domingo, 3 de mayo de 2020

Diario del coronavirus 97

Buen domingo a todas y todos.
Siempre creí que la declaración de estado de alarma en un país, era algo extraordinario. Pero parece que estaba equivocado. Aquí en España, es como elegir en el menú de un restaurante a la carta. No eliges tú, pero alguien elige por ti lo que te vas a comer.
Lo digo por el reparto de platos de este banquete. Los muertos totales son para Sánchez; los fallecidos de las residencias de mayores son para Iglesias; la saturación de los hospitales, la falta de medios de protección a los sanitarios son solo cosa de Illa; que no se le concedan ayudas gubernamentales multimillonarias a las grandes empresas y no solo a los autónomos, es el entrante y primer plato de la ministra de trabajo; clausurar morgues es para que se lo coma la ministra de defensa; habilitar IFEMA como hospital (aunque lo haya levantado la UME), y protagonizar su cierre, es el suflé exclusivo de Ayuso; hacer un discurso conciliador es algo que solo puede alimentar, porque es inherente a su bondad, al alcalde Almeida.
Y es que así se reparten en televisiones y medios oidos y escritos, los papeles de buenos y malos de este peliculón titulado "Con pandemia y a lo loco". No sé quien ha sido el encargado de confeccionar el reparto del filme, pero huele a que los papeles de buenos se le adjudican a los amiguetes, y a los de la otra España (porque aunque nos duela sigue habiendo dos, la que aplaude y la que golpea cacerolas), se a algunos se le conceden los platos de difícil digestión, o los caballos que corren poco en la peli, que para eso son los malos.
Este reparto de papeles está manipulado ¿o no os lo parece? Es un reparto, como poco, entre cutre e interesado, y entre llamativo y cínico. Eso es lo que se puede ver esta mañana en esos medios de comunicación, (no en todos), si en aquellos donde la afinidad política, y la propaganda electoral alimenta a sus dueños. Ayer, con una metedura de pata a lo grande, y tras un cierre bochornoso y partidista de un hospital que es de todos, la IDA aparece en todas sus portadas, a todo color, vendiendo gestión, aunque ella lo pisase solo en la apertura y en su cierre, mientras que el verdadero marrón se lo comieron todos los sanitarios, muchos no de ese partido; hoy de nuevo, de riguroso luto, corbatas negras y caras compungidas, esos mismos actores nos piden perdón, y esos mismos medios destacan su humildad y la bondad del gesto. Es lo de aquel niño malote, que golpeaba a los compañeros en el recreo y luego les pedía perdón, mientras la madre superiora le ponía como un ejemplo de bondad y humildad por saber pedir perdón. Todos en nuestra vida hemos conocido a alguno o alguna de esos de a Dios rogando y con el mazo dándonos.
Esos medios hay cosas que callan. Ejemplos, que esa señora presidenta, además de todo eso, no encuentra tiempo en su agenda para celebrar los Plenos; ni un momento para una comparecencia en vídeo. Igual se debe al tiempo que le lleva tanto posado ante las cámaras. Son los mismos medios que si consideran obligatorio, e imperdonable que no de cuenta de su gestión, al presidente del gobierno. Son dos varas de medir.
Para lo que siempre encuentra un hueco en la agenda, es para ir a las misas de réquiem de riguroso luto y guantes a juego con el tono del vestido; para acudir al aeropuerto a hacerse fotos, sin importar que al hacerlo les falte al respeto a los demás presidentes de las otras Comunidades obligados a esperarla; u organizar un mitin con cualquier motivo, lo mismo cerrando un hospital, que celebrando el Dia de la Comunidad, o para justificar las bondades alimenticias de la pizza como alimento infantil.
A ella le da igual el motivo, porque debe ser protegida, que si ella cae, se frustra el símbolo del partido. Impuesta por un líder a quien, aparte de lucir en el Congreso un informe no veraz manipulado y comer del mismo plato de la ultra derecha, sus grandes propuestas y actuaciones contra esta pandemia han sido, visitar mercamadrid, ir a un hotel medicalizado aún vacío, y pasearse por un corral de ovejas. Eso sí, con mascarilla y guardando las distancias. Y con ese maestro, esa alumna. Pongamos que hablo de la de Madrid. ¿Alguien ha visto en vivo y en directo, una definición mejor que esta, de lo que significa hacer populismo? Y ese no lo han aprendido en Venezuela, sino aquí en FAES.
Si esta es la España del siglo XXI, prefiero aquella del viejo eslogan “salud, dinero y amor”. Entonces, lo primero en importancia era estar sano. Luego tener suficiente para comer, y si se podía, dar estudios a tus hijos. Y por último, si tenías posibilidad de hacerlo, debías intentar buscarte compañera o compañero para sentirte querido o querida. En la España de ahora, ya no es así. Nos han pintado tantas veces la importancia de salvar la economía por encima de lo saludable y de los valores sociales, que ese orden de prioridades hace tiempo que se alteró irremisiblemente.
El dinero ahora siempre es lo primero, parece que hay que ser el más rico del cementerio. Han pasado a un segundo plano la salud y al amor. Ahora lo público, ya no es público sino público-privado, que es la mejor manera de hacer negocio también de nuestra salud, de las residencias de mayores o de la educación de nuestros hijos. Eso explica que ahora, el funcionamiento de esos servicios públicos dependa, cada vez más, de donativos de las grandes fortunas o de las multinacionales, en lugar de hacerlo del Estado. Y no pagados con los impuestos de esas grandes empresas, porque el propio Estado se los ha rebajado con beneficios fiscales, o simplemente no los pagan aquí, sino en un paraíso fiscal de esa gran mentira en la que han convertido la idea de una Europa unida.
También ya podemos pagar a las apps o plataformas de encuentros, para que ellas nos concierten una cita con alguien que dice tener tus mismos gustos y aficiones. Y así puedes también comprar el amor. Todo se compra y se vende sin reparos.Todo es negociable.
Personalmente creo más en el sentido común, que en hacer lo que un dios mande, aunque para muchos deba ser al contrario. El sentido común me dice, que las imágenes de gente que se salta las normas a su capricho, nos enseñan que lo único que tiene ya valor, es quererse a uno mismo y a los tuyos, que en esta sociedad moderna se está jugando a llamar tonto al que llegue el último, sin preguntarse el motivo por el que no puede andar deprisa.
Pero, aunque se pretenda, no se puede limpiar con una petición de perdón forzada, la imagen de alguien con una responsabilidad institucional. Si no vale para unos no puede ser valido para nadie. Hay un daño siempre, que se les ha hecho a quienes se dice y se debe representar. Basta con una sola persona dando un mal ejemplo, para tirar por tierra los años de democracia y respeto institucional, y fomentar el descrédito del sistema democrático. Claro, que eso carece de importancia, si a ese representante público solo le importa la propaganda y su promoción personal.
Pero mejor pasemos página, que es un domingo propicio para disfrutar de las cosas que nos da la vida, incluso con el orden de su importancia trastocado. Felicidades a las madres.

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