miércoles, 25 de diciembre de 2013

El discurso del Rey

No me refiero a la fantástica película, sino a la tradicional intervención del jefe del Estado la víspera de navidad. Desconozco lo sucedido ayer en cada hogar, pero en mi casa, del discurso del rey nadie ha estado pendiente. Es más, en casa ni tan siquiera estaba puesta la televisión mientras se emitía. La realidad es que por mucho empeño que pongan los medios en destacar los contenido de este mensaje, a los ciudadanos de a pie, este tradicional discurso, cada vez interesa menos.
Hoy en los medios si he podido ver algunos contenidos: que en esta España cabemos todos, que asume las exigencias de dar ejemplo que la sociedad le exige, que para hacer frente al problema de la independencia de Cataluña hay que recurrir a la generosidad, y una obviedad como que para salir de la crisis hay que acabar con el paro.
Lo primero que se me ocurre como valoración del discurso, es lo fácil que debe resultar pedir esfuerzos a los demás, cuando esto se hace desde una situación de solvencia económica, sin posibilidad de que te lleven ante un tribunal, y sobre todo desde la jefatura de un estado. Así es capaz de dar consejos cualquiera, pero darlos en esa posición no deja de ser cuanto menos, chocante.
Por mucho empeño que pongan en hacernos ver a la Casa Real como preocupada por nuestros problemas, basta un vistazo a los medios escritos para apreciar que deben dedicar su tiempo a hacer frente a sus propios problemas (una hija en vías de imputación, un yerno procesado, un pasado de Letizia que choca con sus creencias que defienden, o las cacerías del propio monarca). Suficientes motivos para estar preocupados.
Sobre el asunto de Cataluña, más le valdría actuar discretamente, que hablar. Lograr acuerdos con los partidos catalanes mientras esté el PP en el gobierno del estado no es factible, y todos sabemos que esta asunto tiene una duración a medio plazo, que habrá que esperar a una composición más moderada del Congreso de los diputados para intentar llegar a acuerdos razonables. Si tanto le respeta el PP, debería utilizar esa ascendencia para hacerles ser generosos como nos pide a los españoles en general.
Sobre la situación del país, estoy convencido de que no se arregla, no porque no exista solución, sino porque esa solución pasa por reconocer  que es el sistema esta corrupto, y en esa situación, este mensaje  es más de lo mismo, es decir continuismo. Mientras no se reconozca el problema para poder solucionarlo, estaremos alimentando la corrupción, que es lo que por desgracia abunda.
Sobre la justicia. Es difícil que alguien que dice que todos somos iguales ante la ley y después se conocen las trabas que encuentran quienes intentan esclarecer asuntos que directamente le afectan a él y su familia, pueda tener ante la mayoría de los ciudadanos la credibilidad necesaria para que una palabra suya oriente un cambio de rumbo.
Todo el mundo tiene derecho a rectificar, y si quiere puede recuperar credibilidad convocando a todos los partidos políticos para un gran acuerdo por la igualdad entre ricos y pobres, reduciendo los gastos de la Casa Real a la mitad, haciendo pública la contabilidad de su familia, o pidiendo la actuación de oficio de la justicia contra la corrupción.
Tal vez con una iniciativa de este tipo, retrasase que cada día aumente el número de españoles convencidos de que ha llegado el momento de recuperar la república.

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