viernes, 16 de agosto de 2024

AYER DECÍA

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Ayer decía que el ruido aumentaría con la amnistía. Pero no han esperado a que la
propuesta se produzca y han lanzado una ofensiva en todos los frentes.
En el político, el PP convoca manifestaciones en todas las capitales de provincia el próximo domingo contra la amnistía; también irán a la concentración de Madrid el próximo día 18 convocada por la sociedad civil; el PP reclama en Bruselas que actúen contra la amnistía. Se trata de la vieja táctica del PP de agitar la calle, como han hecho siempre, contra todas las leyes y políticas del PSOE mientras son oposición, aunque luego llegan al Gobierno, y las mantienen.
Parece que ya no apelan a los socialistas buenos, y eso que el PP de Castilla La Mancha se compromete a abonar la multa del diputado o diputada de esa región que vote no a la amnistía, mejor podrían ofrecerle un piso, o una vuelta al mundo a gastos pagados. Como no encuentran socialistas buenos se ponen a encabezar manifestaciones. Me parece bien que si no comparten algo se manifiesten, pero nunca se han manifiestan por una sanidad pública, por un mejor sistema educativo, por la defensa de los derechos sociales, ni para que nos suban de salarios. Debe ser que eso tampoco lo comparten.
Al PP, estar en la oposición, lo está convirtiendo en un partido antisistema. Solo a los antisistema se les ocurre llamar traidor al monarca por designar a Sánchez candidato, y ellos lo han hecho. Solo los antisistema afirman que la Constitución destruye la nación, porque los acuerdos parlamentarios para una investidura son constitucionales y no destruyen ninguna nación. Cortar el tráfico ante una sede de un partido, como hacía Aguirre es más propio de un antisistema que de una expresidenta. Hacer un llamamiento a tomar la calle o el congreso, como alentaba Aznar, es propio de un antisistema.
Dicen que se rompe España, pero ahí sigue sin romperse. Les molestamos quienes no pensamos como ellos, pero ahí estamos. Se manifiestan solo si pierden las elecciones, porque cuando gobiernan les mandan a los antidisturbios contra quienes se manifiestan. Dentro de esa amalgama de defensores patrios, hay algunos que cada vez están más alejados de lo que es la España del siglo XXI, e intentan con sus bravuconerías infundir miedo. Claro que no hace tanto, quienes tenían ese pensamiento absolutista y fascistoide de lo que era este país, daban golpes de estado o fusilaban gente. Ahora por lo menos, no les importa hacer el ridículo cada día que amanece. Es lo que tiene el avance de los tiempos.
Del frente judicial hablaremos mañana, porque el juez que les libra de todas, ahora también quiere ser el brazo firme de la ley, aunque puede que acabe haciendo de Torrente.

TODO MENOS ESPERAR A VER LOS ACONTECIMIENTOS

TODO MENOS ESPERAR A VER LOS ACONTECIMIENTOS
Aún no hay investidura ni se conoce el texto de la amnistía. Da igual. Continuamos en el ruido. Si se alcanza la investidura, subirán los decibelios. No han tenido suficiente con comprobar que lo que daban por ganado el 23 J no lo consiguieron. No les ha bastado comprobar su soledad parlamentaria de la mano de Vox. Ahora, además, intentan bloquear la investidura de Sánchez por tierra mar y aire. La estrategia está muy clara: repetir las elecciones hasta que les salgan sus números. Si eso implica inestabilidad, crispación o división, se la pela. Confunden deseo con realidad, y el instrumento para ocultar su frustración es el ruido.
En las redes, sin escrúpulos, puedes encontrarte de todo. Desde mentiras carroñeras a falsas viñetas.Se está diciendo, que en Europa se ve la investidura de Sánchez como una bajada de pantalones ante Puigdemont, y dicen que se ha publicado una viñeta explicita de la sodomía en el diario francés Le Monde. Ni siquiera ese diario francés puede tener tan mal gusto como los fanáticos que difunden en redes la viñeta falsa.
Todo es parte de una campaña descarnada en la que califican a todos los que no pensamos como ellos de enemigos de España. Manifestaciones frente a Ferraz y otras casas del pueblo, amenazas a dirigentes socialistas, y toda la gasolina que puedan arrojar sobre un país en ebullición para que alguien prenda la mecha. Desde un Feijoo crispado que habla con saña de Sánchez con excesos verbales impropios de quien aspiraba a ser presidente de todos. Continuando con el Aznar que lanzó la proclama de la rebelión en la calle. Y como no, con doña Aguirre jaleando y arengando a la gente en la calle Ferraz como si fuese miembro de los CDF (comités de defensa del franquismo). La misma Aguirre que en 2011, decía que el 15 M era la toma de las calles por no aceptar el resultado de las urnas, ahora toma la calle porque no acepta el resultado de las elecciones.La rana reina del charco de las ranas corruptas, vuelve a primera linea.
Entre las proclamas que se lanzan, hay de todo tipo de lindezas. La hay desde las que piden prisión para un presidente legítimo y elegido democráticamente, a las que directamente solicitan su óbito. Empezamos a ver que muchos son capaces de perder el juicio por su visceralidad. Pero es peor lo de los dirigentes actuando como pastores que conducen el rebaño, entre gritos de viva Franco y cantos de gloriosos y rancios himnos. Es la diferencia entre las dos españas, la de la Ley mordaza para unos y palos de la policía, frente a la de las manifestaciones no autorizadas para otros y con la policía mirando, cuando por menos hay gente en nuestro país que acabó frente a un juez. Es el resultado de que en la derecha, con el CGPJ a su lado, se sienten impunes
Muchos creen que todo etá justificado, que la amnistía es anticonstitucional, sin esperar a que sea el T Constitucional el que así lo sentencie. De pronto, no tenemos suficiente con varios millones de seleccionadores nacionales de futbol, sino que ahora ya tenemos variso millones de jueces constitucionalistas con gran nivel de preparación jurídica. Lo cierto y verdad es que desde el PP se está calentando la calle con convocatoria de reuniones y manifestaciones, que además también lo hacen con sus medios informativos que retuercen la verdad y la legislación, que además para ello también utilizan la judicatura, y todo para crear un ambiente irrespirable que dificulte la convivencia.
No les debe preocupar si esto perjudica al conjunto del país, o a nuestra imagen exterior, o lo peor, si beneficia a Vox, aunque esto ultimo está claro que no porque hoy PP y Vox ya parecen almas gemelas. Les une una estrategia: sobrevivir mintiendo.
Pero esto no será nada si Sánchez es investido, porque entonces ya valdrá todo, no solo el ruido, sino los truenos, relámpagos e inundaciones. Penoso concepto del respeto a lo que supone vivir en democracia, a la que confunden con el franquismo, del que la modélica transición, les hizo comportarse como tolerantes, pero no les cambió la manera de pensar, que sigue siendo la misma desde hace cuatro décadas.

¿Jueces o diputados?

 

¿Quién juzga a los jueces? Parece que nadie. Cada vez se entiende mejor el empeño del PP por no renovar el CGPJ. ¡Viva la independencia judicial y la separación de poderes! Desde el CGPJ dicen venir a salvar España del socialcomunismo, tan separatista y proterrorista. Llevan 5 años en una inconstitucionalidad flagrante, y a pesar de eso, ocho de sus diez vocales propuestos por el PP proponen una declaración institucional del órgano de gobierno de los jueces porque consideran que la amnistía denigra y convierte el Estado de derecho en un objeto de compraventa. El bloqueo del PP a su renovación les ha permitido seguir funcionando con la composición de la última legislatura de Rajoy, una distribución de fuerzas que nada tiene que ver con la realidad parlamentaria que han ido dibujando las urnas.
Estos señores se han permitido y se permiten hacer política, sabiendo que ese no es su cometido. Deberían preguntarse cuánto daño están haciendo al Estado de Derecho, a la institución, a los españoles, a la democracia, a su propia credibilidad. Pero su opinión no es irrelevante, aunque carezca de recorrido jurídico, pero está siendo aprovechada. máximo por quienes les arropan, pero no tiene más recorrido jurídico. Los jueces no están para manifestarse políticamente. No están para decidir cuál es el interés de España. No están para entrometerse en los terrenos del legislativo ni para ponerle límites.
Y luego está la otra cuestión. Pronunciarse ya sobre un texto que no han leído. Si la amnistía es inconstitucional, lo sabremos cuando sepamos sus términos, y lo decidirá el TC. Si el TC no la echa abajo, será porque es legal. Si el problema es la separación de poderes, sobran sus declaraciones políticas. Y además, oponerse a una ley que aún no existe, y cargar contra un presidente que aún no lo es, no puede ser propio de jueces, sino de fanáticos. El Poder legislativo tiene sus derechos y el CGPJ los suyos. La Constitución designa al pueblo como soberano, y el CGPJ no puede entender que ellos son los “soberanos" para decidir lo que hay que hacer en cada momento.
Dicen que defienden la abolición el estado de derecho. Abolir el estado de derecho es que un juez colabore en conseguir un resultado político que beneficie los ideológicamente afines. Es convertir la administración de justicia en su cortijo particular. Y si uno revisa la hemeroteca, veríamos que la mayoría de estos magistrados se callaron la amnistía fiscal de Rajoy, y que luego fue tumbada a por el TC. Parecen que admiten las amnistías, pero cuando favorecen a los amigos del PP. Y con cinco años con el mandato caducado no parecen los más adecuados para dar lecciones de democracia y constitucionalismo, y con un mínimo de decencia profesional ya habrían dimitido.
Solo parece posible una conclusión, que después de 45 años, aún sigue pendiente la "transición" en el sistema judicial.
Buenas noches.

Día de todos los santos, víspera del de los difuntos.


Ya sabemos que solo existe una noticia positiva en España, que la niña princesa ha jurado la Constitución. Una muestra de que nuestra democracia se debate entre la realidad del atavismo medieval de una monarquía y el tinte democrático que los medios amarillistas quieren darle a esa forma de gobierno. Pero hay otros asuntos que afectan más a nuestro horizonte inmediato como país: se han acelerado las conversaciones para la investidura, y ayer se producía un acuerdo Psoe-ERC. Lo importante es que ese acuerdo sea de legislatura y no solo de investidura, y se vulnere en pocos meses .
Mientras, en la derecha, tenemos más de lo mismo. No quieren saber nada de cuando, en los días previos a la aplicación del 155 a Catalunya, RAJOY ofrecía la AMNISTÍA a Puigdemont (está en una entrevista publicada en esos días en ABC); tampoco recuerdan cuando, para conseguir el apoyo de CIU un Aznar buscando su investidura, como presidente de gobierno, amnistió a dieciséis terroristas (así los llamaban) de Terra Lliure (no hace tanto, era 1996). Entonces todo era constitucional. Hoy nada lo es, según ellos.
No se si se habrán dado cuenta en la derecha, pero están consiguiendo que catalanismo e izquierda encuentren formulas de diálogo y acuerdos. Eso sí, mientras esto acontece, la derecha judicial acecha, y no se le puede dar un milímetro de margen, porque si eso sucede, les estaremos dando una nueva oportunidad para implementar su proyecto de involución. Aunque todo se andará, da igual cómo de bien se haga la ley, porque los jueces conservadores retorcerán su interpretación. El problema no será la ley sino los jueces.
Esa es nuestra derecha de bolsillo y poltrona. Porque luego está la derecha de la calle, esa que suele opinar según la televisión que ve, o el diario que lee o les leen. La que ve como muy merecido que seas princesa solo por ser la hija, sin analizar sus méritos. Muchos se olvidan o pretenden ignorar, que este es un régimen parlamentario, y así solo ver que el PP ha ganado las elecciones y que le corresponde gobernar por ello. Otros nos hablan de una amnistía impuesta, que como no iba en el programa electoral no se debería aprobar. Para otros, juntarse con Puigdemont es una vergüenza, que lo es negociar con un prófugo que huyó en el maletero de un coche, o que es pactar con un ladrón y que con el se ha acordado un referéndum en secreto. Los más ilustrados dicen que esto no es negociación sino chantaje, y otras lindezas. AL final todos concluyen con el gran mantra: Sánchez lo hace todo por permanecer en la Moncloa. Ninguno de estos opinadores, quiere saber nada de cuantos robos y chantajes se gestaron en esa derecha, ni cuantas cosas hicieron sin que figurasen en sus programas electorales (cuando hacían programas), ni de que todo lo que ahora contra las urnas se hace por la derecha, es para alcanzar el poder, es decir, por lo mismo de lo que acusan a Sánchez querer conservar. Siempre critica y nunca propuesta,
Esto es la política, y o se asume que está llena de falacias, o mejor no se piensa en el porque de muchas cosas. Quien llega a una presidencia en una institución suele afirmar que será presidente de todos, de los que le votaron y de quienes no, olvidando que las decisiones políticas favorecen a unos, pero no a otros, y por lo tanto nunca gustan a todos. A mí no me ha gustado que Feijoo no asista al acto de homenaje a las víctimas del golpe de estado de 1936 que convocó el gobierno y, sin embargo, afirma que quiere ser el presidente de todos. Tampoco comparto que un alcalde del PP retirara los versos de Miguel Hernández de un monumento, ni que no se haga hija predilecta de Madrid a Almudena Grandes, y ,sin embargo, ese señor se pasa el día diciendo que es el alcalde de todos. Eso es la política, y entenderla solo desde la visceralidad, conduce a la intolerancia y al revanchismo, que es lo que nos está ocurriendo. Pero tampoco admitirán, que esta derecha española no se parece en nada a la europea, y que ese riesgo de consolidar un revanchismo sangrante no le preocupa. Hablan de una España a la que hacer concesiones a los independentistas la rompen, pero a la vez se sienten orgullosos del golpista que en 1936 nos la rompió a tiros. Ellos le exigen a Bildu que condene los crímenes de ETA, pero ellos no condenan ni el golpe de estado del 36 ni sus crímenes, pese a que quieran o no, fue un golpe de estado.
No les gustará a muchos que Sánchez obtenga los votos independentistas para su investidura, porque aún tienen la esperanza de que, si se repiten las elecciones el próximo 14 de enero, la suerte les caiga de su lado. No les gusta Sánchez, y se entiende, pero deberían empezar a reconocerle que es más duro de roer de lo que ellos se pensaban. Tampoco a muchos nos gusta Feijoo a otros, y menos aún Abascal, pero si llegan al gobierno, deberemos reconocerles su constancia, aunque hayan utilizado todo lo habido y por haber (poder judicial incluido), para conseguir arrimar la ascua a su sardina.
Somos diferentes, porque ellos jamás reconocerán la capacidad política de Sánchez, mientras nosotros a ellos les admitiríamos que nos gobernasen. No les tenemos miedo, porque sus antepasados eran mucho más duros y les sufrimos cuarenta años, y a pesar de sus excesos, los que ya pintamos canas aquí seguimos, en vísperas del día de todos los difuntos, aunque algunos de ellos sigan aún en las cunetas.

¿Huelga general? ¿y si el maximalismo reactiva a la derecha?

La política de izquierdas vive atrapada en una paradoja recurrente: confundir la pureza del instrumento con la eficacia del resultado. Ante ...