Blanquear a la extrema derecha tiene sus consecuencias, y hoy las hemos visto.
Este blog pretende recoger aquellas ideas que cada noche o cada tarde surgen en mi cabeza ante lo que cada día llega a mis oídos, ojos, nariz, labios o manos. La sanidad, el medio rural, el pueblo, La Mancha, el socialismo o el día a día. Un retrato personal de los ahoras que hay entre el antes y el después.
sábado, 24 de abril de 2021
Encalar las paredes en democracia
viernes, 23 de abril de 2021
Dos notas
Hoy aparece un artículo en Infolibre que da unos datos claros y contundentes. Madrid es la comunidad que menos invierte por alumno en la educación pública. Es la segunda que más inyecta a la educación concertada. 4.727 euros el gasto por alumno en centros públicos de la Comunidad de Madrid, mil euros por debajo de la media nacional. El último año del que se disponen todos los datos, 2019, la Comunidad de Madrid destinó a conciertos y subvenciones a centros privados 1.104 millones de euros, la segunda cifra solo por detrás de Cataluña. El aumento de esos conciertos desde 2009 fue de un 26,6%, en ese mismo periodo, el gasto educativo total solo creció en esa década el 1,3%. En materia de educación, Ayuso solo ha aprobado una nueva universidad privada.
Practiquemos más el optimismo
Quejarse es propio de los humanos. Hace un año, imaginábamos que hasta 2022 no sería posible contar con una vacuna contra el coronavirus, y nos lamentábamos por ello. Hoy nos quejamos de que el ritmo de vacunación no es lo suficientemente rápido, que es como preguntar: ¿Qué hay de lo mío? Hoy conocemos el riesgo de transmisión en los espacios cerrados, pero exigimos que se nos deje en libertad sin ningún tipo de limitaciones, y si por desgracia nos contagiamos, exigimos ser atendidos de inmediato, sin pensar que tal vez nuestro incumplimiento de las recomendaciones de mascarilla, manos y metros, que algunos incumplen, son la causa de mi retraso para ser atendido. Cuántas veces afirmamos que la salud es lo más importante, sin actuar en consecuencia con esa afirmación.
Aprender a prevenir
En cualquier caso, y a pesar de como somos los humanos, lo cierto y verdad es que resulta es que increíble lo que se ha aprendido y se ha avanzado en el ultimo año. Las nuevas tecnologías han sido claves en esos avances, porque nos han permitido que lo aprendido en una parte del mundo, sea conocido de inmediato en sus antípodas. Queda mucho por aprender sobre este virus, y sobre cómo frenar su expansión, cómo tratar su infección, y cómo prevenir su contagio, saber más sobre sus variantes, sobre sus secuelas. Pero, sobre todo, debemos aprender a prevenir, y a gestionar situaciones de pandemia, algo para lo que ni nuestro sistema sanitario, ni los de otros países con mayores recursos, estábamos preparados.
Frente a una situación de pandemia, nada sobra y todo es importante. Pero sobre todo es imprescindible contar con un sistema sanitario bien dotado en recursos de personal, de medios diagnósticos. Nuestro sistema tiene déficits crónicos que la pandemia ha evidenciado, sobre todo unas deficiencias de personal que arrastramos y que en lugar de haberse ido subsanando, han ido en aumento. Hay que llevar la imaginación al poder, e idear formas de atención al paciente que hasta ahora no eran imaginables en nuestro medio. Es la hora de la telemedicina, la teleconsulta es solo un paso en ese camino, aunque algunos confunden ambas. Es la hora de replantear como atendemos a nuestros mayores en los centros socio-sanitarios.
Vacunemos y vacúnenseTodas las profesiones sanitarias presentan carencias y la pandemia ha afectado, en mayor o menor medida, a todas. Sin trabajo en equipo de todas las especialidades, la respuesta a la situación vivida hubiese sido mucho más tibia y menos eficaz. Afrontar una pandemia como esta requiere de un enfoque multidisciplinar.
También merece un comentario, como se ha transmitido la información. Una cosa es la transparencia y otra es permitir a personas sin conocimiento en la materia, un púlpito desde el que crear opinión. En gran medida, estamos viendo las consecuencias de esa desinformación escuchando opiniones sobre las vacunas, que lo único que producen es miedo al ciudadano. Una cosa es contar nuevas evidencias, y otra no matizar algunos aspectos que resultan imprescindibles para no alarmar, y eso no supone no decir la verdad. Corresponde a los expertos, y no a los tertulianos ni a los políticos ser los transmisores de esa información. El único mensaje que hoy nadie puede negar es el de vacunemos y vacúnense. Hay suficiente evidencia científica como para poder lanzar ese mensaje, en lugar de crear alarma y desconfianza entre los ciudadanos.
Vacunas en el debate político
En nuestro país, la vacunación se ha convertido en parte del debate político. Bien harían nuestros representantes en las instituciones en coordinarse, en lanzar mensajes únicos, en mostrarse todos como una sola voz. Lo que estamos presenciando es el baile de la confusión, de la descoordinación y la generación de desconfianza. Pocos creerán que el beneficio de las vacunas es mayor a sus riesgos, si se da más importancia a aparecer en los programas del corazón o en las tertulias políticas, que a difundir informes como el de la Universidad de Oxford que considera que el riesgo de desarrollar trombosis venosa cerebral es de 8ª 10 veces mayor entre los pacientes con COVID-19, que entre quienes reciben las vacunas de Oxford/AstraZeneca o las de ARN mensajero de Pfizer/BioNTech y Moderna.
Abatimiento y preocupación
Tampoco evitan que la población caía victima del abatimiento y la preocupación, que nadie nos informe de que las variantes no son infinitas y el virus SARS-CoV-2 puede ser erradicado. Se ve la luz al final del túnel. Si todas las variantes que surgen en el mundo son similares, podemos integrarlas en la composición de una nueva vacuna, y evitar el virus de forma permanente.
Estamos en un momento, no de militar en la ideología política, sino de militancia en el optimismo, en pensar que si queremos podemos. Pero eso no podemos hacerlo los sanitarios solos, se necesita ese compromiso por parte de los dirigentes, los medios de comunicación, y sobre todo de la ciudadanía, sabiendo que no todo lo que le cuentan es cierto, y que detrás de cada información hay alguien que la propicia de manera interesada.
La pobreza para los pobres. También para los de espiritu
Si alguien osa insinuar, que hay formas diferentes a como lo han hecho los sucesivos gobiernos de la Comunidad de Madrid, de entender lo que es la economía de mercado y lo que significa tener unos impuestos bien establecidos (más elevados solo para algunos), y que eso serviría para mejorar sustancialmente la calidad de vida de la mayor parte de los ciudadanos, inmediatamente es calificado como comunista totalitario y enemigo de la libertad. En ese nivel de simpleza argumental se encuentra el debate político ya en campaña electoral. Sólo importa la frase fácil, decir aquello que muchos quieren oír, aún sabiendo que quien lo promete nunca lo hará. No hay debate de propuestas, sólo importa poder tomarse una cerveza. Eso es el distintivo del madrileño de hoy según la candidata Ayuso. Una pena, que sigan viviendo de las rentas del tamayazo, y con esa cortina de humo de que le preocupa la hostelería, no se hable nada de una gestión nefasta de lo público por el gobierno regional, que es de lo que depende el bienestar de la inmensa mayoría de los madrileños. Decía una sirvienta en Madrid que iba a votar a Ayuso, porque "Mi señora quiere libertad".
Haciendo el agosto
Cada vez aumenta más el número de personas que tienen un seguro privado de salud. Sobre todo eso ocurre en la Comunidad de Madrid. Según los datos de un estudio del sector, cerca del 37% de los madrileños tenía un seguro de este tipo a final de 2020, en una región donde no ha dejado de crecer en los últimos años. Sólo se le acercan los datos de la sanidad privada en Catalunya, donde alcanza el 32%. Detras de ese hecho están los recortes del gasto público en las últimas décadas en Madrid, que es la Comunidad que menor porcentaje de su PIB destina al gasto público. En 2019, últimos datos recogidos por el Ministerio de Sanidad, el gobierno de esa Comunidad destinó sólo el 3,7% a la sanidad. Catalunya se situó cerca de Madrid, al destinar el 4,9%. Estos datos contrastan con los de otras comunidades como Extremadura (8,6%) o Asturias y Castilla-La Mancha (7,6%). La media española es el 5,6%, dos puntos por encima de Madrid.
PERSONALICEMOS LA VACUNACIÓN EN LUGAR DE MASIFICARLA
Patentes de vacunas
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