martes, 18 de agosto de 2020

Despierten, que está anocheciendo

Despierten, que está anocheciendo
En una conspiración denunciable, siempre se empieza manipulando la información, lo que resulta ser muy fácil hacia un lado como al otro. Si tu defiendes el Ministerio de Igualdad, ellos defienden el ministerio de “Igual me da”. Lo que a ti te huele a fascismo, a ellos les sabe a progresismo. Sabiéndose arriba, se declaran de abajo. Denuncian el abuso, pero abusando. Libertadores censores, ilustrados majaderos. Cultura degradada. Bazofias adornadas. No son ni de derechas ni de izquierdas, solo son superiores, y eso les permite vivir en el péndulo. Curanderos del cáncer con mostaza. En una sociedad necesitada de creer en algo, aunque el algo sea increíble. No es su filosofía lo que importa, sino el momento que vivimos. Hay gente manifiestamente despreciable, que básicamente conoce de motu proprio, todos los males que aquejan al mundo. Es gente como tú y como yo, pero diferente a ti y a mí. Para ellos, lo paranormal es lo normal, las pseudo ciencias son sus ciencias, los ovnis son lo terrestre y lo extraterrestre es el expreso Cádiz-Barcelona. Necesitan ayuda. Todos necesitamos ayuda. Da igual que sea con luna llena o con luna nueva, porque la libertad es hermosa bajo cualquier luna. Pero también hay un peligro en la libertad así entendida. Pero duerman, que ya amanece.

lunes, 17 de agosto de 2020

Antivacunas

En su libro Sivainvi, Philip K. Dick escribió “Es asombroso que cuando alguien suelta los disparates en los que uno cree, es posible percibirlos como tales”. Parece que algunos aún no han alcanzado ese grado de análisis. Solo así se puede entender que en plena oleada de brotes de coronavirus y sin que se haya superado todavía la pandemia, varios cientos de personas protesten por el uso obligatorio de mascarillas, y con proclamas como “queremos ver el virus”, “no a la vacuna obligatoria”, o “falsos test, falsos positivos”. No faltaron a la cita los "antivacunas", ni tampoco la siempre socorrida petición de dimisión del gobierno, los insultos a la prensa, o los gritos de libertad. Curiosa coincidencia con las proclamas ya escuchadas en el barrio de Salamanca no hace tanto.
Jugar con temas que afectan a la salud es algo muy peligroso. Todo puede ser fruto de una conspiración en estos tiempos. Ver una conspiración en la aparición de la pandemia, sin datos que lo prueben, es apostar en ese peligroso juego. Puede decirse muy alto, pero mientras no se demuestre lo contrario, nada claro prueba, que el coronavirus haya salido de un laboratorio o esté causado por una tecnología. También podemos pensar, que la manifestación de ayer es el fruto de una conspiración, pero parece absurdo siquiera imaginarse tal sandez.
Aquí se escuchan demasiadas sandeces en estos días. Empezaré por afirmar que desaconsejar el uso de las mascarillas hoy, carece de evidencia científica. Ni causan hipoxia, ni hipercapnia, ni cáncer, ni anulan el sistema inmunitario, ni aumentan la frecuencia cardiaca,. Si eso que se afirma fuese cierto, los países con mucha contaminación, donde llevan años usando las mascarillas, sencillamente se habrían extinguido.
Igual ocurre con la afirmación de que la pandemia se trata de una conspiración. Es una idea alentada por algunos, que suelen ser expertos en descubrir conspiraciones. Podemos empezar por la iglesia católica, la misma que veía en la llegada de la democracia a nuestro país, que era fruto de una conspiración judéo masónica. Ver como un cardenal se ha permitido utilizar un argumento tradicional de los antivacunas (las vacunas (ahora la del COVID-19 ) se fabrican con células de fetos abortados), sin haber escuchado a nadie de la cúpula vaticana responderle "¿por qué no te callas?, solo apunta en esa dirección de la "anticiencia" tan tradicional en esa organización religiosa.
Deberían saber, que los investigadores utilizan como medio de cultivo unas células a las que infectan, pero que han sido obtenidas de cultivos celulares en un medio artificial. Y aun procediendo de animal o de persona, han sido obtenidas de una muestra de tejido de un órgano (como por ejemplo de un pulmón), y de ahí se seleccionan aquellas células que puedan interesar en cada investigación. Luego se cultivan, y son células nuevas que nunca formaron parte del órgano del que proceden originalmente, y que ven así multiplicado su potencial para uso científico.
Ser antivacunas es algo que resulta chocante si se da un breve repaso a los libros de historia para comprobar lo que la humanidad le debe a las vacunas. Las vacunas han servido a lod humanos para protegernos de pandemias, desde que surgieron como forma de hacer frente a las mismas. Recomendar no vacunarse puede estar justificado, pero solo mientras no esté garantizado, que los efectos secundarios son exhaustivamente conocidos. Pero eso en ningún caso guarda relación, con la afirmación de que se fabrican con metales tóxicos o que se les añaden sustancias ilegales.
Hay que empezar por señalar, que todos los medicamentos pueden sanar o matar, dependiendo fundamentalmente de la dosis en que se administren. Los metales que existen en una vacuna están en una cantidad que no es dañina, son tan minimas que incluso son cantidades inferiores a las que ingerimos en los alimentos naturales, incluso en la leche materna. Los pediatras saben que las sales de aluminio se usan desde hace 70 años como adyuvantes de vacunas y sirven para estimular el sistema inmunitario y disminuir la cantidad de antígeno que es necesario inocular, y se desconocen efectos adversos del aluminio que llevan algunas vacunas, que no todas. En cualquier caso, las vacunaciones no son obligatorias, en España no es obligatorio vacunarse, pero las vacunas si son uno de los grandes avances de la medicina moderna y las responsables de haber salvado muchas vidas.
Pero si lo anterior es llamativo por ilógico, mucho menos lógico resulta, que se afirme que las vacunas del Covid 19, llevarán un microchips para controlar a los individuos, propiciado por Bill Gates. Estamos ante un “tutus revolutum” de mentiras y medias verdades, en el que se mezclan, un tema de financiación, con otro de identidad digital. Algo difícil de entender para un médico de primaria, porque conocer si nos hemos realizado una PCR, o si y de que nos hemos vacunado, es una información de la que ya dispone nuestro médico de atención primaria en la historia clínica, y es una información útil para conocer nuestro estado de salud.
De ahí, a ver en la vacuna del Covid 19 una estrategia para alcanzar un dominio global de la humanidad y pensar que todos nos veremos convertidos en borregos a su servicio, creo que hay alguna distancia, al menos mental. Quienes esto crean, carecen de una información de la que podrían disponer si les interesara conocerla. En la revista científica Lancet, hay un comunicado de varios científicos donde literalmente se afirma: "Científicos de múltiples países han analizado genomas del agente causal y los resultados concluyen, de forma abrumadora, que el origen está en la vida silvestre”.
Yo les creo antes a ellos, que a un cantante y sus seguidores, aunque esa es mi opinión personal, que no tiene porque ser compartida por todo el mundo. Lo he señalado antes, no es obligatorio vacunarse de nada. Pero creo que tampoco es obligatorio tener que contagiarse muchos, por la pseudociencia de unos pocos.
Buenas noches.

El respeto en los dirigentes.



Dos de las tres personas más importantes en mi vida se han marchado esta mañana para pasar las vacaciones. Lo han hecho tranquilas, porque saben que viajan libres de contagio por coronavirus, pero a la vez  inquietas, porque saben también, que nadie está libre del riesgo de poder  contagiarse.

Yo no puedo acompañarlas porque me quedo aquí trabajando. Y a la inversa de ellas, yo he pasado unos días  intranquilo por el riesgo que poder  contagiarlas, y ahora más respiro más relajado, al  saber que ya no seguirán corriendo ese riesgo junto a mí, algo implícito al ejercicio de mi profesión y a nuestra convivencia.

Esa situación de incertidumbre se ha producido, porque en estos días atendí a una paciente que resultó ser positiva en su PCR, y me he visto obligado a hacerme esa prueba, y descartar así la posibilidad de ser un foco de contagio para mis pacientes y mi familia. Mi resultado negativo en el test PCR ha sido tranquilizador, y no solo en lo personal y familiar. Tengo asumido, que aunque digan que lo que pesan son los kilos y no los años, en mi caso, si sufro un contagio por coronavirus, pesarían los años que ya tengo bastantes. En lo familiar, un contagio lo llevaría bastante mal.

Por otra parte, de haber sido positivo el resultado, hubiese afectado a otros compañeros médicos de mi centro y a mis pacientes. Hubiera supuesto no poder pasar las dos consultas que haré hoy lunes. No poder atender el próximo martes la residencia de mayores. Pero también habría obligado al regreso de alguno de mis compañeros que ayer han iniciado sus vacaciones, al no existir posibilidad de encontrar un sustituto que haga la suplencia. 

Pero darle vueltas a la situación que se podía haber creado de ser positivo, me ha hecho volver a comprobar, que siguen siendo muchas las cosas que hay que revisar y cambiar en el modo de funcionar de la atención primaria. Porque lamentable resulta, que con la de médicos/as formados en nuestras universidades y hospitales, nuestro país no disponga de ellos cuando les necesitamos, por la falta de una oferta de empleo público (que la pandemia ha visibilizado como imprescindible), pero ya denunciada con anterioridad. Si queremos que el sistema sanitario público no haga aguas, toca evitar esa marcha de profesionales fuera, con un empleo de calidad aquí, y una estabilidad laboral que hoy no se ofrece en el sistema público de salud.

Como lamentable es que por esa falta de médicos/as en bolsa de empleo, se obligue a limitar el número de los profesionales que pueden tomar sus vacaciones en periodo estival. Pero mucho más lamentable lo hace el hecho, de que ese ratio de un máximo de personal de vacaciones, no se aplique de igual manera, también a los responsables de las gerencias, donde es frecuente encontrar como en verano la mayoría toman sus vacaciones, con independencia a si se está en situación de pandemia o sin ella. Parece que como dice el refrán, no recuerda el cura cuando fue sacristán.
Tampoco es admisible, que no se haya sustituido al personal de administración de los centros de salud, porque en esa área si hay bolsa de trabajo y podría haberse contratado. Esa falta de personal de administración, colapsa la atención telefónica e impide la teleconsulta. El mostrador es la puerta de entrada del paciente a la asistencia, y un funcionamiento deficitario del mismo, deteriora la imagen de los centros de salud y de sus profesionales ante los usuarios. Si la teleconsulta es la forma más útil de atender las demandas en la actual situación, debe garantizarse su buen funcionamiento, porque para un paciente conseguir hablar con sus sanitarios no puede convertirse en calvario o una lucha por conseguir una línea telefónica libra para hacerlo. No solo faltan respiradores, hay más cosas que adquirir para un funcionamiento correcto.

Algunos ingenuos, creíamos que se iba a aprender mucho de la pandemia, pero parece que los únicos obligados a aprender, siempre somos los de abajo, que arriba deben estar convencidos de que ya saben bastante. A los sanitarios del primer escalón, tanto de atención primaria como hospitalaria, siempre nos toca ser y ejercer de responsables. A nadie parece importar el desasosiego y la presión emocional que nos provoca, tener que acudir cada día a trabajar, a cumplir con nuestra obligación, con la presión personal y familiar que ello supone. Lo hacemos de buen grado, o ya habríamos arrojado la toalla.
                
Pero ello no es óbice, para que nos duela y nos hiera, ver como quienes son autoridad (en sus distintos niveles de responsabilidad), en el desempeño de sus obligaciones, no se apliquen los mismos criterios que nos exigen cumplir a los demás. No deberían limitarse a hacernos recomendaciones generales, sino que deberían ser adoptadas por ellos mismos para servirnos de ejemplo. 

Todos tenemos derecho a disfrutar de nuestro tiempo de ocio, pero en el país de las desigualdades, la mejor forma de predicar la lucha por la igualdad, no es con grandes palabras, sino predicar con el ejemplo. Un dirigente no tiene ganado el respeto por ser dirigente, debe ganarlo por cómo actúa con sus dirigidos.


domingo, 16 de agosto de 2020

Diario del coronavirus 192

No quería hacer más publicaciones hoy domingo, pero he encontrado un cartel en un muro, que por su capacidad de difusión al ser el de una persona famosa, me parece necesario aclarar y luego que cada cual opine como quiera. Lo que no debe nadie (famoso o no), es afirmar cosas sin la evidencia científica suficiente para hacerlo, y menos sobre un tema que por desgracia MATA.
Miguel Bosé tiene un cartel en su muro de Facebook en el que afirma varias cuestiones que no son ciertas: que la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconseja el uso generalizado de las mascarillas, que las PCR no son fiables y que los asintomáticos no contagian.
Muchas de sus canciones me gustan, pero no se me ocurre salir a un escenario a cantarlas sin saber cantar. Tal vez por eso no entiendo porque se cree cosas (supongo que si las publica es porque se las cree), y se mete en charcos en los que los más expertos aún tienen algunas dudas. Veamos lo que sabemos sobre sus afirmaciones.
La OMS, Organización Mundial de la Salud, recomienda en la actualidad el uso generalizado de las mascarillas. Lo que sí es cierto, es que antes solo recomendaba su uso a quienes atendiesen a una persona de la que se sospechase que estaba infectada, y para los que presentaban tos o estornudos. Pero hoy ya no es así, porque a principios de junio, la OMS cambió sus recomendaciones y consideró las mascarillas adecuadas “para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19”. No se limitó solo a eso, sino que además recomendó a los gobiernos, que impulsaran el que todo el mundo usase mascarilla para interrumpir la transmisión del coronavirus (en el transporte público, tiendas, centros de trabajo, reuniones, escuelas, iglesias, mezquitas y en otros lugares concurridos).
La segunda afirmación del cartel es referente a las PCR y también es errónea. Dice que la prueba de PCR no es fiable, cuando es la manera más fiable de conocer si alguien está contagiado o está sufriendo la enfermedad. Esta prueba no nos da falsos positivos que pudiesen deberse a que la infección está causada por otro virus. Es una prueba específica del Covid 19 o SARS-CoV-2 y no para otros virus. Si alguien duda esto, le basta con buscar bibliografía y comprobar que es específica para esta infección. Puede que su confusión se deba a que existen otras PCR generales para todos los coronavirus, pero hoy se utiliza una que es muy específica para el actual Covid 19. En muchas pruebas existen falsos positivos, en esta no, y si la clínica no concuerda con el resultado obtenido, lo que debe hacerse es repetirse la prueba para confirmarlo, y eso es lo que hacemos en los casos en que la clínica de sospecha existe y nos da la PCR negativa.
Por último, en ese cartel afirma que los contagiados asintomáticos no pueden contagiar la enfermedad. Tampoco eso es cierto. Los asintomáticos tienen la enfermedad y la contagian como los que tienen clínica. Lo hacen por las gotitas que se expulsan cuando tosemos o estornudamos, y al hablar porque las partículas permanecen en el aire y la otra persona las puede respirar y contagiarse, y no podemos olvidar que en una conversación normal entre dos personas, contagiadas o no, estas gotitas las expulsamos en una cantidad suficiente para que puedan transmitirse enfermedades respiratorias, puesto que aunque sean de pequeño tamaño, pueden transportar los virus, entre ellos el Covid 19 o el de la gripe común, por eso habréis oído comentarios sobre que el uso de las mascarillas disminuirá el número de casos este año.
Resumiendo: las mascarillas protegen aunque no todas ni del todo, pero son una barrera al virus; las PCR son específicas y no suelen dar falsos positivos; y, según las últimas publicaciones al respecto, todo señala que los asintomáticos pueden contagiar.
Ya no os aburro más hoy.

Diario del coronavirus 191

A propósito de la prohibición de fumar en lugares públicos sin guardar la distancia de seguridad necesaria. Esto no es un capricho. Si vemos las recomendaciones de los expertos en neumología, lo podemos comprobar.
La SEPAR recuerda en su página web estos tres puntos:
1. Fumar o vapear en tiempos de la pandemia COVID-19 conlleva un mayor riesgo de padecer una forma grave y de peor pronóstico de la enfermedad.
2. Es recomendable mantener todos los ambientes, tanto cerrados como al aire libre, 100% libres de humo de tabaco.
3. Además de no consumir tabaco, es necesario cumplir con las principales medidas higiénicas para combatir el SARS-CoV-2: lavado frecuente de manos, mantenimiento de distancia de seguridad a más de 2 metros y utilización de mascarillas.
Pero no son solo los neumólogos, porque también la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) insta a que todas las terrazas de bares y restaurantes se conviertan en espacios sin humo; así como playas, espectáculos al aire libre y coches particulares.
Para entender el porque de estas recomendaciones y de la prohibición, es importante saber los seis siguiente datos:
Primero, que aunque el virus no se transmita por el humo del tabaco, el acto de fumar sí que aumenta el riesgo de contagio.
Segundo, que no hay evidencia suficiente como para garantizar que el virus pueda "viajar" a través del humo de un cigarrillo, pero si es cierto que el propio acto de fumar conlleva una serie de circunstancias que pueden facilitar el contagio de la COVID-19.
Tercero, que el fumador no usa la mascarilla mientras está fumando, por tanto es lógico que se le pida que cuando fume esté a más de un metro y medio del resto de las personas.
Cuarta, que la mascarilla es útil para disminuir el riesgo de contagio: sea higiénica, quirúrgica o EPI, si la utilizamos correctamente, porque representa una barrera física que dificulta el contacto con cualquier patógeno que sea susceptible de entrar en nuestro organismo a través de las vías respiratorias, la nariz y la boca, como ocurre con el coronavirus.
Quinto, que mientras se fuma, no solo no se utiliza mascarilla, sino que esta además se toquetea en exceso. Si se ha tocado una superficie infectada puede contagiarse.
Sexto, que al expulsar el humo del cigarro, como sucede al hablar, toser o estornudad, hay más posibilidades de expulsar gotículas de saliva susceptibles de estar infectadas con el virus y que pueden permanecer, según SEPAR, hasta 30 minutos en el aire. Si estas llegan a las vías respiratorias de terceros, podrían contagiarles. La evidencia científica demuestra que el coronavirus se transfiere entre personas a través de las gotitas de Flügge y por vías de contacto con superficies.
La mejor recomendación es no fumar.
Espero que os sirva este comentario. Buen domingo.

Diario el coronavirus 190

 Llevamos cinco meses desde el inicio de la pandemia, y ya hemos superado los veinte millones de contagios. En Europa tenemos un aumento de casos en varios países. Todos coinciden en la causa: la relajación de las medidas de distancia social. Alemania, Francia, Grecia nos informan de que ellos también afrontan graves rebrotes. No solo ocurre en España, pero aquí sucede en mayor medida.

Del mando único ante la pandemia, a los diecisiete mandos únicos. De las críticas al confinamiento, a plantear la necesidad de confinamientos regionales. Del no a las competencias en el Estado, a las críticas al gobierno del Estado, por no tomar decisiones comunes para las diecisiete CCAA, como si en caso de hacerlo ya no se le criticaría. Curiosos los informativos, donde la prohibición de fumar en la vía pública, no se ve como una medida acertada, sino como un golpe mortal a la hostelería. Curiosas las informaciones, para las que el cierre de los establecimientos de ocio nocturno, son un atentado contra sus propietarios, pero los contagios que en ellos se producen, no son un atentado contra nuestras vidas.
Y qué decir de la asistencia sanitaria. Del aplauso, a la crítica visceral. Ahora, ser atendido telefónicamente, se entiende como la falta de ganas de trabajar por parte de los sanitarios, y no como una forma de evitar que se multiplique los contagios. Algunos olvidan, que quien se siente enfermo por Covid, acude a esas consultas y debe ser atendido, pero sin riesgo de contagio para los otros pacientes, que pueden acudir por otras causas. Otros nos tachan de "quejumbrosos" por declararnos cansados de que se incumplan las medidas, y de que no hacerlo nos conduce a sufrir un mayor riesgo de una nueva oleada. Pues ya está aquí, y los datos de algunos hospitales lo demuestran.
Parece, que de nuevo el Ministerio ha tomado cartas en el asunto con fuerza. Mejor tarde que nunca. Esperar a que la situación fuese irreversible, ante la disparidad de medidas de una CA a otra, era su error. Permanecer impasible, es no ejercer una responsabilidad que los ciudadanos le hemos dado y nuestras leyes le otorgan. La oposición criticaba que el Ministerio interviniese, ahora lo hace porque no ha intervenido. Habla de una irresponsabilidad del gobierno del Estado, sin ver su misma irresponsabilidad en las Comunidades donde la oposición es gobierno, cuando la responsabilidad es idéntica. Pueden ser medidas aún insuficientes, pero la importancia de ellas, es que son comunes en todas las CCAA. Como ya es una costumbre en la pandemia, saca los pies del tiesto la Comunidad de Madrid, de la que es preferible no hablar, para no enfermar. De ella se puede oír una cosa y la contraria, sin pudor por si con ello se está arriesgando la salud de sus ciudadanos. Estaría bien que se realice ese estudio pedido por los científicos, para analizar la gestión de la pandemia. Pero hágase en su totalidad, porque estoy seguro que nos enseñará muchos más errores cometidos en esta fase de gestión autonómica, que en la primera del estado de alarma.
Pueden calificarse estas palabras, como lo deseen sus lectores. Ellos son tan libres de no compartirlas, como yo de escribirlas, aún a riesgo de que molesten, cosa que no deseo. Soy un convencido de que administraciones y administrados, nos hemos confiado en exceso. Que hemos bajado la guardia ante la amenaza. Pero la realidad debería despertarnos de ese sueño placido y devolvernos a la sensación real de que esto no se ha acabado, que el riesgo sigue ahí a nuestro lado. La escalada de contagiados continúa. Y eso no es una cuestión puramente estatal, o puramente autonómica. Es responsabilidad de todas las administraciones, empezando por el municipio más pequeño, las diputaciones provinciales, Comunidades Autónomas, Gobierno y Jefatura del Estado. Últimamente hasta del poder judicial. No nos vale a los ciudadanos él “y tú más” sino “¿Cómo sumó, y como puedo ayudar yo?
Y desde luego, también estamos ante una cuestión de responsabilidad individual. La celebración del cumpleaños de un hijo donde asisten los abuelos. Los besos. Los abrazos. Relajarnos en el uso de las mascarillas. Compartir el plato del aperitivo. Organizar una barbacoa de verano. Una cena entre amigos. Tomar una copa por la noche. Parece que todo eso debería darnos igual, porque somos familia, pero no debe ser así, porque no es prudente hacerlo. Compartir cosas solo con familia y amigos, solo facilita el rastreo si se produce un caso, y aunque en el ocio nocturno, eso es mucho más difícil, lo familiar también comporta riesgo. No hay que renunciar a la familia ni a los amigos, pero si procurar que la prudencia impere en esos encuentros.
Y algo importante que se nos olvida: que nadie en una reunión tenga síntomas, no significa que nadie este contagiado. No es cuestión de pensar en que este país va a tener suerte frente a la pandemia. La madre de la suerte es la diligencia de los gobernantes junto a la responsabilidad de los gobernados.
Buen sábado.

Diario del coronavirus 189

Estrategia para justificar un saqueo con los rastreos
Primero pido voluntarios gratis. Luego, como los titulados me piden un contrato, no se lo hago con la justificación de que hay que hacer un concurso público. Luego se lo concedo a una empresa privada, justificándolo en la urgencia de la situación (de la que se habían dado cuenta los demás pero yo no), y así llevo a manos privadas el dinero de la sanidad pública. Todo acaba en manos de mis amigos de la empresa privada. Es la mejor manera de aprovechar una situación de urgencia, creada por mi mismo, en beneficio de mis amigos.
Eso sí, el personal de la sanidad pública, debe conformarse con los aplausos desde los balcones, que es lo importante, y así se olvidan de que tiene unas condiciones de trabajo para llorar, y unos contratos precarios.

¿Alguien sabe donde está Gabilondo? Es urgente encontrarle. O se frena esto, o no quedará nada de sanidad publica en Madrid. 


CASOS CONFIRMADOS EN ESPAÑA A 11 DE AGOSTO
Total de casos registrados en España y distribución por CCAA desde que se registró el primero en La Gomera (Canarias), el 1 de febrero de 2020:
- Cataluña: 89.015 (5.706 fallecidos)
- Madrid: 83.606 (8.464 fallecidos)
- Castilla y León: 21.994 (2.802 fallecidos)
- Castilla-La Mancha: 19.445 (3.035 fallecidos)
- Aragón: 18.849 (991 fallecidos)
- País Vasco: 19.110 (1.565 fallecidos)
- Andalucía: 17.758 (1.443 fallecidos)
- Comunidad Valenciana: 15.663 (1.439 fallecidos)
- Galicia: 10.284 (622 fallecidos)
- Navarra: 7.564 (531 fallecidos)
- La Rioja: 4.301 (366 fallecidos)
- Extremadura: 3.626 (521 fallecidos)
- Baleares: 3.501 (225 fallecidos)
- Murcia: 3.039 (148 fallecidos)
- Canarias: 3.041 (164 fallecidos)
- Cantabria: 2.759 (219 fallecidos)
- Asturias: 2.715 (334 fallecidos)
- Ceuta: 168 (4 fallecidos)
- Melilla: 174 (2 fallecidos)
Cifras parciales y totales:
- Casos confirmados en las últimas 24 hs: 1.418
- Casos confirmados por PCR: 326.312
- Fallecidos en las últimas 24 horas: 5
- Fallecidos en los últimos 7 días: 64
- Personas fallecidas desde el inicio: 28.581

La cultura de la dimisión en España y el doble rasero

La exigencia de responsabilidades políticas debería constituir uno de los pilares fundamentales de la salud democrática. Sin embargo, en el ...