lunes, 29 de febrero de 2016

COMIENZA LA SEMANA DE LAS CERTIDUMBRES

Semana decisiva que se inició hoy con la celebración del Comité Federal tras la consulta a la militancia socialista. Todo el mar ha estado en calma, salvo para IS y para el PSC que con el contenido del acuerdo no podía ser cómoda. Miquel Iceta, ha afirmado que quienes en Cataluña han apoyado con un “sí” la consulta, lo han hecho para respaldar al Secretario General, pero no como aprobación al acuerdo, porque ellos no pueden olvidarse el papel de Rivera y los suyos en Cataluña. Quienes en el resto de España no han respaldado el acuerdo, lo han hecho por no parecerles bien acordar con la derecha, y no como no un voto de castigo al Secretario General.
Tras esa negativa, están quienes no se limitan a cumplir lo que la dirección dice y se lo cuestionan, y son precisamente los que desde el 20 D, aun no siendo el candidato al que apoyaron en primarias, no han cuestionado al Secretario General elegido por la mayoría. Ellos han entendido que era una pregunta sobre el acuerdo, no un plebiscito para el Secretario General. La interpretación que hacen los de Rivera, de algunos contenidos de ese acuerdo, no se corresponde con la de los negociadores socialistas de esos mismos apartados. Para quienes votaron sí, esto debe ser un conflicto, para los que no apoyaron el acuerdo, una manera de sentir que tenían razón en su “no”. Siempre acaba ocurriendo, que algo que trata de contentar a todos, acaba por no contentar a nadie.
Por si las dudas del contenido fuesen pocas, hoy Rivera ponía la guinda al pastel, afirmando que le da igual que gobierne el PP que el PSOE. Si eso no es cuestionar uno de los firmantes los contenidos del pacto, que alguien nos lo explique. Pero no ha sido solo él, también dentro del PSOE se ha cuestionado, porque el asunto de las Diputaciones también ha sido para nota. Menos mal que en una Conferencia política se discutió el asunto y se acordó que no podían suprimirse sin estudiar cuál era su función y su necesidad o no. Ese acuerdo quedó atrás y ahora se plantea suprimirlas, pero eso ha de hacerse dentro de la reforma federal del Estado, en la que el texto acordado no profundiza para eludir el asunto de Cataluña.
La pregunta a la militancia hablaba de “acuerdos”, en plural, y a día de hoy solo hay uno, aunque esta mañana se han enviado cinco ofertas diferentes de pacto a otras tantas formaciones. Difícil que acepten apartados que ellos no han elaborado, y más si la interpretación de los mismos es cuestionada por Cs, que si ya hace una interpretación a su antojo, no ayuda a pensar que vaya a aceptar ceder en nada. Pactar significa pactar, que no tiene nada que ver con imponer, en realidad es todo lo contrario, pero a alguno se le olvida.
No acaba de perderse la esperanza de que al final se alcance un acuerdo entre la izquierda y así evitar nuevas elecciones. Pero ese acuerdo matemáticamente también sería insuficiente con 161 escaños, y precisaría de otros partidos de derecha, quizás PNV, pero sobre todo Cs. Pero para eso hacen falta dos elementos que hoy por hoy no están presentes, uno se denomina “confianza” y el otro es que pactar le suponga un “beneficio” para quien pacta. La confianza brilla por su ausencia entre todos los posibles aliados, y faltando eso nadie estará convencido de que pactar le beneficie.
Además, si nos centramos en quien podría aportar un mayor número de escaños al acuerdo, Podemos, me atrevería a decir que no es que no quiera pactar, es que no puede hacerlo. Podemos surge en mitad de la crisis y consigue recoger el voto de muchos indignados y perjudicados por la situación que se vivía. No es descabellado pensar que el principal deseo de esos electores es castigar a aquellos que creen los culpables de lo que a ellos les pasa, no arreglar el disparate, y para lograrlo no les importa destruir también el sistema que ha generado la crisis.
Entre sus votantes, se encuentran muchos tradicionales votantes de izquierda desengañados de sus partidos, fundamentalmente PSOE e IU, que habían aparcado su participación en la política, pero a quienes el mensaje contra la “casta” les despertó. Otro grupo de sus votantes son antisistema, más próximos al anarquismo que a la izquierda e incluso al nacionalismo, al que no perciben como derecha. Ese electorado impide a Podemos sumarse a un pacto que no contenga acciones radicales, pretendidamente de izquierdas, o que no pueda satisfacer las pulsiones nacionalistas de sus socios periféricos. Si Podemos se sumara al pacto PSOE-Cs, ¿Cuántos votos perdería? Posiblemente puede que desapareciera.
Podemos ha asumido un compromiso con cinco millones de votantes, y mucha gente está convencida de que con Podemos gobernando se acabará la corrupción, la gente encontrará trabajo, los salarios aumentarán y el que siga en paro podrá vivir dignamente. Si quiere permanecer como partido político no puede dejarles tirados. Como deseo de regeneración política es admirable, como realidad difícil, sabiendo que para acabar con la corrupción se necesitan procedimientos más estrictos y responsabilidad penal y seguramente no se podrán aplicar sin una mayoría absoluta.
Si el PSOE sigue dando la imagen de que oscila entre derecha e izquierda, los ciudadanos verán que su estrategia no conduce a nada. Si además sumar solo con Ciudadanos no da ni para la investidura, y es imposible sumar con Podemos porque mientras este Cs no lo hará, y sin Cs la suma de la izquierda puede permitir la investidura pero no gobernar de verdad, podemos decir que la calle no es un callejón, pero tampoco tiene salida.
Esta situación crea escepticismo entre los votantes de izquierda, y el riesgo de abstención entre ellos crece. Mientras el PP espera convencido de que su mejor opción está en el 26 de junio. Se alejan las especulaciones. Comienzan las certidumbres.

domingo, 28 de febrero de 2016

LAS MATEMÁTICAS SON PARA EL DOMINGO

Mi amiga Olga me envió ayer un correo con diferentes citas de autores sobre las matemáticas. Nada mejor para ver su aplicación al actual momento político en el que vemos que se obtengan las cifras que se obtengan, en voto, participación, etc. todos se agarran a la cita de Thomas Carlyle que afirmaba que “Con números se puede demostrar cualquier cosa”.
La consulta de ayer a la militancia del PSOE. Participaron 95.763 que representa el 51,6% del censo de militantes del PSOE. La respuesta afirmativa a la pregunta la dieron 73.940 lo que representa el 79% de quienes votaron. Leo que para Sánchez y su equipo los resultados son razonablemente satisfactorios y ven en ellos un aval para Sánchez, aunque dentro del propio PSOE otros ven en la participación la responsabilidad de los militantes, y no tanto el apoyo al candidato.
Para continuar con las cifras, citaré algunas. Para la elección del Secretario General actual, el año pasado la participación fue del 66% y el asunto tenía más relevancia que la consulta de ahora. Pero esta mañana, en las redes, ya había quien hacia cuentas de cuantos de los que habían respondido negativamente, 21%, más el 48.4 % de la militancia que se abstuvo, ya automáticamente los convertían en nuevos votantes de Podemos. A los que han hecho lecturas internas, como a quienes deducen cosas que las cifras no dicen, la primera cita es de Bertrand Russell que definía las matemáticas como “Aquel tema del cual no sabemos nunca lo que decimos ni si lo que decimos es verdadero”.
Hoy, un amigo votante de Podemos, me decía que el PSOE debía estar preocupado por la participación de los militantes en la consulta de ayer, que el calificaba como muy escasa. No se lo discuto, debería haber sido mayor, pero no es Podemos la referencia para valorar esto, porque si mira los datos de esa formación, en octubre de 2015, en la elección del modelo de partido participó más del 54% de los simpatizantes registrados; en las primarias de las municipales la cifra fue del 35%; en la elección de candidatos autonómicos no superó el 20%; e incluso para la designación del candidato en Cataluña solo fue del 6%. Esos datos no le parecen preocupantes. Sobre las matemáticas, Henry David Thoreau escribió “las matemáticas no mienten, lo que hay son muchos matemáticos mentirosos”.
Pero las cifras, no cambian mi opinión sobre el documento de la consulta, que me sigue pareciendo insuficiente para convertirse en un proyecto político que garantice un cambio para el progreso social. No puede negarse, que mejora la situación que deja el PP, que puede ser el punto de partida para reconducir las políticas de su apartado social y del apartado económico, y creo validas la de regeneración democrática, de lucha contra la corrupción y para la revitalización de las instituciones. Para mí lo peor del documento es que le da un balón de oxígeno a Rivera que anda de televisión en televisión convencido de que es la reencarnación de Suárez. Albert Einstein afirmó, que “cuando las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas; cuando son ciertas, no se refieren a la realidad”, algo que practica Rivera.
Pero avancemos. Nos pongamos como nos pongamos, gobernar, que no solo formar gobierno, pasa por las matemáticas. Ayer, antes de conocer el resultado de la consulta socialista, IU-Unidad Popular y Compromís, ya se habían dirigido a Sánchez del PSOE, para que su partido vuelva a negociar para “un verdadero acuerdo del cambio", sabedores de que es muy probable que Sánchez no logre la investidura la próxima semana. Hasta aquí un atisbo de sensatez por evitar lo que nadie debería querer, repetir elecciones.
Pero según las matemáticas, parece que desde el 20 D, nadie quiere darse cuenta que los números para formar un gobierno que gobierne, no dan ni solo con un acuerdo PSOE-Ciudadanos, ni tampoco con un acuerdo PSOE, Podemos, Compromis, IU. Nadie parece querer asumir, que gobernar para transformar las leyes regresivas que nos ha dado el PP, precisa de un acuerda que implique una mayoría absoluta. No por este comentario, debe interpretarse que no valore positivamente la iniciativa, sino que deberían ser más ambiciosos.
¿Por qué no empezar a construir sobre lo que ya hay? El acuerdo firmado, por PSOE y Cs, contiene planteamientos de los que ningún partido de izquierdas puede estar en contra, y también otros aspectos que se tienen que desarrollar mejor, y otros que necesariamente se tienen que modificar. Aun llegando a un documento que incorpore esas modificaciones que permitirían un acuerdo más amplio, luego vendrá el trabajo en diferentes comisiones de trabajo en el Congreso para su aprobación, y ahí no vale con mayoría simple para sacarlos adelante. Si realmente se intenta defender el interés de todos los ciudadanos, alguien debería empezar a plantear que la mesa necesita ser a cinco, sentando también a Ciudadanos. Si se consigue el acuerdo bien, y si no se alcanza, mejor no seguir mareando la perdiz y decirnos claramente que vamos a elecciones.
Desconozco por qué todos los partidos (PSOE, Podemos, Cs, Compromis, UP-IU) no asumen que para cambiar todas las leyes regresivas que ha impuesto el PP, el acuerdo tiene que ser transversal, única manera de alcanzar una mayoría por encima de los 175 diputados, si es que realmente el objetivo de todos, como afirman, es que no vuelva a gobernar el PP. Díganlo claro de una vez: ni el acuerdo PSOE-Cs es suficiente, ni un acuerdo solo a cuatro tampoco, aunque represente una mayoría.
Deberían intentarlo hasta la extenuación, porque muchos empiezan a pensar que los partidos no son la solución sino el problema, y de ahí a cuestionar el sistema democrático hay poca distancia. Mientras solo tengan como objetivo lo que la prensa denomina “construir su relato”, nos transmiten la sensación de que están pensando solo en que las elecciones se repetirán. Descartes dijo que “La matemática es la ciencia del orden y la medida, de bellas cadenas de razonamientos, todos sencillos y fáciles”.
Señores diputados españoles, practiquen las matemáticas, y recuerden que Galileo Galilei afirmaba que “las matemáticas eran el alfabeto con el cual Dios había escrito el Universo”. No les pedimos tanto, solo que escriban un proyecto de país.

sábado, 27 de febrero de 2016

LARGA REFLEXIÓN EN EL SÁBADO DE CONSULTA A LA MILITANCIA

Espero, que si a los Corcuera, Leguina y demás tertulianos socialistas, nadie les abre un expediente disciplinario por vomitar verdaderas barbaridades en las tertulias cavernarias, contra el partido al que le pagan una cuota, no lo hagan conmigo por expresar la opinión que a continuación expongo, aunque sé que hay a quien se le tolera todo, y a quien no se le perdona nada.
Cuando escribo está entrada, está abierto el proceso de consulta a la militancia socialista sobre el acuerdo PSOE-Ciudadanos. Desconozco la participación que habrá, y el resultado de la misma, pero sean cuales sean esos datos, algunos creemos que consultar a los militantes es siempre lo mejor en asuntos importantes, pero que hacerlo sobre algo que ya está decidido, hace que para el militante pierda algo de interés.
Antes de comentar algunos aspectos del acuerdo, quiero poner la luz sobre el daño que están haciendo al partido de Pablo Iglesias Posse, no solo esos tertulianos resabiados, sino muchos dirigentes por su manera de hacer la política, porque sus formas y contenidos, en nada se corresponde con los valores, ideales y principios del socialismo democrático.
No se puede discutir, porque está demostrado, que tras el acuerdo PSOE-Ciudadanos, las críticas a su contenido han inundado redes y diarios. Pero insulta a la inteligencia que antes de conocer sus contenidos, alguien tenía ya decidido que debía realizar un ataque furibundo contra el mismo, fuese cual fuese lo acordado. Si se busca analizar cuál es la tendencia política de esos detractores, basta un vistazo a sus muros y tweets, para constatar su proximidad o militancia en el PP o en Podemos en la mayoría de los casos, pero también muchos son o han sido militantes socialistas.
Entrando a comentar el acuerdo, vemos que su contenido es vulnerable en muchas cuestiones y, por tanto criticable desde una ideología izquierdista, pero también desde una liberal. Contiene muchos aspectos positivos como las propuestas de regeneración política, lucha contra la corrupción, la eliminación de copagos a pensionistas y dependientes, compromisos de no recortar gastos sociales, reducir el IVA cultural, creación del impuesto a las grandes fortunas, un nuevo Estatuto de los Trabajadores, la revisión de los acuerdos con la Santa Sede, o revisar el sistema electoral. Todo, asuntos que deben entenderse como positivos desde una visión transversal, no ideológica.
Pero eso no convierte el acuerdo en el deseado por toda la izquierda, y seguramente sería otro si la disposición a un pacto de todas las fuerzas de la izquierda hubiese sido autentica, lo que es muy cuestionable. Personalmente echo de menos, que se pase de puntillas sobre el problema de la desigualdad en España (1% de la población posee el 27% de la riqueza y el 10% más del 55%), situación contra la que Sánchez pasó meses buscando propuestas para intentar que esa brecha real, dejase de ser creciente.
Cuando comento esto, la respuesta es que ese asunto se aborda, pero admiten que de manera generalista, porque tanto el salario mínimo, como el despido, o la revalorización de las pensiones, son objeto de poca profundización en el documento para lo que los ciudadanos afectados desearían. Otros pensamos, que los asesores económicos de Sánchez han optado por admitir la opción de Ciudadanos de que para luchar contra la pobreza hay que crear riqueza y que es mejor centrarse en el crecimiento económico que en la redistribución y corrección de las desigualdades. Todo opiniones respetables pero discutibles, pero que dan como resultado final un contenido incómodo para el PSOE, porque nadie se ha dedicado a explicar que el resultado del pacto ya no es el programa electoral socialista, lo que unido a que no tenemos cultura de pacto, hace que lo más sencillo sea criticarlo, hasta por quienes saben que hoy no hay otra fórmula posible, a pactar.
Pero asumido lo anterior, algunos dirigente socialistas, muestran en sus comentarios al pacto, que su interpretación de los principios del fundador del PSOE deja mucho que desear. Les preocupa más lograr el impacto mediático de sus declaraciones que el acercamiento de las fuerzas de izquierda que si señalaba iglesias Posse como partido de los trabajadores. Muestran un sesgo absurdo, y así condenan que Podemos vote con el PSOE, pero no lo hacen porque el PP vote con Podemos. Hablan de la prepotencia de Podemos, pero no vemos la prepotencia en nuestra casa.
Nadie puede negar que Iglesias fue arrogante y prepotente con el PSOE, pero no se valora que decir “aceptad lo que he firmado”, es prepotencia del PSOE con Podemos. No vemos aceptable que el PSOE deba hacer el gobierno que Iglesias quiere, pero tampoco deberíamos pretender que Podemos haga sin rechistar, lo que el PSOE le pide. Puede que el voto en contra de Podemos se lo haya ganado el PSOE por su forma de negociación, pero también que Podemos no estará en el gobierno por su forma de negociar. Al final, el eterno problema de la izquierda, entre todos la mataron y ella sola se murió.
Porque lo que realmente duele, es esa falta de sensibilidad a la hora de anteponer el interés ciudadano sobre el de los partidos. Es para cuestionarse si es propio de socialistas, las actitudes de algunos, esos que hasta hoy solo se preocupaban por la gestión de las administraciones y no tenían tiempo de cultivar la ideología socialista, pero que de la noche a la mañana se han convertido en analistas políticos, y afirman que Ciudadanos es de derechas y que el PSOE ha abandonado los principios de la izquierda.
Pero también duelen y molestan a muchos ciudadanos, las críticas y exigencias de puristas en Podemos, que hace solo dos días, veían al PSOE como una formación corrupta, social fascista, con la que había que acabar, para unos días después, como ese mismo PSOE les podía llevar a ejercer el gobierno, hacían la vista gorda. Esos que ahora solo ven el acercamiento del PSOE a la derecha, deberían haberse dado cuenta del viaje que ellos han hecho desde el 15 M al centro del tablero político, reinterpretando, a su conveniencia, el pensamiento de Gramsci. La paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio.
Ambos ejemplos de dirigentes, verdaderos oportunistas de la ideología y las esencias izquierdistas, pero que solo representan el cinismo y el sarcasmo de unos dirigentes políticos, que los hay tanto en el PSOE como en Podemos, verdaderos expertos en las estrategias y el tacticismo, para desgracia de quienes confiamos en que un mundo mejor es posible. La resultante final es que cada vez parece más claro el camino a otras elecciones.
Repetir elecciones, es como si unos y otros nos estuviesen diciendo “habéis votado mal, no nos gusta este resultado tan complejo, gestionarlo nos resulta muy difícil, vuelvan a votar pero esta vez háganlo bien, otorguen una mayoría clara y así nos ahorran el trabajo de hacer política”. Un mensaje que supone una patada en sálvese la parte, para quienes creemos en la política como la forma de solucionar los problemas en lugar de crearlos.
Se repetirán las elecciones, pero el escenario y la campaña electoral serán distintos. Ya no valdrá votar solo derecha o izquierda, a excepción del votante del PP que esto no se lo cuestiona. Esta vez los electores tendrán que elegir entre buscadores de pactos y de políticas transversales, y dibujantes de líneas rojas. Desconozco el final de la película, y si los actores principales de hoy, tienen futuro.
Pero a quienes leéis asiduamente estas reflexiones, os diría aquello de ¡seamos serios! ¿Alguien discute quien es el enemigo principal y común? A todos nos gusta la utopía para vivir felizmente en ella, pero la realidad española resulta tan compleja como contradictoria, y mejor haríamos pensando en lo que nos une, que en lo que nos separa.

jueves, 25 de febrero de 2016

AL RICO REFRANERO DE LA MARCA ESPAÑA


Leídas las sesenta y seis páginas del acuerdo PSOE-Ciudadanos, sin entrar en qué esté bien o mal (hay opiniones para todo), lo que no se puede negar es que está algo alejado de las promesas de Sánchez en la campaña electoral. Creo que se ha cedido en exceso, y se parece más a las propuestas de Ciudadanos, pero esa es una opinión personal, sin conocer las motivaciones para llegar a ese resultado final, que sin duda las habrá y las acabaremos conociendo.

Pero eso era el tema de ayer, porque el de hoy es sin duda que Pedro Sánchez, se la juega con la consulta. Recurrió a la consulta para parar las reticencias a un acuerdo con Podemos dentro del Comité Federal, conociendo la demanda de políticas de izquierdas por las bases. Ahora realiza una consulta pidiéndole a esas bases de izquierdas que le apoyen un acuerdo con la derecha. Y eso, después de haber dicho que no se entendería que él Psoe y Podemos no llegaran a un acuerdo.

Decía Marx, no Carlos sino Groucho, que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Estamos ante la demostración de esta teoría. Si sale un “no” en la consulta, Sanchez quedará desautorizado, pero si sale un “si” lo que se va a desautorizar, es la idea de que las bases socialistas son de izquierda. Plantea una pregunta sobre varios acuerdos, pero solo tiene uno con Ciudadanos, si existiese un segundo acuerdo por la izquierda, estaríamos muy probablemente ante un “si” mayoritario, y muchos pondrían en valor su centrismo frente al frentismo. Consultando sobre el único acuerdo que existe hoy, el resultado no es tan claro, y sea cual sea la respuesta implicará riesgos internos.

Naturalmente, hoy lo fácil es flagelar a Sánchez, dentro y fuera, pero para quienes disfrutan haciéndolo, no estaría de más que se preguntasen esto: ¿Alguno ha pensado, si en la mesa a cuatro, en algún momento alguien jugaba con las cartas boca arriba? La respuesta es que ninguno de los negociadores lo ha hecho, y si alguien había osado enseñar las suyas, ese era el PSOE, con su negociación con Ciudadanos, precisamente lo que le ha cerrado las posibilidades de negociar.

Ahora todos se animan a afirmar que la culpa siempre es del otro, y nadie se acuerda de una buena costumbre en política, hacer autocrítica. Han sido demasiadas tácticas y demasiadas estrategias partidistas, de todos, para que al final saliesen todos con bien de la partida. Tal vez, si se analiza la poca libertad que puede tener el gobierno de un país, con el endeudamiento del nuestro y con la Troika marcándole los pasos para reducir el déficit, alguno habrá pensado que lo mejor es elecciones en lugar de estar en el gobierno.

Si el error del PSOE ha sido iniciar la negociación por Ciudadanos, el de Podemos ha sido su exceso de espectáculo. A Podemos, las críticas hoy se le pueden hacer solo a las formas, pero difícilmente al fondo, puesto que se ha mantenido en su programa, mientras que al PSOE se le hacen al fondo y no a las formas. Sabemos cómo ha actuado Podemos no estando obligado a negociar en busca de apoyos, como ha tenido que hacer Sanchez. Iglesias no se ha visto obligado a hacer ninguna concesión, pero no tengo dudas de que si él hubiese sido el candidato a la investidura, a sus líneas insalvables les habría aplicado kilos de goma de borrar antes de sentarse a negociar.

A posteriori, se puede pensar que Sánchez debería haber cambiado el turno de negociación, y hacerlo primero con la izquierda y luego con Ciudadanos, pero también se debe reconocer que establecer ese orden de reuniones tampoco ha contado con facilidades por parte de Podemos. Y aunque algunos hoy l hacen, tampoco se le puede criticar a Podemos por no alcanzar un pacto en cuya redacción no ha querido intervenir, pero no es menos cierto que aunque quede muy bonito mantenerse “purista” y sin "mancharse", con eso no cambiamos la realidad de la calle.

Creo, y me puedo equivocar, que es un error por parte de Podemos, su posicionamiento en un “conmigo o contra mí”, pero eso no puede ser motivo para dibujarlo como el diablo. Que PP y Podemos acaben votando juntos en la investidura, nunca significará que ambos sean lo mismo como algunos esta mañana señalan, pero bien harían en reflexionar en Podemos, sobre cuantas veces por votar lo mismo PP y PSOE, ellos han repetido la acusación de que PP y PSOE son lo mismo. Nunca digas de esta agua no beberé, que dice el refrán, o que quien esté libre de culpa tire la primera piedra, pero ahora toca recordar aquel de “los unos por los otros, la casa sin barrer”.

Mientras entre los votantes socialistas y los de Podemos nos lanzamos improperios, o dilucidamos si son galgos o podencos, al PP se le llena la boca de saliva pensando que se dará el gusto de votar no a Sánchez, y de esa manera podrá continuar en funciones el tiempo que haga falta. A ellos, los contenidos del acuerdo entre Ciudadanos y PSOE, se la traen al pairo, puesto que lo único que desean es que esto se alargue. Mientras pase el tiempo, ellos mantendrán esperanzas de que en unas nuevas elecciones las circunstancias les cambien, soñando en que para entonces haya amainado la tormenta de sus casos de corrupción que salen a la luz.



Todos sabemos que es necesario que haya gobierno, pero un gobierno no puede formarse a cualquier precio. Como todo hace pensar que el partido va a ser aún largo, la mejor recomendación es que sepamos controlar la ansiedad, convencidos de que no hay mal que cien años dure.

miércoles, 24 de febrero de 2016

DEMASIADO PROTAGONISMO Y DEMASIADOS DIOSES


No era mi opción el acuerdo PSOE-Ciudadanos, prefería y prefiero un acuerdo por la izquierda. Peco de optimismo, pero pese a lo ocurrido esta tarde, me resisto a perder toda esperanza de que no se acabe alcanzando un acuerdo entre los partidos de izquierda.

Pero dicho lo anterior, también debo decir que muchos puntos del acuerdo PSOE -Ciudadanos pueden ser aceptables, sin negar que otros no me gustan en absoluto. Pero de ahí a ser el motivo para que Podemos se levante de la mesa hay un trecho importante, y si lo han hecho, lo que si se, es que para ser negociador hace falta un fuste que alguno de esos negociadores no debe tener. Cosa muy distinta es, si desde el principio se tiene claro que no se quiere un acuerdo, sino buscar como culpabilizar al otro por no decir que si a lo que tu le propones.

Antes de levantarse de la mesa, creo que alguien debería haber planteado cuestiones como ¿Qué instituciones democráticas vigilarán la aplicación del acuerdo? o ¿Cómo se puede revocar si no se cumple lo firmado? Igual era oportuno sugerir que sea el Defensor del Pueblo quien vele por su cumplimiento.

Desde el encargo a Sánchez, incluso antes, se ha estado afirmando por Podemos que el PSOE deseaba la gran coalición antes que acordar por la izquierda, y que la negociación con Ciudadanos era para que luego la apoyase el PP. Si ya existía desconfianza en el PSOE hacia Podemos, esas afirmaciones y excesos de teatralización desde el 21 D no han ayudado a crear ese clima de confianza. Desconozco las interioridades de la negociación, pero hay algunas cosas que son demasiado llamativas para no cuestionarlas.

No entiendo cómo Podemos desconfiando, hace solo unas semanas decía que si el PSOE no dejaba de hablar con Ciudadanos no podía hablar con ellos, para hace dos días decirnos que no les importaba que hablasen con Ciudadanos. Ayer mismo, Iglesias decía que ellos no se iban a levantar de la mesa y que se iban a dejar la piel, hoy que se levantan y no negocian más. Permítaseme decir que ya no pueda sorprenderse si mañana dicen que quieren volver a negociar. Eso no es una negociación, más bien suena a no tomarse en serio negociar principios ideológicos inamovibles.

Aunque esa no fuese su intención, la sensación es que desde el principio para Podemos, el objetivo era repetir elecciones, convencidos de que eso les puede favorecer, que puede que sea así, pero de eso hoy ya no está seguro nadie. Seguramente todo les pasará factura a todos. En cualquier caso las exigencias publicas de puestos de ministros y vicepresidencia, o errores en su documento respecto a la independencia judicial, o aparecer en exceso pendientes de los focos, pueden no ser tan rentables electoralmente. Si todo eso se hubiese realizado en una mesa de negociación, posiblemente el desgaste de toda la izquierda hubiese sido menor.

Y la de esta tarde, anunciando que no negociaban, cuando esta mañana ya conocían el contenido del acuerdo PSOE Ciudadanos, y esperar a decirlo a la hora fijada para la reunión, suena a ataque de celos, y ya se sabe que es muy fácil que cuando el amor es de conveniencia, se convierta en odio. Cuando entre dos hay exigencias y ninguneo de uno hacia el otro, siempre acaba levantándose un muro infranqueable.

Todo apunta a que dentro de unos meses tendremos elecciones generales, y entonces sabremos quién habrá rentabilizado más esta tragicomedia. La pena es que la gente que lo está pasando mal, y que podía empezar a ver la luz, va a tener que esperar unos cuantos meses más soportando un gobierno en funciones que no ha cambiado ni un ápice su plan de austericidio .


Demasiado protagonismo. Demasiados dioses.

lunes, 22 de febrero de 2016

NUEVO ACUERDO ENTRE RU Y EUROPA

La sensación que me produce el acuerdo entre la UE y, su por ahora miembro, el Reino Unido (RU), es que los gobernantes de la UE nos han tomado a los ciudadanos como simples mercancías. No me parece que el viaje emprendido nos lleve buen puerto, pero no culpo de ello al RU, sino al resto de países que han aceptado el chantaje de David Cameron, entre ellos el nuestro. Lo lógico hubiese sido una respuesta en la línea de ¡Váyanse y regresen cuando estén dispuestos a aceptar las normas que todos nos hemos dado! Claro que para eso deberían previamente aceptarlas los demás, y son múltiples las cuestiones en que para muchos de sus miembros las normas comunes son simple papel mojado.
Si todos los miembros de la UE tenemos derecho a ser tratados como excepciones, a la vuelta de unos años la UE será un recuerdo. El RU siempre fue muy particular (por no calificarle de desleal) dentro de la UE, desde que no aceptaron el euro y otros principios de la UE, por lo que no es de extrañar que ahora pidan suprimir las ayudas sociales a los emigrantes europeos. No sería extraño que en unos años, si continúan como miembro de la UE, no exijan el visado para trabajar allí. Para el RU los valores europeos son secundarios, y lo que exigen para permanecer es una Europa a la carta.
Lo que es incomprensible es que sea la propia UE quien permita que a ella pertenezcan varios tipos de ciudadanos: en un trono los británicos, en un sillón los alemanes, en sillas los centroeuropeos, mientras los ciudadanos del Sur debemos estar contentos con que nos permitan sentarnos en el suelo. A Rajoy eso le parece bien, puesto que lo ha aprobado, y comparte que el RU haga un referéndum sobre lo acordado. Una paradoja con su empeño en no aplicarle ese el mismo criterio al caso de Cataluña ¿Por qué un referéndum en el que votan solo los ciudadanos del RU y no todos los ciudadanos europeos? O visto de otra manera ¿Para cuándo un referéndum en Europa sobre si se debe expulsar de la UE a RU si no admite que sus ciudadanos tengan los mismos derechos y deberes que los demás europeos?
Aunque el acuerdo se haya alcanzado, la postura del RU socava los cimientos de la UE como unión social, puesto que el acuerdo cambia el principio de no discriminación laboral por razón de nacionalidad recogido ya en el Tratado de Roma, bastantes años antes de la unión monetaria. El RU no cree que estar dentro de la UE le conviene, y su percepción es que su papel se limita al de quien pone el dinero. Las cesiones realizadas al RU para buscar su permanencia, dibujan una UE que parece no saber lo que quiere ser de mayor.
El objetivo de la UE es crear un espacio común de vida en paz en el que se respeten los derechos humanos, para lo que se invierte en solidaridad y cohesión social, aunque aún no se ha logrado, si se ha avanzado en ello. Sin embargo, el déficit democrático de algunas de sus instituciones, la falta de transparencia, la irresponsabilidad de la CE y de algunos gobiernos nacionales en el abordaje de muchos conflictos comunes, o el poder mostrado por las multinacionales en la negociación del Tratado de Libre Comercio con EEUU, no parecen augurar un futuro común de prosperidad en lo social.
Si la UE no afronta los problemas comunes desde la óptica socioeconómica, y lo hace solo desde la exclusivamente económica, se convertirá solo en un espacio exclusivamente económico, que es como lo entiende la derecha británica. Si la UE es solo eso, quienes deberemos plantearnos que estamos de sobra somos los europeos de los países del sur. Si la UE quiere ser un espacio social, buen viaje lleve el RU.

domingo, 21 de febrero de 2016

10 CONCLUSIONES PROPIAS TRAS LA LECTURA DE DIARIOS Y REDES SOCIALES ESTA MAÑANA

1 Podemos y PSOE parecen estar ya en campaña electoral, no solo porque intuyen elecciones anticipadas, no para ganarlas, sino porque se disputan la hegemonía de la izquierda. El objetivo que se aprecia en la pugna entre Sanchez e Iglesias es conseguir culpar al otro de ser el responsable de dificultar el cambio.
2 Los sondeos de intención de voto publicados este domingo, no muestran tendencia al sorpasso de Podemos al PSOE sino lo contrario, y confirman la permanente caída del PP que favorece es a Ciudadanos. De repetirse las elecciones el resultado sería parecido y aunque puede haber oscilaciones de voto, seguirá siendo difícil la formación de gobierno.
3 La estrategia de Iglesias de formar parte del gobierno, suscita división de opiniones entre los suyos, y en unas nuevas elecciones le puede pasar factura. En las redes los votantes de Podemos se empeñan en señalar un acuerdo entre PP y PSOE aun sabiendo que entre ellos no ha habido ninguna negociación.
4 La respuesta del PSOE al documento de Podemos es manteniendo como firmes los puntos de coincidencia y acuerdo con Ciudadanos, Coalición Canaria, IU , y Compromis. En su contestación le señala los temas con los que no está de acuerdo, aquellos en los que hay posibilidad de acuerdo y otros asuntos que el PSOE quiere negociar y que Podemos no recoge en su documento.
5 En el documento de Podemos no se explica cómo se piensa crear empleo en las cifras que se necesitan, y aparentemente el aumento considerable del gasto público choca con el cumplimiento de los objetivos de déficit, y Podemos no tiene en cuenta que solos no pueden abordar la inversión pública que plantean, ni hacer frente a las propuestas de reformas, tanto legales como económicas, de su programa.
6 Un acuerdo en lo territorial y en el enfoque económico planteado en el documento de Podemos, parece imposible de asumir para Sanchez, porque el Comité Federal no lo aprobaría. Lo único que se puede vislumbrar posible sería un pacto de gobierno corto entre PSOE, Ciudadanos y Podemos para organizar el nuevo proceso electoral, porque si el control lo lleva el PP, se quedará en Moncloa hasta octubre controlando con ellos los medios de comunicación públicos, situación que ninguno de los tres quiere.
7 Los votantes socialistas exigen más un giro a la izquierda por parte de sus dirigentes que otra cuestión incluida la territorial. También ven en Podemos exceso de populismo y un exceso de liderazgo, como causas para que persista el desencuentro con ellos. No creen que Podemos haya asumido que sus 69 diputados solo pueden complementar la mayoría socialista, y que la presencia del PSOE es condición necesaria para expulsar al PP del Gobierno. Podemos no se atiene a su fuerza electoral y no acaba de asumir la realidad de sus resultados, y que no es el partido hegemónico, sino un partido más.
8 Para un sector importante de los votantes de izquierda, incluidos los de Podemos, Iglesias está obligado ética y políticamente a apoyar esa alternativa, desde dentro o fuera del Gobierno, haciendo exigencias justificadas pero cediendo para garantizar su viabilidad. Solo se avanzará sumando. La mayoría de analistas políticos comparten que se está ante una oportunidad histórica para constituir un gobierno mayoritario de izquierda, y que un acuerdo para ello no tiene por qué exigir que todos formen parte del Gobierno.
9 Si se produce la repetición de las elecciones, Sanchez podría no ser el candidato, pero la sensación es que se está produciendo su consolidación entre los suyos, pero Podemos podría ver menoscabada su credibilidad como “partido del cambio” por obstinarse en celebrar el referéndum, y no podría negar su parte de responsabilidad en el fracaso electoral de la izquierda.
10 Los ciudadanos creen que se están primando los objetivos partidistas sobre las demandas de ellos: la lucha contra el paro y la precariedad laboral, consolidar los derechos sociales como derechos fundamentales, la lucha contra la corrupción, o la reforma del sistema electoral. Todas esas medidas no son patrimonio de un solo partido, sino que deberían ser de todos.
Estas diez conclusiones se pueden concretar en dos preguntas: 
- ¿Hay verdadera voluntad de giro a la izquierda en la dirección socialista?
- De repetirse las elecciones y en el supuesto de que Podemos le superase en escaños, para obtener el apoyo del PSOE a la investidura de Iglesias ¿Podemos renunciaría al Referéndum, y a otras de sus exigencias?

Buen domingo.

¿Huelga general? ¿y si el maximalismo reactiva a la derecha?

La política de izquierdas vive atrapada en una paradoja recurrente: confundir la pureza del instrumento con la eficacia del resultado. Ante ...