jueves, 17 de abril de 2014

Arias Cañete, un personaje con pasado


 La presentación del candidato del PP a las Elecciones al Parlamento europeo tuvo lugar en Toledo. Fue un acto en el que no se presentó  ninguna propuesta del programa electoral, pero en el que si se volvió a utilizar la herencia recibida y el miedo a “si no gana el PP”, como grandes argumentos de la campaña que iniciaban. Según los halagos que le hizo el presidente del Gobierno, cada vez que veamos a Arias Cañete, todos los españoles sin excepción debemos hacerle la ola entre vítores y aplausos, ya que según Rajoy, es ”el mejor candidato que se podía elegir para ganar y trabajar con crédito en Europa por resolver los problemas de los españoles”.
 
No es raro que se destaquen los valores de un candidato por parte del presidente de su partido, y que se ensalcen sus logros en política (que seguro los tuvo en su etapa como parlamentario europeo). Pero de ahí a intentar disfrazar a un personaje maniqueo como inmaculado y adalid de la honestidad, hay un largo trecho. La primera muestra de que Arias Cañete no es tan decente como Rajoy lo pinta, y de que el candidato acostumbra a actuar en política saltándose cualquier regla que pueda resultarle incomoda, lo demuestra al hacer su primer mitin electoral desde la mesa del Consejo de Ministros en Moncloa. Aprovecharse de su cargo y del lugar desde el que hablaba para hacer campaña y presumir de su experiencia es una falta de ética, y hacerlo con una frase demostrativa del pensamiento cuartelero del personaje: "He hecho mucha mili en la garita de la Unión Europea", es además de mal gusto.
 
Tendrá que ser el electorado quien el 25 de mayo le juzgue y le demuestre su confianza en que resolverá los problemas de España en la UE, pero desde luego su ya larga trayectoria en política no augura que sea el perfil de alguien que atiende a las necesidades de nuestro país. Cañete simboliza lo peor del PP, un partido que no ha dudado en emplear la mentira sistemática, y en el que encaja perfectamente, y son muchos los asuntos, frases y decisiones que hacen pensar que no resolverá nada distinto a aquello en lo que él no tenga un interés personal.
 
Como responsable del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha sido el ministro de las subvenciones, del untamiento empresarial y de las regulaciones anticompetitivas, que ha beneficiado a las grandes explotaciones, mientras se hundía el pequeño agricultor, amén de  mostrar desprecio por las iniciativas de protección ambiental. Para un país que ve en la corrupción y en la clase política dos de sus grandes problemas, conocer al personaje hace que esa imagen de “lo mejor posible” que el PP trata de vender diste bastante de lo que necesitamos para mejorar la calidad de nuestra democracia.
 
Han sido muchos los episodios en su gestión donde apareció el tufo del tráfico de influencias: colocó a su cuñado como presidente de la Sociedad Estatal de Caución Agraria y a su hija en la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia (CNMC); favoreció a compañeros de partido al contratar como directivo en TRAGSA al yerno del diputado del PP Gabino Puche o como gerente de TRAGSA-Madrid al exalcalde del PP en El Escorial, y todo ello mientras la empresa acometía el mayor ERE de su historia,
 
Arias Cañete está acostumbrado a moverse entre las incompatibilidades de su cargo y sus intereses personales. Ejemplos son que su esposa fue investigada por recibir ayudas de la PAC en una operación de posible ingeniería financiera; que mientras ocupaba cargos públicos como concejal del Ayuntamiento de Jerez, senador por Cádiz, parlamentario europeo y ministro de Agricultura sus empresas recibieron 251 millones de ayudas; que ocultó al Parlamento Europeo que era consejero de una empresa agraria; que se publicó que administró empresas situadas en paraísos fiscales; que estuvo relacionado con el llamado caso de los DNI falsos uno de los mayores fraudes fiscales (blanqueo de más de 2.000 millones de dinero negro generado por industrias del sector agropecuario); o que .siendo portavoz de Agricultura no informó a la Cámara europea sobre sus intereses en un asunto en que intervino saltándose el reglamento de esa cámara.
 
Es el ministro del gobierno que más patrimonio ha declarado: 1.731.949,03 euros, con más de un millón de euros en inmuebles y el de resto de bienes muchos procedentes de herencia familiar. Es propietario de un 2,5% de participaciones en la petrolera Dúcar S.L, con vinculaciones al Estado, aunque la Ley de Conflictos de Intereses obliga a inhibirse al alto cargo que haya dirigido una empresa en los dos años anteriores a su toma de posesión, con independencia del porcentaje de acciones que tenga. No es precisamente un ejemplo de los españoles afectados por la crisis.
 
Arias Cañete está en política desde joven y ha ocupado cargos públicos desde tiempo inmemorial. En su curriculum figuran frases que definen su carácter y su forma de entender la sociedad: de chabacanería en Jumilla 2000 sobre el Plan Hidrológico Nacional: "No, salir, sale por cojones....Porque el Plan Hidrológico o sale en esta legislatura o no sale nunca, tenemos mayoría y esta vez sale por narices... va a ser un paseo militar."; en Jaén, dio una muestra de machismo al afirmar "El regadío hay que utilizarlo como a las mujeres, con mucho cuidado, que le pueden perder a uno"; muestra su xenofobia al achacar a los extranjeros el colapso en las urgencias, o al proponer regular el uso del velo islámico; de señorito andaluz en frases como "Aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un no sé qué, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada de cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia".
 
En materia medio ambiental también ha protagonizado algunos episodios sonados como cuando Bruselas tuvo que frenar su intento de ampliar la caza del Lobo ibérico, o cuando rechazó el texto de Sanidad que advertía sobre el riesgo del plomo de caza, o cuando en el peor verano de incendios de la última década en España (Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha, Galicia y Alicante), él estaba en los toros con la excusa de acompañar al Rey. Y por si lo anterior es poco, valga como colofón su reforma de la Ley de Costas que alarga las concesiones y autoriza nuevos usos en primera línea.
 
Arias Cañete es la antítesis de la descentralización europea cada vez más necesaria para los países del sur como el nuestro, y uno de los protagonistas del reformismo liberalizador que nos ha traído los recortes al estado del bienestar. Que de él se diga que "se mueve como pez en el agua en las instituciones europeas", solo viene a acreditar su vacío ideológico en lo social, indispensable para ser alguien en la actual UE, y que es un verdadero político profesional europeo del grupo de los que tienen pocos escrupulosos.
 
Es conocido su interés por la industria del automóvil y el sector del juego, donde también tiene intereses, pero su gran mérito es haber sabido capear las tormentas como un corcho que siempre flota. No sé si un político que es conocido no por su buena gestión, sino porque se ducha con agua fría, se come los yogures caducados, y también come insectos: “Fritos y pequeñitos no son desagradables”, es lo que nuestro país necesita ahora. En cualquier caso, esperemos que no practique el canibalismo con los ciudadanos españoles desde Bruselas, lo que con este personaje no es descartable.

sábado, 12 de abril de 2014

El “España va bien” de Rajoy


Hace unos días escuchaba a Rajoy decir que “Fuera de España nos miran como ejemplo de cómo salir de la crisis”. Y puede que lleve razón en que nos miren, pero no con admiración por salir de una crisis en la que permanecemos, sino  por la paciencia que tenemos los españoles con nuestros gobernantes. Seguro que nos mira con asombro, porque en ningún país se entiende como aguantamos la situación que vivimos con tanta pasividad.
 
De quienes seguro que somos la “admiración” es de nuestros acreedores, porque hasta hemos modificado la Constitución para garantizarles que van a cobrar hasta el último euro de nuestra deuda (esa que ahora es completamente pública) y que por eso la pagaremos el pueblo español, día tras día, en varias generaciones dado su volumen, pero nosotros, no los que nos han robado el futuro llevándoselo calentito.
 
También seguro que somos, más que admirados, “envidiados” por los gobernantes de las repúblicas bananeras, envidiosos de nuestro gobierno que con citar la herencia recibida, considera más que justificadas las barbaridades que está haciendo con su pueblo. Ya quisieran ellos poder decir lo mismo en sus países con igual resultado que aquí: el silencio.
 
Los españoles parecemos no entender, que si en los últimos años del PSOE las cosas se hicieron mal, ya se les quitó del gobierno, y eso en ningún caso puede ser la coartada que justifique que el PP nos esté hundiendo a los ciudadanos de a pie aún más, que no a la banca ni a los grandes empresarios. Y con el agravante de que lo hace para sacar a estos de sus problemas a costa de la mayoría de los ciudadanos. Si se analiza la acción de gobierno del PP en dos años en los que ya es suya toda la responsabilidad, se ve meridianamente claro que la mayoría de sus políticas no son fruto de ninguna herencia recibida, sino que son ideológicas. Son políticas que priman lo privado y penalizan a la siempre pagana clase media y, como no, más aún a los pobres, esos que para el PP solo existen en época electoral.
 
El gobierno saca pecho presumiendo de habernos sacado de la crisis, pero no da datos ni explica las razones de cómo lo ha conseguido. Frente a esa versión gubernamental lúdica de la situación, España cada vez se acerca más en sus cifras sociales a las de los países de Europa que viajan en el tren de cola. La mejora de la macroeconomía no depende de nuestro gobierno, sino que la controla el BCE con sus medidas, pero el acatamiento a esos dictados del banco europeo son los que han triturado a la sociedad española. Mientras lo que si depende de la política económica nacional, como es la economía de las políticas sociales, va de mal en peor.
 
Nuestro presidente parece adormilado, pendiente de los votos e incapaz de concentrarse en la puesta en marcha de una estrategia de país seria, y en todo momento como si sus decisiones estuviesen desligadas de lo que los ciudadanos consideramos nuestras necesidades. Esas son las causas de que en la calle, la sensación es que se persigue a la clase media, a los parados, y a los jubilados, y que nadie la escucha y está sometida a un gobierno que vive en otro planeta.
 
La estrategia de este gobierno es la de permanecer sordo y casi mudo, ocurra lo que ocurra. Lo que no se cuenta en sus diarios y medios afines, para el gobierno no existe, y como los marhuendas no lo cuentan, no se entera de que acusan a su presidente y a la Secretaria del partido del gobierno de haber cobrado en B, y de que en su partido siempre han tenido una contabilidad B, y lleva financiándose ilegalmente desde la noche de los tiempos.
 
Tampoco se enteran de que la deuda del país se acerca al 100% de nuestro PIB, de que el paro no desciende sino que lo que bajan son los que figuran en las listas del paro, de que el empleo como consecuencia de su reforma laboral es precario y de baja calidad, de que la pobreza ha aumentado, o de que economistas como el Nobel Joseph Stiglitz auguran a los países del sur de Europa que lo peor de la crisis está por llegar. Como eso tampoco lo dicen en sus televisiones y diarios, pues no existe.
 
Si se enterarán de eso, no podrían afirmar que somos ejemplo de buenas prácticas para nadie. Pero lo que tampoco le dirán los medios afines es que en cualquier democracia moderna, con lo que está ocurriendo en España, sería mayor el número de dimisiones que el de parados que encuentran empleo cada mes.  Aquí no, tal vez por eso también Rajoy cree que le admiran desde fuera por ser el gobierno de la impunidad.
 
Ya sé que algunos lectores pensaran que solo me meto con el gobierno. No es cierto, también lo hago con la oposición, aunque en estos días de la oposición no hablo, porque algunas mañanas cuando despierto, no les encuentro por ningún lado.

miércoles, 9 de abril de 2014

A proposito del referendum en Cataluña


El debate en las Cortes sobre el derecho a decidir la celebración de un referéndum en Cataluña (no era un debate para decidir ya sobre su independencia), tiene gran importancia para todos los ciudadanos, pero se ha convertido en un debate descafeinado, porque el anuncio de las posiciones de los grupos políticos ha hecho que su resultado se conociera de antemano.
 
Pero eso no puede llevar a calificarlo de debate estéril o inútil, aunque no resuelva el problema. Ni debemos pensar que no tendrá consecuencias, porque las tendrá y serán muchas. Quizás la más perceptible, es que el contenido de ese debate, por el posicionamiento del gobierno, ha supuesto un impulso gigantesco a favor del independentismo catalán.
 
Salvo un ciego por voluntad propia, todos vemos que la España de hoy no es la de hace treinta años cuando se redactó la Constitución, y aunque hoy la mayoría gobernante haya negado la autorización solicitada, será muy difícil que con el tiempo no llegue el día en que se podrán pronunciar libremente mediante una consulta apoyada en la propia Constitución, esa que hoy parece el principal obstáculo. El tiempo, más tarde o más temprano, se llevará por delante el actual ordenamiento territorial de nuestro país y las absurdas prohibiciones que nuestro marco jurídico conlleva.
 
Siempre me sentí ciudadano el mundo, y nunca me gustaron las fronteras, por eso creo sinceramente que los españoles y catalanes juntos, podemos hacer frente mucho mejor a los retos que serán muchos en el futuro inmediato, pero dicho esto, en nombre de la libertad y el respeto a los demás debemos defender el derecho que tenemos todos los ciudadanos, a pronunciarnos libremente sobre cualquier cuestión, incluida la independencia de un territorio.
 
En democracia, la ley siempre debe someterse a la voluntad del pueblo, y si una ley no satisface esos deseos debe ser modificada por ese pueblo. La postura inmovilista y férrea del PP de Rajoy, aunque la disimulen diciendo a Cataluña que proponga un cambio constitucional, hace pensar que reniegan de los orígenes de su partido, formado por muchos que votaron contra la Constitución, y que ahora niegan la posibilidad de modificar esa Constitución para dar cabida a nuevas demandas, hoy de Cataluña y mañana de cualquier territorio.
 
Pero sobre todo, ha llamado la atención por lo patético que llega a resultar, escuchar a Rajoy hablando de dialogo, cuando él no dialoga ni con los suyos, y su obstinación anti catalanista le llevo a recurrir un Estatut, aprobado en referéndum por el pueblo catalán, que hubiese evitado llegar a donde hoy nos encontramos. El discurso más nacionalista que se ha escuchado en el debate ha sido el de Rajoy, propio de un ultranacionalista español, y con cada palabra, y cada aplauso de sus fieles, solo consigue que más catalanes se sientan independentistas.
 
Me ha gustado la frase de Rubalcaba “No nos gusta que se obligue a optar entre ser español o catalán”, porque a mí tampoco me gusta que se me obligue, ni a esto ni a nada. Pero creo que Rubalcaba se quedó corto y debió apostar por no solo por un estado federal, sino además laico y republicano, (aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid) frente al inmovilismo del PP.
 
No entiendo algunos comentarios en los informativos de desprecio al planteamiento catalán, incluso tachando de xenófoba su actitud para con el resto de españoles. Curiosamente el CIS publicaba hace un año una encuesta que mostraba como los ciudadanos de diversas CCAA creían  necesario para considerar a alguien de su territorio que hubiera nacido en él y muy pocos consideraban suficiente que alguien se sintiese de allí. En cambio en Cataluña se consideraba suficiente que alguien se sintiese catalán, para considerarlo catalán. Habrá que preguntarse si no somos más xenófobos los demás que los catalanes.
 
Muchos pensaran que el problema es que un supuesto referéndum sería favorable a la independencia, pero el miedo no es al posible resultado, sino el referendum en sí. Digo esto, porque realizar una consulta supondría que dar al pueblo la capacidad de decidir, y puede que a partir de ese momento los ciudadanos  quisiéramos decidir también sobre otras cuestiones importantes, y eso choca con los intereses de los partidos políticos. No deja de ser sorprendente qué un gobierno elegido por el pueblo tenga pánico a que el pueblo decida.
 
Llevando al último extremo el argumento de que la decisión corresponde a todos los españoles y no solo a los catalanes, me permito hacer una propuesta: que decida el pueblo español celebrando una consulta en todo el estado, para decidir si se aprueba celebrar el referendum autonómico solicitado sobre la independencia de Cataluña. Ya sé que a algunos les sonará a disparate esta propuesta, pero en realidad sería dejar que sea todo el pueblo español el que decida, vamos, aquello que se llama la democracia en su máxima expresión.
 
El inmovilismo sólo trae retroceso y al final el tiempo decidirá lo que ayer la mayoría parlamentaria no fue capaz de afrontar. No aceptar que las cosas en política pueden cambiar es una postura fascista, propia de los orígenes franquistas de nuestra democracia. Dicen que la dictadura perfecta es aquella en la que los ciudadanos estamos convencidos de vivir en una democracia.
 

viernes, 4 de abril de 2014

Las “buenas” cifras que no son tan buenas


Todos debemos alegrarnos de que 16.620  personas hayan encontrado empleo en nuestro país el pasado mes, pero eso no puede llevarnos a pensar que el mercado laboral sigue una senda de crecimiento sostenible. Por mucho empeño que ponga el gobierno en convencernos de que es así, este no es el camino de la recuperar lo perdido por la crisis, sino el de la  precarización laboral y con el riesgo añadido para que así ocurra, que  supone la avaricia empresarial por el beneficio rápido. Comparando las condiciones de empleo y salarios actuales con los de hace tres años, la precariedad ya se palpa.


Habría que comenzar explicando que estas cifras son un contador de las personas que están apuntadas el último día del mes anterior al que se publican los datos, y que este sistema de contar parados no funciona en ningún otro país, de ahí que las cifras homologadas a nivel estadístico europeo y mundial, son las de la EPA, que desafortunadamente dan un millón más de parados. Analizando las calificadas como “buenas cifras” de marzo, vemos que estas han mejorado en servicios, construcción e industria, mientras empeoran en agricultura y entre quienes buscan su primer empleo.
Empresarios y gobierno niegan que el empleo creado sea precario, temporal, y de bajos salarios, pero pese a esa negación las cifras son tozudas, y en este escenario el consumo no se reactivará, y sin el consumo de esos trabajadores, las empresas que hoy emplean, volverán a despedir a no mucho tardar.
Hay dudas que deberían aclararse por el gobierno para evitar la sospecha de que estas cifras hayan podido ser manipuladas,  como ¿Quién ha contabilizado el número de parados que han tenido que emigrar de España, o el de personas que abandonado  las oficinas del INEM, por considerar que a través de esta vía es imposible encontrar empleo? ¿Alguien ha contabilizado los que solo son empleados de fin de semana en el sector servicios? ¿Quién contabiliza los que son bajas de las listas por acceder a prejubilaciones o por haber iniciado un curso de formación dándoles de baja en las listas de desempleados? ¿Quién y cómo se contabiliza el número de contratos en prácticas, en relación con los que había anteriormente? ¿Quién nos explica las diferencias entre las  afiliaciones a la SS son 84.000 y los desempleados si solo disminuyen en 16.000? ¿No será que de esos 84.000 muchos son autónomos forzosos para poder seguir comiendo de la misma empresa que ayer les empleaba?
Desde el PP y el gobierno se dice que las cifras son buenas gracias a su reforma laboral, pero si las anteriores cuestiones no se responden y clarifican, muchos pensaran sino será que después de varios años de austeridad y despidos, lo normal es que se empiece a crear empleo, con y sin su reforma. En cualquier caso, demasiadas dudas sobre las bondades del dato.
Lo cierto es que estos “buenos” datos no se corresponde con la realidad de la calle, y un paseo por cualquier ciudad de este país nos muestra como siguen cerrándose negocios, o como en las tiendas y comercios no repunta el consumo. Pero si además se revisan los datos publicados por los medios de comunicación (incluidos los afines al gobierno), las cifras de bajada del paro chocan con el hecho de que los expedientes de regulación de empleo, ERE´s, en el primer trimestre de 2014 han llegado a veinticinco mil, lo que como mínimo pone estas cifras en cuarentena.
Pero aun dando por ciertas las cifras, lo más preocupante es eso que el gobierno no dice claramente a los ciudadanos, que para dar empleo a esta masa de desempleados que existe, al ritmo que crece nuestra economía, se tardaran dos décadas. ¿Ha pensado el gobierno qué al ritmo  actual, la situación de las familias empeorará día a día por el agotamiento de las ayudas, por los recortes en los servicios públicos, por los copagos, y los impuestos indirectos? Al menos no da muestras de hacerlo.
En el escenario inmediato, no solo se tendrá que crear empleo, sino que se tendrán que poner en marcha actuaciones de carácter social (esas que se han recortado), o para rescatar a familias endeudadas, o dirigidas a abaratar en la banca los créditos para el consumo, y esperemos que no sean necesarias campañas de lucha contra el hambre infantil como las que ya se realizan en algunas Comunidades.
Hasta la troika se ha tenido que desdecir de su teoría de que la solución a la crisis pasaba por recortes y austeridad, pero el gobierno español se niega a admitirlo. Mientras el gobierno da prioridad a rescatar bancos y ahora a las autopistas o a facilitar el crédito a las grandes empresas, se olvidá de priorizar el cese de las políticas de austeridad. La recuperación económica y social solo llegará con un empleo de calidad y unos  salarios dignos, lo que es incompatible con lo que actualmente está propiciando la reforma laboral del PP, que son unas condiciones laborales de explotación legalizada.
Esta afirmación de explotación laboral no es exagerada, porque tenemos una gran demanda frente a una pequeña oferta de empleo, lo que lleva al trabajador a aceptar cualquier trabajo si con ello garantiza que sus hijos no pasan hambre, y si no aceptas el trabajo, otro que también tiene hijos en necesidad, lo aceptará por ti. Eso es lo más parecido a legalizar la explotación.
Como ya parece ser “lo habitual”, este gobierno no escucha las voces de la calle, y solo oye lo que le transmiten sus asesores. La mejoría que dicen se ha producido es real solo para la clase gobernante y las elites económicas que viven en sus aledaños, pero no para el resto de españoles.
Las, según el PP, buenas cifras que hemos conocido, si se analizan mínimamente no parecen tan buenas, y eso lleva a pensar que también forman parte de un nuevo “España va bien”, una estrategia premeditada para seguir dibujando su particular país de las maravillas ante la proximidad de las elecciones. Un informe de Caritas, que refleja que la mayoría de los españoles no estamos mejor sino peor que hace un año, ha provocado una reacción furibunda del ministro Montoro, lo que vendría a confirmar la sospecha de que solo es maquillaje para ocultar el rostro enfermo y deteriorado de nuestra economía.

lunes, 31 de marzo de 2014

La amenaza de la abstención

Tras leer los resultados de las elecciones municipales francesas, resulta innegable que han supuesto un duro revés para el Partido Socialista de ese país. Pese a mantener las alcaldías en ciudades como París o Lille, o haber conseguido la de Aviñón, estos resultados no solo son una seria advertencia para Hollande, sino, y sobre todo, son una llamada de atención al conjunto de la clase política europea, dado el alto abstencionismo registrado. Señalo esto, por lo que nos afecta a los socialistas españoles, por aquello de que cuando las barbas de tu vecino veas pelar…
Hace mucho tiempo que he optado por un posicionamiento crítico y a la vez constructivo, respecto a las decisiones que empezaban a tomarse desde la dirección federal de mi partido. Como yo, muchos y muchas socialistas, por lo que no puedo creer que en el último Comité federal del PSOE no se alzaran algunas voces críticas para con los criterios utilizados en la conformación de la candidatura a las elecciones europeas. No niego méritos personales a quienes la integran, pero no creo que sean la imagen que hoy necesitamos en un partido que se dice comprometido con un acercamiento a los ciudadanos. Espero equivocarme, y esta candidatura evite el desinterés por la política que se ha reflejado en las elecciones de nuestros vecinos franceses.
Puede que sea debido a querra Socialista. Mata acusó públicamente a la dirección de Ferraz de actuar de forma «sectaria» al excluir a la corriente Izquierda Socialista y a Andrés Perelló de la lista y contrapuso ese talante con la «integración» que practicaba, explicó, la dirección del PSPV. La ejecutiva de Puig está muy satisfecha con la labor de los tres eurodiputados (Perelló, Josefa Andrés y Vicente Garcés) y de su permanente disposición a llevar a Bruselas las denuncias y reivindicaciones del partido en su tarea de oposición. f. a. valencia muchos de los que conforman esa candidatura ya  han ocupado cargos públicos, pero la mayoría de ellos tienen un discurso que no llega al corazón de los ciudadanos, y hasta puede desencantar a quienes siempre han creído y creen en el socialismo. Es el momento de políticos que hablen el lenguaje del pueblo, y no el momento del lenguaje de los cargos.
A esa sensación personal, se añade un hecho objetivo como es que las bases no hemos participado en la conformación de la candidatura, porque todo se sigue haciendo desde las alturas. Las luchas de años por el socialismo y por lograr cambios en la sociedad franquista parecen tan solo parte del recuerdo colectivo de las bases socialistas, no de su dirección. Quien haya realizado la composición de la candidatura, desconoce lo que pasa en las bases de la organización, o si lo conoce lo olvida, y eso es una falta de respeto a la ideología socialista.
 
Martin Schulz, candidato europeo socialista, se preguntaba en un mitin en Madrid, si son los electores los que nos abandonan o somos nosotros los socialistas quienes les hemos abandonado. Luego añadía que los socialistas tenemos que sufrir con ellos para que crean en nosotros. Este mensaje político pensando en el ciudadano, contrasta con el mensaje de la candidata española que nos pide a los militantes de base que echemos una mano, que "esto hay que ganarlo porque ahí está el PP”. A mí no me preocupa el adversario PP, como a Schulz me preocupa que los electores piensen que les estamos abandonando.
 
Me preocupa lo que acontece en mi partido, y no hacer pública esta opinión, no me hace mejor socialista, sino cómplice de todo lo que por estas decisiones nos pase. No puedo permanecer callado, si como ha sucedido en las marchas por la dignidad, mi partido no está en la calle con la gente. Reitero, por enésima vez, que se necesita regeneración de la política, pero me afecta la que se necesita en el PSOE, una renovación de caras sin desaprovechar la experiencia; con mujeres y hombres que se rodeen de un equipo en el que estén representados todos los sectores de la sociedad. Es el momento de cambiar la actual situación, no de hacer cambios que quedan solo en palabras.
 
Cuando pasen las elecciones, si el resultado es bueno todos se colgaran medallas, y si no lo es, haremos sesudos análisis de como naufragamos como marca y nos lameremos las heridas. Mientras a los militantes de base nos tocará lamentarnos de a dónde nos están llevando nuestros dirigentes, o dicho de otra manera, lo que hoy expresaban los franceses ante los resultados que han obtenido, el desinterés ciudadano por la política, y un revés para el socialismo.

viernes, 14 de marzo de 2014

Lo importante, son los pacientes.


Recientemente se han creado las Gerencias Integradas de Área sanitaria en todo el territorio de Castilla La Mancha, y han sido cuatro las implantadas en la provincia de Albacete. No es algo baladí sino un cambio de calado, puesto que el Sistema Nacional de Salud contempla la atención primaria y la hospitalaria como áreas de gestión diferenciadas. Entre lo positivo de esta iniciativa puede señalarse el deseo de que esa integración en un área común permita una mejor coordinación entre los servicios prestados desde el hospital y los realizados en los consultorios y centros de salud de atención primaria.
 
Dicho el deseo, no puede ocultarse que también existe un temor: no sería aceptable que esa integración suponga una vuelta atrás y reaparezca la preponderancia de la asistencia hospitalaria sobre la que se presta desde la atención primaria, porque esta segunda juega un papel esencial para el buen funcionamiento del sistema en su conjunto, aunque en ocasiones los profesionales de primaria tengamos la sensación que esa equiparación de nuestra tarea con la hospitalaria, nunca se alcanzó ante la opinión pública.
 
Al médico de primaria no se le percibe por el usuario como un “especialista”, que lo somos, sin embargo, si se hace una sencilla revisión de la situación sanitaria de los países miembros de la OCDE, vemos que obtienen una mejor valoración ciudadana de la eficiencia de sus servicios de salud, aquellos países que cuentan con unos servicios de atención primaria bien dotados de recursos, tanto humanos como materiales, y con una buena organización, aunque, para nuestro pesar, este no sea el caso de nuestra Comunidad Autónoma.
 
Desde hace muchos años, los profesionales de la atención primaria somos quienes, como primera puerta de acceso al sistema, no solo hacemos frente a una demanda sobrecargada, sino que ahora también somos el muro de las lamentaciones donde el paciente llora el desencanto de los retrasos en las pruebas diagnósticas, en las intervenciones, y en general de todas las consecuencias que sobre el sistema asistencial están teniendo los recortes de recursos. También el hospital, pero nosotros antes.
 
Y a eso debe añadirse el malestar del acumulo de trabajo que nos supone el hecho de no sustituir las bajas, ni los días de libre disposición, o los de formación de nuestros compañeros. Nosotros asumimos su trabajo con las acumulaciones de sus consultas, o teniendo que asumir horarios de urgencias de atención primaria en concepto de horas, lo que conlleva una menor dedicación a las actividades preventivas fundamentales en este nivel asistencial para que la hospitalaria no se sobrecargue.
 
Con todo lo anterior, el malestar existente entre los profesionales de primaria, podría provocar un mayor deterioro del conjunto del sistema que ya presentaba deficiencias antes de la crisis. Sin embargo, es gracias a la profesionalidad de la atención primaria por lo que no se llega al conflicto, y aun con dificultades existentes, todos los días intentamos dar la respuesta más correcta posible a las demandas asistenciales de los usuarios.
 
También, aunque no se admita por los responsables de los servicios de salud, el que tengamos una organización inadecuada de recursos humanos, con grandes diferencias entre los distintos profesionales en función de su carácter rural o urbano, o de si su trabajo es  en la primaria o en la asistencia hospitalaria, influye en esa sensación de malestar. A esto tenemos que añadir el eterno déficit de comunicación con los distintos niveles asistenciales, el exceso de burocracia existente y creciente cada día, la limitación que tenemos en primaria para solicitar algunas pruebas diagnósticas, o las dificultades de carecer de recursos instrumentales para atender algunas situaciones clínicas, etcétera.
 
 
Todo lo anterior nos está llevando a una desmotivación creciente entre el colectivo de médicos de primaria. Esperemos que la puesta en funcionamiento de la Gerencia Integrada, sirva para evitar esa desmotivación de los profesionales, y propicie cambios en las formas de gestión que permitan recuperar la credibilidad en los responsables administrativos de nuestra área.
 
Sería deseable que desde esa nueva gerencia integrada se diese la mayor información con toda la transparencia posible, de los datos que se consideren negativos, y en paralelo también se expliquen los esfuerzos por mejorarlos, porque con ello se contribuiría sin duda, a poner sobre la mesa elementos motivadores y regeneradores tanto para la atención primaria como para la hospitalaria. Y sobre todo, que se hicieran todos los esfuerzos posibles para desterrar el hecho de que desde la asistencia hospitalaria nunca se le dio la importancia que tiene el difícil trabajo de los profesionales de atención primaria.
 
La salud es un proyecto común, y si se unen las posturas, todos ganaremos, pero sobre todo saldrán beneficiados los pacientes. Se trata en resumen, de intentar solucionar problemas y no de crearlos.

martes, 11 de marzo de 2014

De excursión para operarse


¿Por qué existen las listas de espera en sanidad? Quizás lo aclare un artículo publicado en el diario El País, en el que su autor exponía que en los sistemas sanitarios dependientes de las diferentes CCAA, las listas de espera estaban originadas por una escasez de oferta de servicios públicos frente a la demanda, y el acceso de los usuarios requería necesariamente guardar cola. Si son servicios privados, el usuario es cliente, y como poderoso caballero es don dinero, las colas en lista de espera no desaparecen, pero si se reducen.
Estas listas de espera suponen el aspecto asistencial que causa mayor insatisfacción entre los usuarios de los servicios sanitarios públicos o privados, aunque necesariamente sean mayores en los sistemas de salud de acceso libre y universal. La pretendida privatización del SESCAM no es la panacea para solucionar este problema, y tampoco privatizar mejora la calidad asistencial. Baste citar que EEUU tiene el sistema privado, y además de ser el más caro del mundo, no solo tiene los peores indicadores sanitarios entre los países ricos (entre otros el de  mortalidad infantil), sino que allí también existen las listas de espera.
Por esto, si las listas de espera son inherentes a los sistemas sanitarios, resulta incomprensible que en Castilla La Mancha no se hayan publicado esas listas durante un periodo de tres trimestres, con independencia de que el número de pacientes en espera se haya incrementado, porque este no puede verse como un fenómeno extraño. Ocultar los datos, solo ha creado dudas sobre la trasparencia de gestión en un sistema público, y hace sospechar hasta al mejor pensado, que si se ocultan es que ha existido un incremento en esas listas.
 
Desde 2011, el gobierno regional no ha dado datos sobre cuántos pacientes esperan una intervención quirúrgica o una prueba diagnóstica, y que se haya puesto en marcha un «plan de choque» dotado con 15 millones de euros, viene a confirmar que la gestión de este problema hasta ahora, no ha sido ni buena ni la más adecuada.
 
Lo novedoso de este plan es que los pacientes se derivan fuera de la Comunidad Autónoma, especialmente a hospitales de la Comunidad de Madrid. Los pacientes se van de excursión a operarse, y esa es la sensación que tienen muchos pacientes castellano manchegos. Tras una llamada telefónica y unas pruebas pre intervención, una madrugada sales de excursión en transporte colectivo hacia Madrid, y en veinticuatro horas has sido borrado de las listas de espera quirúrgica regionales. No importa si el viaje es incómodo, o el regreso penoso con una herida reciente. Hay uno menos en las listas de espera de Echaniz, y eso es lo que cuenta. Según dice un operado en Madrid por este sistema, “ya no somos pacientes, ahora somos números”.
 
Pocos entendemos en Albacete (o al menos admitirán que resulta llamativo) que con quirófanos a medio funcionamiento en la capital, y tres hospitales comarcales, los pacientes no se atiendan con los recursos provinciales, y de madrugada se vayan de excursión a Madrid. Se entendería si este sistema reportará al paciente beneficios asistenciales, pero nadie lo acredita, y tampoco parece que exista una disminución de costes al sistema regional, puesto que tampoco  esto aparece acreditado. 
 
Surge entonces la duda de si ese Plan de choque es la mejor solución para reducir las ocultas listas de espera, antes de hacerlas públicas, o solo va a servir para incrementar el oscurantismo de la gestión de Echaniz, al no explicar en este plan otros aspectos que deberían ser clarificados, y que ponen en cuestión la necesidad de los traslados de pacientes fuera de su área sanitaria.
No puede obviarse que a las molestias de desplazamientos y riesgo de accidentes en el traslado por carretera, o a las dudas sobre si la atención sanitaria durante ese traslado es la adecuada, hay que unir aspectos de la gestión de este sistema, como los siguientes: no disponer de informes que acrediten que en el área sanitaria a la que pertenece el paciente, no existen recursos suficientes y competentes para realizar esa intervención sin necesidad de tener que desplazarle; tampoco está acreditado que parte de los Servicios y Especialidades implicados, no se hayan planteado planes de actuación para asumir ese trabajo; no se ha hecho público el tipo de concurso  mediante el que se ha adjudicado este servicio a las clínicas madrileñas; se desconoce cómo se han seleccionado las ofertas recibidas y con qué criterios se han seleccionado las hoy adjudicatarias. No se dispone de un estudio aproximado de los costes que cada desplazamiento supone, exponiendo solo la cuantía del montante total concertado.
Eso en lo referente a la gestión del plan, porque sobre la calidad asistencial del mismo, tampoco se conocen que parámetros de calidad se han exigido; que coberturas de seguridad tiene los pacientes y de qué tipo son esas coberturas; quien es el responsable del control y seguimiento de este plan; etc.
Hubiese bastado para disipar las dudas, con que el Consejero informase del porqué del Plan en Madrid, del coste por cada proceso, o que se hubiese aportado un estudio comparativo de costes entre el plan de intervenciones fuera y el mismo plan realizado en  nuestros hospitales, pero no se ha hecho. Algo debe de temerse si no se facilita exhaustivamente toda esta información.
Como decía al principio, las listas de espera siempre existen en los sistemas sanitarios públicos como el nuestro, y solo se disminuyen gestionando adecuadamente los recursos. Poner en marcha este plan solo puede obedecer a dos planteamientos: o bien el plan es más barato realizado fuera de la región, lo que indicaría que aquí gestionamos mal nuestro sistema sanitario regional; o si es más caro fuera, además de una mala gestión al aplicar el plan, haría sospechar que con el plan alguien se está enriqueciendo con nuestras enfermedades.
No existen las verdades absolutas, y un sistema público de salud no lleva inherente la mala gestión. La mala gestión solo es inherente a los malos gestores, y es igual que  los sistemas sean públicos o que sean privados. Explicar todas las dudas expuestas, sería un ejercicio de responsabilidad exigible.

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