jueves, 7 de julio de 2016

NO PUEDE GOBERNARNOS UN PARTIDO IMPUTADO

 Hablar en tiempo pasado es fácil, porque la historia permite situar el punto de inicio de cualquier relato donde más interesa a quien lo realiza, y la interpretación de los resultados del 26 J viene a ratificarlo. Si escuchamos como se cuenta lo acontecido ese día, PSOE y Unidos Podemos ponen el inicio de la historia donde a cada formación le interesa.

UP puede repetir mil veces, que si estamos ante la posibilidad de un gobierno del PP, es la consecuencia del acuerdo erróneo entre PSOE y  Ciudadanos, pero no puede ignorar que la historia del desencuentro no se inicia con ese acuerdo, sino que ya comienza la noche del 20 D. Y de la otra parte, por mucho que se empeñe Sanchez en repetir que Podemos no permitió un gobierno progresista votando en contra el día de su investidura, tampoco puede ignorar que antes llegó a un acuerdo con Ciudadanos que debía intuir que no iba a permitir acercarse a Podemos.

Ahora UP apela a la posibilidad de impedir ese nuevo gobierno del PP, pero mientras sigue acusando al PSOE de estar ya pactándolo con los de Rajoy. Esa posibilidad se ha acrecentado tras la celebración de estas segundas elecciones, y poca memoria tendría Iglesias si no recuerda a su segundo, Errejón, afirmar tras el 20 D,  que Podemos estaría muy cómodo con unas segundas elecciones, y también debe recordar, que mientras Pedro Sánchez se reunía con el jefe del Estado, él le humillaba con un exceso de arrogancia que ahora estamos pagando quienes creíamos que  un acuerdo progresista era posible.

 Aquella oportunidad se frustró, y no solo por  egocentrismo o ansias de poder de Iglesias, vendiendo la piel del oso antes de cazarlo y con ello provocando el rechazo del sector menos progresista del PSOE. De manera secuencial, eso forzó a Sánchez al acercamiento previo con Ciudadanos, y cualquier posibilidad se esfumó con el veto de Podemos a Ciudadanos, lo que mantuvo a Rajoy en la Moncloa.

Repito que es más fácil hablar a tiempo pasado, pero ahora sí me parece bastante claro que si el objetivo de Podemos erá “tocar el cielo”, los de Iglesias no supieron administrar una victoria, que lo era  por sí misma, y no por el resultado del PSOE. Le faltaron humildad, coherencia y responsabilidad para gestionarla.

Pero tampoco se acertó por el PSOE. Hoy, visto el resultado del 26 J, se puede afirmar que el pacto alcanzado con Ciudadanos y defendido por Sanchez, pese a ser ratificado por las bases en respuesta a una pregunta ambigua, fue una gran decepción para el sector más de izquierdas del PSOE, convencida de que debió intentarse primero con la otra fuerza de izquierdas con más escaños. No es difícil verlo hoy como otro acto de arrogancia, similar a la mostrada por Iglesias, puesto que ofrecer a Podemos sumarse a un pacto ya consumado y que por su contenido era a todas luces muy difícil de aceptar por ellos, era también una forma de  humillación.

Aquellos polvos trajeron estos lodos, y la campaña electoral del 26 J se inició con un denominador común entre PSOE y UP, "el otro tiene la culpa de todo". El primero lo ha repetido como un mantra toda la campaña, y UP se ha dedica a calentar los cascos al electorado socialista con sonrisas en exceso, con muestras de un amor fraternal impostado hacia quien días antes eran los manijeros de la cal viva, o declarándose  portadores de una ideología socialdemócratas que los socialistas no tenían, todo tácticas de campaña más propias del club de la comedia que de una campaña electoral seria que busca el encuentro.

Y así transcurren los días hasta hoy, preludio del Comité Federal del PSOE, día en el que Felipe Gonzalez apunta hacia la necesidad de que se forme gobierno por quien ha sido el más votado, señalando sin decirlo, que el PSOE no debería impedirlo, invitando calladamente a la abstención, conocedor del peso que tiene su opinión entre las filas socialistas. Y no solo no se ha oído un “¿por qué no te callas? sino que otras voces de peso le apoyan en ese planteamiento, y seguro que encontraran motivos para justificarlo. Pero quienes así opinan, no deberían olvidar que no puede ser calificada como “postura responsable” en ningún caso, la de dejar que nos gobierne cuatro años más, una mafia disfrazada de partido, capaz de conspirar contra sus rivales políticos utilizando para ello los resortes del Estado. Y menos aún deben ignorar algo más importante, que una gran mayoría de los votantes socialistas no se lo va a tolerar en silencio.

Dejando a un lado todas las elucubraciones tacticistas propias del momento, lo cierto es que no se vislumbra si tras estos resultados habrá gobierno,  o si estamos abocados a una tercera cita electoral. En cualquier caso, para quien se sienta socialista del PSOE, el resultado del 26 J no debería ser evaluado como una victoria sobre UP, sino como el peor resultado electoral del PSOE desde que tenemos democracia, que invita a reflexionar y rectificar errores. Que UP haya tenido 1.200.000, no es excusa para que el PSOE haya obtenido 110.000 menos.


Pero desde luego, las disputas entre los líderes de la izquierda no pueden servir como excusa, para que cerremos los ojos y porque el PP haya obtenido 600.000 votos más poner una alfombra hacia la Moncloa. Hay una realidad innegable, que el PP es un partido  que no ha parado de robar a los ciudadanos y de financiarse ilegalmente, por mucho que haya obtenido el apoyo de un importante número de españoles el 26 J.  Por muchos votos que haya obtenido, no puede calificarse legitimado por ello, porque con más o menos votos sigue siendo un partido imputado, y a un imputado se le expulsa de cualquier responsabilidad en política, sobre todo de la de presidir el gobierno.

lunes, 27 de junio de 2016

Veinticuatro horas después.del 26 J

Dos meses en silencio sin realizar ninguna entrada en el blog, ni publicar ningún post ni artículos. Aunque con los resultados de ayer aún calientes,  sabiendo que no es recomendable hacerlo, voy a hacer algún comentario porque no puedo abstraerme a la realidad que personalmente menos deseaba, la nueva victoria del PP.
 
Lo primero evidente es que con los resultados de ayer, la esperanza de un cambio progresista se esfuma. Desde un PSOE que pierde ciento diez mil votos, a un Podemos, que no solo no suma los votos de IU, sino que ha perdido millón y medio millones de votos que se dice pronto, y eso tras afirmar que pisaba los talones al PP y tenía consolidado su sorpasso al PSOE.

Es el conjunto de la izquierda quien ha perdido, y aunque no nos guste a muchos, así son las cosas. Lo primero es aceptar esa realidad, lo que no requiere necesariamente de ofender a quienes han votado PP, y si requiere analizar que se ha hecho mal desde la izquierda. Porque se hagan las cuentas como se desee, no hay mayoría posible de izquierdas, y creo que una gran mayoría de sus votantes piensan hoy que en unas terceras elecciones solo servirían para que el PP se coma completo a Ciudadanos y se acerque más a la mayoría absoluta.

Por eso me llama mucho la atención, comprobar hoy en las redes dos cosas: como muchos votantes de Podemos siguen culpando al PSOE de que la victoria haya correspondido al PP (curiosamente los mismos que creían que el sorpasso era posible); y que también muchos votantes socialistas culpan a Iglesias de la victoria de Rajoy por no apoyar un gobierno socialista hace unos meses. Unos y otros parecen olvidarse, que si el partido de la corrupción tiene hoy catorce escaños más es gracias a quienes legítimamente  les han votado. No es culpa ni del PSOE, ni de Podemos, ni de Ciudadanos, sino exclusivamente de todos y cada uno de los españoles que les han votado de nuevo, a pesar de la corrupción, y de la desigualdad e injusticia social que han generado sus políticas.

Como a lo largo de la historia, la izquierda parece empeñada en no aprender, y volvemos a reproducir la misma discusión que hace unos meses: los votantes socialistas culpando a Unidos Podemos y los votantes de este partido culpando al PSOE. Me cuesta ser objetivo, pero respeto todas las valoraciones, desde quienes consideran que el líder de Podemos es el único culpable y que el líder del PSOE hizo todo lo posible, a las de quienes piensan que haber mantenido sólo dos reuniones entre los dos partidos que se necesitaban para alcanzar la investidura, es tener poca voluntad de llegar a un acuerdo.

Pero si se quiere ser objetivo hay que asumir, que si vamos a tener un nuevo gobierno del PP, es como resultado de que en el PSOE no se ha tratado a Podemos de igual a igual, y  de que Podemos ni ha tenido la paciencia que requiere un aspirante a gobernar y no ha sabido guardar las formar a la hora de como plantear esa negociación. Pero desde luego, lo que no se debe ignorar, es la responsabilidad que en ello tiene una ciudadanía que no ha acudido a votar, si quería un cambio.

Repito que es pronto para un sesudo análisis de cómo hemos llegado hasta aquí, pero habría que valorar si el anuncio de sorpasso de Podemos, repetidamente anunciado por los medios de comunicación y sus dirigentes, no ha sido la causante de que la estrategia prioritaria para el PSOE haya sido evitarlo atacando a Podemos dejando en un segundo plano el ataque al PP su rival tradicional. En segundo lugar, el reiterado mensaje de Podemos de que estaba pisando los talones al PP solo ha servido para que la derecha haya optado por el voto útil al PP, quitándoselo a Ciudadanos.

Y aunque a quienes nos definimos de izquierda nos duela, no podemos negar,  que todavía está por escucharse un discurso desde la izquierda que sirva para acabar con el miedo de la clase media, y a la vez desmonte las mentiras y la demagogia de un PP, que

se autodefine como el salvador del país, cuando solo lo es de las clases pudientes. La virtud del PP ha sido saber jugar con el "antagonismo ridículo" entre el PSOE y Podemos" para ellos sacar tajada. En resumen, hemos asistido a un capítulo más de la historia interminable de la izquierda española.
Pensar lo aquí expresado, pare propio de bichos raros. Sin ir más lejos, hoy, tras la Ejecutiva Federal, el portavoz del PSOE aseguraba que el PSOE no se plantea apoyar ni abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy, y sin embargo las redes esta tarde están repletas de fobias y soflamas anti socialistas de quienes se atribuyen la pureza izquierdosa y el apoyo del PSOE al PP. Para hacérnoslo mirar.

Por mucho que algunos se empeñen, con el resultado de ayer, hoy ya  no vale volver al mantra de la gran coalición, que ya solo sirve para recordar a los socialistas existió la

posibilidad de un gobierno progresista. Lo cierto es que uno de los dos perdedores, PSOE y Podemos, o los dos, tiene que abstenerse, porque esta batalla se ha perdido y nos toca gobierno del PP en minoría. Si hace unos meses fue imposible, hoy no hay posibilidad de formar un gobierno de izquierdas, y proponer de nuevo la investidura con PSOE+Podemos+Cs, resulta ahora mucho menos justificable.
La sensación es que, ni con palos como el de ayer, en la izquierda de este país aprendemos, pero la alternativa no puede ser otros seis meses sin gobierno para volver a votar otra vez. Hoy he escuchado a un dirigente de Podemos afirmar que "es el momento de ser humildes". A buenas horas mangas verdes, porque esa reflexión hace tres meses, hubiese sido la oportuna para el conjunto de la izquierda, pero  hoy es solo para consumo interno.

Eso sí, que nadie confunda lo antes expuesto como una sensación de renuncia a la lucha por la izquierda, porque  no lo es. Lo comentado, no me evita sentir vergüenza como ciudadano de un país en el que se sigue votando a políticos corruptos que han engañado y robado, y en el que por falta de valentía y con exceso de conformismo ciudadano con lo que tenemos sabiéndolo que es manifiestamente mejorable. Pero lo peor del resultado de ayer es que muchos corruptos pueden tener la sensación de que pueden seguir robando sin problemas. Penoso.


miércoles, 30 de marzo de 2016

YA SE REUNIERON

Tras la tantos días esperada reunión de Sánchez e Iglesias, la primera conclusión es que no se hicieron sangre como esperaban los Indas, Marhuendas y demás cavernícolas. La opinión general es que hay una cierta sensación de que algo se ha movido. Persiste un pesimismo de fondo, pero ya se sabe que en política, nada es más efectivo que tener unas malas encuestas, o percibir una posible crisis interna, para que por arte de magia se fuerce la reflexión interna en cualquier partido. Escuchando las declaraciones de hoy, tanto de Sánchez como de Iglesias, y aislándolas de las que ambos han protagonizado con anterioridad, estas parecen más cercanas a que hay voluntad de dialogo y de buscar puntos de encuentro, que al inmovilismo y la intransigencia que hasta ahora nos transmitían.
Rápidamente han comenzados a trabajar los encargados de meter cizaña, para intentar abortar cualquier avance. No es bueno escucharles, y quienes lo hagan no deberían equivocarse y ver en ese cambio en el ambiente, la bajada de pantalones de Iglesias. Si se mira bien lo acontecido, Iglesias con su cambio lo que consigue sin duda es reducir el margen de maniobra que le queda a Sánchez para optar entre gobierno de izquierdas o elecciones, y no pueden culparle de ser Iglesias quien provoque su repetición. Pero tampoco debe pasar desapercibido, que ese cambio en Podemos a su vez presiona a Ciudadanos, partido que desde su acuerdo con el PSOE se ha dedicado exclusivamente a verlas venir mientras llenaba su granero de votos en los caladeros de los que se sienten centristas.
Ya no le valen solo las buenas palabras a Rivera, porque Ciudadanos ahora deberá decidirse entre sí permite un gobierno PSOE con Podemos, o deja esa posibilidad en manos de los partidos proclives a referéndum e independencia, lo que es contrario a lo que plantea su discurso. Si Rivera no sigue caminando de la mano de Sánchez por un gobierno de cambio, se le verá el plumero de que quiere repetir elecciones, y su discurso machacón de que su partido escucha al electorado, tendrá los días contados. Aunque no sea santo de devoción de Rivera, Iglesias, sin cambiar su proyecto político, ha manifestado su disposición a ceder para conseguir un Gobierno de coalición, y ahora o Rivera muestra esa misma predisposición o se retratará.
Hoy la postura de Iglesias se presenta como generosa, y como poco merece que así se le reconozca, y no plantear la exigencia de su vicepresidencia es la mejor muestra de esa generosidad. Necesariamente ese cambio de Podemos se valorará positivamente por la opinión pública, que ve en ella una luz al final del túnel que conduce a nuevas elecciones. Pero no lancemos las campanas al vuelo, porque todo el camino está aún por andar, y lo que no ha cambiado en estos cien días es la clave para llegar a un acuerdo, que sigue siendo el referéndum en Cataluña. De encontrar o no la fórmula que salve la cara de todos, dependerá que lleguen a entenderse los tres partidos. Mejor sería alcanzar un acuerdo, porque a nadie se le escapa que cualquier acuerdo puede ser corregido, porque nos guste o no, la economía está más en manos de Bruselas que en las españolas, y es la economía la que está en el trasfondo de toda la negociación.
Si no se encuentra esa fórmula, habrá elecciones, pero ya no será por la exigencia de Podemos de estar si o si en el gobierno. Puede que en la formación morada y sus Mareas, alguien haya empezado a valorar que mantener al PP en funciones les quema políticamente, pero también que entrar en un gobierno con PSOE y C´S, en tres meses también les quemaría ante su electorado. Si esa reflexión la han hecho, pueden pensar que no es tan malo curtirse en la oposición, y mucho menos si se ejerce ante un gobierno débil. Tampoco debe apartarse de esta negociación, la situación interna de los protagonistas, porque la situación de Errejón tras el cese de Pascual debe quedar despejada, y en Ferraz se avecina un Congreso sin saber si la Presidenta andaluza ha decidido cruzar Despeñaperros ahora, o aplazará su travesía.
Ahora toca esperar para ver qué pasa en los próximos encuentros y diálogos entre PSOE, C,s y Podemos. Me surge una duda una vez escuchada la propuesta de Sánchez de articular una fórmula de aprobación de las propuestas que se asuman por los tres partidos, y dejar las discrepancias para debatirlas en el Congreso. Si esa fórmula se acompaña de la libertad de voto para los diputados de los tres grupos, puede que funcione razonablemente, si no se da esa libertad, volveremos a las matemáticas, esa ciencia de la que el filósofo británico Bertrand Russell dijo que “posee no sólo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura”. Fría y austera, como la política.

martes, 29 de marzo de 2016

SEÑORAS Y SEÑORES DIPUTADOS,CAMBIEN ESTO DE UNA VEZ, O VAYANSE

Pocas esperanzas genera ya la política española, para que los partidos que deberían hacerlo, puedan encontrar puntos en común. Tras cien días transcurridos desde el 20 D, este país aún sigue sin gobierno. Atrás se quedaron frases grandilocuentes como “escucharemos el mensaje de las urnas”, “comienza un nuevo tiempo político basado en el acuerdo” o “formaremos un gobierno de cambio”. La sensación es que en estos cien días nos hemos dedicado a correr en el anillo de la pista de atletismo, y al levantar la cabeza nos damos cuenta que por muchas vueltas que le demos, seguimos en el mismo sitio.
El acuerdo PSOE con Ciudadanos, que ya parecía algo, acabo demostrando que lo que suma por un lado, lo resta por otro. Cien son demasiados días para al final seguir sin nada. Cien días repletos de demasiados informativos, para al final no apreciar el mínimo avance. Más bien al contrario, porque hemos asistido a la paralización de la actividad legislativa, sin aprobar ni ejecutar leyes, ni reformas ni presupuestos, y viendo que el resumen son reuniones, ruedas de prensa, declaraciones de pasillo, y tertulias televisivas. Mientras un ejecutivo en funciones haciendo de su capa un sayo y sin dar cuenta a nadie.
Hoy solo se puede estar a la espera de un acuerdo imprevisto, o de que se nos diga que definitivamente se empieza con la nueva campaña electoral. Pero si al final volvemos a las urnas, ya nos tememos que luego vendrán las nuevas rondas con el rey, y los nuevos intentos de investidura. En un país de ciudadanos tan dados a quejarse de todo, curiosamente nadie alza su voz contra la paralización de las instituciones, nadie se revela contra los clubs de fans en que parecen haberse convertido los partidos, y nadie exige a sus electos que de una vez se pongan manos a la obra para cambiar este país. Igual es que aún los españolitos no nos hemos dado cuenta, de que seguir como estamos es hacer el juego a quienes se han lucrado con la corrupción.
¿Cuánto tiempo más aguantaremos? ¿Hasta cuándo se puede seguir así? No se sabe. A estas alturas del proceso, cada día que transcurre parece más difícil que PSOE, PODEMOS y C's, renuncien a sus animadversiones mutuas, la mayoría políticas, muchas personales, pero todas juegan en contra de un acuerdo. Por otro lado, la alianza PSOE-PODEMOS resulta por si sola insuficiente para poder romper el vacío de gobierno del que se aprovecha el PP. Así las cosas, los ciudadanos empiezan a dudar si este país tiene solución, y la inmensa mayoría se sienten olvidados y defraudados.
Si continua el paso de los días sin acuerdo de gobierno, se escucharan voces que no solo dudaran de los políticos, sino de la propia democracia. Por mucho que les cueste a los señores diputados darse cuenta, muchos ciudadanos no entienden que no se produzca un cambio, si 90-69-40 suman más de 176, y que estando en los escaños porque nosotros los hemos puesto ahí, no hagan de la necesidad virtud y eviten unas nuevas elecciones. Nadie quiere ceder de más, pero estamos en ese momento en que lo peor es no pactar.
El Psoe debería saber que Podemos no puede ser su muleta, porque de serlo firmaría su muerte política, pero en Podemos no deberían hacer cálculos sobre un imaginario mayor apoyo en unos nuevos comicios. Y Ciudadanos debería saber que si no entra en un acuerdo a tres, estará muerto, porque ya se encargaran en Génova de matarle. Ya se sabe que lo que mal empieza, mal acaba y, todo apunta a unas nuevas elecciones con un resultado similar al del 20D. Pero los asesores de campaña saben que en el país de la telebasura y el fanatismo futbolero, un bombardeo masivo desde las televisiones a favor de la derecha, puede acabar provocando, sino su aumento de voto, sí que mantenga el que obtuvieron el 20 D. Y que en frente tendrán a una izquierda desencantada y defraudada, con muchas probabilidades de que se plantee quedarse en casa.
Los autodenominados partidos del cambio, deberían valorar, que el 20D los ciudadanos no votamos mantener seis meses más a Rajoy en funciones, para tener que volver a votar de nuevo. Tampoco votamos mayorías, sino que les dijimos que todos se sentaran y todos dialogaran. No votamos ni irresponsabilidad, ni intransigencia, mientras se relegan las soluciones a los problemas urgentes que tenemos los ciudadanos.

No formar gobierno es decirle a esos ciudadanos que sólo sabemos vivir bajo mayorías absolutas, el mensaje más triste que puede darse en una democracia.

sábado, 26 de marzo de 2016

LOS ATENTADOS SOLO SIRVEN PARA HABLAR DE ATENTADOS

Ocurrió tras la caída de las Torres Gemelas, tras el 11 m, tras el atentado de Londres, tras los de París, y ahora tras el de Bruselas. Siempre que ocurre igual, sucede lo mismo. Tras las imágenes de muerte, de las que algunos hasta llegan a afirman poseer “las mejores”, nos toca soportar la gran parafernalia mediática que hace desaparecer de nuestros ojos todo lo demás. A los análisis típicos y tópicos, les siguen los típicos discursos llenos de tópicos: que si la unidad frente al terrorismo, que no lograran destruir nuestros valores, que nosotros acabaremos con esta lacra, etc., etc.

Como sabemos que no hay mayor ciego que el que no quiere ver, podemos concluir que los gobiernos europeos están abarrotados de personajes con carencia voluntaria del sentido de la vista. Saben que en estas trágicas circunstancias, a su favor juega la brutalidad inherente a todo atentado, lo que difuminará cualquier posibilidad de crítica a su actuación. Son conscientes de que para los occidentales, no valen lo mismo unos muertos que otros, y se aprovechan de esa percepción. Por eso nadie pensará en sus responsabilidades como gobernantes occidentales, y así se sienten libres para dar rienda suelta a sus declaraciones, a garantizarse horas de programación televisiva, a repetir frases hechas sin necesidad de aportar ninguna clave, a sentirse políticos sin necesidad de hacer ningún análisis, sin tener que buscar las causas ni los porqués.

Los gobernantes occidentales han cometido verdaderas barbaridades, y no solo el famosos trío de las Azores, también muchos de los actuales dirigentes siguen cometiéndolas, que para eso ellos dirigen "países civilizados", frente a quienes comenten los atentados, que pertenecen a países pobres y débiles. A esos dirigentes no les duelen igual nuestros muertos que otros muertos, aunque sepan que todos los muertos son igual de injustos. Ahora, tras un atentado, saben que lo que más vende son las palabras vacías, la propaganda política, la charlatanería sin escrúpulos. Y como no, algunos también se sienten legitimados para aprovechar el terrorismo como arma arrojadiza en la política nacional.

El mundo no funciona bien, porque mientras unos pocos se enriquecen, a otros simultáneamente los estamos condenando a la muerte y la miseria. Pero para superarlo, a los occidentales nos basta con cerrar los ojos, con no enterarnos. Incluso algunos hasta se permiten defender los intereses de los que así se enriquecen, convencidos de que son los verdaderos creadores del empleo. Después nos alarmaremos y sorprenderemos con los atentados, con las muestras y manifestaciones de odio a occidente, olvidándonos de que ellos son los mismos a los que antes hemos condenado a la muerte y la miseria,. Nos extrañamos como si pensáramos que aún les queda algo que perder. Hasta se llegan a utilizar los atentados para justificar que debe seguir aparcado cualquier intento de un mínimo reparto de la riqueza en el mundo.

A los europeos, los arboles nos impiden ver el bosque. ¿Dónde se ha quedado nuestra dignidad? ¿Y nuestra vergüenza? Aunque solo fuese por prudencia, deberíamos analizar las causas de los problemas, y no limitarnos a describir solo sus síntomas. Nos conformamos con manifestar nuestra opinión vacía de “algo habrá que hacer”, sin preocuparnos de buscar las causas por las que un país es saqueado. Somos ciudadanos de países ricos, y ya tenemos suficiente con discutir si quienes huyen de sus guerras, son refugiados o no pueden tener esa calificación entre nosotros. Somos superiores, y nos basta con saber su nacionalidad, su religión, su nivel de formación o su cuenta corriente, para decidir entre darle la bienvenida o colgarle el cartel de potencial terrorista y cerrarle las puertas.

Vivimos las consecuencias de que nuestro mundo sea gobernado no por la política, sino por el poder económico, y mientras los ciudadanos guardamos el silencio de los cementerios. Tanto los atentados de Bruselas como los anteriores, como la crisis de los refugiados, o las guerras silenciosas, son solo consecuencias de esa realidad. No es que los gobiernos europeos no sepan combatir los extremismos, de los que conocen sus apoyos, cuales son los países de entrenamiento, y cuales sus financiadores. Lo cierto es que existen sencillamente porque a ese poder económico no le interesa su desaparición. En el siglo XXI, en el que somos capaces de conocer la trazabilidad (desde su origen a su consumo) de una lechuga que llega a nuestra mesa, no podemos decir que desconocemos donde se fabrica un arma, por donde se transporta, quien cobra por su comercialización, o en que manos acaba siendo utilizada.

Claro, que una vez expuesta esta reflexión, me pregunto que si la petición de que eso cambie, la hace un español, un europeo residente del país en el que en la corrupción y en el enriquecimiento de algunos de sus gobernantes, está la causa de la pobreza de muchos de sus conciudadanos, y donde a pesar de ello, una mayoría de población sigue votando a los responsables de esa situación, solo puede tratarse de alguien que cree en las quimeras.

Una petición colectiva sería diferente, aunque creo que con igual resultado.


viernes, 25 de marzo de 2016

QUIEN CALLA OTORGA

Después de unas semanas sin comentarios en este muro, hoy haré uno simple.

En el PP se extrañan de que ningún otro grupo parlamentario se muestre receptivo a sus propuestas, ni se plantee apoyarles en la investidura. Sin embargo si revisamos cual es la actitud que el PP muestra con esos mismos grupos, a la hora de atender sus peticiones de información en el Parlamento, es decir, el silencio, que se muestren extrañeza a que nadie les apoye suena a otro más de sus múltiples sarcasmos.

Para detrimento de nuestro sistema democrático, el actual gobierno en funciones está impidiendo que el Congreso se ponga en marcha, quizá intentando con ello presionar para impedir cualquier investidura que no sea la de Rajoy, o hasta que haya nuevas elecciones. Y no solo en una ocasión se ha negado a responder o comparecer el presidente o los ministros, sino que son ya varias las ocasiones en las que el gobierno se ha negado a someterse al control, y ya se acumulan más de quinientas preguntas sin contestación, y mientras pueden tomar decisiones importantes sin que el Parlamento pueda controlarle.

Es la forma de interpretar la democracia del gobierno de Rajoy, como si para ellos valiese el principio de que quien hizo la ley, hizo la trampa. Pero eso sí, siempre barriendo para casa y en beneficio propio, aunque con su actitud se dañe la calidad de la democracia, o conceptos como la ética y la decencia política, o lo que se conoce como sentido de Estado, que bajo esta forma de actuar los asemejan al valor que tienen en una dictadura. Estamos ante un golpe contra la democracia, que hasta ahora no ha provocado la reacción institucional y ciudadana que merece.

Con su negativa, Rajoy y su gobierno se garantizan poder actuar sin control de nadie, y anteponer sus propios intereses a los colectivos, situación más propia de una dictadura que de una democracia. Su negativa a responder, por si misma ya es insólita, pero debe destacarse en esta situación, que la información solicitada no está en la cartera del ministro correspondiente, sino en oficinas públicas, atendidas por funcionarios públicos, y estos deberían facilitarla puesto que se deben al Estado de quien cobran sus retribuciones, representado por el Parlamento, y no deben su obediencia a un gobierno, que hoy es uno y mañana es otro. Alguien debería  aclarar esta circunstancia, porque para el gobierno puede caber interpretación, pero no para quienes tienen obligación de  cumplir con su obligación como funcionarios públicos.


Dice nuestro refranero que quien calla otorga, y este gobierno, por el tipo de preguntas a las que se niega a responder, está haciendo evidente su culpabilidad en la inmensa mayoría de los casos objeto de las interpelaciones.

jueves, 10 de marzo de 2016

PARA CUANDO DEJAN LA AUTOCRITICA

Poca capacidad de autocrítica se tiene, cuando ante un problema propio, argumentamos que la culpa siempre es de otro. Que desde Podemos se vea la mano del PSOE en los problemas internos surgidos con su dirección en Madrid es una muestra de ello, no de clarividencia, pero sí de ausencia de una autocrítica que siempre resulta saludable para cualquier formación política. Que alguien se aparte de la dirección por no estar de acuerdo con la política que se sigue desde ella, es algo propio de cualquier partido en democracia y para que eso se produzca no es necesaria una intervención externa.

Alguien debería reunirse con Iglesias, para hacerle reflexionar sobre si no es posible que él se esté equivocando, al querer llegar demasiado deprisa a alcanzar su objetivo. No quiso ir en coalición con IU con lo que perdió escaños, luego no ha apoyado la investidura de Sánchez, recién llegado ya pretende ser gobierno, etc. Si se analiza la secuencia de todo lo acontecido, posiblemente a Iglesias le hubiera reportado mayor rédito político un pacto de investidura y hacer política desde la oposición, lo que le hubiese permitido vigilar el cumplimiento de los elementos progresistas del acuerdo PSOE-Ciudadanos.
Una vez más, la sensación es que Podemos no admite las críticas, y lanza campañas en contra de todo el que ponga en evidencia que es un partido, con los problemas propios de los partidos. Si alguien hace una campaña contra ellos, deben solo recordar las suyas contra otros, que se pueden ver en las redes y que sirven para conocer su comportamiento en determinadas cuestiones. Todas las formaciones nuevas, se transforman en auténticos partidos, y así ocupan su espacio político. Existir convencido de que no se es partido, sino que se sigue como movimiento social, huele a sueño de una noche de verano, por no llamarle populismo.

Mejor harían en Podemos dándose cuenta que ellos tienen sus propios problemas internos, los de cualquier partido nuevo. Les bastaría con mirar a los partidos tradicionales para darse cuenta que es un mal, o un bien según se mire, y que en el caso del PSOE el propio Iglesias los ha utilizado para presionar a Sánchez, cuando aprovecho para ello las desavenencias surgidas en su Comité Federal posterior al 20 D. Y que decir en el PP y su Mariano si, Mariano no, o de lo acontecido internamente en IU. No es cuestión de culpar siempre a otro o a los medios de comunicación, y menos hacerlo de los problemas internos, propios de todas las formaciones políticas, y sabiendo que en todas cuecen habas.

Estos días, nadie salvo Podemos, ha visto posible una gran coalición con el PSOE en ella. Sanchez lo ha negado por tierra mar y aire, pero desde Podemos se continua insistiendo en que tras el acuerdo PSOE-Cs está el PP. Si eso fuese cierto, solo Podemos tiene en su mano acabar con tal posibilidad, porque le basta con abstenerse antes de que lo haga el PP, y así propiciar el fracaso definitivo de la intentona que denuncia que existe desde derecha.

Se mire como se mire, si 90 escaños no le han permitido a Sánchez hacer lo que desearía, 69 escaños tampoco van a permitir a Iglesias hacer nada solo. Cuanto antes se den ambos cuenta de la realidad en la que se mueven, mejor podrán adaptarse a ella. Para conseguirlo, nada mejor que la autocrítica. En política, una practica muy recomendable.

¿Huelga general? ¿y si el maximalismo reactiva a la derecha?

La política de izquierdas vive atrapada en una paradoja recurrente: confundir la pureza del instrumento con la eficacia del resultado. Ante ...