lunes, 14 de diciembre de 2015

14 de diciembre.- En campaña CARTA A LA ALCALDESA COLAU


Una de las frases más chirriantes de lo que llevamos de campaña electoral, la has pronunciado tú, siendo ya alcaldesa de Barcelona. Has vuelto a acusar el pasado sábado de "criminales" a PP y PSOE, y por si alguien te solicitaba que te retractases de tus palabras, ya te has colocado la venda antes de recibir la herida, añadiendo que no te retractarías porque ahora gobiernas la segunda ciudad del Estado.
No es la primera vez que realizas una calificación similar, entonces fue defendiendo en el Congreso de los Diputados la Iniciativa Legislativa Popular pensada para proteger a los Afectados por la Hipoteca. Allí llamaste “criminales” a los banqueros e insultaste a los diputados de ambos partidos. Pero entonces no eras alcaldesa y seguramente todo quedó como fruto de un exceso en tu pasión de justiciera.
Hoy tu situación y tu contexto son muy distintos. Ahora gobiernas tu ciudad, y lo haces con el apoyo de los socialistas catalanes, parte de esos que llamas criminales, y aunque solo fuese por coherencia, si piensas eso de ellos, por decencia deberías prescindir de su apoyo en el Ayuntamiento. Al no hacerlo pones en duda tu credibilidad, estás diciendo una cosa y mientras haces otra, que es precisamente la misma actitud de la que acusas a la antigua política, pero en la que ahora tú incurres. No te has aplicado a ti lo que exiges que se apliquen los demás. Ya no eres solo representante de un partido, sino la alcaldesa de todos los barceloneses y barcelonesas, y muchos de ellos, socialistas, no se merecen que les insultes aunque solo sea por el respeto que como vecinos tuyos les debes.
Espero que muchos prefieran pensar, que tu verbo fácil el sábado fue más rápido que tus neuronas, porque si no es así, mal mensaje les envías si pretendes que te vean como la alcaldesa de todos. Los candidatos dan mítines, pero los alcaldes y alcaldesas deben mostrar respeto, y sobre todo a la ética y a la ley, porque cuando se prescinde de ellas, siempre acaban aplastados los más débiles, y a ti que procedes de una organización que precisamente defiende a los débiles, ese tipo de declaraciones pone en duda tu legitimidad y te resta eficacia para alcanzar los nobles propósitos que manifestabas cuando eras candidata.
Cuando consideras al PSOE en su conjunto una organización criminal, en lugar de citar nombres y apellidos para que personalmente se defiendan, lo que estás haciendo, es llamarnos a todos y todas sus militantes sicarios a sueldo de esas siglas, a los simpatizantes nuestros cómplices, y a los votantes nuestros colaboradores necesarios en el crimen. Quizás sea por tu juventud, pero te has olvidado que muchos de esos criminales hemos sufrido persecución o cárcel en la lucha por las libertades, y que seguramente si hoy puedes ejercer como alcaldesa elegida democráticamente, en gran parte es gracias al trabajo de esos a los que hoy calificas con el mismo término que entonces nos aplicaban los franquistas. Te equivocas con los socialistas, porque la inmensa mayoría solo somos gente que defendemos nuestra ideología, y creemos en la libertad, la igualdad y la justicia, como mínimo, tanto como tú.
Las campañas electorales nos ciegan a todos, y el rechazo que con tus declaraciones has provocado en parte de la izquierda de este país, solo divide a la izquierda. Los del PP que se defiendan ellos, pero yo, como otros muchos socialistas, me siento ofendido doblemente. Primero por tu generalización para con todos los que profesamos esa ideología, y segundo, porque tus declaraciones solo han servido para profundizar en una herida que se refleja en dos frases que cualquiera puede encontrar estos días en las redes sociales: “PP y Podemos, son iguales” tan hiriente como esa otra que a ti debe gustarte más, de “PP y PSOE son iguales”. Entre unos y otros, siempre acabamos haciéndoles el caldo gordo a los mismos.
Creo que ejercer como alcaldesa no debe trastornar a nadie y menos a ti. Pero mucho menos deben hacerlo las encuestas que señalan remontada si, o remontada no, para lanzarse al vacío sin paracaídas. Como ya debes saber, las encuestas solo muestran cuanto miedo tienen quienes las encargan, y no van a cambiar por mucho que se mienta, se insulte o se difame. Soy el primero en exigir un giro a la izquierda del socialismo español, en lugar de crear barreras o actuar mostrando temor ante un partido nuevo como el que tu apoyas. Siempre he creído que el reto socialista es mejorar nosotros, en lugar de criticar a los demás.
Pero se cumpla o no mi deseo, por muy alcaldesa de Barcelona que seas, y por mucho que te empeñes en calificarlo de organización criminal, no vas a lograr que este viejo partido, con sus aciertos y errores, por su gente honesta y a pesar de sus corruptos, deje de ser uno de los pilares de la democracia en este país.
Si algún socialista se sitúa fuera de la ley, podrás criminalizarle a él, pero eso no puede ser motivo para que con tu verborrea de progre mitinéra, te pases tres pueblos con todos y todas los socialistas. Y el sábado querida alcaldesa, lo has hecho.

domingo, 13 de diciembre de 2015

13 diciembre.- En campaña A FALTA DE UNA SEMANA


Encuestas y encuestas que más que decirnos cuantos diputados obtendrá cada formación el próximo día 20 vienen a poner de manifiesto la amnesia casi colectiva que al parecer recorre el país. Digo esto, porque después de conocer un nuevo caso de corrupción cada día, parece una broma de mal gusto que cuando llegan las elecciones, el partido con más corruptos, presente sus medidas estrella para luchar contra los corruptos, y aún se les crea que tiene voluntad de arrepentimiento.

Son los mismos que han vuelto a recurrir al discurso del miedo para intentar que ni un solo voto vaya a un partido diferente al suyo. Y para lograrlo han echado mano de la prepotencia de muchos de sus dirigentes, del menosprecio al rival político, y se han permitido sin el menor sonrojo tomarle el pelo a la gente sencilla con mentiras y falsas versiones de los acontecimientos.

Son los que han recurrido a la falsa modestia de presentarse como ciudadanos normales con dificultades para llegar a fin de mes, a causa de sus modestos salarios. Esos que desconocen lo que es la autocrítica y el asumir los errores propios (siempre son de los demás), y se han permitido negar su responsabilidad incluso en casos de corrupción y enchufismo en los que se les ha pillado con las manos en la masa.

Porque ellos tienen lo único que importa en democracia, la mayoría absoluta. Se han valido de ella, confundiéndola con un cheque en blanco que han utilizado de manera partidista e irresponsable, y la han usado como un gran dique con el que han convertido a la corrupción en su forma de hacer política, con el mayor desprecio a las clases trabajadoras a las que al mismo tiempo que muchos de entre sus filas se lo llevaban calentito, la han sometido a todo tipo de recortes.

Si, ese partido es el mismo de los recortes en el gasto en sanidad con la excusa de la crisis, mientras si existían recursos para fomentar las privatizaciones. No les importó que bajase la calidad asistencial ni que subiesen los números de las listas de espera, o que los profesionales sanitarios se mostraran en contra. O de los de educación donde han llegado a recortar 3.000 millones de euros, o en I+D que han obligado a nuestros investigadores a la “movilidad exterior” sin pensar que son profesionales imprescindibles para el futuro de nuestro país.

Son los del incumplimiento de sus promesas electorales sobre empleo con las que llegaron al gobierno, y de las que hoy nos queda la precariedad salarial, la inestabilidad laboral, el mismo número de parados (pero menos y peor protegidos), o el hecho de que quienes hoy son trabajadores no tengan garantizado salir del umbral de la pobreza. Todo eso gracias a su reforma laboral que ha traído solo trabajo precario, y cuyo máximo logro ha sido la fragmentación de los contratos que existían a su llegada al gobierno.

Que ese partido en las encuestas figure como el de mayor intención de voto, debería sonrojarnos colectivamente como país. Eso solo es posible, porque en todos los años de nuestra democracia, nunca hemos tenido mayor amarillismo en la política, y le hemos dado menos valor a las ideas y a las propuestas. Hoy los candidatos, más que convencernos con sus propuestas, les exigimos que sepan bailar, jugar al dominó, o al futbolín, o tocar la guitarra, como si en lugar de estar capacitados para presidir un gobierno, les exijamos que lo estén para sustituir a las verdaderas estrellas de la campaña electoral: Ana Rosa, Bertín la Campos o Motos.

Si tropezamos en la misma piedra, la culpable no es la piedra, es nuestra torpeza.

Buenas noches.

sábado, 12 de diciembre de 2015

COMO CUANDO EL 11 M

12 diciembre.- En campaña

No debería sorprendernos ya nada del lamentable personaje que hemos tenido cuatro años como presidente de gobierno. Pero cada día consigue hacerlo, ayer con su posicionamiento ante el atentado en Kabul contra nuestra embajada. De nuevo no han aprendido de su pasado reciente, y una vez más han intentado sacarle rédito electoral a un hecho tan lamentable como la muerte de dos españoles. Se le ha debido olvidar como su partido enmierdó el 11 M, porque hoy solo le ha faltado culpar a ETA del atentado de Afganistán para retornarnos literalmente al pasado.

En cuatro años nos han demostrado que para ellos mentir es una costumbre, pero mucho más lo es en campaña. No les importa manipular cualquier noticia si con ello al final logran contarla de la manera que creen que les da más votos. Casi han logrado que nos acostumbremos a sus versiones manipuladas, y no hace mucho lo hicieron de nuevo con el asunto del helicóptero desaparecido en Canarias. Mentir les resulta algo tan cotidiano, que lo hacen hasta cuando no es necesario.

La pregunta que nos devuelve a la cruda realidad el país que tenemos, es ¿cómo puede resultar tolerable a un 28 % de españoles esta forma de actuar, para que continúen manifestando su apoyo a ese partido? Pueden creerse algunas mentiras, pero no son solo sus mentiras porque a esa forma de entender la política, se la añade la corrupción crónica en el PP (que ayer mismo volvía a salpicarles por enésima vez con el diputado por Segovia y  el embajador en India), o con una realidad no sólo estadística sino palpable, como es ver a miles de familias en la pobreza extrema. Parece no importarles a sus votantes, y hasta se puede llegar a pensar, que tampoco les importa si algunos mueren o son desahuciados, mientras no hagan mucho ruido.

Pero la historia es tan tozuda que cuando no lo esperamos nos devuelve a la cruda realidad. Este gobierno había conseguido que el problema de Afganistán desapareciese de las portadas de los medios, como si no existiese esa guerra y no estuviésemos allí, pero por desgracia el atentado de ayer vuelve a traernos a primera plana la realidad de ese machacado país. Pero Rajoy está tranquilo porque sabe que en cuanto sean enterrados los dos policías asesinados, se olvidará el asunto y aún ni estaremos en la jornada de reflexión, con lo que nadie cuestionara si nuestra política exterior es acertada o sencillamente resulta banal o tiene la importancia de una castaña pilonga.

Todos los vientos soplan a su favor, y Mariano seguirá tranquilo. Está convencido de que mientras a la mayoría de este país nos preocupen más los problemas de los famosos con sus representantes, o el resultado de nuestro equipo de fútbol este domingo, él seguirá contando con el voto de muchos que no quieren ver más allá. Hay gente dispuesta a seguir votando a mentirosos, mafiosos o corruptos sin cuestionarse si eso les afecta a su día a día. Son los mismos que ni siquiera con cuatro años más de recortes en sanidad, en educación, a los jubilados, e en las ayudas a los parados, serán motivos suficientes para que se retiren la venda de los ojos.


Es muy triste que para mucha gente esa venda no se la hayan puesto ellos mismos, sino que sea intraocular.

viernes, 11 de diciembre de 2015

UNA NUEVA GENIALIDAD DE MARIANO

11 diciembre.- En campaña electoral


UNA NUEVA GENIALIDAD DE MARIANO

A Rajoy le han pedido desde el PP, que se aplique sus propios consejos, y han debido  susurrarle al oído ese consejo de ¡Mariano, se fuerte! Solo así se explica que a nueve días de las votaciones, haya extraído de su chistera una nueva de entre sus múltiples genialidades. Y no debe resultarle fácil, después de confirmarnos que un plato es un plato, o que al alcalde lo elige el alcalde. Pero inasequible al desaliento, él está en su papel de resistir contra viento y marea, y para ello sabe que le valen las ocurrencias, las mentiras y todo tipo de artimañas.

Comento esto a propósito de la última ocurrencia electoralista, la de anunciar ayer que si gana el 20D y gobierna, le elimina el pago del IRPF a quien prolongue su vida laboral después de la jubilación. Y no se queda ahí, tampoco tendrán que pagarlo en el primer año los que accedan a su primer empleo. Quiere demostrarnos que los fuegos artificiales no son exclusivos de las fiestas patronales, y que también valen en elecciones.
Cuando uno ve estas faenas de aliño de última hora, solo puede pensar, que aunque Rajoy sabe que no le queda ninguna credibilidad, y que para la mayoría de la gente con un mínimo de memoria prometer esto en plena campaña solo puede ser papel mojado, tiene esperanza de que muchos peces piquen el anzuelo (por aquello de a río revuelto…).

No parece serio, que un partido que ejerce todavía el gobierno y dispone de toda la información sobre el estado de las cuentas públicas, haga esa propuesta sin acompañarla del mínimo estudio económico, y sin clarificar en que año la aplicará. Lo único que invita el momento y el contenido de la misma es a pensar que nos toma a los españolitos de a pie por idiotas, porque él sabe que con la exigencia de la UE de un nuevo recorte en los Presupuestos Generales del Estado de 13.000 millones de euros, plantear medidas que reduzcan los ingresos del Estado es una incoherencia solo justificable por la necesidad de obtener el voto del ingenuo.

Me imagino que muy mal deben ver el panorama electoral desde la calle Génova para realizar promesas sin ningún estudio contable, y hacerlas a última hora. Pero ya sabemos lo barato que le sale a ese partido prometer, y que luego las reclamaciones por los incumplimientos vayan dirigidas al maestro armero, como ha ocurrido con lo que prometió en 2011 y luego no ha cumplido. Siempre le quedará la excusa de  decirnos que Mariano es algo olvidadizo, o que no pueden aplicarla por culpa de Zapatero, que es un recurso muy de estos días.

Pero también podemos hacer el ejercicio de tomarle en serio. Uno se preguntará entonces si esta medida no impide el relevo generacional de nuestros jóvenes, porque parece que lo lógico sería todo lo contrario, bajar la edad de jubilación incentivando ese relevo. Quizás cuando ha prometido esta genialidad, el olvidadizo Mariano no ha recordado que nuestro país tiene más de un 30% de jóvenes desempleados, y una solución de futuro para ellos no puede ser que los jubilados sigan trabajando.

No me imagino que quien ha pasado casi toda su vida rompiéndose la espalda en trabajos físicos, como el campo, la construcción, el minero, el transportista, el marinero, etc., después de que una vida de trabajo en ningún caso le haya permitido salir de pobre, aún le queden ganas de seguir currando de sol a sol. Puede que aquellos que su trabajo no haya requerido de ese esfuerzo físico, si se planteen la medida como a tener en cuenta, son los trabajadores de la administración, directivos de empresas, magistrados, consejeros, etc., que seguramente si se beneficiarían de no tener obligación de pagar el IRPF, pero que es un volumen de población trabajadora minoritario, y hasta me atrevería a decir de élite, en una España donde trabajar no es sinónimo de salir de la pobreza.  

Por eso creo que esta es solo una más de las medidas del PP, que no favorecen a la mayoría de los trabajadores, sino a los mejor retribuidos de los trabajadores. Seguramente a quien  obtiene salarios de cinco mil euros mensuales la medida le resulte atractiva, porque la pensión máxima le reducirá ese salario a la mitad. Tampoco en la propuesta se aclara, si quienes  hoy ya son pensionistas pero, por la cuantía de su pensión, si cotizan IRPF, dejarían de hacerlo, de lo contrario también serían agraviados por la aplicación de esta propuesta de última hora.


Aún nos quedaran por escuchar nuevos hallazgos en la chistera de Mariano antes del día 20, pero a poco que los analicemos acabaremos viendo como las mejoras que propone el PP repercuten siempre en el bolsillo de los más pudientes, lo que a nadie debería sorprender. Lo realmente sorprendente es que los asalariados con empleo precario, aún crean en promesas que saben que se las llevará el viento el dia 21, y sabiéndolo voten a ese partido.

INDECISOS

10 de diciembre.-

INDECISOS

A una semana de la cita con las urnas, y en una situación con cuatro fuerzas políticas con expectativas más o menos similares de voto, sube como la espuma el valor del voto de los llamados indecisos. Leía un trabajo de Maria Navarro Sorolla en el que señalaba que los que aún no tienen decidido su voto el 20D, son de ideología centrista y residen la mayoría en las ciudades. Obviedades ambas, ya que quien tiene ideología no es indeciso, como mucho duda entre los partidos que pueden representarla mejor, y que la mayoría residan en la ciudad no lo es menos, porque en los pequeños núcleos rurales la población no se permite vivir en la indecisión (por diferentes motivos), aunque en poblaciones mayores de veinte mil habitantes, que pueden calificarse más como ciudades que como pueblos grandes, seguro que también son numerosos.

Si se miran las diferentes oleadas sobre intención de voto del CIS, se observa que el porcentaje de indecisos ha ido disminuyendo paulatinamente desde finales de 2013, y que en las encuestas del CIS, los indecisos casi nunca recuerdan que votaron en anteriores elecciones generales. Pero en estos últimos días de campaña, esos “desmemoriados” se convierten en el objetivo de todos los partidos. Saben que en este escenario a cuatro, son los indecisos quienes sostiene la sartén por el mango, y quienes con mucha probabilidad, van a decidir qué candidato será el próximo presidente del Gobierno.

Pero dentro de los indecisos, objeto de deseo, también hay un bloque de olvidados. Mi admirado Eduardo Galeano los describe maravillosamente en su poema “Los nadies”, cuando afirma que "son los que sueñan con salir de pobres, con que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, pero nunca cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen. Ellos son los hijos de nadie, los dueños de nada, los que mueren la vida, jodidos y rejodidos, que no son seres humanos sino recursos humanos. Esos que tristemente en muchos lugares del planeta, cuestan menos que la bala que los mata". De esos también hay en este país, aunque parecen invisibles, y tras la crisis económica, malviven desaparecidos.

Son los pobres, esos de los que nos acordamos en navidad, esas gentes que no tienen quien les escriba su historia, porque la historia siempre se escribió por quienes vencieron su particular guerra del día a día, y ellos se despiertan cada mañana ya derrotados. Son miles, pero no los veremos en la televisión en ningún telediario, que solo nos recordará que existen cuando algún prohombre con cargo público, afirma que su presencia ensucia las calles de nuestras ciudades. Son los eternamente despreciados, a los que los candidatos nunca se encontraran en sus constantes viajes de ida y vuelta al centro político porque residen en los extramuros de la política, pero tampoco los buscan porque ellos nunca se sienten representados en ningún proceso electoral, y no suelen acudir nunca a votar.


La letra de una canción del grupo Elzurdo les describe muy bien “Ella se llamaba Olvido, a él le llaman chico Nadie, no sabían que eran vecinos, vivían en la misma calle, la calle sin apellidos, vivían en la puta calle”. Son muchos, son indecisos, pero son los olvidados, los nadies, que no saben que de ejercer su derecho otro gallo les cantaría.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

POLÍTICA CON MAYÚSCULAS


 En los últimos años se ha banalizado la política. Lo ha hecho la derecha, interesada en restar valor al concepto de democracia, para lo que no ha tenido escrúpulos en utilizar la ignorancia política de muchos ciudadanos, e incluso el miedo que la sensación de inestabilidad o de cambio produce en otros, si ello le servía para alcanzar el poder. Pero también a banalizar la política ha contribuido la izquierda, a veces involuntariamente, pero otras veces de manera voluntaria por parte de algunos de sus dirigentes, convencidos que si para la derecha eran válidos esos instrumentos, utilizar el rencor o las facturas pendientes del pasado, también su uso estaba legitimado.

Con este panorama, para muchos españoles, aquella democracia post franquista en la que creíamos, ha venido a menos, y hemos permanecido pasmados, viendo como la política dejaba de ser un instrumento para transformar una sociedad injusta con el que menos tiene, viéndola convertirse, en un instrumento para cambiar la vida de solo unos pocos. Naturalmente que todos los políticos no son iguales, pero aquellos que han utilizado la política en beneficio propio, se han preocupado de inculcarnos la idea de que "la política es así", precisamente ese es el concepto que de ella tienen los políticos cobardes, incapaces de defender sus planteamientos personales, esos que ellos mismos públicamente califican como de miserables.

Aun sabiendo que no todos son iguales, los metemos en el mismo saco, y sólo resultan visibles aquellos para los que no existe futuro después de la política. El verdadero problema de quienes así actúan, es que para ellos en el pasado tampoco había futuro, y es la banalización la que les permitió encontrarlo precisamente en la política. No es exclusiva de un solo partido, porque a esa gente la podemos encontrar en las formaciones políticas con años a sus espaldas, pero tampoco se librarán de ellos los partidos emergentes, precisamente porque aprovecharán su inexperiencia en esas líderes, y aunque tal vez detecten a los más descarados, bien seguro, que muchos lograran pasar sus filtros, y con el tiempo acabarán emergiendo dentro del aparato de esos partidos.

Cuando esos elementos se detectan internamente, ya no valen los paños calientes, ni es cuestión de apelar al derecho a la presunción de inocencia para no actuar. Es una situación incompatible con el concepto de política como instrumento de servicio, y dilatar el problema en el tiempo llevará a la formación política a ser sepultada por su propia bola de nieve. Al que personalmente elude asumir su responsabilidad, el tiempo se encargará de señalarle irremisiblemente, mientras que a su formación política le supondrá una factura continuada en el tiempo, que un proceso electoral tras otro, volverá a poner en cuestión su compromiso con la honestidad y la decencia política.

Pero lo fácil es señalar como responsables de esa situación a las cúpulas de los partidos, que sin duda son los principales, pero también somos responsables quienes nos conformamos con saber que el problema existe, y una y otra vez apoyamos con nuestro voto a ese partido sin exigirle su regeneración. Somos los militantes y simpatizantes de ese partido que permanecemos callados, sin actuar, las primeras víctimas del descrédito que la corrupción acarrea a las formaciones en las que creemos. No debería resultar tan difícil, gritar a los cuatro puntos cardinales, que la política es sucia cuando quienes la ejercen son individuos sucios, porque esa es una sentencia irrebatible.

Esta reflexión surge tras el debate del pasado lunes entre los tres candidatos a presidente del gobierno, y la vicepresidenta en funciones del actual, en el  que escuchamos acusaciones, principalmente  contra el PP, por sus innumerables casos de corrupción, que si se revisa la hemeroteca, de alguna manera fue el asunto que más marcó el debate televisado. La vicepresidenta se defendió hablando de la dureza de su gobierno con los corruptos, pero la sensación de los ciudadanos es que esa dureza ya no le sirve de excusa, porque, como siempre, llega tarde mal y nunca.

La vida nos enseña que nadie hará por ti lo que tú mismo no seas capaz de hacer, y en la política, que no se puede dejar todo en manos de quienes nos gobiernan o de quienes ejercen la oposición. Pero mucho menos debemos hacerlo en un momento de nuestra historia en el que este país necesita, más que nunca, de gentes decentes y honestas, de soñadores capaces de transmitir emociones, y no solo en la política, porque en este mundo globalizado son mucho más necesarios en la vida cotidiana de las personas, que en el gobierno cercano.


Quizás es un buen día para reivindicar, que frente a quienes nos han hecho creer que la política es un negocio, debemos estar millones de españoles dispuestos a soñar despiertos, convencidos de que la utopía está al volver la esquina.

martes, 1 de diciembre de 2015

ASÍ VI EL DEBATE

1 diciembre.-

No pude seguirlo en directo, lo he visto hoy. Ya tenemos el primer debate televisado, de los varios que nos esperan, entre los diferentes candidatos a la presidencia del gobierno. La primera impresión es de sorpresa porque se me ha hecho poco pesado, para lo plomo que resultaron otros debates en años anteriores. Constatadas dos ausencias notables: la de un Rajoy, a cuyos seguidores les da igual que acuda a debates como que no lo haga, porque aún valorado por algunos de los suyos como “un inútil” le seguirán votando; y la de Garzón, al que todo el mundo parece empeñado en hacerle desaparecer de la escena, más que por perjudicarle a él, por favorecer a otros.

Iglesias, me dio la impresión de estar más pendiente de pronunciar frases hechas, y que sus simpatizantes rápidamente refrendasen en la web su triunfo en el debate, que de dar la sensación de tener capacidad y peso político para llegar a presidir el gobierno del Estado. Se había fijado como único objetivo morderle votos al socialismo, y ese objetivo fue transversal en todas sus intervenciones. Buscó hacer de la socialdemocracia su presa, y con ello permitió escapar sin hacerle el más mínimo daño a la derecha emergente que representa Rivera. Lo que debía ser un objetivo compartido con Sánchez, no lo fue, y la única diana de sus dardos fue Sánchez. En un momento se mostró incluso agresivo con él, en las críticas a su propuesta económica, y no evito dar la impresión de que se contradice con su discurso en pro de la unidad de la izquierda de hace unos días, al no era atacar a la derecha sino a la opción socialista. Aún con la satisfacción de sus seguidores, no ha sido la intervención de ayer la más brillante que le he visto.

Rivera, jugó al escondite con Iglesias y Sánchez. Se sabe mucho más ambicioso que ambos, y paso el debate esgrimiendo sus dotes de camuflaje. Estos meses ha dado buena muestra de esa habilidad, al lograr que siendo la de Ciudadanos una ideología de derecha, liberal sí, pero aledaña a la derecha radical (la de la arrogancia y el ordeno y mando), haya logrado atraer a tradicionales votantes de la izquierda con su discurso de centralismo. Recuerda con su postura, a la de aquel Aznar que se sentó a esperar pasar el cadáver de su enemigo Felipe, sin importarle el cuerpo aún caliente de Miguel Ángel Blanco, si le era útil como trampolín de su ambición. También Rivera se ha sentado en el escalón de la puerta esperando recoger a todos los desencantados de uno u otro sin importar ideologías, sin reparar en si su propuesta conlleva más sacrificios de la clase trabajadora. Y lo más triste, a esa colecta ayer contribuyeron Iglesias y Sánchez que no lograron levantarle los pies del suelo, afanados en sus disputas. También Podemos jugó en su momento con la ambigüedad con la que hoy actúa Ciudadanos hasta que se le vio el plumero, pero Rivera sabe que a sus rivales ya no les queda tiempo para desmontarlo a veinte días de las urnas.

Sánchez, inició su intervención con cierto titubeo hasta asentarse. Recurrió a las transformaciones socialistas del pasado, a la denostada por el PP herencia socialista, pero sin acabar de mostrarse orgulloso de ella y del pasado reciente, que en ocasiones transmite como un lastre más que como un valor. En su exposición intentó desarrollar su propuesta programática, pero quizás se dispersó en muchas propuestas, en lugar de agarrarse a cinco o seis mensajes fuerza. Puede que el programa socialista sea el más completo y concreto de los tres que ayer se debatían, pero a Sanchez le faltaron concreciones de esas que el electorado no se olvida. No debió otorgar ningún protagonismo a un Rajoy ausente, mientras dejo salir vivo de entre las zarzas a Rivera, olvidando que hay poco más que añadir a la nefasta gestión de Rajoy, y que es Rivera quien se ha convertido en su verdadero enemigo.

Y hubo un cuarto candidato, que fue el medio de comunicación que organizaba el debate, medio que lo utilizó claramente para que quedase claro que quien organizaba el debate era ese medio, y que por lo tanto sucediese lo que sucediese entre los candidatos, ellos ya eran los vencedores del debate por haberlo organizado.

Veinticuatro horas después tenemos valoraciones para todos los gustos, y a semejanza de debates en elecciones anteriores, todos han resultado vencedores. Algunos medios dan vencedor a Rajoy por no ir, como no podía ser menos. En las redes sociales dan vencedor a Iglesias, porque la actividad de su partido en ellas supera con mucho a la de los demás, pero son conscientes de que a su soñada recuperación en el último tramo de campaña le falta tiempo. Entre Sánchez y Rivera pugnan por el segundo puesto, y a esa pugna en el debate le faltó carne y asador.

En cualquier caso es solo un primer debate del que los tres seguro que han aprendido, frente a un ausente Rajoy, al que lo que podamos pensar los ciudadanos le importa un bledo, sabedor como es, de tener garantizado un voto cautivo dispuesto a arrojar nuestro futuro al cubo de la basura, si él se lo pidiese.

¿Huelga general? ¿y si el maximalismo reactiva a la derecha?

La política de izquierdas vive atrapada en una paradoja recurrente: confundir la pureza del instrumento con la eficacia del resultado. Ante ...