domingo, 21 de octubre de 2018

LA ENTREVISTA


He revisado completa la entrevista que al presidente Pedro Sánchez le hicieron en el objetivo. Vista con tranquilidad para analizarla, la primera sensación global que percibo, es un cierto enfado de la entrevistadora por no ocupar ella la presidencia y tener que ser ella la entrevistada.Eso sí, ella al menos consiguió que sus interpelaciones fuesen más extensas que las respuestas. Muchas de las preguntas fueron en un tono inquisitorial, el propio de quien se cree en posesión de la verdad, lo que convierte en innecesarias las interpelaciones por parte de quien parece conocer ya las respuestas.

Dicho esto, creo que el presidente tuvo una intervención aceptable en la mayoría de asuntos de esa entrevista, pero se apreció que debe ganar una experiencia que le dará el tiempo ejercendo el cargo. Ha podido tener titubeos o vacilaciones en su acción de gobierno estos meses, pero no las tuvo en las respuestas que dio en la entrevista. Sánchez no rehusó a ninguna pregunta, aunque sus contestaciones puedan compartirse o no.

Si hubo un asunto en el que, creo que sin quererlo, se metió en un charco innecesario. Fue al defender la venta de armas a Arabia Saudí. La respuesta del presidente debió, a mi entender, ser más contundente en este asunto. Es una obligación del Estado cumplir los contratos firmados por sus gobiernos, este o su predecesor. Lo dijo el presidente pero debio insistir más en esa obligación de cumplir lo firmado. Pero dicho eso, debió afirmar con total rotundidad, que su gobierno no firmará a partir de ahora ningún contrato de venta de armas a países inmersos en conflictos bélicos.

Creo que gobernar es tomar decisiones, lo que no es nunca fácil y en muchos casos supone comerse marrones, creados por los anteriores. Pero Sánchez debió dejar despejado y limpio el camino de aquí en adelante.

Creo que debe darse tiempo a Sánchez para forjarse en el desempeño del cargo. Se ha sido mucho más condescendiente con Suarez, González, Aznar, Zapatero, y sobre todo con Rajoy, de lo que se es con Sánchez, al que no se le han concedido ni los cien días de gracia.

Pero para llevar sólo tres meses, creo que aprobó un examen donde la profesora ha demostrado, tanto en esta como en otras entrevistas, que ella está convencida de que es mejor profesora cuantos a más entrevistados logre suspender. Eso no es un problema causado por el entrevistado, sino por la entrevistadora.

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