muchos de estos aspectos están detrás de la derogación de la reforma laboral del PP. Todos son temas en los que el acercamiento y alcanzar el pacto parecen posibles, y son las grandes demandas que exige esa mayoría social.

También debe abordarse la agenda territorial. Si ahora hablar de referéndum en Cataluña es algo no asumible por una parte, si puede serlo pactar una reforma constitucional a medio plazo que desbloquee la situación catalana. Esa reforma puede incorporar el derecho de los españoles a votar sobre su futuro, con todas las garantías de legalidad. Sin miedos y buscando dar una solución definitiva a lo que son reivindicaciones históricas no solo de Cataluña. Pero forzar la exigencia de una reforma constitucional ya, seguramente es el mejor motivo para no avanzar en los cambios económicos y sociales que  necesitamos los ciudadanos.

Para que un acuerdo sea posible, los responsables de ambos partidos deberían empezar por  encerrarse desde ya, y ambos ser capaces de no arrojar la toalla y de no levantarse de la mesa hasta que tengan definidas las medidas concretas que se pondrían en marcha, incluyendo propuestas de ambas formaciones, desde las que ya son de principio compartidas, algunas de ellas forman parte de la llamada ley de emergencia social, pero también otras que el dialogo puede propiciar. No deberían incluirse aquellas que choquen con los planteamientos europeos actuales, pero que sí podrían ser incluidas en un bloque junto al compromiso de su negociación posterior.

Son muchos los retos y reformas que hay por delante, y que deben someterse al consenso. Partidos que se califican de izquierdas no pueden cerrarse en sus posiciones iniciales, mucho menos si ambas formaciones se definen como republicanas, federalistas y demócratas. Ni PSOE ni Podemos pueden abandonar a sus votantes permitiendo que gobierne de nuevo el PP. Es hora de aparcar lo que hasta ahora han sido exigencias irrenunciables, que si se analizan bien, tienen poco que ver con los principios políticos de ambas formaciones. No estaría demás mirarse en lo realizado en nuestro país vecino, a lo que se debe incorporar IU como han hecho los portugueses

Si es la postura de Podemos o la de otros, la que no permite alcanzar un gobierno progresista, serán esas formaciones las que tendrán que explicarlo a sus votantes durante la campaña electoral que de no alcanzarse ese acuerdo va a suponer. Aunque aún nadie ha arrojado la toalla por considerar imposible la formación de un nuevo gobierno, la realidad es que para algunos es como si la pre campaña se hubiese iniciado ya la noche del 20 D. Basta leer declaraciones y ver algunas actitudes para apreciar que son muchos los que desde ese momento, andan preocupados en que los ciudadanos les vean lavarse las manos, para no aparecer como responsables de unas nuevas elecciones.


El PSOE debe demostrar que los socialistas habrán hecho todo lo posible para evitar que esa repetición se produzca. Eso sí, todo menos que debamos suicidarnos políticamente apoyando al PP, por eso es tan importante la negativa ratificada hoy como definitiva.

 Ha llegado el momento de empezar a caminar, no más esperas.

lunes, 4 de enero de 2016

4 de enero.- EXCESO DE ESTRATEGIA


El movimiento ciudadano 15 M  hizo aparición en un momento en que se palpaba en el ambiente político, que los recortes impuestos por Europa e iniciados con Zapatero y culminados por Rajoy, habían colocado al país en auténtico riesgo de sufrir una ruptura social. Aunque se presentaba como un movimiento de ideología próxima a la izquierda, ni el PSOE ni IU se veían capaces de controlar esa erupción ciudadana en las calles, lo que preocupaba sobremanera al poder económico, que veía imprescindible canalizar esa energía desbordada dentro del sistema.

La aparición de Podemos, dirigido por gente joven y preparada, parecía el instrumento ideal para poder encauzarlo, le prestaron apoyo mediático, y lo cierto es que hoy esos poderes económicos están tranquilos y afirman que el encauzamiento pretendido, lo dan por conseguido. Y es que si se analiza el viaje ideológico realizado por Podemos, desde los demandas de las plazas y las asambleas, hasta lo que hoy es su programa electoral, realmente hay que pensar que han servido para atenuar unas demandas que a la derecha le ponían los pelos como escarpias. Lo que ya no tiene discusión es que hoy Podemos ha pasado de movimiento a partido político, que está integrado en el sistema, y que esa modulación en el discurso le ha llevado a ser el tercer grupo en número de escaños de nuestro Parlamento.

Ayer se reunía su dirección, y en la rueda de prensa posterior, Iglesias mostraba un tono conciliador, y afirmaba que un gobierno progresista es posible aún en España, y se permitía apelar a un sector del PSOE para que trabajen en esa dirección. Lo que también muchos afirman es que el objetivo que como responsable del partido se ha marcado, ha colocado a Iglesias como el principal obstáculo, para que la izquierda pueda confluir. Y no solo es una percepción en exclusiva del PSOE, sino que también lo es para IU. Ahondando en la herida, ayer Iglesias acusaba a la formación de Garzón de ser la causante de que no se alcanzase la unidad popular.

Lo cierto es, que sí resultan demasiado frecuentes las rectificaciones de Sanchez, no es menos cierto que Iglesias le supera con creces, y ya empiezan a verse en las redes sociales, comentarios de votantes de Podemos, que se sienten desconcertados por las maniobras, matizaciones, cambios de planteamiento, o dudas sobre lo que es negociable o lo que no, a las que les está sometiendo el líder de Podemos en estos días. Quienes no militan en Podemos, pero lo hacen en partidos de izquierda, califican esa actitud, solo como una demostración de su sed de poder, y todos le atribuyen una evidente falta de auto crítica en sus errores.

Desde su constitución como partido, hemos visto a  Podemos desplazarse de un lado a otro del espectro político, según les ha parecido beneficioso a sus intereses electorales en cada momento. Durante la campaña escuchábamos su discurso propio de la socialdemocracia, para después del 20 D declararse como un partido de izquierda purista, e incluso presentarse ya como la única opción de izquierdas posible en España. Ayer mismo, seguía en ese viaje, ahora al centro, en busca de los que en Podemos calificaban como “socialistas sensatos”, aunque todo hace pensar que lo hacen, no para que ese sector apoye la posibilidad de un gobierno PSOE-Podemos, sino mucho más pensando en que ese electorado puede ser un potencial caladero de votos en caso de repetirse las elecciones.

Durante toda la pasada semana, Podemos se ha  dedicado a enredar en el PSOE, con el objetivo de convertirse en el partido referente de la izquierda desplazando a los socialistas. En el partido de iglesias están convencidos de que si el PSOE quiere mantenerse como esa referencia, está obligado a mostrarse como la izquierda moderada, con el riesgo de que se la pueda identificar con el PP en algunos asuntos, y de que si en el PSOE no se mueve ficha en pro de un acercamiento, le puedan acusar de ser el principal responsable del bloqueo político de España. En esa difícil encrucijada que vive el PSOE, saben que a lograr desplazarlo les ayuda la maniobra de los barones socialistas contra Sánchez, que a la vez les beneficia porque desde los socialistas se está transmitiendo la imagen de un partido, que solo está en sus peleas internas.

Es lógico para cualquier partido, perseguir ser cada vez más fuerte como formación política como está haciendo Podemos. Pero también es lógico pensar que sus hoy compañeros de cartel en algunos territorios, deberían palparse la ropa a diario, puesto que si Podemos alcanza su objetivo, ya no les quedará ninguna capacidad de maniobra para alejarse de ese nuevo poder, y se convertirían en los siguientes de la lista a fagocitar, a continuación de IU y PSOE. Ese es un escenario que seguro valoran Compromis, las Mareas gallegas e incluso En Comu Podem.

La suma de todas estas estrategias, apunta a afirmar que lo único que le interesa a Podemos es su crecimiento como partido, sea a costa del voto socialista o de los votantes de IU, y busca a corto plazo  presentarse como la única opción de izquierdas. Pero si logra su objetivo, asistiremos a un hecho paradójico, que quienes nacieron para acabar con el bipartidismo, tienen como estrategia volver a un bipartidismo diferente: el de PP-Podemos. Luego será el momento de no dejar lugar ni para la socialdemocracia ni para la izquierda tradicional.

De todo lo expuesto, parece deducirse que lo fundamental para Podemos es la estrategia, como ya demostraron al renunciar a sus siglas en las elecciones municipales, dando así prioridad al cálculo y conveniencia electorales como partido, sobre el beneficio que pudiese otorgar a los ciudadanos su tarea política en las corporaciones locales. O como ahora vuelve a apreciarse en su estrategia post 20D, al fijar como línea roja, la celebración del referéndum en Cataluña, definiéndola como la primera condición para cualquier negociación obre un gobierno progresista.

En Podemos saben bien como jugar ese juego, y han conseguido que su objetivo de desgaste a los socialistas, se haya visto favorecido por la reacción del PSOE, obstinado en calificar también como línea roja infranqueable la posibilidad del referéndum, olvidando que esa fue una propuesta del PSC. La respuesta de Ferraz favorece lo que pretende Podemos, hacer del referéndum la justificación para imposibilitar el dialogo. Los ciudadanos ajenos a ambas formaciones, empiezan a pensar que detrás de ambas posturas, los dos partidos persiguen sacar tajada electoral, sin importarles la opinión de sus votantes.

Si se analiza porque se da tanta importancia a esa consulta, nos damos cuenta que este asunto lo arrastra nuestra democracia desde hace mucho tiempo sin buscarle una solución definitiva. La derecha lo vende como una amenaza de ruptura de España, lo que le permite buscar rédito electoral como garante de la unidad. La izquierda está  empeñada en creer, que a los ciudadanos solo les importan los recortes y el paro, sin asumir que no puede ignorar el problema territorial. Para todos es un lastre, que debe resolverse ya, pero que siempre ha dado miedo acometer su solución. De no abordarse de una vez, lo seguirán usando como arma arrojadiza útil para desviar la atención en el momento que políticamente interesa, como está ocurriendo de nuevo ahora.

Mientras Rajoy sigue con sus presiones al PSOE para que se abstenga, los responsables políticos de la izquierda continúan en su debate de si son galgos o son podencos. Los ciudadanos ven que el 20 D ha dibujado una España ingobernable, y ya no les valen las grandes frases que suenan bien pero que no les llevan a nada. Los votantes del PP esperan, pero son muchos los votantes de izquierdas, que se consideran capaces de limar las diferencias, antes que sus representantes en PSOE y Podemos. Algunos ya prefieren de nuevo las urnas, antes que tener como alternativa al PP, un gobierno progresista, pero inestable que es la sensación que transmiten sus protagonistas antes de sentarse a hablar. Los votantes de socialistas y de Podemos, se preguntan si ante el desencuentro de las direcciones, ellos pueden  hacer algo.


En los días que vienen todo serán movimientos de las piezas sobre el tablero, aunque muchos ciudadanos empiezan a estar cansados de tanto juego. En resumen, al PSOE le sobran problemas, a Podemos le sobran estrategias, y al conjunto de la izquierda le falta la unidad que nos permitiría no tener que sufrir otros cuatro años de PP.

domingo, 3 de enero de 2016

3 de enero.- SIN LA INVESTIDURA DE MAS, MENOS PRISAS EN FERRAZ


Dentro del PSOE se divisan dos posicionamientos claros, y por mucho que se empeñen detractores y partidarios de uno (seguir en la oposición) o de otro (intentar gobernar), esta situación desde fuera, solo es entendible en términos de luchas internas. El origen de la misma es desconocido para los medios de comunicación, que sin embargo opinan haciendo a ambos buenos o malos, según les dicta su interés empresarial. Pero lo grave es que también se entiende así por los militantes, entre otras cosas, porque nadie de las direcciones se ha preocupado en explicarlas a su propia organización.
Lo cierto y verdad, es que nadie comprende cómo pueden unos dirigentes, de la noche a la mañana, cambiar de opinión sobre quién es el Secretario General idóneo y referente político. Dentro y fuera del partido, causa asombro este enfrentamiento interno, pero aún se entiende menos que un problema interno sea el condicionante para no decidir un solo planteamiento como organización. De alcanzar un pacto de gobierno o no, puede depender el futuro inmediato de la organización y el de muchos ciudadanos, y por eso es alarmante que sus dirigentes no sean conscientes de la penosa sensación que están dando a su electorado y a todo e país.
Como nada ocurre porque sí, ambos posicionamientos se plantean como lícitamente motivados. Quienes piden que Sanchez cese en su empeño por formar gobierno, ven en ello solo su búsqueda de la manera de perpetuarse en la Secretaria General. No se les puede negar, que llevan su razón cuando afirman que Sanchez ha obtenido los perores resultados del PSOE en unas elecciones generales, tanto en votos como en escaños. Los datos se lo confirman porque respecto a los resultados de 2008 con Zapatero, y en base a esos datos se muestran convencidos, de que no pueden confiar en alguien que piensa antes en conservar su cuello, que en el bien del conjunto.
La sugerencia realizada el otro día como salida a la situación de falta de un gobierno, de apoyar solo durante dos años a Rajoy y luego dejarle a su suerte, para así ganar tiempo con el que realizar el debate interno, parece un error. Resultaría solo un parche y no una solución, que además desencantaría a muchos votantes socialistas. Si como decía antes, nada es casual, habrá que asumir que quienes ahora pretender sustituir a Sanchez por unos intereses, cuando entonces le apoyaron, también perseguirían otros. La ocasión de que el mal resultado del 20 D conllevase la dimisión del SG no se adoptó esa misma noche, y si no se produjo entonces, no se entiende que se adopte en medio de una negociación que, en todo caso, se haría en nombre del conjunto de la organización. Hacerlo en este momento es otro nuevo error, pero todos parecen empeñados en sumar errores, que más que sumar le restan al PSOE.
Sanchez sabe, que si las federaciones grandes mueven ficha, tiene perdida la secretaría general, e incluso antes si en este momento cede. Ha aprovechado la fuerza de los envites en su contra, para recordarles que gobiernan con el apoyo o la abstención de Ciudadanos o Podemos, según el caso. El aforismo dice que lo que más desgata es ejercer la oposición, y Sanchez en la oposición se podría ver obligado por las circunstancias, a acercamientos al PP que ahuyentarían a su electorado por la izquierda, y Podemos lo aprovecharía para machacarle. En la tesitura que le han colocado, Sanchez no tiene nada que perder y sí mucho que ganar. Sabe, que si consigue salir triunfante de un reto difícil, hará que quienes hoy le invitan a salir, mañana le apoyen, y que si siguen sus ataques le afianzaran ante las bases, que no ven justificación para esos ataques, aunque sea porque carecen de información.
Hoy al PSOE le han dado un respiro, porque las CUP han decidido que no darán su apoyo a un Más corrupto. Hacerlo les hubiera restado, más que aportado a su proyecto por la independencia. Eso alivia la presión del PP sobre el PSOE para que los socialistas se abstengan, porque la decisión de las CUP no retira pero si aplaza el desafío soberanísta. También Podemos ha aflojado la cuerda, al lanzar un dardo envenenado al PSOE, en el que trata de separar a los partidarios de negociar de quienes no lo son. Su objetivo no es otro que ampliar la división interna socialista, quizás porque no ha valorado que no es procedente su injerencia en los asuntos de otro partido sino desea tenerlas en el suyo, donde sobran los motivos.
En este tablero de juego, el PSOE, más que nunca, debe marcar sus tiempos y eso aconseja postergar, pero sin dilatar la celebración del Congreso, a la finalización de los contactos. Es más, estratégica-mente puede salirle bien a corto plazo al PSOE, según juegue sus piezas. Si se deja que Rajoy queme sus velas sin conseguir la investidura, la jefatura del Estado deberá encargar a Sanchez formar gobierno antes de repetir los comicios, lo que daría a Sanchez la oportunidad de acudir al Congreso para solicitar su investidura. Eso le daría la oportunidad no a Sanchez, sino al PSOE, de plantear un proyecto social y económico que permitiera hacer frente a la crisis de manera muy diferente al PP.
En esa situación, los demás grupos estarían obligados a fijar sus posturas, lo que les situaría ante la opinión pública al lado del PP, o frente a él. Si la propuesta socialista se realiza en base a recuperar todo el estado de bienestar destruido por los recortes del PP, y lleva incluido un planteamiento territorial coherente con la diversidad pluri nacional de un país unido, aún no logrando la investidura, habría aportado mucho a la consolidación interna de su partido.
Sean esos los pasos que se den o sean otros, será el momento de celebrarlos Congresos. Pero mientras, el enfrentamiento existente en el PSOE demuestra, que lo que no es ya aplazable es un proyecto de futuro de regeneración de la organización, capaz de arrancar de cero, y que solo utilice los 136 años de historia para aprender de los aciertos y errores cometidos, porque solo así podrá caminar hacia el nuevo tiempo político que ya está aquí, aunque nos neguemos a reconocerlo. No hay que tener miedo a hacerlo, lo mismo que se hizo tras la dictadura. Es imprescindible generar un proyecto de partido renovado, capaz de ilusionar, porque el actual no ilusiona, y si no lo hace, es que hay que cambiarlo.
Para hacerlo están los congresos, federal, regionales y provinciales, pero no con la premura que impone el momento actual, que haría de ellos un plebiscito para los que llevan las riendas del partido en regiones y provincias, donde la sensación del votante es que la diferencia entre militantes y direcciones está en que las bases no piensan en beneficios personales, sino en los del conjunto de la organización. Y es lamentable que una diferencia tan pequeña, acabe teniendo una importancia tan grande para todo un país.

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