domingo, 26 de abril de 2020

Diario del coronavirus 80

Buenos días.
Ahora toca ver de nuevo, las redes sociales rebosantes de grandes epidemiológos. No les bastó con la primera fase de la pandemia, en la que todos hubiesen cerrado España desde unos días antes al primer caso de virus en China (ellos lo vieron venir, porque el chino del bazar de la esquina, estornudo cuando fueron a comprar por navidad), sino que continúan impartiendo su master on line también para la segunda fase.
Los profesionales sanitarios y de los centros sociosanitarios, exigimos que se nos realicen los test de una vez por todas. Por el riesgo propio y por el de quienes son atendidos por nosotros. Eso es parte de la primera fase de la pandemia, de la contención. Ahora los epidemiológos on line exigen los test masivos. Una cosa son los estudios de seroprevalencia y otra cosa los test masivos a toda la población. Mejor dejemos al albañil hacer el tabique, que es el que sabe, y si queremos ayudar podemos acercarme los ladrillos, el cemento, el agua etc. Estaremos haciendo el tabique, pero seguro que a él le sale más derecho que a nosotros que no hemos hecho ninguno en nuestra vida. La salud, o la epidemiología, dejémoslo a los profesionales y sigamos sus consejos.
En cualquier caso, la información que a continuación os doy, cuestiona la validez de los test y lo intento explicar. El 22 de abril, hace dos días, el Comisionado Jefe del Departamento de Salud de Nueva York (DC,DDC, NYCDHMH) ha afirmado que una serología negativa no excluye una infección reciente, ya que el test tarda en positivarse como unas dos semanas. Hasta ahí lo que ya sabíamos. La sorpresa es que afirma, rotundamente, que la positividad del test tampoco asegura nada cierto, y no da certeza de padecer la enfermedad.
Y aquí me acuerdo de las criticas al tonto del ministro español, al que engañaron los chinos vendiéndole unos test que no eran fiables. Las pruebas que han testado allí (y que como aquí empezaron a usar mientras las testaban por la urgencia de la situación), son procedentes de diferentes fabricantes de renombre, pero muestran reacción cruzada con las especies clásicas de otros coronavirus, como los causantes del catarro común, y eso no garantiza su fiabilidad.
Vamos, que ahora resulta que lo que realmente nos dice que tienes la enfermedad, no es un test, sino los síntomas de la enfermedad, ósea que te sientas enfermo de verdad. El test puede ayudar, pero su resultado varía en función de en qué fase de la enfermedad estemos. Volvemos a la casilla de inicio, y toca poner en valor los síntomas clínicos, como cuando decíamos, esto es un infarto por la clínica del paciente, sin necesidad de electrocardiograma. Menos mal que ha ocurrido en Nueva York. De suceder aquí, el Dr. Maroto, expondría en la Sexta la catastrófica gestión realizada por los sociocomunistas que nos gobiernan.
Mejor prudencia. Puede que tengamos
demasiada prisa por utilizar los test serológicos de anticuerpos que, ni aquí ni en ningún sitio, tienen la calidad exigible. Ni por su sensibilidad, ni por la especificidad, porque en ninguno de ellos son tan altas como se pensaba. Tampoco discriminan suficientemente entre IgM (Inmunoglobulina que es positiva mientras cursa la enfermedad) y IgG (la Inmunoglobulina que aparece cuando ya hemos pasado la enfermedad), como para basar en sus resultados todo el proceso de desescalada que debe hacerse con la msyor seguridad posible. Los test sólo sirven para hacer unas primeras estimaciones de la que se llama inmunidad grupal, colectiva o de rebaño. Si las prisas nos van a llevar a errores en la desescalada, mejor hacerla sin prisas. El Dr. Maroto se rasga las vestiduras, y se ve obligado a exigir la dimisión en pleno del Gobierno por no hacer los test masivos ya.

En una enfermedad desconocida como esta, las cosas cambian de un día para otro que es una barbaridad. Los tratamientos de ayer, son antiguos hoy, los síntomas que la enfermedad tenía ayer, se acompañan de los que hoy conocemos, y lo que leí ayer se ha visto enmendado con un nuevo informe hoy. Los únicos que siempre lo saben todo sobre la enfermedad, y sobre como se debe actuar en cada momento, son los epidemiológos on line de las redes sociales. Y el Dr. Maroto, por supuesto, querido Watson.
Luego intentaré documentar las respuestas a las cinco preguntas que muchos nos hacemos, sobre esta infección. Que tengáis buen domingo y cuidado con los niños que hoy salgan. Toca ser responsables individualmente. De nuestros errores no podremos culpar a nadie, ni siquiera al gobierno.

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