A Ester Muñoz, la portavoz del PP en el Congreso, hoy le han puesto el micrófono para que se explayase sobre el accidente de tren en Adamuz y el rechazo de su partido a la revalorización de las pensiones.
Esta señora mezcla acusaciones muy graves con insinuaciones religiosas y desfigurando hechos comprobables. Pero, sobre todo, ha demostrado su nivel político, no cómo diputada, sino cómo fabricante de titulares. Veamos algunas de sus frases:
Sobre “Sánchez escondido” y la gestión de la tragedia
1. Señora Muñoz, un presidente no “desaparece” porque no salga en primera línea mediática cada hora tras un accidente; la gestión de una catástrofe se articula a través del ministerio competente, los equipos técnicos y los protocolos de emergencia, que siguieron funcionando sin interrupción. Presentar discreción institucional como “estar escondido” es un recurso propagandístico, no un dato.
2. El propio hecho de que fuese el ministro de Transportes quien asumiera tanto presencia pública como explicaciones iniciales prueba que el Gobierno activó los canales ordinarios de responsabilidad política y técnica, justo lo contrario de “parapetarse”.
3. Pedir dimisiones “antes de conocer las causas del accidente” convierte una investigación técnica sobre seguridad ferroviaria en munición partidista. Quien reclama responsabilidades políticas sin esperar a los informes periciales está juzgando sin pruebas.
Sobre la acusación de que Puente “ha mentido”
1. Decir que un ministro “ha mentido” exige señalar con precisión qué dato objetivo dio, qué documento oficial lo desmiente y en qué momento se conoció la información correcta. En la intervención de Muñoz no aparece ni una sola de esas tres cosas, solo una descalificación en bruto.
2. Si el problema es que Adif reajusta la fecha de reapertura del AVE, eso se llama actualización de plazos en función de la obra real, no “mentira”. En cualquier infraestructura compleja, los plazos son previsiones, no promesas juradas ante notario.
3. Anunciar una “batería de preguntas” parlamentarias está muy bien, es exactamente lo que debe hacerse en democracia; lo que es incoherente es presentar esa herramienta normal de control como prueba de una culpabilidad ya decidida de antemano.
Sobre la insinuación religiosa respecto a Sánchez
1. Sugerir que el presidente no acude a una misa “porque las cosas religiosas le gustan poco” no es un dato, es un juicio de intención sin prueba alguna. Además, la representación institucional en la misa estaba garantizada por la presencia de la vicepresidenta y varios ministros, es decir, el Estado no se “ausentó”.
2. Exigir un funeral religioso desde el Gobierno central en “una tierra mariana” ignora que el Estado es aconfesional y que la forma del homenaje debe acordarse con víctimas y familias. Esas familias rechazaron el funeral laico propuesto, lo cual prueba que se les escuchó, aunque a Muñoz no le guste el resultado.
3. Convertir el duelo de unas víctimas en un pulso identitario entre “lo mariano” y “lo laico” es profundamente irresponsable al desplazar el foco de la seguridad ferroviaria y el acompañamiento a los afectados hacia la batalla cultural que más conviene a su partido.
Sobre las pensiones y el “tacticismo político”
1. El “decreto ómnibus” incluía la revalorización de pensiones junto a otras medidas sociales, y fue rechazado en el Congreso. El resultado práctico inmediato de ese voto no es un titular ingenioso: es inseguridad para millones de pensionistas mientras se rehace el texto.
2. Cuando el PP vota en contra de un decreto que garantiza la subida y luego acusa al Gobierno de usar a los pensionistas como “rehenes”, invierte los papeles: quien tumba la norma es quien bloquea la aplicación inmediata de la revalorización.
3. Decir que se apoyaría “un decreto limpio” suena bien, pero llega después de haber usado el voto para bloquear la vía disponible en ese momento. Si se quiere evitar tacticismo, la forma coherente es negociar, proponer enmiendas y asegurar la aprobación, no dinamitar primero y exigir pureza después.
Conclusión política de fondo
1. El hilo común de la intervención de Muñoz es muy claro: usar una tragedia ferroviaria, el dolor de unas familias y la incertidumbre de los pensionistas como palanca de desgaste del Gobierno, sustituyendo los datos por insinuaciones y las investigaciones técnicas por sentencias políticas prematuras.
2. Responderle exige recordar algo elemental: las instituciones no son platós de tertulia. Un accidente se analiza con informes, una supuesta mentira se prueba con documentos y las creencias religiosas del presidente no se pueden usar como arma arrojadiza en pleno duelo nacional.
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