sábado, 10 de mayo de 2014

Lo que nos ha enseñado la precampaña europea (I) y (II)


Lo que nos ha enseñado la precampaña europea (I)

 
La precampaña de las elecciones al Parlamento europeo se ha cerrado con dos imágenes descriptivas de nuestro país. La primera es la foto de Rajoy con los empresarios que fueron a felicitarle a la Moncloa por lo bien que se porta con ellos. Llama poderosamente la atención, que no aparezca ninguna mujer en ella, demostración de cómo la desigualdad entre hombres y mujeres se la trae al pairo a nuestras clases dirigente y empresarial. Por cierto, si aparece el señor Botín, que curiosamente hace unos años también se hacía una foto similar felicitando al expresidente Zapatero, demostración de cómo los grandes capitales españoles son como los corchos y siempre flotan.

 

La segunda imagen de cierre de la precampaña es la foto del candidato Cañete junto  a la Vicepresidenta, a cuatro ministros, a Cospedal, a la Alcaldesa madrileña, y al ahora denominado "relevante militante del PP", el expresidente Aznar. Sentados y confiados presidiendo el acto, y sin ningún pudor por compartir mesa y mantel con algún empresario implicado en el asunto de las donaciones ilegales al PP, demostración pública de su amor por quienes son los aliados del partido del gobierno.
 

Ambas instantáneas reafirman la idea de la connivencia entre la clase política hoy dirigente y los grandes empresarios. La desigualdad en su más amplio sentido, el poder, y la corrupción son las tres patas del banco en el que nos ha sentado este gobierno. Que los datos macro económicos indiquen que se está tocando suelo, está bien. Pero que eso conviva con la sensación de que España está como para irse de ella, ya no parece tan aceptable ni acorde con los excesos de triunfalismo gubernamental del que hacen ostentación en estos meses.
 
Puede que las futuras generaciones nos consideren responsables a todos por igual del desastre al que se conduce a nuestra sociedad, a ellos por acción y a quienes los soportamos por omisión. Aunque sea un desastre para los trabajadores, en ningún caso lo es para los dueños de las empresas que cotizan en el Ibex 35. Pero no es de recibo que el PP siga considerando culpable al pueblo de haber vivido por encima de sus posibilidades, aunque nos congelaron los salarios cuando aún no había llegado la crisis, y comparta mesa con quienes no quieren asumir que nos han robado a la clase media  trabajadora por encima de nuestras posibilidades a través de sus préstamos a alto interés, sus hipotecas hoy causa de desahucios, y sus beneficios empresariales desmedidos.
 


Lo de rescatar a Aznar para la campaña, demuestra que para el PP era obligado escenificar la paz con el expresidente, después el exabrupto de este para con la dirección no aceptando participar en la campaña electoral. En el cambio de actitud de Aznar ha influido el hecho de que en las encuestas ni aparezca remotamente VOX (la derecha más a la derecha de la derecha del PP), y no podría soportar no estar en el machito, aunque simpatice más con el ideario de los populares escindidos.
 
Resulta llamativo que a este curioso personaje, algunos le consideren el mejor presidente de la historia de nuestro país, cuando solo resulta ser la sombra que persigue a Rajoy, quien al parecer no debe pintar nada en su partido. Si seguro que el mayor de sus méritos es haber sido señalado por el dedo divino de Rouco Valera como el salvador de la patria, por hacer de la derecha española, la derecha católica y franquista sucesora del anterior régimen.
 
Un análisis serio de su gestión como presidente del gobierno solo viene a refrendar el carácter ególatra y egocéntrico del personaje en todo su mandato, mostrándose siempre como encantado de haberse conocido. Él mismo se considera el diseñador del milagro económico español, consistente en la burbuja inmobiliaria, las privatizaciones, la explotación abusiva de mano de obra extranjera en muchos casos ilegal, y llevar la especulación en su máxima expresión.

 
Solo debería reprocharse a sí mismo, haber impedido el resurgimiento de la ultraderecha española, al incorporarla al PP, lo que demuestra que le importaba más su subida personal que aplicar la doctrina falangista de la que se confesaba defensor en sus años mozos..
 
Otros le llaman visionario, quizás porque, antes de que existiesen, vio las armas de destrucción masiva con las que llevan años machacando al pueblo iraquí desde que inventaron esa guerra, o tal vez porque afirmo que quienes salían de un gobierno ladraban por las esquinas, como ha estado haciendo él desde que salió de Moncloa. Si en algo debe reconocérsele  visión estratégica fue en fundar FAES, acceder a su presidencia, y  desde allí gestionar un gran negocio personal bastante más lucrativo que el ejercicio de la presidencia del gobierno. 
 
Que este sea el referente político de quienes nos gobiernan, es para echarse a temblar. Rajoy ya lo hace.
 

Lo que nos ha enseñado la precampaña europea (II)

 

Pero el papel de Aznar en el acto era presentar al candidato Cañete y apoyarle para su elección. Y si curioso es Aznar, no lo es menos el devorador de yogures caducados. En su intervención en el acto de la foto, se dirigió a Aznar llamándole "Presidente Aznar", olvidándose intencionadamente el prefijo “ex”, una falta de respeto a Rajoy, pero sobre todo mostrando una sumisión al ex impropia de alguien que pretende ser representante de todos los españoles en Europa, y más propia de quien piensa representar allí solo los intereses de los votantes de su partido, que para eso le han prometido nombrarle comisario europeo.
 


Tampoco los discursos de Cañete estuvieron exentos de cinismo en sus mensajes: "Los conservadores son los únicos que pueden garantizar la consolidación de la recuperación económica, el Estado de bienestar y la unidad de España”. Esto solo se puede entender si Cañete confunde a los españoles con una manada de borregos de esas explotaciones agrarias que tanto dice que le gusta visitar, convencido de que no sabemos lo que se vota el día 25 de Mayo. Nada tiene que ver la elección del Parlamento europeo con la unidad de España, y tampoco desde allí van a salvar un estado del bienestar que ya se han encargado de enterrar en España en sus dos años de gobierno
 
Debe ser parte de la retórica electoralista, porque no es explicable esta afirmación en boca de quien ha sido miembro de un gobierno que ha bajado nuestros salarios, eliminado los convenios colectivos, abaratado el despido, retirado la justicia universal, introducido el copago farmacéutico, privatizado hospitales, retirado recursos de la dependencia, han dado beneficios fiscales mientras aumentaban los impuestos indirectos, han hecho amnistías fiscales, etc. Y qué decir sobre la unidad de España cuando son ellos mismos quienes se la están cargando con su sectarismo, intransigencia y patriotismo de hojalata.
 
Estudiando las formas y maneras del candidato, se puede afirmar que Cañete es un personaje sacado de una novela picaresca, aunque con su vocabulario campechano y afable algunos vean en él la reencarnación de Chanquete. Las cartas del PP para Europa las descubrió en una frase de su intervención: “Queremos fortalecer la unión política, monetaria, económica, fiscal y bancaria de la UE”. Priman los intereses económicos, incluidos los particulares, sobre los colectivos: unas pensiones dignas para todos los europeos, ayudas a los estudiantes europeos que las necesiten, medidas sociales, cambio climático, política energética, etc. Eso no va con ellos.
 
Como médico que ejerce en el medio rural, me chirria en los oídos que alaben su gestión de la PAC. Deben hacerlo en nombre de las grandes explotaciones agrarias (De Alba, Abelló, Conde, etc.), olvidándose de que con su gestión ha dejado en el ostracismo los olivares de sierra como los de las Sierras de Alcaraz y Segura, que tantos jornales dan en estas zonas rurales. Esta forma de vida de muchos ciudadanos cuyos ingresos anuales dependen de estos olivares (muchos de aceites ecológicos de gran calidad), no deben formar parte de ese fortalecimiento monetario, económico, fiscal y monetario europeo, que persiguen Cañete y el PP.
 
Puede resultar simpático con su lenguaje dicharachero, pero no puede negarse que  Cañete es todo lo contrario a lo expresado en una frase del genial Groucho Marx, que decía: “Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota”. Cañete es un listo, todo lo contrario a un idiota, y España no necesita listos, sino gente decente.
 

miércoles, 7 de mayo de 2014

¿Qué harán el 25 M los pensionistas?


Escuché la entrevista radiofónica con el presidente del Gobierno. Estuvo en su línea habitual, comienza pareciendo que va a decirnos algo, y acaba no diciendo nada o resaltando solo obviedades. Pero como estamos en época electoral cualquier noticia es una buena noticia, y sea el dato positivo o no, automáticamente se convierte en motivo de satisfacción y en el resultado de lo bien que gobierna el PP.
 
Decía Rajoy que un descenso escaso y temporal del desempleo era un buen dato, pero de esa entrevista me resultó especialmente llamativo oírle decir que un euro y medio de subida al mes de la pensión de nuestros mayores, le pareciese suficiente motivo al presidente para afirmar que en España no se han congelado las pensiones, e incluso rematar la frase con la muletilla de siempre pero ampliada: “frente a lo que han hecho todos los países rescatados e incluso Francia”. Hoy no le tocaba ser único culpable a Zapatero, y tuvo para todos los países.
 
Esas declaraciones han traído a mi mente, la imagen que a finales de cada mes se repite en la puerta de las entidades bancarias de cualquiera de nuestras ciudades y pueblos. Hace unos años los pensionistas salían en esas fechas con cara de satisfacción, la que les producía la sensación de pasar de no cobrar nada a percibir una pensión (escasa siempre, pero cada año más digna) en los primeros años de nuestra democracia. Hoy han aprendido a   resignarse con la congelación en el último año de gobierno socialista, y a la falsa subida que ahora el PP les ha impuesto.
 
En la consulta comentan con frecuencia, como viven con más austeridad, o como les cuesta adquirir los medicamentos más caros o como en la tienda compran solo lo imprescindible. Se les nota tristes, cabizbajos, casi acobardados, con el reflejo en el rostro del estado de indefensión al que conduce la pobreza.
 
Pero a pesar de esa melancolía que expresan, los pensionistas han sido capaces de acoger en su caja a los hijos que un día se independizaron, y a los que la crisis les ha hecho regresar al hogar paterno, aun habiendo perdido más de dos puntos de su poder adquisitivo en los últimos años. Puede estar seguro este gobierno, de que no se ha producido un estallido social en muchos de nuestros pueblos, por la  solidaridad y la capacidad de aguante de nuestros mayores.
 
Pero parece que el trato cicatero a los mayores no ha terminado aún, sino que va a agravarse en el futuro Así se deduce de los documentos del Programa de Estabilidad 2014-2017 presentado a las autoridades de Bruselas por el gobierno español, donde se fija que, aunque las cosas fueran mejor para la economía nacional, la subida de las pensiones seguirá siendo del 0,25% hasta 2017. Rajoy podrá llamarla “revalorización de las pensiones”, pero esa mísera subida es más insultante que mantenerlas congeladas, porque ni de una forma ni de otra compensara el aumento de la inflación que soportamos, pero al menos no se actuaría cínicamente.
 
Y no solo sufrirán una falsa subida, sino que el gobierno parece interesado en ocultar (en elecciones esto no se menciona), que seguirán soportando las subidas de los servicios, de las medicinas, de la luz, del teléfono, de los impuestos directos e indirectos, etc. Puede contarlo Rajoy como desee, pero su fórmula de revalorización perjudica a todo este colectivo, y supone mermar su poder de consumo. Muchos abuelos comparan el abuso que sufrían de sus patronos en los años de la dictadura franquista, con los tiempos de hoy en que sienten que quienes abusan son sus gobernantes.
 
Los pensionistas son un colectivo transversal en todas las capas sociales, y la radiografía de cómo se sienten tratados los pensionistas españoles, puede hacer reír o llorar dependiendo del escalón social en el que la crisis les encontró. De un lado,  los pensionistas de clase alta que se permiten sacar a pasear los billetes de quinientos euros guardados en casa sin ningún reparo, para complementar su pensión con la especulación, y muchos manifiestan notar, eso sí, gracias a Rajoy, la recuperación de la crisis. De otro los demás pensionistas: los de clase media se conforman con que sus hijos sean clase obrera y no formen parte de la lista de los seis millones de desempleados; los de la clase obrera aguantan con pensiones insuficientes viendo cómo se empobrecen un poco más cada día y a duras penas subsisten.
 
Pero sobre todo es sangrante la situación de los más humildes a los que la crisis ha convertido en indigentes y los encuentras rebuscando en los contenedores de basuras, esos a los que munícipe como Botella acusa de ensuciar la imagen de las ciudades. Ellos serán la parte más negra de la herencia de Rajoy, pero en conjunto la herencia son unos pensionistas españoles que caminan hacia el final de sus días pendientes de dadivas del gobierno de turno, de la nuevamente necesaria caridad cristiana, o de la generosidad de sus hijos.
 
La conclusión es muy sencilla, en época de crisis siempre se salvan los mismos. El gobierno se tenía muy bien guardada la jugada de la falsa subida de las pensiones, que es la mejor definición de esta mal llamada revalorización, y esperó a llegar al poder para decidir cuál era el momento más oportuno para descubrir sus cartas por temor a que no les votasen los descontentos con la congelación de la época de Zapatero. Este trato a los mayores es solo un síntoma de cómo nuestra democracia está en manos de profesionales de la política, sin el más mínimo reparo con las consecuencias que tengan sus decisiones. Sacrifican a los pensionistas aunque sean quienes menos lo merecen, convencidos de su poca capacidad de protesta, sin ningún temor a su respuesta que será el silencio.
 
Y en esta situación, hay que soportar al PP proclamándose defensor del estado del bienestar, y a la oposición desaparecida en este asunto o con la voz en tono bajo. En las manos de los mentirosos y manipuladores hasta la verdad resulta manipulable, y ese es uno de los requisitos que se pagan por vivir en una economía neoliberal.
 
El próximo día 25 de mayo, a pesar de la mentalidad conservadora que dan los años cumplidos, nuestros mayores tendrán que optar entre si continúan apoyando a un gobierno que les ha engañado, o decide darle  un sonoro “ya basta de abusar de nosotros”. Veremos lo que deciden.
 
 

miércoles, 30 de abril de 2014

Si Rajoy está contento con el dato del paro, el 1º de Mayo sal a la calle.




En el PP era lógico pensar, que un buen dato sobre el desempleo si no les daba los votos perdidos por su mal gobierno estos más de dos años, seguramente si les serviría para aumentar la abstención de la izquierda y con ello ganar las elecciones europeas. Pero la economía real (la de nuestras casas) parece empeñada en contradecir sus anuncios electoralistas, y la EPA que se conocía el martes, viene a desmentir la recuperación del empleo proclamada en los últimos meses por el Gobierno. Aunque a ellos les da igual, porque pese a esos datos, Mariano Rajoy ha dejado en mantillas el optimismo que reprochaba a Zapatero, y nos afirma estar "muy contento con el dato de paro”, “que las cosas van bien", y que “confía en que van a ir mejor".

 
Nadie puede alegrase de los errores del gobierno, porque el desempleo es un problema de todos y no solo del PP, pero tampoco puede pretender el gobierno que nos traguemos sin masticar las lecturas positivas que desde Moncloa hacen de esta EPA, Un solo dato debería bastar para contradecir su alegría: desde que gobierna Rajoy, en España trabajan un millón doscientas mil personas menos. Puede afirmarse sin temor a errar, que estamos llegando al “peor imposible”. Es cierto que ya no se destruye tanto empleo (entre otras cosas porque casi no queda empleo destruible), pero lo que no consigue el PP es cumplir su compromiso de que iba a crearlo.
 


Esta EPA nos sirve para constatar tres abandonos simultáneos: un gobierno que abandona a los parados a su suerte, unos desempleados que abandonan la esperanza de conseguir un empleo, y los que quieren trabajar y no pueden hacerlo que abandonan el país. Con la reforma laboral de Rajoy, y por mucho que sus medios afines cacareen las múltiples bondades que ven en ella, esta no ha producido ni de lejos el gran milagro que en Génova esperaban y todos los datos así lo confirman.
 

Por eso de nuevo recurren al discurso de la herencia recibida para tapar sus vergüenzas, y tras unos meses sin citarla, vuelven a echar mano de ella al  acercarse las elecciones porque algo tienen que decir. Ya no pueden negar (las cifras son tozudas) lo que reflejan los datos del primer trimestre del año, porque si bien el paro bajó en dos mil trescientas personas, no es menos cierto que el empleo retrocedió en ciento ochenta y cuatro mil seiscientas. No llegan a diecisiete millones los españoles con trabajo y eso supone que la tasa de paro ha subido hasta el casi el 26%, mientras que la de actividad ha bajado del 60%, 
 
Si eso no les preocupa, también son cuestionables las cifras de quienes han encontrado trabajo y sobre todo del tipo de trabajo que han encontrado. Un amigo me decía que su sobrina ha sido contratada por cuatro horas semanales con un contrato a tiempo parcial, y ya no figura en las listas del paro. Si el empleo creado y el existente se contaran por jornadas completas, veríamos la falsa realidad que este gobierno nos ha vendido como un logro de su reforma laboral.
 

Si malos son los números desde la óptica económica, mucho más grave es su repercusión social: perdemos gente en edad de trabajar; hay más de tres millones seiscientos mil españoles que llevan parados más de un año; casi dos millones de hogares con todos sus miembros en edad de trabajar en paro; el paro juvenil supera el 55,5%. Decir que la situación ha mejorado es decir que el enfermo sigue en la UVI, pero que ayer tenía cuarenta de fiebre y hoy solo tiene treinta y nueve coma nueve grados.
 

En un ejercicio de cinismo, no solo dan por buenos los datos de la EPA, sino que gobierno y PP también se felicitan por la mejora en los datos macroeconómicos, aunque ni ellos se los creen. Lo hacen sin admitir, que esos datos los obtenemos gracias a aplicar unas políticas impuestas por la troika que han servido solo para aplastar a los ciudadanos, y que tampoco en lo macro hay razones para felicitarse como hace Montoro que demuestra vivir en su nube particular. Un ejemplo de que nos mienten, son los test de estrés a la banca realizados por Bruselas, que contemplan que España seguirá en recesión hasta 2016, que el paro continuará subiendo hasta superar el 27%, y que los precios de la vivienda seguirán cayendo hasta 2016 casi un nueve por ciento más a sumar a lo que ya han caído.
 


Su optimismo no puede ser real, de serlo no es entendible qué se nos haya estado ocultando el coste real del rescate bancario. Ocultar datos no genera confianza (la pócima mágica de un gobierno del PP para nuestra economía), y se nos ha ocultado que Bruselas apunta a cifras entre sesenta mil y ciento sesenta mil millones el importe del rescate bancario, al incluir cuarenta mil millones de euros en ese computo en avales a créditos fiscales para reforzar el capital de la banca. Debe ser que tampoco le interesa al PP que esto se sepa en época electoral, pero después de todo lo expuesto, es difícil que alguien crea ya en los anunciados brotes verdes.
 

Mientras pintan un país idílico, el gobierno ha tenido que enviar a Bruselas sus planes reales de recuperación, donde curiosamente está previsto que apenas se reduzca la tasa de desempleo por debajo del 25%. Si contradicen sus propias previsiones, habrá que inferir que la realidad no importa en Moncloa, y que solo importan los votos, lo que suponen garantizado con culpar al PSOE, sin necesidad de presentar logros reales. 
 

Si alguien es capaz de encontrar en nuestro país, un solo  derecho, laboral o social, que haya mejorado con el gobierno del PP, debería escribir un manual para resolver el dilema de ¿Dónde está Wally? porque seguro que estaría capacitado para darnos lecciones en como buscar lo invisible. El PP se muestra como el campeón del cinismo, y mientras culpa de todo a los demás, no le duelen prendas a la hora de atribuirse como propio cualquier atisbo de mejora.
 
Pero como la verdad no tiene remedio, a su ejercicio de "humildad"  le ha respondido la EPA que dibuja un balance de como estábamos y como estamos. Para pesar de todos los españoles, el resultado es que en materia de empleo estamos mucho peor, y lo único que puede explicar que Rajoy vea en la encuesta “datos esperanzadores” es porque estamos en elecciones.
 
Esta actitud del gobierno es una invitación para manifestarse el 1º de Mayo contra la reforma laboral que nos ha traído hasta aquí.
 

martes, 29 de abril de 2014

Europa primero, pero sin olvidarse de primarias abiertas



Aunque parece lógico que el PSOE centre sus esfuerzos en la campaña de las Elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo, no es menos obvio que el Comité Federal tendrá que aprobar el calendario de primarias, y las últimas matizaciones al reglamento que las regulará, inmediatamente después de ese proceso electoral. Hasta ahora se están respetando los tiempos marcados por la Ejecutiva, pero todo se precipitará después de las  Elecciones al Parlamento Europeo, aunque la Federal intente continuar marcando los plazos.

Me declaro firme defensor de las primarias abiertas y por ello no me parecen aceptables los posibles pactos que puedan alcanzarse para evitar su celebración en cualquiera de los ámbitos local, autonómico y estatal. Si el PSOE ha sido el impulsor de las primarias en la vida política española, nadie entenderá pactos que las eviten, porque eso no solo supondría segar de raíz la voluntad de participación que hay entre militantes y simpatizantes, sino que restaría en los grandes valores que tiene ese proceso: ser un símbolo de pluralidad y de libertad de elección, ambos aspectos demandados por los votantes socialistas.

Para no aceptar un proceso de primarias abiertas, el argumento utilizado es  que pueden suponer un riesgo de división interna. Pero no es menos cierto, que eso solo puede ocurrir si los candidatos anteponen sus metas personales a la meta colectiva de la organización, y la sola duda sobre esto, supone una desconfianza para con ellos, puesto que si así lo hicieran, poco socialismo habría en esas posturas, y por tanto, mal candidato o candidata serían.

Si después de todo lo debatido sobre este sistema de elección de candidatos, el PSOE no celebrara primarias abiertas, sus rivales políticos aplaudirían hasta con las orejas, tanto por la izquierda como por la derecha. Las primarias suponen un cambio de primera magnitud en la manera de hacer las cosas en la política española, y el tiempo demostrará como el resto de partidos acabará asumiendo esa metodología, aunque cada uno le incorpore sus matices.

Pero para servir este método como modelo de regeneración democrática, deben ser primarias abiertas y lo más participativas y participadas que se pueda, aun corriendo los riesgos (que no niego que existan) de todo proceso abierto como este que se propone. Sabido es que quien no arriesga no gana, y es el momento de que el PSOE lo haga si realmente tiene voluntad de volver a ser partido de gobierno.

Donde se han celebrado primarias abiertas, la política ha ganado credibilidad, y el proceso ha supuesto una renovación en las formas, y han resultado positivas tanto interna como externamente para el PSOE. No es cuestionable que han supuesto una revitalización de las estructuras del PSOE, bastante eclipsadas en muchos pueblos y ciudades, y que con las primarias han visto como ha vuelto la cercanía de la visita a los pueblos, como se ha difundido el mensaje socialista en las redes sociales, como se han elaborado manifiestos, celebrado reuniones sectoriales y debates cara a cara entre los candidatos, y donde, para contradecir a los temerosos de rivalidades y rupturas internas, los candidatos y candidatas se han dado el trato que corresponde darse entre compañeros, que no rivales.

Pero pese a que la experiencia ha sido especialmente exitosa en la Comunidad Valenciana o Baleares, la Ejecutiva Federal no parece dispuesta a aplicarla en la elección de candidatos locales y autonómicos, dejando de lado que han sido demandadas por la militancia, e hiriendo con ello sensibilidades ya irritadas de por sí, lo que hace más cuestionables esos pactos a los que antes aludía. Algunas federaciones para evitar el choque frontal con la Federal plantean soluciones intermedias, como son las llamadas primarias mixtas ampliando los censos de electores solo con los simpatizantes, pero sin abrir el proceso para que los que quieran participar lo hagan. Es la vuelta al quiero, pero no puedo.

El PSOE debe recuperar la capacidad de motivar a sus votantes y hacerles recuperar la ilusión, conectando con la sociedad y los movimientos sociales, e implicando al conjunto de los  ciudadanos. Es la hora de que vuelva a mostrarse como un partido valiente y creativo, porque si continua mareando la perdiz, solo obtendrá lo que ahora ya tiene en abundancia, la crítica por su izquierda y su derecha, y el rechazo de sus potenciales electores. Las primarias abiertas son la manera de sentar las bases para que se recupere el liderazgo y la confianza de los electores no solo en el PSOE, sino en nuestra democracia y en el sistema de partidos.

La crisis nos está castigando a todos los ciudadanos españoles individualmente, pero si a algún partido político le ha hecho daño en sobremanera, ese ha sido el PSOE. No deja de ser curioso que el partido que ha manifestado en más ocasiones que para salir de la crisis hemos de hacerlo todos juntos sin dejar a nadie en la cuneta, ahora no intente encontrar la salida a su estancamiento electoral, contando con todo el que desee participar y sin dejar a nadie en el camino.

Como casi todo en la vida, la renovación en el PSOE es una cuestión de voluntad y decisión, y como partido político no puede olvidar, que la peor decisión es la que no se adopta. Y aunque ahora la lógica diga que toca centrarse en las elecciones europeas, alguien en el PSOE debería ser previsor e ir pensando, que la semana siguiente a la jornada electoral, estaremos en junio, mes en el que aparecen las primeras tormentas del verano.
 

jueves, 24 de abril de 2014

Corrupción y Poder Judicial

¿Qué es corrupción? La duda entre si un delincuente de cuello blanco merece ir a la cárcel o recibir una medalla al mérito por emprendedor. La respuesta a esa duda parece depender no de las leyes, sino solo de si resultó perdedor o ganador con su actividad, de si acabó en el infierno de Soto del Real o comprándose un barco de lujo. Decían en los años del franquismo que España era diferente respecto a otros países, y parece que cuarenta años después, nos empeñamos darles la razón a quienes así se manifestaban.
 
Y es que solo así podría entenderse, que nos cuente a los españolitos de a pie, que le faltan medios en la justicia, que las leyes son insuficientes, que se absuelve a los corruptos sin haber devuelto lo robado, o que se alargan los procesos para que prescriban los delitos. Y sobre todo, el sumun del cinismo de sus declaraciones, decirnos que “la Justicia favorece al poder”. Habría que recordarle que el Fiscal General del Estado es él, por si se ha olvidado, y que quien gobierna es quien ha hecho los recortes y quien puede dotar al sistema judicial de esos medios que reclama, el mismo poder que a él le ha nombrado y con el que a diario se muestra sumiso.
 
Digo esto, porque que el fiscal general denuncie la falta de medios y de leyes contra la corrupción, solo puede significar, que cuando despacha con el ministro Gallardón, no deben hablar de los problemas de la justicia en España, sino de a quien han expulsado en “supervivientes” o de si el partido de anoche mereció ganarlo uno u otro equipo. Aunque se ponga a despejar balones el Fiscal General, la corrupción es hoy el motor del sistema por el que se nos administra.
 
España más que diferente, resulta éticamente impresentable por mucho que nos pese. El gobierno ha propuesto unas medidas anticorrupción que necesariamente deben quedarse cortas, y las reformas del Código Penal en esta materia seguirán siendo solo parches mientras se preocupen solo de aumentar las penas, olvidándose de lo más importante: hacer justicia. Y eso solo puede lograrse agilizando los procesos, no dictando las sentencias, muy a destiempo y cuando el daño en la mayoría de los casos es ya es irreparable.
 
Los ciudadanos defensores de lo público, vemos cada día como presuntos delincuentes se van de rositas porque la Administración en el acto del juicio no ha presentado cargos, por considerar que el presunto delincuente (cargo público o financiado con dinero público) ha obrado correctamente y no aprecia perjuicio para el interés público. Desde esa misma Administración, se pasan la vida denunciando el mal funcionamiento de las cosas, pero nadie pone soluciones sobre el tapete con los recursos suficientes para aplicarlas.
 
Debemos convencernos de que pretender que quienes legislen contra la corrupción política sean los políticos, es igual que poner el zorro a guardar gallinas. Cuando según el Tribunal de Cuentas esta investigados (eso sí, cuatro años tarde) trece partidos y más de veinte fundaciones, y se sigue aplazando acabar con la corrupción, solo podemos pensar que quien debe hacerlo, no está interesado en hacerlo. Es así de sencillo y de triste.
 
Pero lo más grave de esta situación, no es lo que señala el fiscal, sino que los ciudadanos hemos perdido la esperanza, y cada día es más fácil pensar que no se puede esperar ningún cambio. Porque no solo el Fiscal General es parte del poder político, sino que también los miembros del Tribunal Supremo y del Constitucional son pactados por lo grandes partidos, sin olvidarnos que la guinda del pastel es el ministro de justicia, hoy Gallardón, ayer otro porque había otro partido en el gobierno. Este sistema de designación hace imposible creer en la independencia del poder judicial.
 
Que Floriano diga que el PP ha colaborado con la justicia en la Gurtel o que el Fiscal nos diga que faltan medios y leyes, no es creíble para nadie si a la vez sabemos que quien lo nombró fiscal ha sido el mismo dedo que nombró a Floriano, solo contribuye a que la desesperanza crezca. Y las declaraciones del Fiscal General del Estado parecen ser parte de la misma estrategia del Papa Francisco, decir lo que los ciudadanos queremos oír, para luego acabar no haciendo nada.
 
No es pesimismo, porque me gustaría equivocarme. Es desconfianza en la regeneración de nuestra democracia que este país necesita, lo que me parece aún peor.

¿Huelga general? ¿y si el maximalismo reactiva a la derecha?

La política de izquierdas vive atrapada en una paradoja recurrente: confundir la pureza del instrumento con la eficacia del resultado. Ante ...