sábado, 2 de mayo de 2020

Diario del coronavirus 95

Esta mañana, pensaba hablar del 1º de mayo de que conmemoramos, y de su significado.Y lo haré, pero no exactamente de lo que era mi idea inicial.
Ayer, no había la tradicional manifestación reivindicativa de este día, suspendida por el estado de alarma. Pero si tuvimos manifestación. Porque ayer, reivindicando los derechos laborales del Día Internacional del Trabajo, tuvo lugar en IFEMA, con motivo del cierre del hospital de campaña, tras ser un importante baluarte sanitario en esta pandemia, una importante concentración y al parecer reivindicativa.
La primera conclusión que se puede sacar de las imágenes y del mensaje central del mitin celebrado por la presidenta madrileña, es que en la estrategia del PP su pieza fundamental es salvar Madrid a toda costa. En Génova saben que todos sus ataques, sus escaramuzas, su visceralidad parlamentaria desmedida, su oportunismo, su deslealtad, y otros mejunjes que le son inherentes, se pueden quedar en nada, si el patinete con el que habitualmente juega Díaz Ayuso, se estrella. Saben que sólo es necesario dejarla sola, que ella hace el resto. Lo de ayer acabará en denuncia por vulneración de las normas del Estado de alarma, y deteriorando las relaciones entre los gobiernos de Madrid y el Estado, por si ya lo están poco, y las de gobierno y PP, puesto que Ayuso es una apuesta personal de Casado y suele decir lo que le dicen que diga.
La jornada ha empezaba con fotos, más fotos y alguna foto más. Los modelos que posaban, Ayuso y Martínez-Almeida. No solo lo hacían con los sanitarios, sino hasta repartiendo bocatas (más sanos desde luego que las pizzas). El gobierno central no existía. Era un día para la gloria del PP madrileño, y al parecer, y pese a ser la UME del Estado la que levantó el hospital en tiempo récord, sólo le corresponden ser invitado a los funerales y cierres de morgues. Tres teloneros antes de la actuación de ella, la barby superstar. La señora que a tiempo pasado exigía ser más drásticos en la cuarentena y empezar un mes antes, y que ahora se ha convertido en una defensora de la libertad, que el confinamiento le impide ejercer.
No es solo ella, hay que hablar en plural. Lo que debía ser un día para el agradecimiento a todos los sanitarios de la Comunidad de Madrid sin excepciones, y a todo el pueblo madrileño, lo han convertido en la ceremonia de entrega de trofeos, a quien se cree la máxima ganadora. Hoy no era un día de medallas, sino un día de agradecimiento a nuestros profesionales. Pero la Espe2 ha exhibido el hospital de IFEMA como su trofeo político personal, aunque por mucho que se coloque detrás de las pancartas en defensa de una sanidad pública, esa foto al PP y a ella, siempre le sale movida, desenfocada.
Y luego está el ejemplo de no cumplir con las medidas de distanciamiento. Mientras los plebeyos no podemos visitar a nuestros padres o nuestros hijos por el estado de alarma, los señores se organizan su cortejo masivo de fieles, para que la foto sea más llamativa. Y lo es.
Algunos sanitarios tampoco quedan bien en esa foto, y menos si antes estaban en la foto anterior exigiendo medidas de protección o que les hagan el test masivo a todos ellos. Puede que hayamos asistido a un recuerdo emotivo de Fallas, de Semana Santa o de la Feria de Abril o a un anticipo de la de San Isidro. Puede ser cualquier cosa, menos un acto en un estado de alarma sanitaria lo que ayer hemos visto. Difícil, si ese es el ejemplo de las autoridades, hacer que el pueblo llano respete las normas. Menos mal que los ciudadanos de a pie tienen más dedos de frente que muchos de sus gobernantes.
Una pasarela de sanitarios, pero relegados a un segundo plano. Un acto de campaña electoral, y nunca un acto de reconocimiento a ellos y a su labor. Lo presidenta comparaba el acto con el levantamiento del 2 de mayo. Puede hacerlo con lo que la señora presidenta quiera, pero de símbolo de la lucha contra el Covid 19, ella ha convertido el hospital de IFEMA en un símbolo de su lucha, no contra el Covid, sino contra todo lo que no sea el PP. Eso sí, aderezado al final, con unas gotas de prudencia pidiendo a los sanitarios su no relajación por si hay un rebrote (como si con ella pudiese relajarse alguien). Pedir prudencia con esas imágenes, es como decir la sartén al cazo, apártate que me tiznas.
Espectáculo de un cierre del hospital de IFEMA bochornoso. Una falta de respeto a todos los sanitarios que en él se han dejado su sudor y sus lágrimas por los madrileños. Trabajadores que han sido aplaudidos, vitoreados; que han sido auténticos salvadores de muchas vidas. Y todo por el módico salario de mil euros, para que ahora la mayoría, sean despedidos y enviados al paro tras un contrato precario. Luego nos llamará la atención que alguno piense en irse de España, como tantos otros han hecho, y hasta puedan pensar que si hay rebrote, que contraten a otro. Curioso que el día del trabajo, muchos de nuestros jóvenes sanitarios hayan perdido el suyo, y que algunos de nuestros hasta hace fos días eran Cids Campeadores de la salud, ya caminen hacia su trabajo en tierras del exilio. Algo muy nuestro.
Y el remate final, la guinda del pastel, el gran mensaje de la presidenta que transcribo literal "IFEMA es un símbolo de vida, es un ejemplo de todo lo que los españoles somos capaces de hacer cuando trabajamos juntos y cuando nos marcamos un objetivo común". Juntos, pero no revueltos. Y si es posible, mejor sin los otros.
El hospital de IFEMA cierra tras haber atendido a más de cuatro mil personas y dar más de 3.800 altas por curación. Alguien debería recordar en el acto de su cierre, que ese hospital se levantó, porque esas personas no encontraban cama en los otros hospitales de Madrid, y que eso que ocurrió tiene mucho que ver con las políticas de recortes en sanidad, de quienes ayer se colgaban la medalla en el pecho pretendiendo lucir buena gestión. Y no sirve disculpar con que eso lo hacen todos, ayer lo hicieron quienes lo hicieron, y cuando sean otros, reprocheseles a esos otros.
Pese a la puesta en marcha de ese hospital de campaña, demasiados madrileños, desgraciadamente no pudieron contarlo y murieron. Hoy con Díaz Ayuso y su séquito, también murió la coherencia.
Buenos días de primer sábado de mayo. Se puede hacer deporte, no saltarse las reglas de distancia e higiene.

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