domingo, 24 de mayo de 2020

Diario del coronavirus 139

Domingo 24 de mayo.
Buenos días
Ayer me entrevistaron en una radio comarcal, en relación a diversos aspectos del abordaje medico de la pandemia del Covid 19 en esta provincia. Una de las preguntas del entrevistador fue, si con la llegada de la época estival descendería el riesgo de que pueda producirse u rebrote de la pandemia. Mi respuesta fue que no hay ningún dato que hable a favor de esa posibilidad, ni tampoco en contra de ella, y que por lo tanto, afirmarlo o negarlo, solo podía ser fruto de una opinión personal y no de un hecho constatado.
Escribo sobre esto hoy porque no debemos confiarnos con esa suposición. La pandemia está incidiendo gravemente en países con climas mucho más caluroso que el europeo, y no hay evidencia científica en base a la que afirmar esa atenuación del virus. La Universidad de Málaga y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acaban de publicar un trabajo en la revista Investigaciones Geográficas en esa misma dirección en la que me he expresado en los micrófonos. El virus lo transmitimos las personas y los contagios se producen donde un infectado contagia a alguien con quien mantiene un contacto, independientemente del clima del lugar donde ese contacto se produzca. Eso es lo que si está demostrado.
Cosa diferente es que las épocas de tiempo seco, no sean las más propicias para la circulación del virus, y el clima puede mitigar su transmisión porque de alguna manera desactive al virus, y en la temporada de clima fresco y húmedo pueda activarse. Pero no puede afirmarse un efecto de la temperatura ambiental sobre el virus, como si puede afirmarse sobre las aglomeraciones de personas y su movilidad. La afirmación sobre la temperatura es una observación, que nos da indicios de que eso podría ser cierto, pero no puede afirmarse.
La Universidad de Princeton que también está investigando sobre ese tema, también ha señalado que "Nuestros hallazgos sugieren que, sin medidas efectivas de control, fuertes brotes son probables en climas más húmedos y el verano no limitará de manera significativa el tamaño de la pandemia". Puede que el hecho de que en verano disfrutamos de más horas de luz solar, y que esta luz contiene rayos ultravioleta, tenga alguna relación con lo observado, pero no puede afirmarse nada como rotundamente cierto en este momento.
La esperanza está en que nos haya servido el aprendizaje de estos meses, que seamos capaces de limitar los contactos con personas con las que no convivimos, que continuemos con las medidas de protección como mascarillas, ventilar las estancias de casa y del trabajo, y que sigamos cuidando todo lo referente a nuestra higiene de manos.
Claro que no solo estamos amenazados por el virus. Hay una pandemia denominada estupidez de los seres humanos que nos acecha.
Buenos días.

sábado, 23 de mayo de 2020

Diario del coronavirus 138

YA PASARON LOS COCHES

No es libertad de expresión, son mentiras. En sus medios de intoxicación, llevan días, difundiendo la noticia de los múltiples ataques verbales e incluso agresiones, que sufren los valientes de las cacerolas. Todo vale pare enervar los ánimos entre los fieles, algo propio del más rancio fascismo. Es la estrategia del cuanto peor, mejor.

Buscan provocar el caos y sembrar el miedo. No hay que preguntarse ¿por qué hay que aguantarles todo esto? Es mejor no responder, no enfrentarlos, que es lo que buscan. Si última jugada previa al desfile de autos de escaparate, ha sido difundir una falsa convocatoria antifascista, que solo han difundido personajes afines a Vox que solo comparten grupos de extrema derecha y de la que los colectivos antifascistas se desmarcan. Esto ya lo hacían las juventudes hitlerianas, para justificar sus agresiones “defensivas”.

La manifestaciones de esta mañana han sido un rotundo éxito mediático, que no de asistencia. Con epicentro en Madrid, la ultra derecha ha vivido su particular terremoto, su victoria en un mundial. Una amiga madrileña me comentaba que desde su ventana ha visto muchos coches. Lleva razón, pero eso no significa muchos asistentes. Según la Delegación del Gobierno de Madrid, han asistido unas 6.000 personas.
Pero se pueden hacer números. Entre las ocho provincias andaluzas, otros diez mil vehículos (en Sevilla se han sumado unos 4.500; en Córdoba, unos 2.500; en Granada, 1.000 coches y 150 motos; en Málaga, 773 coches y 236 motos; en Almería, 510; en Cádiz, 419; en Huelva y en Jaén, 400 en cada caso, y 49 coches en el municipio malagueño de Marbella); Unos 130 coches y unas 50 motos en Barcelona. 1.500 en Valencia; 6.100 en Castilla y León; 20 vehículos en Bilbao, 12 en Vitoria; 400 en Canarias; 500 vehículos en las cinco capitales Castellano Manchegas y Talavera; 1850 en Extremadura y algo menos de 5.000 personas; no han llegado a 1000 vehículos en Zaragoza; 1000 en Palma; 250 en Navarra; otros 1000 vehículos en Cantabria. Todo esto son datos de las delegaciones del gobierno, informadas por la Policía.
Hagamos números redondos, que sean 25.000 vehículos. La mayoría con conductor y uno o dos acompañantes. Pero seamos generosos, subamos cuatro personas por vehículo, o si prefieren seis. Hablamos de 100.000 a 150.000 personas en toda España. Comparen los datos con la Diada, con la manifestación del orgullo, o con esa tan peligrosa para la salud, celebrada el 8 M. Ahora opinen, pero recuerden que somos 45 millones de españoles. En alguna televisión, el tiempo de información dedicado en sus informativos, apuntaría a que de los veinte millones de españoles contra el gobierno, no han bajado las cifras. Sus 52 diputados pesan más que sus manifestantes, y eso es lo real. Lo de hoy es el ruido.

Algo han conseguido seguro, no solo hoy, pero hoy mucho más: es imposible que toda España se identifique con una bandera que es manipulada y vejada por una minoría, que se la ha apropiado de una forma impúdica. Una segunda consecuencia clara, es que cuentan con muchos medios informativos que difunden su mensaje y le otorgan una proyección social de la que el propio movimiento antigubernamental carece. Una tercera, que a sus votantes no les preocupa que muchos de sus dirigentes se encuentren condenados o procesados por ser amigos de lo ajeno, y amigos íntimos si lo ajeno es público. Que son capaces de aprovechar la pesadilla que vivimos para hacer su política.

Las manifestaciones de hoy han sido autorizadas, por eso es inevitable preguntarse ¿Por qué la manifestación en coche del 1 de Mayo no se permitió, si también era en coche, y Madrid estaba en la misma fase 0 que está hoy día 23? Solo es explicable esa discriminación, si quienes autorizan o deniegan unas y otras, son maestros en interpretar las leyes, y que la decisión siempre caiga en donde ellos quieren. Muchos españoles tenemos familiares en Madrid y ver que no se están cumpliendo las normas de la situación de alarma, no es plato de buen gusto. Tal vez alguien en el Ministerio del Interior, debería empezar a plantearse, que se ha convertido en una demanda de muchos más ciudadanos de los que hoy se han manifestado, el que las fuerzas de seguridad que pagamos entre todos, hagan cumplir las leyes democráticas y garanticen su seguridad.

Diario del coronavirus 137

23 de Mayo 2020
Los datos de España
48 personas muertas, la cifra más baja desde que se decretó el estado de alarma. En total, en España han muerto 28.678 personas
.
Los nuevos contagios son 361 en el último día confirmados por PCR y sumados a los datos de la serie histórica arrojan un total de 235.290 personas contagiadas.

El dato de personas recuperadas que he encontrado es de 196,958, igual que el de ayer, porque al parecer no se ha actualizado hoy
Comentarios
El número de personas fallecidas lleva ya una semana por debajo de los 100 decesos diarios
Desde el martes, habrá un luto oficial durante diez días.
En el mundo, se han contagiado 5,2 millones de personas y más de 338.000 han muerto, según la Universidad Johns Hopkins

Diario del coronavirus 136

Sábado de cacerolas
Convocados por la ultraderecha y con el apoyo de la derecha, hoy sábado, los españoles que añoran tiempos pasados, podrán ejercer su derecho a manifestarse contra la gestión de la pandemia por el gobierno. Ciudadanos que le llaman gobierno represor, mientras ellos desprecian y se olvidan de respetar las normas que emanan de nuestro estado de derecho y de nuestra democracia en sus manifestaciones, anteponiendo sus intereses partidistas a la salud colectiva.
Lo harán en sus coches, y exhibiendo himnos y símbolos, como si al mostrarlos, su ofensa a un gobierno democrático fuese mayor. Tendrán más minutos de pantalla, de los que se otorgarían a cualquier otra protesta con un número mayor de participantes. Para eso cuentan con la afinidad ideológica de los dueños de esos medios. Son pocos, pero camparán a sus anchas en las pantallas. Sirva de ejemplo de ello, como ayer viernes, unos cientos de personas en Málaga protagonizaron más de dos minutos de un informativo de las nueve de la noche.
Las cacerolas hacen mucho ruido. Se escuchan más lejos que los aplausos. Pero corresponden a una minoría ruidosa, no a una mayoría de ciudadanos. Se manifiestan, más que contra la gestión de la pandemia como afirman, contra la idea de que pueda existir un impuesto a su riqueza. Lo hacen contra un gobierno, al que no
consideran ganador de unas elecciones, sino que con calificarlo como socialcomunista, ya les parece suficiente motivo para que deba ser derrocado. Pero sobre todo se manifiestan, sin
respetar en ningún momento las medidas de seguridad sanitaria, mostrando así un negacionismo que hemos visto en Trump, Bolsonaro, y en el fascismo anti Merkel. Son parte de una ola de intolerancia que inunda el mundo, tanto o más peligrosa que un virus.

A eso debemos sumarle la pasividad policial. Mientras todos caminan agolpados, no se les pide la documentación a ninguno, ni siquiera para comprobar si se han desplazado desde otra localidad. A muchos y muchas de nosotros nos la han pedido, cuando si estábamos obligados a desplazarnos para trabajar. A quienes se manifiestan en vueltos en la bandera no. No se entiende a unas Fuerzas de Seguridad, con esa permisividad, por parte de quien está obligado a cumplir la ley y a hacer que se cumpla.
Un ingrediente importante de las caceroladas es la provocación. Sus protagonistas buscan que se lleguen a ver en los medios conatos de violencia. Eso les supondría una gran victoria mediática. Pero además, las caceroladas son también parte de esa cortina de humo, que pretende impedir que las primeras planas las ocupen las colas de gente esperando una bolsa de comida porque está pasando necesidad. Esas imágenes de la pobreza, no ocuparán más de quince segundos en un informativo, y si lo hacen, es más para mostrar las bondades de muchas entidades sociales (con especial reflejo de las próximas a la iglesia católica), que por informarnos de la cruel realidad del hambre en nuestro país. Un contraste que choca con el atuendo de los de las cacerolas.
Pero salvo provocación en búsqueda del enfrentamiento, quienes salen a manifestarse, carecen de argumentos que lo justifiquen. Reivindican falsamente libertad, puesto que no carecen de ella, salvo que llamen libertad, a seguir manteniendo su papel de explotadores, que es la vocación de algunos de sus impulsores hoy dedicados a arengar a los manifestantes. Lo único que puede considerarse positivo de esta rebelión de las clases altas, es que por fin se están quitando las caretas, de misa diaria y golpe en el pecho. Ahora desde sus balcones ya no disimulan, se les ve insultar a viandantes de otro color de piel, o ensañarse contra jóvenes extranjeros, o criminalizando a muchas personas a las que hasta ahora llamaban "sus vecinos". Todo por no pensar como ellos. Estas actitudes son propias de quienes solo tienen miedo de perder sus privilegios.
Ayer también empezaron a aparecer otras concentraciones vecinales, estas para reivindicar una sanidad pública y por la defensa de los derechos de los trabajadores. Para esas si que hay muchos más motivos de reivindicación que para las de las cacerolas, porque la desigualdad de unas zonas a otras, sobre todo en las ciudades, es cada vez más patente. No ya solo en infraestructuras y en recursos públicos, sino una desigualdad que se ha hecho mucho más evidente en las cifras tan diferentes, tanto en el número de contagios como de muertes, entre los barrios ricos y los barrios pobres. Al final, en las ciudades siempre se hace presente la línea divisoria de la desigualdad.
Así que hoy sábado, nos espera contemplar y escuchar a esa España que, como reflejaba una viñeta de El Roto, exhibe su patriotismo, mientras lo que defiende es su patrimonio. Que rechaza el confinamiento, pero que le gustaría conformarnos a quienes pensamos de forma diferente a ellos. Que exige reactivar su economía por encima de proteger la salud, para así salvaguardar un patrimonio que se oculta. Ante sus muestras de intolerancia, el mejor consejo es que no nos alteremos y veamos como útil, que se manifiesten en libertad, demostrando que están ahí y que el franquismo nunca desapareció, sino que disimuló su presencia durante años. Nos toca no darles más importancia de la que tienen, que es poca.
Pero lo que si deben saber, es que si hoy pueden manifestarse, es porque estamos en una democracia, un hecho que ellos no quieren valorar, y que si pudiesen cambiarían. Hoy no es día de responderles, eso debemos hacerlo en las urnas, cuando nos toque.
Buen fin de semana.

viernes, 22 de mayo de 2020

Diario del coronavirus 135

Viernes tarde, os pongo en el muro este artículo de opinión, que acabo de redactar.
Después de oír esta mediodía a la ministra Montero defendiendo el acuerdo con Bildu, puede que (aunque se esperaban), ya no veamos los grandes titulares en los medios similares a estos: “Iglesias contradice a Sánchez”, o “Iglesias reta al gobierno”. Algo ha debido pasar mientras trabajábamos esta mañana, que lo importante ahora es que Madrid estará el lunes en fase 1, porque el gobierno se ha doblegado a Ayuso, como he oído esta tarde en un programa de esos que antes se dedicaban al amarillismo y ahora son expertos en política y pandemias.
Pueden buscarse las coincidencias publicadas, no entre quienes opinan, sino entre quienes crean opinión, porque las hay: el acuerdo con EH-Bildu, es la advertencia de que el pacto de izquierdas gobernante, puede tener fecha de caducidad; es un síntoma de la debilidad del Gobierno; bien harían los miembros de la coalición en esforzarse por alejar esa sensación entre los ciudadanos; debe ser el gobierno quien ponga todo su empeño en lograrlo; lo mejor que puede hacer el gobierno es dar explicaciones de por qué y cómo ha ocurrido. Podrían resumirse todos esos mensajes en uno: al gobierno le toca hacer de la necesidad virtud.
Se habla de desacuerdo en el gobierno, pero el desacuerdo no es entre Sánchez e Iglesias. Aunque las cosas no se hayan hecho bien, no se les ha visto enfrentados. Nadie debería extrañarse, de que este gobierno no está ahí para complacer a la patronal, ni a los poderes económicos, ni a las grandes empresas, y está claro que la decisión de derogar la reforma laboral les incomoda a esos sectores. Admitiendo la equivocación, tanto en la oportunidad del momento como en la forma, este gobierno (como cualquier otro), tiene derecho a equivocarse. Los errores no son una franquicia exclusiva reservada solo a Ayuso, o al de "es el alcalde el que elige al alcalde", y otros muchos. También la izquierda puede errar, aunque para algunos parezca que poder rectificar y decir "me he equivocado, no volverá a ocurrir" si debe ser exclusivo de la derecha, porque solo parece admisible que ella rectifique.
Este gobierno ha tomado muchas decisiones brillantes, pero no es menos cierto que las ha trufa con meteduras de pata. Puede que por falta de experiencia, pero muchos deberían extrañarse hoy, que los medios de comunicación afines al PP y Vox, busquen más el desgaste por el acuerdo con EH-Bildu, que por el fondo del asunto, la decisión de derogar la reforma laboral. Los auto proclamados constitucionalistas, afirman que EH-Bildu no es un partido político legítimo, aunque si están en el Parlamento es porque tienen cabida en nuestra Constitución. Por lo tanto, aunque no guste, pactar con ellos es tan legítimo como hacerlo con cualquier otro grupo parlamentario.
Son tan representantes de los ciudadanos españoles como los demás, aunque a alguno de ellos no les guste que sea así. Solo puede calificarse de cinismo, llevar años exigiéndoles que abandonaran la violencia para hacer política y poder dialogar con ellos, y ahora que lo han hecho esos mismos rechacen que se puede hablar con ellos por su pasado. Aunque no nos guste, no podemos olvidar que se han sometido al juego democrático, como cualquier otro partido con representación parlamentaria. Pero si llama la atención que esos mismos aplaudan que en Vox se haya elegido la dirección contraria, la del enfrentamiento guerracivilista.
Y tampoco ayuda en nada a recomponer los puentes, si es que se han roto, que socialistas con mano en plaza y responsabilidad regional, hablen de dolor , perplejidad, desacuerdo, extrañeza, etc. Pueden hablar, pero si lo que buscan es la foto, tienen otros muchos motivos,muy distintos a cuestionar a su gobierno. No es de extrañar que eso ocurra, porque siempre ocurre con los mismos. Si grave se considera la coincidencia de objetivos con Bildu, no lo es menos la coincidencia que en otras ocasiones ellos muestran con los postulados de PP o Vox. Pero es chirriante, si con esos comentarios se pretender dar lecciones de democracia. ¿Alguien duda, que si el PP se hubiera abstenido en la prórroga del estado de alarma esta, ese acuerdo se no se hubiese producido?
Que el gobierno busque apoyos en otros, porque quienes dicen ser alternativa de gobierno no se los otorguen, y solo piensen en sus intereses partidistas, si les parece motivo para quedar perplejos y dolidos ante los ciudadanos. ¿Alguien se ha parado a pensar que hubiese sucedido sin el estado de alarma y con todos en la calle? Pues muchos de ellos, pedían pasar de fase sin justificar porqué, y eso si que deja perpleja a mucha gente.
Buena tarde.

Diario del coronavirus 134

22 de Mayo 202o
Los datos
España
Hoy se ha notificado la muerte de 56 personas con COVID-19. En la cifra global de fallecidos se añaden 632 fallecimientos adicionales de días anteriores de la serie de Catalunya, por lo que la cifra total asciende a 28.628 fallecido.
Se han detectado 446 nuevos casos. Catalunya, el jueves no reportó ningún nuevo caso y este viernes ha notificado 1.148 nuevos casos, 150 corresponden a las últimas 24 horas. Madrid también está corrigiendo sus cifras y ha notificado 376 casos, de los cuales 53 corresponden a la última jornada. Teniendo en cuenta estos datos, desde que comenzó la pandemia se han detectado 234.824 casos con pruebas PCR, y otras 47.080 personas infectadas por test de anticuerpos.
Las personas que se han recuperado en España en toda la pandemia, superan hoy las 197.000
Comentarios
Se trata del sexto día consecutivo por debajo de los 100 decesos.
A partir del lunes, ya no quedará ninguna región en la fase 0: Madrid, Barcelona y toda Castilla y León pasarán a la fase 1.
En los municipios de hasta 10.000 habitantes a partir de este viernes se eliminarán las franjas horarias para la actividad física y para los paseos de la población infantil, que ya no se limitan a un único adulto.

Diario del coronavirus 133

Derogar la reforma laboral
La derogación de la reforma laboral, aparte de un compromiso electoral, es una necesidad social. Pero puede que hacerlo ayer como se ha hecho, lo convierta en una innecesaria insensatez. Posiblemente no era el mejor momento, ni han sido las mejores formas, y desconociéndose por miembros del gobierno. Y eso no supone, que no haya que derogar una reforma laboral que es lesiva para los trabajadores, pero la decisión en este momento, puede crear una inseguridad jurídica que el poder económico acabará utilizando en su propio beneficio y mostrándolo como una afrenta a los trabajadores por parte del gobierno, cuando derogar esta reforma lesiva, a quién beneficia no es al gobierno sino a esos trabajadores.
Si la abstención de Bildu ha sido a cambio de nada, pocos lo creerán. No es fácil entender, que pueda alcanzarse un acuerdo, para volverse atrás del mismo a las pocas horas, y poner en riesgo la coalición y la cohesión del gobierno. El acuerdo no lo conocían algunos miembros del propio Gobierno, ni los sindicatos, ni la patronal. Los sindicatos, que eran los que más exigían esa derogación, anoche se mostraban asombrados al enterarse por la prensa. Necesitamos que alguien nos lo explique. Lo más grave, es que lo ocurrido cuestiona la credibilidad del gobierno. No se negocia una cosa y la contraria.
Iglesias no ayuda a que la tormenta amaine. Calviño tampoco. Bildu ha dicho sentirse satisfecho con las aclaraciones dadas por el gobierno sobre lo acordado con ellos. UP en su acuerdo con el PSOE firmaba derogar los aspectos más lesivos, y así lo declaraba recientemente la misma ministra de trabajo, y esas dudas, de si se deroga todo o parte de la reforma, no ayuda. Dos vicepresidentes no pueden desacreditar al Presidente. Lavar en casa las prendas interiores suele ser más discreto que hacerlo en la calle.
El plan del Ejecutivo hasta el momento, consistía en derogar algunos elementos de manera urgente y abordar una reforma más amplia y profunda del Estatuto de los Trabajadores más a largo plazo. Todo ello, mediante el diálogo con la patronal y los sindicatos. Que lo rechace el PP o Vox, no puede extrañar, cuando el plan de ambos es rechazar todo lo que venga del gobierno, sea lo que sea. Que la patronal lo rechace, es lo menos que se puede esperar de quien más se ha favorecido de esa reforma. Pero que la derecha se oponga, no convierte en bueno ni el cómo, ni él cuando de ese acuerdo de ayer.
La reforma laboral del PP debe ser derogada incuestionablemente, porque así se plasma en los acuerdos para la formación del actual gobierno. Pero querer abordar un asunto tan importante, que precisa del consenso de los agentes sociales, y hacerlo en este momento, no parece un acierto. Que la voluntad de derogar la reforma sea clara, es muy positivo. La pregunta es si en mitad de la pandemia es esa la gran prioridad de hoy o es mejor ahora solo fijar la fecha de hacerlo. Puede que el electorado de la izquierda moderada, sea fácilmente manipulable por una derecha con todos los medios de comunicación a su servicio.
Pero si hacer esa proclamación ahora no parece oportuno, tampoco es admisible el argumento del PP, de que la reforma laboral actual creo miles de puestos de trabajo. Esa afirmación se debe desmentir matizar. Si se consideran puestos de trabajo, los surgidos de esa reforma, con condiciones laborales miserables, y en algunos casos esclavizantes, entonces creó puestos de trabajo. Si lo que se nos dice es que ha creado puestos de trabajo decentes, se nos está engañando. La derogación tenía que acabar llegando, porque no se puede seguir poniendo excusas para no abordarla, pero no parece haberse elegido el mejor momento para hacerlo. Puede que sean las circunstancias las que han podido propiciar el cuando, y que nadie haya elegido la fecha.
Pero el efecto más demoledor de lo sucedido ayer, va a recaer sobre el propio gobierno, que acaba de convertirse, porque ya le han bautizado así, en no fiable para muchos medios, que se muestran ansiosos por disponer de cualquier asunto con el que puedan desacreditarlo. En un momento de debilidad por la pandemia, se ha salvado una votación, pero a cambio de ha dado munición a la oposición, en un tema que, si o si, hay que abordar en un futuro inmediato, pero una vez superada la emergencia sanitaria. Incomodar a sindicatos y organizaciones empresariales, que serán los interlocutores de esas negociaciones, no parece que sea un acierto. Tampoco parece que haya sentado bien al PNV, al que el gobierno ha necesitado y seguirá necesitando. Y algún barón no se callará.
No creo que hubiese resultado tan negativo, que en lugar de salir a debatir los dos vicepresidentes, hubiese explicado el acuerdo y su alcance el propio presidente. Informar que la reforma laboral se va a derogar, que se va a hacer buscando el máximo consenso con los agentes sociales, que dada su importancia no se puede realizar de la noche a la mañana, y que el gobierno cumple los compromisos adquiridos. Puede que así, pronto hubiese sido asunto cerrado.
Pero al no hacerlo el propio Sánchez, el PP y Vox ayer no han necesitado hablar y se han limitado a reír. Si comprobamos que Aznar sigue vivo y ayer salió él. Casado y su gemelo univitelino Abascal (ambos hermanos del parto de Jose Mari), esos que siempre que hablan se equivocan, ayer, estar callados y a verlas venir, les ha resultado políticamente más rentable que seguir con sus proclamas de dudosa veracidad a las que nos empiezan a acostumbrar.
La primera consecuencia de lo ocurrido ayer, es que ya no se habla del chanchullo del apartamento de Ayuso; ya nadie está pendiente de la manipulación de los datos de la pandemia en Madrid para justificar un paso a la siguiente fase sin argumentos; ni ya se habla de que los recortes del PP, son los que están detrás de que el sistema sanitario no estuviese preparado para afrontar una pandemia como esta, como afirmaba ayer en voz alta la Comisión Europea. Eso es pasado. Se habla de la insensatez del Gobierno y de su inestabilidad, de sus contradicciones, de sus problemas internos. Una derogación comprometida y necesaria, se ha convertido en un problema innecesario.
Veremos cómo se afronta todo hoy viernes y siguientes, porque el asunto coleará días. Como dicen por aquí, no me gusta como caza la perrera. La reforma laboral debe ser derogada y dar cumplimiento a ese compromiso electoral, pero la pandemia exige actuar con prudencia hasta en eso
Empezamos que llega el fin de semana.

¿Huelga general? ¿y si el maximalismo reactiva a la derecha?

La política de izquierdas vive atrapada en una paradoja recurrente: confundir la pureza del instrumento con la eficacia del resultado. Ante ...