miércoles, 20 de septiembre de 2017

Los que cambian para que nada cambie


Page anunció su candidatura a SG de Castilla La Mancha. Dice hacerlo con ilusión, por responsabilidad y para culminar su proyecto. Afirma que así va a ayudar a Pedro Sánchez a llegar a la presidencia del Gobierno. Hasta ahí todo loable, pero luego añade otros argumentos más cuestionables, tratando de convencernos de la conveniencia de evitar tener que acudir a primarias regionales. Page se ha convertido al “sanchismo” y ya no afirma que se marcha si Sánchez sigue, sino que ahora dice compartir el modelo de partido salido del 39º Congreso a pies juntillas. Adorna su presentación, asegurando haber realizado un esfuerzo de renovación de formas y de caras, pero pese a su empeño en proclamarlo, solo sus más fieles lo han debido percibir, pero no el conjunto de la militancia.

Mientras, en Albacete, también ha presentado su candidatura a la Secretaria General de la Agrupación de la capital, Emilio Sáez, diputado regional y hasta hace unos días representante de la plataforma pro Susana Diaz en esta provincia. También Sáez ha mostrado su fidelidad al SG, ese Pedro Sánchez que hace nada le parecía la reencarnación del mismo Lucifer al hoy candidato.
Tanta conversión repentina al “sanchismo”, tanto en la forma como según afirman en el fondo, suena a maniobra de acomodación a las nuevas circunstancias internas del PSOE, como si en ello les fuese a los conversos su continuidad en puestos de decisión y responsabilidad. No suenan a convencimiento post reflexión, sino a oportunismo, aunque hay que decir que cosas más increíbles se han visto a lo largo de los años en el socialismo castellano manchego.

Todo esto me lleva a pensar, si tanto esfuerzo de los/las militantes socialistas ha sido útil para cambiar este viejo partido. En todas las CCAA (ahí están los resultados en Andalucía, Extremadura o Comunidad Valenciana) al final, los resultados de las primarias, en nada le han restado poder a los barones, quienes simplemente han decidido esperar a que les soplen mejores vientos. Muy al contrario, vemos que son muchos los lugares donde se asiste al retorno de la dedocracia, y donde los responsables de Organización de las primarias, regionales o provinciales, continúan tras puertas que niegan lo que esconden . Quizás no es que vuelvan, sino que fue un espejismo pensar que alguna vez se habían ido, porque en realidad nunca se fueron.

En este escenario, muchos pensamos que en Albacete nada va a cambiar. Todo va a seguir como siempre, aunque cambien algunos rostros. Los de siempre, seguirán dando la cara en defensa de ese nuevo modelo de partido, mientras otros (también los de siempre) aprovecharán el menor resquicio para repetir los mismos mecanismos, esos que les situaron en los sillones que hoy ocupan.

Aunque no guste oírlo, en la región y en la provincia, asistimos a la teatralización, de como a un aparato le sustituye otro, pero conservando algunas partes del antiguo. Es el cambio para seguir igual, un diagnostico confirmado en todas y cada una de las exploraciones complementarias realizadas en esta provincia y región. Todo apunta a una situación con difícil tratamiento quirúrgico, si no se cuenta para ello con el apoyo de Ferraz, que parece decidida a no intervenir, dando la impresión que no valora el riesgo de recidiva que supone no sanear tejidos afectados de forma importante y a lo largo de años. Aunque no lo quieran admitir en la nueva Federal, de Sánchez, en muchas regiones y provincias el enroque hecho es de tejido tumoral, con alto riesgo de metástasis a corto plazo.

A quienes crean que exagero en mi percepción, les invito a este ejercicio de imaginar un escenario futuro. Tras el desastre de gestión del problema en Cataluña, no sería descabellado pensar que Rajoy plantease celebrar Generales en 2018. En ese caso, los socialistas que apoyamos el cambio de modelo, nos volcaríamos con nuestro candidato a la presidencia del gobierno. Lo haríamos sin haber dispuesto de suficiente tiempo para empezar a cambiar el partido en concordancia con lo establecido en las resoluciones del 39 congreso.

En esa situación, quienes con su trabajo devolvieron a Sánchez a la SG, no habrán tenido posibilidad de situar a nadie en las listas. Tampoco si hubiese elecciones municipales. La gente verá las mismas caras de siempre y eso puede significar un castigo en las urnas, y sin duda el responsable a los ojos de todos será Pedro Sánchez,. Mientras, quienes estos días se proclaman defensores de Sánchez de toda la vida, no sería raro que empezaran a pensar en otro nuevo 1 de octubre.

Un panorama muy poco alentador. Porque puede que, sin darnos cuenta, estemos cayendo en un bucle.


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