martes, 10 de junio de 2014

Buscando Secretario General

Unas primarias en que puedan votar todos los militantes son el procedimiento lógico para la elección de los líderes en las organizaciones democráticas, y no pasará mucho tiempo para que todos los partidos políticos adopten este sistema. Pero para que unas primarias permitan elegir a los mejores, y no responder solo al sectarismo interno más potente, todas las personas con disposición al consenso deberían tener opciones, por el interés del partido y el de todos los ciudadanos. Y eso hoy es imposible.
Llama la atención, la capacidad para derrochar las energías internas que tenemos los socialistas volcados en designar al futuro secretario general. Si esas mismas energías se hubiesen utilizado en hacer políticas de izquierda y en plantear alternativas a las políticas antisociales del PP, seguro que hubiésemos recibido un mayor apoyo electoral el 25 M. Otros pensaran si estar tan centrados en este proceso es la consecuencia de que los socialistas aún no hemos entendido el mensaje de los votantes, que quieren que prioritariamente les atendamos a ellos, y no les importan tanto nuestros asuntos internos.
Hoy Susana Díaz ha dicho que no se presenta, y creo que es un acierto por su parte, porque con el apoyo recibido de la mayoría de secretarios regionales, sin ella pedirlo, hubiera tenido (como le ocurrió a Almunia), pocas posibilidades de triunfo en unas primarias abiertas. Eso convierte su actitud no solo en la políticamente acertada, sino además en la éticamente correcta por su compromiso con Andalucía. Pero seguro que en esa decisión de no concurrir, también influyó que no tendría garantías de que si ganaba podría hacer sin trabas las reformas profundas que el partido necesita.
En el PSOE debe abrirse el debate sobre muchos asuntos, pero mantener   hoy abiertos otros, solo servirán para acrecentar la ruina electoral constada el 25 M. Que Susana Diaz no sea candidata no es el final, ni puede hacer dudar que en el PSOE haya gente con experiencia en gestión y preparada intelectualmente para ser un buen secretario general, otra cosa es que personalmente estén dispuestos o dispuestas a dar el paso a ese proceso.
Pero desde luego tenemos que elegir nuevo secretario general, y en esa elección, se debe partir de que los españoles tenemos tendencia a optar por lo irracional antes de hacerlo por lo objetivo, y esta elección parece apuntar en ese sentido. Sería más fácil acordar entre todos un proyecto de  unidad, que no con uniformidad, y después poner al frente a aquel o aquella más capaz de llevarlo a buen puerto, que hacerlo a la inversa. Pero para la objetividad ante cualquier análisis, se han de aparcar los intereses particulares, y no parece que quienes tienen capacidad de influir sobre la militancia estén por esa neutralidad.
A solo tres días del inicio de la recogida de avales, nadie puede adivinar el futuro, aunque muchos lo intentan y lo expresan convencidos de su capacidad profética. Cualquiera de los candidatos debería apostar desde el principio por un proyecto que contacte con lo que las bases queremos, un giro a la izquierda, que es donde siempre hemos estamos las bases del partido. Pero no va a serles fácil dar ese golpe de timón, mientras sigan existiendo en la organización grupos vinculados a la banca, y gente que da mayor importancia a la dependencia financiera de los partidos políticos, que a la autenticidad de su ideario.
La sociedad española necesita una socialdemocracia a la que apoyar en las urnas, pero la existencia de esas vinculaciones aleja la imagen del PSOE de lo que los ciudadanos quieren ver y escuchar. El calificativo de “casta” ya sé que es interesado, electoralista y demagógico, pero la sensación de que hay empujones por llegar arriba, no ayuda a rebatir a quienes nos lo dicen.
Tengo serias dudas de que una mayoría de socialistas entren en consideraciones como las aquí expuestas. Nos han enseñado a estar solo pendientes del cartel electoral, a conformarnos con la autocomplacencia, y a ser reticentes a la autocrítica de fondo, y eso hace difícil, que no imposible, que pueda surgir un cambio decisivo con criterio político.
Luego vendrán las primarias y quien ahora sea elegido tendrá mucho camino andado ya. Pero el perfil que necesitemos entonces puede que no sea el mismo que el de la secretaría general, porque entonces lo importante será elegir a un buen gobernante capaz de elaborar y aplicar las políticas económicas que necesitamos, desde luego muy alejadas de las que ahora aplica el PP y de las que se aplicaron en los últimos años de gobierno socialista.
Por eso, para ir despejando dudas de que partido y que política queremos, sería bueno que los candidatos a liderar el PSOE no tarden en definirse y explicar sus planteamientos en los temas importantes. Las dudas no son buenas compañeras en este viaje.

sábado, 7 de junio de 2014

¿Secretario o Secretaria General socialista?

Por diferentes razones se va reduciendo el número de aspirantes a la Secretaria General del PSOE, aunque aún es posible que aparezcan nuevos candidatos/as. Personalmente creo que hay mucha gente válida para esa responsabilidad pero no todos darán el paso, y el trascurso de los días va reduciendo esas opciones. Mis amigos me preguntan a quién apoyare, pero mi decisión (que está tomada) no tiene aún nombre.
 
La normativa que regulará el Congreso Extraordinario y la premura de su celebración, propician que resulte más decisiva la imagen de los candidatos para obtener los apoyos de los militantes, que los contenidos programáticos que cada opción defienda. Seguro que todos llevaran propuestas interesantes, pero la necesidad de dar una determinada imagen puede hacer que estas se queden en un segundo plano.  Ya se sabe que el habito no hace al monje, o que las apariencias pueden engañarnos, pero en la era de las nuevas tecnologías vale más una imagen que mil palabras.
 
Más de tres décadas de militancia, le vuelven a uno escéptico, y más si se está convencido de que aun siendo importante la imagen, lo importante son las ideas y que a la gente le preocupan las soluciones y no tanto los posibles nombres. No deberían ser tan importantes los gestos a la galería, ni el rostro agradable, ni la imagen más juvenil con que se adornen los candidatos, que aunque son cuestiones para ser tenidas en cuenta, si de verdad queremos la regeneración del socialismo, el apoyo debería decidirse en función del programa que presente cada uno de los candidatos o candidatas.
 
Y es que son muchas las cuestiones programáticas que precisan un posicionamiento claro y decidido, si se ha percibido con claridad el mensaje enviado por los ciudadanos a los socialistas en los tres últimos procesos electorales. Amén de resituar al PSOE en el siglo XXI y recuperar la confianza del electorado, también tienen que ponerse sobre la mesa como se van a afrontar los retos que España y Europa tienen por delante.
A nivel interno, debe quedar claro que aplicará el principio de un militante un voto en la toma de las decisiones, el compromiso de abordar un debate profundo de propuestas ideológicas, y que el programa del socialismo no se construya desde los despachos sino desde la participación de la militancia.
La apuesta por un modelo de sanidad pública y descentralizada, por una escuela pública, gratuita y de calidad, por una vivienda digna, por la paralización de los desahucios, las viviendas titularidad pública destinarlas a vivienda en alquiler social, se me antojan propuestas que no pueden faltar para atender lo que los ciudadanos piden, marea tras marea.
Que la crisis no tuvo la respuesta correcta en su momento por nuestra parte, no debe hacernos renunciar a cambios que permitan la redistribución de la riqueza mediante un nuevo sistema tributario progresivo y equitativo que grave las rentas según los ingresos, y que contemple rebaja del IVA a los artículos de primera necesidad y su aumento a los bienes de lujo, que permita el establecimiento de una renta básica universal, y el recuperar la existencia de una banca pública, y un modelo energético que propicie el uso de energías renovables.
Muchas de las reformas del PP en estos casi tres años deben ser anuladas por lo que han supuesto para la ciudadanía en su conjunto, y es necesario una nueva reforma laboral que defienda los derechos de los trabajadores e incentive la creación de puestos de trabajo para mayores de 50 años y los jóvenes, la derogación de la reforma de la administración local, la aplicación de la aconfesionalidad del estado mediante la defensa del laicismo y la revocación del concordato con la Iglesia, la recuperación del principio de justicia universal y la anulación de las tasas judiciales, o en caso de que sea aprobada la derogación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo.
Y como programa de mínimos, tampoco puede estar ausente de las propuestas del candidato el compromiso de abordar una reforma constitucional que se adapte a las exigencias de una España más moderna y a un modelo federal del estado, que incorpore la participación  ciudadana en la toma de decisiones importantes, transparencia en la gestión pública y lucha contra la corrupción en cualquiera de sus formas, la reforma de la ley electoral y la apuesta por listas desbloqueadas, defensa de primarias en todos los partidos, incompatibilidad de cargos, y que anule la reforma que se hizo del artículo 135 de la misma.
Pero tampoco debe quedar fuera del plan de trabajo del próximo Secretario General, el compromiso de trabajar por una gran alianza de la izquierda española que lleve al parlamento la mayoría social progresista que los resultados electorales evidencian.
Son muchas cuestiones, y no son fáciles de implantar, pero solo lo que se piensa se puede realizar, y un partido de izquierdas no puede renunciar a lo que en conjunto significan esas propuestas, que no es otra cosa sino el compromiso de trabajar desde la política para los ciudadanos. Es la hora de un partido para la gente y de la gente, es la hora de posicionar al PSOE como lo quieren sus bases, un partido comprometido con el pueblo del que venimos y al que aspiramos a representar.
Desconozco si alguno de los aspirantes llevara todas estas ofertas en su programa, pero mi apoyo lo obtendrá el que más se aproxime a estas demandas. Las décadas de militancia también llegan a cansar, y si no se ven decisiones políticas claras el cansancio se torna desesperanza. Yo aún tengo la esperanza de que después de ese congreso extraordinario ya no haya medias tintas. No quisiera equivocarme.

 

miércoles, 4 de junio de 2014

Y nos entraron las prisas


Al PP se le han abierto las carnes de alegría con la abdicación real. Nunca imaginaban disponer de una cortina de humo tan mediática para que nadie esté pendiente de su fracaso electoral ni de su desgobierno. Pero no se quedará ahí la cosa, ahora viene la topera total del mundial de futbol, un mes en el que casi  nadie prestará atención al poco empleo creado, o a que el que se crea es precario, o a sus nuevos ajustes. Toda ello, antes de irse de vacaciones. En septiembre de vuelta todo olvidado.
 
Mientras, en el socialismo español vivimos a toda velocidad: dimisión, congreso, primarias, apoyo a la monarquía…Los resultados de las elecciones deben obligar a todo el espectro político de la izquierda a una profunda reflexión, pero además al PSOE le está obligando a tomar decisiones a corto plazo para hacerle frente a los cambios que necesita. Estamos al final de un ciclo del socialismo moderno y comenzando uno nuevo, pero eso no puede justificar que no se analicen distintos escenarios o no madurar las decisiones que se adopten. Las prisas nunca fueron buenas consejeras, pero ya se sabe que los refranes y las leyes están para incumplirse.
 
Hemos pasado tres años en la oposición resaltando lo obvio: lo mal que lo hace el PP. Pero a la vez considerando aplazable la autocrítica, sobrados con infravalorar al rival político, convencidos de que era suficiente con enarbolar la marca PSOE para hacer frente a todo (que para eso tiene ciento treinta y cinco años). Ahora, en una semana, nos entran las prisas porque los resultados han sido como caer de bruces contra el suelo, aunque para algunos aún debe parecerles insuficiente el golpe encajado por su tozudez.
 
Tras las municipales y las generales, también se hicieron sesudos análisis muy parecidos a los de ahora, pero todo quedó en palabras y se aparcaron las decisiones. Mil piruetas en el aire se hicieron desde las diferentes direcciones para no admitir que se debía pedir perdón por los errores. Pero en Sevilla se continuó por la misma linde y no se admitió que la militancia votase las grandes decisiones del partido. Hace unos días nueva oportunidad para cambiar, pero la dirección del partido no quiere un referéndum sobre monarquía o república y otro pétalo más de la rosa del socialismo de base ha caído marchito. Hemos cosechado el despecho de los votantes de siempre, cansados y desesperanzados de que sus reivindicaciones no se atiendan. Ni derrota tras derrota aprendemos.
 
Las direcciones no han querido escucharlas, pero hace tiempo que las bases del partido avisaban del descalabro, y pedían dar marcha atrás y rectificar los errores cometidos. No se les hizo caso. A las direcciones les ha bastado con decirnos que eran intentos de protagonismo personal, o con decir que esas cosas solo debían hablarse dentro del partido, o con limitarse a acusar de deslealtad, y asunto concluido. Nunca un dirigente esconde la cabeza ante los problemas, pero algunos lo han hecho, y es de nuevo un error pensar que solo es responsable la federal, y al salir Rubalcaba todo arreglado.
 
¿Cuál ha sido la renovación en esta región o en sus provincias? Se puede afirmar sin equivocarse, que tenemos los mismos rostros que en las municipales y en las generales, pero eso sí, cambiados de sitio. Renovación no es bajar la media de edad, sino analizar hacia dónde se lleva a este partido. Es creer en la democracia interna, en la ética, y en el respeto a los compañeros y compañeras. Renovarse o morir, esa es la cuestión, y parecemos empeñados en ir de entierro.
 
En lugar de analizar lo que nos dicen los ciudadanos por la calle, nos dedicamos a crearnos nuevos enemigos, y en lugar de intentar recuperar la confianza de quien nos la retiró, les llamamos ratas que abandonan el barco que se hunde, sin hacer autocrítica y asumir que si el barco se hunde es porque ha encallado, de lo contrario nadie abandonaría el barco. Nos obstinamos en hacer reproches a las nuevas formaciones: que tienen un discurso populista, que dicen a la gente lo que quiere oír, que no es posible lo que prometen, etc. en lugar de plantear soluciones a los problemas de la gente. Que frágil se ha vuelto la memoria de muchos de los que ahora hablan así.
 
No creo que el populismo tenga una vida larga, y en nuestra casa lo hemos comprobado, pero eso no puede justificar una vez más, que permanezcamos inmóviles sin afrontar los cambios que desde la calle se nos demandan. Me molesta (como a muchos socialistas) que otros partidos de izquierda nos tachen de ser iguales que el PP, pero tampoco me gusta que desde mi partido se les devuelvan los improperios en lugar de actuar para que se nos vea diferentes. Muchos votantes de izquierda nos preguntamos, ¿No sería mejor intentar encontrar lo que nos une, que reprocharnos lo que nos separa? Porque la izquierda española es hoy electoralmente mayoritaria, pero si continúa fragmentada permitirá que continúe la derecha gobernando.
 
En una semana se ha movido más el escenario político de España que en años, y todo se está recomponiendo, con el agravante de hacerlo en medio de una sociedad en crisis. La realidad de la calle se ha situado por encima de cualquier planteamiento de los dos grandes partidos. Admitamos que si la gente no se siente atendida por los que gobiernan, buscara a otros que les atiendan. Así que, más que estar ya pendientes de quien será el secretario o secretaria general próximo, que lo decidiremos entre todos, deberíamos estar planteando propuestas que den soluciones a los problemas reales de los ciudadanos. Tal vez así volvamos a poner en práctica algo que está muy claro en las enseñanzas de nuestro fundador: que los políticos están al servicio de los ciudadanos y no al contrario.
 
Si el PSOE quiere volver a ganar gobiernos, tiene que renovarse en  profundidad, y dejar sus riendas a gente ilusionada, con ideales y vocación de izquierdas, que realice propuestas por y para los ciudadanos y que sepa no  centrar sus esfuerzos solo en luchar contra las políticas del PP, sino que dedique algunos a encontrar puntos de encuentro con las demás formaciones de izquierdas. Será la única manera de evitar que el voto de izquierdas siga divido, y que un partido trufado de corruptos nos siga gobernando. Solo queda un año para cambiar y recuperar la confianza.

lunes, 2 de junio de 2014

El proyecto de tratado de libre comercio entre la UE y EEUU


Mientras los españoles andamos distraídos con la abdicación real, con los choriceos nacionales o con las primarias en el PSOE, en Europa nos la están jugando y bien. El proyecto de tratado de libre comercio entre la UE y EEUU (TTIP), puede ser el golpe definitivo para implantar de pro vida que el empleo en Europa sea precario y sin los más mínimos controles laborales y sin importar los cuidados ambientales. Solo saber que se hace en beneficio de las grandes multinacionales, que conseguirían reducir los costes y evitar someterse a las diferentes regulaciones existentes en Europa.
 
El gran objetivo de este acuerdo es la liberalización de todos los sectores de servicios, y sobre todo de los servicios financieros. Llama la atención, que mientras por un lado nos hablan de imponer una tasa a las transacciones de capital, con este tratado se eliminan las regulaciones existentes de los distintos gobiernos, y deja barra libre para las grandes transacciones entre las grandes bolsas mundiales. El tratado tiene el visto bueno de los mismos que prometen imponer esa tasa.
 
El TTIP concentra todo el poder económico y político en las manos de las elites económicas. Ejemplo de esto es que uno de sus objetivos es eliminar el Principio de Precaución que regula el uso de las sustancias químicas peligrosas o las normas de seguridad alimentaria, que en estos momentos les impiden aumentar sus exportaciones.
 
Como médico me aterra que con este tratado primen los intereses de las empresas farmacéuticas y a las de servicios hospitalarios, sobre los de los pacientes, ya que les permitiría a aquellas impugnar por vía legal la existencia de servicios públicos de salud, y a la vez debilitaría las posibilidades de acceso de los pacientes a muchos medicamentos puesto que el TTIP refuerza los derechos de propiedad intelectual y eso impedirá la elaboración de medicamentos genéricos, lógicamente más baratos.
 
Tampoco la salud alimentaria se escapa a las consecuencias de este tratado, que tendrá especial incidencia sobre los organismos genéticamente modificados (más conocidos como transgénicos), que ahora en Europa requieren de una supervisión, y tras este tratado ese requisito desaparecerá.
 
Como trabajador en el medio rural, me preocupa también que el tratado resulte catastrófico para las pequeñas empresas locales que verán mermadas sus ventas a organismos públicos, puesto que al obligar a estos a hacer concursos públicos abiertos para que puedan concurrir empresas de cualquiera de los países firmantes del tratado, esto colocara a las empresas locales frente a grandes multinacionales con todas las papeletas para perder la licitación.
 
Sobre el medio ambiente su incidencia no será menor, y así, el ahora popular fracking u obtención de gas y petróleo mediante la fractura hidráulica, vería como las normas europeas que lo prohíben tendían menor rango que el tratado.
 
El estudio de impacto de la propia Comisión Europea, ya advierte lo negativo que resultará este tratado para el empleo, con importante pérdida de puestos de trabajo en sectores ya muy debilitados como el sector ganadero, del azúcar,  fertilizantes agrícolas, madera y papel, maquinaria electrónica, etc. Si con la firma de este tratado, la UE permite que primen los intereses de las grandes empresas sobre los derechos laborales de los europeos, el derecho a la huelga o el de negociación colectiva no hará falta que se los cargue cada gobierno de derechas en su respectivo país, sino que con la firma de este tratado, todo ira incluido en el paquete.
 
A modo de resumen, este tratado solo sirve para que continúen creciendo las desigualdades entre los europeos, y dentro de todos y cada uno de los países que componen la UE. Sería muy de aconsejar que los europarlamentarios de izquierdas, se negasen a su ratificación, salvo que hayan decidido apostar porque los trabajadores europeos en general, debamos conformarnos de por vida con solo aspirar a un salario de miseria.

sábado, 31 de mayo de 2014

La recta conducta

“No sólo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres” “Pablo Iglesias”
 
El lamentable espectáculo que se está dando estos días por las diferentes direcciones del partido, tanto por la Ejecutiva Federal como por una mayoría de las secretarias regionales, están deteriorando gravemente la imagen de nuestra organización. Mediante decisiones y posicionamientos personales de muchos dirigentes, se está mostrando a nuestra militancia, una carencia total de voluntad política para adoptar los mecanismos de democracia participativa que exige el conjunto de los y las militantes. No parecen suficientes los sucesivos descalabros electorales, puesto que seguimos empeñados en mantener fórmulas de representación por delegación que nos están conduciendo a un descredito del conjunto del socialismo español, que exige la regeneración del sistema político en su conjunto, y los socialistas debemos responder a esa exigencia con una mayor democracia interna en nuestra organización.
 
La situación de perdida de apoyos electorales sufrida en las últimas elecciones no puede justificar de ninguna manera, la adopción de medidas precipitadas como lo ha sido la decisión de celebrar un Congreso Extraordinario en julio, sin el tiempo necesario para su preparación, y anteponiéndolo a la celebración de unas elecciones primarias abiertas que ya fueron aprobadas en el Congreso Federal de Sevilla y ratificadas en la Conferencia Política de Madrid.
 
Si el Congreso Extraordinario hurta la oportunidad de abrirse realmente a la ciudadanía, el PSOE no recuperará la confianza. El liderazgo no se puede resolver en el Congreso porque aunque votaran los militantes, no es abierto a la ciudadanía y, por lo tanto, vulnera el compromiso de apertura para renovar el liderazgo (compromiso más necesario que nunca); si saliera de SG uno de los pretendientes a las primarias, la ciudadanía tomaría las primarias por una ratificación, no una elección genuina, y carecerían de la credibilidad y la fuerza renovadora que deben aportar.
 
Si la voluntad de nuestro Secretario General de la Ejecutiva Federal, es dejar el cargo, no parece lo más adecuado que se mantenga en el mismo asumiendo la responsabilidad de dirigir un proceso al que su dimisión nos conduce.
 
Estamos ante la mayor crisis de unidad de nuestra historia más reciente, y algunos consideramos que lo más adecuado para garantizar un proceso altamente participativo y transparente, que pueda devolvernos la confianza que hemos perdido ante la sociedad, es la adopción del siguiente conjunto de decisiones:
 
La dimisión de la actual Ejecutiva Federal y la constitución de una Comisión Gestora Federal que se responsabilice primero, del desarrollo del proceso de primarias abiertas aprobado en el último Congreso Federal; segundo de que una vez celebradas estas primarias sea la encargada de la organización de un Congreso Federal Extraordinario para adoptar las resoluciones que hagan visible ante el conjunto de la sociedad el compromiso inequívoco del PSOE de aplicar las políticas del ideario del socialismo democrático demandadas por nuestros militantes, y por la mayoría de la sociedad española, y que garanticen la participación directa de los militantes en la elección del nuevo Secretario General y de la nueva Comisión Ejecutiva Federal que deben surgir de ese Congreso.

jueves, 29 de mayo de 2014

Por fin, “un socialista, un voto”, aunque hemos tardado dos años.

En Albacete, dos grupos de militantes (PSOE, UN PARTIDO PARA EL SIGLO XXI y SOCIALISTAS POR EL CAMBIO), nos unimos y presentamos una lista alternativa  a la oficial de delegados al Congreso Federal de Sevilla, y posteriormente una candidatura a la Secretaria Provincial del PSOE. Lo hicimos convencidos de que las cosas en nuestro partido no podían continuar con el rumbo impuesto por las direcciones y que nos había conducido a los malos resultados electorales en las generales que llevaron a  Rajoy a la Moncloa.
 
Eran momentos de especial dificultad para la ciudadanía, tanto por los recortes  de lo público como por la incertidumbre del empleo. Era el momento en que se hacen más necesarios la cercanía, la proximidad, el apoyo y la comprensión por parte de los partidos políticos para con los ciudadanos, y todos nosotros  sentíamos que los socialistas debíamos estar a su lado.
 
No se nos escuchó. Se nos tachó de intentar romper el partido, de ser oportunistas, o de actuar por ambiciones personales, aun sabiendo (quien así se expresaba) que nada de eso era cierto, porque ninguno de nosotros nos planteábamos encontrar en la política una profesión. Hasta se nos dio más importancia de la que merecíamos, porque tan solo éramos un grupo de hombres y mujeres socialistas, que compartíamos un modelo de partido diferente, y apostábamos por un futuro mejor para el socialismo en nuestra provincia.
 
Han transcurrido dos años de aquello, y las elecciones europeas han venido a poner sobre la mesa que quien no nos escuchó se equivocó, y que dos años después siguen siendo válidas las propuestas que se plasmaron en nuestro manifiesto. Proponíamos regenerar la política en general, y la del partido socialista en particular, entendiendo la regeneración como la apertura de cauces reales de participación ciudadana en las instituciones, buscando la calidad democrática y erradicar la corrupción de la política, convencidos de que la ética y la dignidad deben presidir la actuación de la izquierda, fortaleciendo los principios socialistas de igualdad, libertad y solidaridad. Proponíamos que las decisiones se adoptaran escuchando a todos los militantes, apostando por aplicar el principio de un socialista, un voto.
El tiempo ha venido a demostrarnos, que desde el PSOE no se actuó como se esperaba de nosotros y desde el último gobierno socialista no supimos dar la respuesta que necesitaban quienes nos votaron. Proponíamos pedir perdón a los ciudadanos y cambiar, pero encontramos el rechazo de muchos compañeros a hacerlo. Hoy creo que no se entendió el mensaje de las urnas: ”No queremos que gobernéis, queremos que cambiéis”.
 
Dos años después, quienes en los Congresos Federal y Provincial rechazaron con sus votos que fuesen los militantes quienes decidieran que partido querían, y no solo los delegados, hoy apuestan por la elección directa de candidatos a las secretarias generales, o por primarias abiertas para elegir el candidato o candidata a la presidencia del gobierno. Bienvenidos a nuestra propuesta de hace dos años: escuchar, de verdad, la voz de los militantes.
 
Para recuperar la credibilidad del sistema político hay que proponer la revisión de la Ley Electoral, abrir y desbloquear candidaturas, rendir cuentas periódicamente todos los partidos de la gestión ante la ciudadanía y ante sus militantes, y un sinfín de acciones que realmente hagan transparente la representación política.
 
Pero si hablamos del partido socialista, esos cambios no pueden quedarse solo en el relevo en la secretaria general o en la ejecutiva, sino que debe acompañarse de muchos más cambios: incorporar nuevos métodos de debate interno, respetar la discrepancia, olvidarse de la apariencia democrática (los ciudadanos rechazan más la apariencia de democracia que su falta), desechar la realidad oligárquica de nuestro funcionamiento, volver a ser un punto de encuentro para la convivencia democrática y no una maquinaria electoral.
 
Afrontar estos cambios no significa renegar de las cosas bien hechas en nuestros gobiernos, pero el gran reto es recuperar la credibilidad y la confianza perdidas, y dar un giro hacia la sociedad, asumiendo que la renovación no tiene espera y hay que recuperan la conexión con los sectores innovadores y críticos de la sociedad, y teniendo muy claro que en un partido de izquierdas la unidad no es uniformidad de pensamiento.
 
A lo largo de nuestra historia hemos combatido las desigualdades de clase y las desigualdades de género, y ahora nos toca combatir las que se producen entre generaciones, porque los jóvenes sufren una discriminación sin precedentes con respecto a sus padres, siendo para ellos incomparablemente más costoso el acceso a un empleo o a la calidad de vida. Debe volver a gobernar la ciudadanía, y no los poderes económicos transnacionales, y los partidos políticos no deben ser rehenes de los poderes fácticos (económicos, medios de comunicación), que exigen a cambio favores en forma de políticas públicas que les beneficien por acción u omisión.
 
Ante un pésimo resultado electoral, se ha convocado un Congreso extraordinario, que aunque creo que debería ser solo un proceso de transición hasta la celebración de primarias abiertas, puede que sirva para elegir al nuevo secretario general, pero si así ocurre, también debe servir para corregir un rumbo y poner “la casa en orden”.
 
Las propuestas que hicimos hace dos años siguen siendo válidas, pero algo que ha cambiado, porque quienes entonces rechazaron que las decisiones orgánicas se tomasen por el conjunto de los militantes, hoy se han convertido en los mayores defensores de este principio. Rectificar siempre fue de sabios, pero no lo es, si quienes rectifican lo plantean como el método para seguir sentados en el mismo cargo, y que nada cambie.
 
Hemos necesitado un nuevo varapalo electoral para aceptar que este es el momento de los militantes, de TODOS y TODAS, y no lo podemos desaprovechar. Las bases socialistas tenemos derecho a intervenir en ese proyecto, y es tan sencillo como que se permita la elección del Secretario General por todos los militantes y el del candidato a presidente del gobierno en primarias abiertas. Rubalcaba ha comenzado a consultar si esto es posible. La respuesta es que si, y solo precisa de la voluntad real de hacerlo. Es el momento de aplicar el principio de un militante un voto, sin miedo a los cambios. Es la hora de dejarse de marear la perdiz. Ya no nos valen las escusas.

martes, 27 de mayo de 2014

Antes las primarias y luego el congreso. Pero los cambios desde ya.


Terminadas las elecciones europeas, hay que felicitar a todos los que se consideran ganadores, es decir, a todos menos a los socialistas. Chapeau para Elena Valenciano que asumía la derrota con la entereza que le ha faltado para hablar de propuestas en la campaña en lugar de ser monotemática con el machismo de Cañete.

 

Pero dicho esto, resulta paradójico ver cómo tras estas elecciones los defensores del sistema capitalista tienen mayor poder que la pasada semana, y además con cinco años para continuar recortando los derechos y las libertades ciudadanas.   Y si algo no puede ponerse en duda, es que los socialistas hemos obtenido unos pésimos resultados para tanto estatales, autonómicos, como en Albacete, que merecen una reflexión.
 
La derecha ha sufrido una pérdida de apoyo espectacular, y sus votos solo representan el 11.5 % del electorado, lo que debería hacerle plantearse que de mayoría absoluta, ya no le queda nada de nada. Pero como siempre ocurre, aunque el voto de izquierdas supera al de la derecha, la dispersión entre los diferentes partidos de izquierda, permite a la derecha mantener su mayoría, y después de lo anunciado por Rubalcaba no puede ponerse en duda que el resultado del domingo marca en el PSOE un antes y un después.
 
A algunos militantes nos llama la atención, que quienes nos acusaban de irresponsables por expresar descontento con la dirección socialista por cómo se habían planificado esta campaña (sobre todo con las diferentes Secretarias de Organización Federal, Regional y Provincial), hoy nos mostremos más respetuosos con el Secretario General que ellos, porque a algunos les ha faltado tiempo para echar la culpa a Rubalcaba de todos los males del socialismo y lanzarse a su yugular.
 
Estos renovadores repentinos, deberían comenzar por asumir que ellos son parte de lo que representa Rubalcaba, pero siguen sin darse cuenta de que el problema es bastante más profundo y no se soluciona solo con cambiar al Secretario General. El anuncio de Rubalcaba de un Congreso extraordinario, abre el tiempo en el que los corchos (los que flotan siempre) empiecen a hacer sus cálculos buscando cambiar la cara del PSOE para que todo continúe igual, y si es necesario prometer cambios internos que luego ellos nunca cumplen. Algunos que siempre están a lomos del caballo ganador, parece que se han olvidado pronto de que del resultado electoral del domingo además de Rubalcaba, todos somos responsables, las bases también, pero sobre todo las direcciones en los diferentes ámbitos.
 
Pero entre las bases socialistas, empieza a ser mayoría quienes creemos que ya ha pasado el tiempo de dejar que se manipule a las agrupaciones, intentando algunos con ello seguir en su chiringuito. Hoy los socialistas necesitamos representantes que sean y se vean, como ejemplo para todos los ciudadanos, y a muchos nos resulta nauseabundo que ahora se utilice a Rubalcaba como el chivo expiatorio de esta situación, intentando así acallar las voces que desde las bases demandan que cambien todas las caras de la dirección del partido y a todos los niveles. Toca renovar cargos y aparcar los privilegios de algunos, que con razón o sin ella, los ciudadanos están convencidos de que solo quieren seguir en política para vivir del cuento.
 
Por mucho que a algunos les pese, solo puede llegar un cambio de ciclo para el PSOE, si se marcha la actual dirección, empezando por las provincias y terminando en Ferraz, y sería aconsejable que antes de marcharse los actuales pidieran perdón a los votantes que se han sentido traicionados en su confianza.
 
El Secretario federal ya lo ha anunciado y ha realizado una propuesta de transición. Me parece una propuesta errónea, porque plantea celebrar primero un Congreso extraordinario y luego primarias. Muchos creemos que sería más símbolo de que ha llegado el cambio, si se altera la secuencia de esos acontecimientos. En unas primarias abiertas los ciudadanos podrían decidir el modelo de partido y quien quieren que les lidere, además de evitar el riesgo de la bicefalia. Hacerlo a la inversa supone elegir primero Secretario General, y sin duda eso condicionaría las posibilidades de alguno de los candidatos a primarias si no es del gusto del Secretario General elegido.
 
Si los posibles candidatos a primarias quieren comenzar poniendo de manifiesto que se presentan con voluntad de cambio, deberían cuestionarse si participan o no en este proceso, porque supone continuar con los mismos errores que nos han alejado de ser un partido cercano y creíble para la mayoría de los ciudadanos. Estoy seguro que alguno alzará la voz contra que el proceso sea así, y si lo hace,la dirección de Ferraz debería escucharle.

¿Huelga general? ¿y si el maximalismo reactiva a la derecha?

La política de izquierdas vive atrapada en una paradoja recurrente: confundir la pureza del instrumento con la eficacia del resultado. Ante ...