jueves, 22 de mayo de 2014

TRAS UNA CAMPAÑA INSULSA, HAY QUE DECIDIRSE.


En pocas horas terminará la campaña de las europeas, y las encuestas vaticinan que la abstención será grande, sobre todo entre los votantes de los dos grandes partidos tradicionales. No votar en democracia, es a todas luces una actitud errónea, pero puede resultar justificada para quienes están hartos de las mayorías gobernantes, y de no haber encontrado un mensaje o una propuesta ilusionante para apoyar en estas elecciones.
 
Hay quienes dicen no saber qué se vota el día 25 M o como les afecta, viendo en la abstención la postura más decente frente a dar su aval a ciegas, o ir a votar simplemente porque “siempre voto a los nuestros”. Y no es fácil saber lo que realmente votamos, porque si el programa electoral es fundamental en cualquier campaña, muchos votantes deben pensar que los partidos no han presentado sus programas.
 Nadie debe extrañarse de esa percepción viendo al PP que continúa atascado en culpar de todo a Zapatero desde hace años, y se ha pasado toda la campaña justificando su mala gestión en el gobierno con la herencia recibida, y dedicado a apuntarse el mérito de una recuperación que casi nadie en su casa ve. E igual ocurre con el PSOE, centrada su campaña en resaltar el machismo del PP y lejos que está de ser una derecha europea moderna, sin poner excesivo empeño e incluso olvidándose de presentar sus propuestas electorales para Europa, que hacen diferenciar el proyecto socialdemócrata europeo del neoliberal.
 
Si la falta de control verbal de Cañete ha perjudicado al PP al mostrarnos como piensan realmente, algo similar ha ocurrió al PSOE con Felipe y su sugerencia de una coalición PP y  PSOE (aunque matizará que solo en el hipotético caso de una situación muy grave en el país). Cada cual tiene derecho a morir como quiera, incluso suicidándose, y eso parecían querer ambos partidos, el uno mostrando como es, y el otro manifestando algo infumable para los votantes socialistas que verían en ello la puntilla final a un PSOE que sigue perdiendo votos por su izquierda y con un grave problema de credibilidad.
 
Muchos votantes socialistas no le han perdonado al PSOE la reforma urgente de la Constitución que se acordó con el PP, aunque le viniese impuesta desde Bruselas por la UE, para que ahora les vengan con estas. Pero cito esa intervención, porque se convirtió en un regalo para IU, el tercer partido en discordia, que rápidamente se lanzó con su ya manido eslogan de “PP y PSOE son iguales” intentando  arrimar el ascua a su sardina, y dejando en un segundo plano también su programa. 
 
Pero tampoco a IU la estrategia parece haberles salido todo lo bien que pensaban, puesto que muchos han visto en esa actitud como la coalición utiliza dos varas de medir según le interesa: por un lado ven  “coherencia” en permitir que el PP gobierne en Extremadura sin asumir que ellos son el colaborador necesario, o denominan "postura de transversalidad" a lo que sencillamente es una manera de justificar el caminar junto a la derecha más reaccionaria de Cataluña; mientras que por otro lado se muestran escandalizados con las palabras de González, envueltos en la autocomplacencia de su “pureza” de izquierdismo.
 
Pese a su ambigüedad según donde actúe, IU ha repetido machaconamente el mensaje de que los socialistas tienen la misma idea política que el PP, aun sabiendo que las bases socialistas rechazan de plano todo lo que está haciendo el PP, alejándose con ello de potenciales votantes. Tal vez ha olvidado que el efecto “pinza” tuvo un precio que pagaron durante años, y alguien en IU debería analizar, si con negarse a una coalición de izquierdas en la que IU no sea la mayoría absoluta, no están propiciando que el resto de la izquierda pueda verse forzada a coaliciones "anti natura" para desalojar a la derecha del poder, en lugar de actuar por principios como lo están haciendo en Andalucía. La estrategia de comportarse como el perro del hortelano que "ni come, ni deja comer", ha hecho que muchos vean que en IU andan más preocupados por obtener un puñado de votos que les consolide, antes que en solucionar el gran problema de los trabajadores españoles: una derecha rancia gobernando.
 

 
Como cuarto elemento del tablero electoral está UPyD, entre la visceralidad anti socialista y ocultar planteamientos próximos a los populares. Han utilizado las frases de Cañete y de González, sin querer acordarse que desde su bancada hemos escuchado frases gloriosas en boca del diputado Cantó. Salvo que se trate de un desliz de los medios, parece una manipulación que en los reportajes televisivos solo hayamos visto la imagen de su lideresa,  sin mostrar nunca la asistencia a sus mítines, y desde luego sin mostrar tampoco su programa..
 
Rosa Diez sigue empeñada (y en esta campaña más) en mostrarse como la paladina defensora de la dignidad perdida en la clase política española, para lo que ha contado  con los apoyos mediáticos afines al PP. Síntoma de memoria frágil o estrategia falaz, el no recordar los años que paso como europarlamentaria, cargo obtenido en las listas del partido del que desde allí despotricaba, cobrando y sin la menor dignidad para presentar su renuncia. Eso la hubiera hecho más creíble, aunque a serlo tampoco la ayudan a ello los problemas internos que provoca al ser la única mano que puede mecer la cuna en esa formación.
 
Luego está el bloque formado por las candidaturas nacionalistas, más centradas en estimular a su electorado conservador y aferrado a una realidad en clave territorial con programas localistas, tampoco publicitados. Y por último, también han desempeñado su papel (nada despreciable a juzgar por el miedo de los grandes partidos a la dispersión del voto) los nuevos partidos hoy minoritarios como VERDES, EQUO, PODEMOS, PACMA y otros, que ofrecen la posibilidad de que nuestra representación en el parlamento europeo sea tan variada como lo es la sociedad española. Propuestas desde espectros políticos diversos (unos autoproclamándose la izquierda pura y otros la derecha verdadera), con objetivos muy dispares (ambientalistas, animalistas, feministas, etc.), y utilizando estrategias dispares, alguno recurriendo al victimismo, a la pureza ideológica, otros al discurso fácil, otros a la demagogia, y otros mostrándose con la honestidad que se permite quien sabe que su mensaje es el correcto pero no aspira a obtener representación.
 
Y así han transcurrido estas semanas de campaña, media campaña dedicada a las frases del expresidente y sobre todo de Cañete (aun disculpándose ambos), y la otra media al aprovechamiento de esos deslices por los demás partidos. En resumen, pocas propuestas y más de lo mismo, lo que conduce a que los ciudadanos lleguemos a pensar si tanto los políticos como los informadores, no nos tratan como a desmemoriados o como diría Rajoy “lisa y llanamente como a tontos” (fin de la cita). Parecen convencidos de que aunque actúen sin gracia ni arte, siempre les seguiremos aplaudiendo, porque nadie les puede sustituir en este escenario.
 
Si algo nos han debido enseñar los más de treinta años de democracia, es que a nada llevan campañas en las que el debate de ideas brilla por su ausencia, y donde se imponen los mensajes mediáticos sin contenido, como lo ha sido esta. Y el aprendizaje más importante ha sido que no es bueno que se den mayorías absolutas en ningún parlamento, siendo más positivo para los ciudadanos, que sean coaliciones entre diferentes partidos la fórmula que les permita configurar gobiernos.
 

Los españoles hemos venido votando mayoritariamente al amplio espectro de la izquierda, pero por la desunión, y por la actual ley electoral española, esa mayoría ahora no ha podido gobernar. Muchos españoles progresistas empezamos a estar cansados de tanto voto de izquierdas sin resultado de gobierno, y toda la izquierda debería tomar nota de este detalle y darse cuenta de que la verdadera víctima de esta crisis ha sido el futuro de los ciudadanos, y la gran castigada la izquierda.
 
El sábado es un buen día para hacer una reflexión sobre la necesidad de acudir a votar, incluso en blanco si no se está convencido de que una postura merezca nuestro apoyo, si con ello trasladamos a los partidos políticos el descontento ciudadano hacía las política en general y hacia los política europea en particular. La mejor razón para acudir a votar es tan sencilla como impedir que nada ni nadie decida por ti, ni siquiera tu silencio.
 
Otra Europa es posible, si la balanza se inclina hacia una forma de gobernanza de la socialdemocracia capaz de cambiar el rumbo hacia un crecimiento respetuoso con el planeta, de priorizar los derechos de las personas sobre los lobbys económicos y  de generar empleos dignos. Si no es así, será que la mayoría desea continuar con la austeridad  y la explotación laboral del modelo neoliberal que hoy domina el continente, y habrá que respetar esa elección.
 
En cualquier caso, triunfe el domingo un modelo u otro, esta formación, aquella o la de más allá, esperemos que el nuevo parlamento europeo sepa recuperar en toda Europa, y especialmente en nuestro país, los valores de la decencia entre quienes ejercen la política.
 

lunes, 19 de mayo de 2014

HA EMPEZADO LA CAMPAÑA ELECTORAL: !ZAPATERO DIMISION!


Debía iniciarse el día 9 de junio. El PP quería una campaña de perfil bajo, para no incrementar el desgaste que su gestión de la crisis le está produciendo en apoyo electoral. Su ideal era una campaña que no fuese campaña. Todo iba según lo previsto, y hasta la interrupción por el asesinato de Isabel Carrasco en León, facilitaba ese perfil plano. Al PP todo le iba sobre ruedas, hasta que llegó el debate televisivo de los candidatos de las dos fuerzas mayoritarias.
 
Y se celebró el debate, que más que un debate para contrastar los programas que sobre Europa presentan ambos partidos, todo parecía indicar que  estábamos ante un debate de elecciones generales. El campechano, dicharachero y eminente Arias Cañete  no se salió ni un ápice del guion que sus asesores le habían marcado, y al hacerlo así, perdió la campechanía y la facilidad de palabra que señalaban como sus grandes virtudes. Al limitarse a leer lo que le habían escrito, acabó dando la sensación de que quien había marcado la pauta había sido su adversaria, la señora, y no él, el  caballero.
 
Las primeras valoraciones ya esa noche (incluso la de algún medio pro-PP), indicaban que Valenciano había dado muestras de mayor naturalidad, y logrado llevar a su terreno el debate en los temas claves que a ella le interesaban. Arias Cañete había hecho aguas en esos terrenos, sobre todo cuando ni siquiera defendió la reforma de la ley de regulación de la interrupción del embarazo de su partido, pero también en otros temas en los que pese a su experiencia política se le vio patinar y caerse. La conclusión mayoritaria era que le habían ganado a los puntos (menos para Marhuenda, naturalmente).
 
Esa derrota, era algo que un personaje de su visceralidad y hombría no iba a permitir que quedase sin justificación. Y así lo hizo, porque en cuanto tuvo la oportunidad se le desató la lengua y se pasó por el forro de sus caprichos los consejos de los asesores. Como elefante en cacharrería, vino a decir que le había perdonado la vida a Valenciano por no ser de sexo masculino, porque hay que respetar al sexo débil, que es como él ve a las mujeres. Y con este comentario desafortunado (siendo benevolente), encendía la mecha y comenzaba la verdadera campaña electoral europea, que hasta ese momento no era tal, por insulsa, anodina y sin ningún interés.
 
Y nadie se explica aún, con lo fácil que le hubiera resultado disculparse por semejante exabrupto, el por qué no solo no lo hizo, sino que inició una hacia adelante, y sin tampoco encontrarle una explicación razonable, todo el PP acudió en su apoyo. Hay que decir, que hasta las mujeres de su partido, como la vicepresidenta del gobierno o la secretaria general, han intervenido respaldando las barbaridades del candidato sin mostrar el menor pudor por su parte como mujeres.
 
A pesar de ese apoyo, el PP ha sufrido (resultándole imparable) una avalancha de críticas contra su candidato y de paso su partido, que han eclipsado el empeño del equipo de marketing electoral por mostrar a Cañete en los carteles como un hibrido entre Papa Noel y Papá Pituso, resultando inevitable que a la mañana siguiente al debate todos los españoles estuviéramos convencidos de que estábamos más ante un clon del Torrente cinematográfico.
 
Quien conoce a Cañete como Rajoy, debería saber que como buen súper macho hispánico se acelera el pulso en cuanto ve una falda, le resulta imposible cerrar su bocaza, y que en su diccionario no se conjuga el verbo disculpar. Seguramente sus asesores debieron aconsejarle rectificar, y para tratar de no mostrarse como un misógino, desde ese momento se dedicó a fotografiarse con mujeres en todos los lugares posibles imaginables. Pero no debió parecerles suficientes esos posados, y recurrieron en el fin de semana a lo que me permito denominar “momento Cuenca”. Para solucionar el desaguisado entró en campaña Rajoy, quien en lugar de aprovechar el encantado lugar, y corregir a Cañete convirtiéndole en el candidato colgante y situando al partido por encima de los personalismos del candidato, sorprendió a propios y extraños y le ratificó como lo mejor de lo mejor.
 
Y como ella no podía dejar solo en el naufragio a su mariano y a su súper candidato popular, entra en esta escena tragicómica Cospedal, que remata la faena apostillando: "La libertad que queremos las mujeres es la de poder trabajar". Y de esta manera, podemos afirmar, que nunca ha quedado tan claro como en esta frase, que para el PP la libertad de las mujeres se resume en poder trabajar, a ser posible en casa, y esperando que llegue su señor, como indicaban los manuales de la Sesión Femenina presidida por Pilar Franco. Solo el seguimiento del manual de esta organización, explicaría el apoyo a Cañete en su metedura de pata hasta la región inguinal derecha.
 
En un comentario a mis artículos de opinión, un lector apuntaba el hecho de que siempre me manifestaba en contra del PP y pocas veces contra el PSOE. Y es cierto, porque cada uno tenemos el sesgo que el propio bagaje personal nos imprime, pero eso no significa que yo justifique los errores cometidos por anteriores gobiernos socialistas.  Pero tampoco puedo considerar justificable  que se achaque la responsabilidad de todo lo negativo a los gobernantes anteriores, sin admitir los errores propios del gobierno actual, que los tiene y en abundancia.
Cuando en vez de consignas por parte de los partidos, se nos expongan argumentos de peso, intentando conocer lo que realmente está pasando con nuestro país,  tal vez tengamos claro a quién debemos votar o no votar. Pero mientras no se den nuevos argumentos, en esta campaña electoral, el PP no tiene otro mejor que acusar al anterior gobierno de la crisis, omitiendo que esta ha sido mundial, para así mostrarse como "salvadores de la patria", y para intentar convencernos Cañete no se quita de la boca a Zapatero. En el PP se empeñan en parecer los buenos cuando piden el voto, porque están convencidos de que no tendrán la obligación de cumplir nada de lo comprometido, y que les bastará con auto justificarse y decir que han sido las circunstancias las que les llevan a cambiar todo lo dicho.
Un ejemplo de esa transformación pre y poste electoral son la imagen sugerente de la Vicepresidenta en una revista, y después de los comicios aparecer en otra junto a Rouco Valera con la mantilla entre jaculatorias. Pero han sido tantas (yo diría que demasiadas) las mentiras que se nos contaron antes de las elecciones de 2011, que hoy solo los que se benefician de esa forma de gobierno pueden creerse estos cuentos de hadas. Si la economía levanta cabeza, no lo hace para todos, sino gracias a la desigualdad que están generando con sus políticas de austeridad, que permiten a unos pocos aprovecharse del esfuerzo de todos. Eso sí que es parte visible del invento llamado marca España, y en esa materia sí que somos líderes en Europa gracias al PP.
 
Personalmente estoy convencido de que lo que acabará hundiendo a Rajoy, no será la oposición sino su poco ojo eligiendo personas, y una muestra de ello en estas elecciones es su lista encabezada por Cañete y González Pons. Pero mientras esta incapacidad del presidente no se perciba por el conjunto de los ciudadanos, con los votos que obtenga el PP piensa seguir apoyando a la banca, machacando a los pensionistas, a los jóvenes y a los parados, y continuar afirmando que bajan los impuestos mientras los suben, o negando que se han cargado la sanidad y la educación públicas, y todos los que desastres que en estos años estamos teniendo que soportar. Y como gran instrumento de gobierno, el de siempre que resulta infalible para los gobiernos de derechas: el miedo. Ese miedo que hace temer que si protestas te aplicaran la ley mordaza, o te enviaran la inspección de hacienda o la policía, o te cerraran tu cuenta de internet, siempre justificado en que actúan en nombre del pueblo que les dio su actual mayoría absoluta.
 
Quizás, en el PP están convencidos de que ganarán estas elecciones, pero no será como fruto de sus méritos propios, sino del poco empuje de la izquierda como contrapeso en la balanza. Esa izquierda española que no acaba de levantar cabeza porque, a diferencia del electorado de derechas, el de la izquierda castiga a los gobernantes que eligió pero le defraudaron en aquello que esperaba de ellos. Y debe esa izquierda sentirse orgullosa de que así se debe actuar en democracia, aunque paradójicamente esa actitud democrática juega siempre en su contra. Entre los partidos de derechas hay matices que les separan pero tienen un objetivo común; en la izquierda se tiene un objetivo común, pero los matices separan, y así nos va.
 
En cualquier caso, el próximo domingo creo que hay que ir todos y todas a votar si queremos que esto cambie, y si no somos capaces o no nos importa lo suficiente el resultado, es que no merecemos nada mejor que lo que tenemos. En libertad actuamos por responsabilidad, en su ausencia lo hacemos por obediencia. Por el momento el voto es el único instrumento que tenemos para expresar en libertad lo que queremos y lo que no.
 

lunes, 12 de mayo de 2014

Encontrar trabajo siendo joven en Castilla La Mancha, es una loteria

Mientras los dos principales candidatos a presidir la Comisión Europea,  Schulz y Juncker, muestran su acuerdo en el diagnóstico al señalar la lucha contra desempleo juvenil como la gran "tarea europea" y al considerarlo  "una tragedia para toda Europa", aquí en España, tanto el Gobierno del Estado como los autonómicos, aun manifestando con reiteración que consideran igualmente muy grave el problema, no parecen buscan soluciones con el interés que sería aconsejable ante su dimensión, salvo alguna excepción.
 
También socialdemócratas y liberales parecen estar de acuerdo en que la receta para combatir nuestro alto desempleo, no puede ser la creación de empleo público exclusivamente, sino que debe pasar por hacer que fluya el crédito a las pequeñas y medianas empresas que son las principales creadoras de empleo, sobre todo en países como España, segundo país de la UE con mayor tasa de desempleo, Pero no parece presentable que nuestras administraciones se crucen de brazos a la espera de que el problema se resuelva solo, o nos lo resuelvan desde Europa. Las administraciones públicas, en esta situación, tienen la  obligación de coordinar sus recursos económicos e impulsar iniciativas de empleo que permitan a multitud de familias sobrevivir y poder pasar este tiempo de la mejor manera posible.
 
La gota que colma el vaso del problema, es la escasa financiación para afrontarlo, agravada por los efectos de la crisis económica y la política de recortes y de austeridad a ultranza, que dificulta la lucha contra el desempleo, fundamentalmente el juvenil, y el hecho de que con ese argumento los diferentes gobiernos tengan secuestradas las políticas activas de empleo. Hay recursos para rescatar a los bancos, pero no para rescatar a las familias.
 
En este escenario, la situación de desempleo aboca a quien la sufre, a la sensación de vivir en un callejón sin salida, que puede llevarle a aceptar que todo vale para salir de él. No importará el salario, el horario, o el resto de condiciones laborales de seguridad y estabilidad del puesto, si aceptándolas se sale de la situación, que es precisamente lo que el modelo neoliberal quiere perpetuar justificándolo con estar en crisis. Pero las iniciativas que aparecen lo hacen buscando más un redito electoral que una solución a la situación que padecen casi seis millones de conciudadanos.
 
En Castilla La Mancha se han puesto en marcha los denominados Talleres de Empleo y ahora el Plan de Empleo Agrario en Zonas Rurales de 2014, y el partidismo sectario ha aflorado con un marcado tinte electoralista en estas dos iniciativas, sin entrar aquí en otras que parten de las Diputaciones, ni en la inactividad de los ayuntamientos, de un lado limitados por la reciente reforma de  llamada Ley de Reforma Local, y de otro por su tradicional inercia a priorizar recursos a festejos locales, corridas de toros, y otras cuestiones relacionadas con el ocio, sobre el ser creadores de empleo en sus entornos.
 
 En el caso de los Talleres de Empleo, que en teoría están más enfocados a los jóvenes, su distribución ha obedecido a criterios de afinidades políticas entre el gobierno regional y los gobiernos municipales a los que se les han aprobado estas iniciativas, en muchos casos con talleres en años sucesivos mientras otros municipios limítrofes y con las solicitudes cursadas en plazo y forma, han recibido el no por respuesta sencillamente por tener un gobierno de signo contrario al regional, con independencia de que el número de solicitantes de empleo fuese mayor en ese municipio que en el que han final ha resultado beneficiario del taller.
 
El Plan de Empleo Agrario en Zonas Rurales de 2014 que hace unos días presentó la señora Cospedal calificándolo de "éxito conseguido entre todos”, también es un ejemplo de la instrumentalización que se hace con la precaria situación de muchos de nuestros conciudadanos. Al electoralismo de su presentación, hay que sumarle que estos planes llevan aplicándose desde los años ochenta, que la Junta no aporta un solo euro a los mismos, y que  tampoco han reclamado al Estado una mayor dotación cuando con la actual no alcanza a dar empleo por tres meses ni al uno por ciento de los desempleados de la región, que superan los 300.000.
 
Pero no termina aquí la politización de estos instrumentos para el empleo, porque en una segunda fase se asiste al reparto de los puestos de trabajo en cada municipio. No es fácil ese reparto en la situación de desempleo desbordado existente, y baste el ejemplo de Talavera con más de 2200 solicitudes para 20 plazas en un taller de empleo, pero  a eso se suma que tampoco los criterios utilizados son tan asépticos como para facilitar esa selección.
 
Cuando en los pueblos pequeños (en los que nos conocemos todos) se realiza la selección de los trabajadores, es más fácil poder evaluar si la selección realizada es acorde con la finalidad de los planes de trabajo, que no debe ser otra que la contratación de trabajadores desempleados para la ejecución de proyectos de interés general y social para la ciudad Y debe hacerse atendiendo fundamentalmente a que los seleccionados realmente necesiten trabajar por llevar mucho tiempo inscritos en las listas de desempleados y a que la situación social de sus unidades familiares así lo aconseje.
 
Sin embargo, es habitual en esos pueblos escuchar críticas justificadas a esa selección. No resulta raro ver como algunas personas repiten contrato en años consecutivos, mientras otras nunca son seleccionadas; en otros casos se conoce que en la unidad familiar hay otros miembros de la misma trabajado, mientras en hogares donde no trabaja ninguno de sus miembros no son seleccionados; gente con menos antigüedad en esas listas es contratada antes de quien lleva más años; o como a algunos inscritos se les ofrece el puesto y no lo aceptan porque en ese momento no les interesa, sin que ello implique perdida de ningún derecho de prioridad para posteriores convocatorias.
 
Precisamente porque nadie niega que el mayor problema de este país, y de sus diecisiete CCAA, hoy es el desempleo (aun sabiendo que nunca lloverá a gusto de todos), no parecen las mejores circunstancias para que cuando en esas listas aparecen familiares de los gobernantes locales, simpatizantes de los partidos gobernantes, o personas que no tienen una necesidad acuciante, todo el mundo piense en la existencia de manipulación en esas selecciones. No se les puede negar el derecho a acceder a esas ofertas de empleo como a cualquier otro ciudadano, pero en algunos casos resulta cuanto menos esperpéntico, cuando no inmoral. La presencia de los sindicatos, hoy tan denostados, no garantiza que la selección sea la adecuada como respuesta válida ante la situación social real de esas localidades.
 
Lo anteriormente expuesto no pone en cuestión la profesionalidad de los técnicos de empleo en su conjunto, pero la precariedad en la que también muchos de ellos se encuentran les hace no poder enfrentarse a actuaciones que les viene impuestas, y saben que pueden cuestionar la limpieza de los procesos de selección. En otros casos es el diseño de la oferta de empleo el que propicia disparidad de criterios para que accedan a esos programas jóvenes y mujeres.
 
En ese escenario, para que un joven castellano manchego en paro pueda encontrar un empleo de los ofertados por las administraciones públicas, tienen que conjurarse muchas circunstancias en paralelo: vivir en un ayuntamiento beneficiarios de los planes o talleres (es mal visto contratar en un taller a vecinos de otra localidad habiendo solicitantes locales), y no significarse políticamente en el ámbito local para no ser víctima de la utilización de su situación de desempleo por parte de los dirigentes municipales, como un arma electoral de primer orden y más en estas fechas de elecciones.
 
No es extraño el comentario de que a muchos jóvenes les resulta más fácil por beneficioso mostrar un cambio de ideología política y partido, que hacerlo de su afición por un equipo de futbol. La dignidad en estas situaciones acaba siendo directamente proporcional al estado de saciedad de nuestros estómagos.

sábado, 10 de mayo de 2014

Lo que nos ha enseñado la precampaña europea (I) y (II)


Lo que nos ha enseñado la precampaña europea (I)

 
La precampaña de las elecciones al Parlamento europeo se ha cerrado con dos imágenes descriptivas de nuestro país. La primera es la foto de Rajoy con los empresarios que fueron a felicitarle a la Moncloa por lo bien que se porta con ellos. Llama poderosamente la atención, que no aparezca ninguna mujer en ella, demostración de cómo la desigualdad entre hombres y mujeres se la trae al pairo a nuestras clases dirigente y empresarial. Por cierto, si aparece el señor Botín, que curiosamente hace unos años también se hacía una foto similar felicitando al expresidente Zapatero, demostración de cómo los grandes capitales españoles son como los corchos y siempre flotan.

 

La segunda imagen de cierre de la precampaña es la foto del candidato Cañete junto  a la Vicepresidenta, a cuatro ministros, a Cospedal, a la Alcaldesa madrileña, y al ahora denominado "relevante militante del PP", el expresidente Aznar. Sentados y confiados presidiendo el acto, y sin ningún pudor por compartir mesa y mantel con algún empresario implicado en el asunto de las donaciones ilegales al PP, demostración pública de su amor por quienes son los aliados del partido del gobierno.
 

Ambas instantáneas reafirman la idea de la connivencia entre la clase política hoy dirigente y los grandes empresarios. La desigualdad en su más amplio sentido, el poder, y la corrupción son las tres patas del banco en el que nos ha sentado este gobierno. Que los datos macro económicos indiquen que se está tocando suelo, está bien. Pero que eso conviva con la sensación de que España está como para irse de ella, ya no parece tan aceptable ni acorde con los excesos de triunfalismo gubernamental del que hacen ostentación en estos meses.
 
Puede que las futuras generaciones nos consideren responsables a todos por igual del desastre al que se conduce a nuestra sociedad, a ellos por acción y a quienes los soportamos por omisión. Aunque sea un desastre para los trabajadores, en ningún caso lo es para los dueños de las empresas que cotizan en el Ibex 35. Pero no es de recibo que el PP siga considerando culpable al pueblo de haber vivido por encima de sus posibilidades, aunque nos congelaron los salarios cuando aún no había llegado la crisis, y comparta mesa con quienes no quieren asumir que nos han robado a la clase media  trabajadora por encima de nuestras posibilidades a través de sus préstamos a alto interés, sus hipotecas hoy causa de desahucios, y sus beneficios empresariales desmedidos.
 


Lo de rescatar a Aznar para la campaña, demuestra que para el PP era obligado escenificar la paz con el expresidente, después el exabrupto de este para con la dirección no aceptando participar en la campaña electoral. En el cambio de actitud de Aznar ha influido el hecho de que en las encuestas ni aparezca remotamente VOX (la derecha más a la derecha de la derecha del PP), y no podría soportar no estar en el machito, aunque simpatice más con el ideario de los populares escindidos.
 
Resulta llamativo que a este curioso personaje, algunos le consideren el mejor presidente de la historia de nuestro país, cuando solo resulta ser la sombra que persigue a Rajoy, quien al parecer no debe pintar nada en su partido. Si seguro que el mayor de sus méritos es haber sido señalado por el dedo divino de Rouco Valera como el salvador de la patria, por hacer de la derecha española, la derecha católica y franquista sucesora del anterior régimen.
 
Un análisis serio de su gestión como presidente del gobierno solo viene a refrendar el carácter ególatra y egocéntrico del personaje en todo su mandato, mostrándose siempre como encantado de haberse conocido. Él mismo se considera el diseñador del milagro económico español, consistente en la burbuja inmobiliaria, las privatizaciones, la explotación abusiva de mano de obra extranjera en muchos casos ilegal, y llevar la especulación en su máxima expresión.

 
Solo debería reprocharse a sí mismo, haber impedido el resurgimiento de la ultraderecha española, al incorporarla al PP, lo que demuestra que le importaba más su subida personal que aplicar la doctrina falangista de la que se confesaba defensor en sus años mozos..
 
Otros le llaman visionario, quizás porque, antes de que existiesen, vio las armas de destrucción masiva con las que llevan años machacando al pueblo iraquí desde que inventaron esa guerra, o tal vez porque afirmo que quienes salían de un gobierno ladraban por las esquinas, como ha estado haciendo él desde que salió de Moncloa. Si en algo debe reconocérsele  visión estratégica fue en fundar FAES, acceder a su presidencia, y  desde allí gestionar un gran negocio personal bastante más lucrativo que el ejercicio de la presidencia del gobierno. 
 
Que este sea el referente político de quienes nos gobiernan, es para echarse a temblar. Rajoy ya lo hace.
 

Lo que nos ha enseñado la precampaña europea (II)

 

Pero el papel de Aznar en el acto era presentar al candidato Cañete y apoyarle para su elección. Y si curioso es Aznar, no lo es menos el devorador de yogures caducados. En su intervención en el acto de la foto, se dirigió a Aznar llamándole "Presidente Aznar", olvidándose intencionadamente el prefijo “ex”, una falta de respeto a Rajoy, pero sobre todo mostrando una sumisión al ex impropia de alguien que pretende ser representante de todos los españoles en Europa, y más propia de quien piensa representar allí solo los intereses de los votantes de su partido, que para eso le han prometido nombrarle comisario europeo.
 


Tampoco los discursos de Cañete estuvieron exentos de cinismo en sus mensajes: "Los conservadores son los únicos que pueden garantizar la consolidación de la recuperación económica, el Estado de bienestar y la unidad de España”. Esto solo se puede entender si Cañete confunde a los españoles con una manada de borregos de esas explotaciones agrarias que tanto dice que le gusta visitar, convencido de que no sabemos lo que se vota el día 25 de Mayo. Nada tiene que ver la elección del Parlamento europeo con la unidad de España, y tampoco desde allí van a salvar un estado del bienestar que ya se han encargado de enterrar en España en sus dos años de gobierno
 
Debe ser parte de la retórica electoralista, porque no es explicable esta afirmación en boca de quien ha sido miembro de un gobierno que ha bajado nuestros salarios, eliminado los convenios colectivos, abaratado el despido, retirado la justicia universal, introducido el copago farmacéutico, privatizado hospitales, retirado recursos de la dependencia, han dado beneficios fiscales mientras aumentaban los impuestos indirectos, han hecho amnistías fiscales, etc. Y qué decir sobre la unidad de España cuando son ellos mismos quienes se la están cargando con su sectarismo, intransigencia y patriotismo de hojalata.
 
Estudiando las formas y maneras del candidato, se puede afirmar que Cañete es un personaje sacado de una novela picaresca, aunque con su vocabulario campechano y afable algunos vean en él la reencarnación de Chanquete. Las cartas del PP para Europa las descubrió en una frase de su intervención: “Queremos fortalecer la unión política, monetaria, económica, fiscal y bancaria de la UE”. Priman los intereses económicos, incluidos los particulares, sobre los colectivos: unas pensiones dignas para todos los europeos, ayudas a los estudiantes europeos que las necesiten, medidas sociales, cambio climático, política energética, etc. Eso no va con ellos.
 
Como médico que ejerce en el medio rural, me chirria en los oídos que alaben su gestión de la PAC. Deben hacerlo en nombre de las grandes explotaciones agrarias (De Alba, Abelló, Conde, etc.), olvidándose de que con su gestión ha dejado en el ostracismo los olivares de sierra como los de las Sierras de Alcaraz y Segura, que tantos jornales dan en estas zonas rurales. Esta forma de vida de muchos ciudadanos cuyos ingresos anuales dependen de estos olivares (muchos de aceites ecológicos de gran calidad), no deben formar parte de ese fortalecimiento monetario, económico, fiscal y monetario europeo, que persiguen Cañete y el PP.
 
Puede resultar simpático con su lenguaje dicharachero, pero no puede negarse que  Cañete es todo lo contrario a lo expresado en una frase del genial Groucho Marx, que decía: “Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota”. Cañete es un listo, todo lo contrario a un idiota, y España no necesita listos, sino gente decente.
 

miércoles, 7 de mayo de 2014

¿Qué harán el 25 M los pensionistas?


Escuché la entrevista radiofónica con el presidente del Gobierno. Estuvo en su línea habitual, comienza pareciendo que va a decirnos algo, y acaba no diciendo nada o resaltando solo obviedades. Pero como estamos en época electoral cualquier noticia es una buena noticia, y sea el dato positivo o no, automáticamente se convierte en motivo de satisfacción y en el resultado de lo bien que gobierna el PP.
 
Decía Rajoy que un descenso escaso y temporal del desempleo era un buen dato, pero de esa entrevista me resultó especialmente llamativo oírle decir que un euro y medio de subida al mes de la pensión de nuestros mayores, le pareciese suficiente motivo al presidente para afirmar que en España no se han congelado las pensiones, e incluso rematar la frase con la muletilla de siempre pero ampliada: “frente a lo que han hecho todos los países rescatados e incluso Francia”. Hoy no le tocaba ser único culpable a Zapatero, y tuvo para todos los países.
 
Esas declaraciones han traído a mi mente, la imagen que a finales de cada mes se repite en la puerta de las entidades bancarias de cualquiera de nuestras ciudades y pueblos. Hace unos años los pensionistas salían en esas fechas con cara de satisfacción, la que les producía la sensación de pasar de no cobrar nada a percibir una pensión (escasa siempre, pero cada año más digna) en los primeros años de nuestra democracia. Hoy han aprendido a   resignarse con la congelación en el último año de gobierno socialista, y a la falsa subida que ahora el PP les ha impuesto.
 
En la consulta comentan con frecuencia, como viven con más austeridad, o como les cuesta adquirir los medicamentos más caros o como en la tienda compran solo lo imprescindible. Se les nota tristes, cabizbajos, casi acobardados, con el reflejo en el rostro del estado de indefensión al que conduce la pobreza.
 
Pero a pesar de esa melancolía que expresan, los pensionistas han sido capaces de acoger en su caja a los hijos que un día se independizaron, y a los que la crisis les ha hecho regresar al hogar paterno, aun habiendo perdido más de dos puntos de su poder adquisitivo en los últimos años. Puede estar seguro este gobierno, de que no se ha producido un estallido social en muchos de nuestros pueblos, por la  solidaridad y la capacidad de aguante de nuestros mayores.
 
Pero parece que el trato cicatero a los mayores no ha terminado aún, sino que va a agravarse en el futuro Así se deduce de los documentos del Programa de Estabilidad 2014-2017 presentado a las autoridades de Bruselas por el gobierno español, donde se fija que, aunque las cosas fueran mejor para la economía nacional, la subida de las pensiones seguirá siendo del 0,25% hasta 2017. Rajoy podrá llamarla “revalorización de las pensiones”, pero esa mísera subida es más insultante que mantenerlas congeladas, porque ni de una forma ni de otra compensara el aumento de la inflación que soportamos, pero al menos no se actuaría cínicamente.
 
Y no solo sufrirán una falsa subida, sino que el gobierno parece interesado en ocultar (en elecciones esto no se menciona), que seguirán soportando las subidas de los servicios, de las medicinas, de la luz, del teléfono, de los impuestos directos e indirectos, etc. Puede contarlo Rajoy como desee, pero su fórmula de revalorización perjudica a todo este colectivo, y supone mermar su poder de consumo. Muchos abuelos comparan el abuso que sufrían de sus patronos en los años de la dictadura franquista, con los tiempos de hoy en que sienten que quienes abusan son sus gobernantes.
 
Los pensionistas son un colectivo transversal en todas las capas sociales, y la radiografía de cómo se sienten tratados los pensionistas españoles, puede hacer reír o llorar dependiendo del escalón social en el que la crisis les encontró. De un lado,  los pensionistas de clase alta que se permiten sacar a pasear los billetes de quinientos euros guardados en casa sin ningún reparo, para complementar su pensión con la especulación, y muchos manifiestan notar, eso sí, gracias a Rajoy, la recuperación de la crisis. De otro los demás pensionistas: los de clase media se conforman con que sus hijos sean clase obrera y no formen parte de la lista de los seis millones de desempleados; los de la clase obrera aguantan con pensiones insuficientes viendo cómo se empobrecen un poco más cada día y a duras penas subsisten.
 
Pero sobre todo es sangrante la situación de los más humildes a los que la crisis ha convertido en indigentes y los encuentras rebuscando en los contenedores de basuras, esos a los que munícipe como Botella acusa de ensuciar la imagen de las ciudades. Ellos serán la parte más negra de la herencia de Rajoy, pero en conjunto la herencia son unos pensionistas españoles que caminan hacia el final de sus días pendientes de dadivas del gobierno de turno, de la nuevamente necesaria caridad cristiana, o de la generosidad de sus hijos.
 
La conclusión es muy sencilla, en época de crisis siempre se salvan los mismos. El gobierno se tenía muy bien guardada la jugada de la falsa subida de las pensiones, que es la mejor definición de esta mal llamada revalorización, y esperó a llegar al poder para decidir cuál era el momento más oportuno para descubrir sus cartas por temor a que no les votasen los descontentos con la congelación de la época de Zapatero. Este trato a los mayores es solo un síntoma de cómo nuestra democracia está en manos de profesionales de la política, sin el más mínimo reparo con las consecuencias que tengan sus decisiones. Sacrifican a los pensionistas aunque sean quienes menos lo merecen, convencidos de su poca capacidad de protesta, sin ningún temor a su respuesta que será el silencio.
 
Y en esta situación, hay que soportar al PP proclamándose defensor del estado del bienestar, y a la oposición desaparecida en este asunto o con la voz en tono bajo. En las manos de los mentirosos y manipuladores hasta la verdad resulta manipulable, y ese es uno de los requisitos que se pagan por vivir en una economía neoliberal.
 
El próximo día 25 de mayo, a pesar de la mentalidad conservadora que dan los años cumplidos, nuestros mayores tendrán que optar entre si continúan apoyando a un gobierno que les ha engañado, o decide darle  un sonoro “ya basta de abusar de nosotros”. Veremos lo que deciden.
 
 

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