viernes, 24 de abril de 2020

Diario del coronavirus 76


Ni héroes, ni mártires.

Una resolución de fecha 23 de abril de 2020 de la Dirección General de Recursos Humanos del Sescam, afirma que todo el colectivo de profesionales sanitarios, somos  objetivo prioritario de atención y protección durante esta pandemia. En ella se nos habla, de incluir en un “escenario de ampliación” de las personas destinatarias de los test rápidos que son asintomáticas, a los sanitarios.
Antes para realizarte el test, o tenías clínica de la enfermedad o no se te realizaba. Se puntualiza, que los test no se nos realizan para diagnostico, sino dentro de un estudio de seroprevalencia. Para el personal hospitalario se fijan unos criterios de priorización, Para el personal de Atención Primaria, urgencias, emergencia, transporte sanitario y coordinación e inspección, fijar la prioridad se deja a criterio de los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales. Diría que no parece que todos seamos objetivo prioritario, o al menos que unos lo son más que los otros.
Esta planificación de lo prioritario, poco se comparece con la realidad. Mientras el mayor número de sanitarios muertos es personal de Atención Primaria y de Urgencias, tanto este personal como el de residencias de mayores y el de servicios esenciales, son los servicios que a los que la opinión pública está dando más importancia. No estaría mal que la administración regional hiciese lo mismo.
Todo el personal de la asistencia hospitalaria debe tener prioridad a la hora de realizar esos test. Pero la misma,  que el personal de atención primaria y el resto de colectivos ya citados. Ni más ni menos. Esta resolución abunda en algo que ya empieza a oler mal, que la atención primaria sigue siendo la hermana pobre de la asistencia sanitaria, los números y la evolución de nuestro papel así lo demuestra.
Somos víctimas de un modelo hospitalocentrista, que debe rectificarse. Y no han valido las reivindicaciones de años, sino que ha sido necesaria esta pandemia, para que algunos empiecen a cuestionarse, si no ha sido un error hacer que la atención primaria haya dejado de ser los cimientos sobre los que se ha sustentado nuestro modelo sanitario, público, universal y descentralizado.
Todo el sistema sanitario sufrió la crisis económica del 2008. Especialmente la atención primaria, mucho más que la hospitalaria. Detrás de los recortes que hemos sufrido, está la disminución de personal, suplida por el incremento de trabajo de los que continúan, el aumento de los tiempos de espera en primaria, la falta de prevención, los Consejos de Salud locales desaparecidos en combate, o la suplencia de muchas de las funciones que se ejercían desde Atención Primaria por parte de la hospitalaria (muchas por carencia de recursos).
A eso debemos añadir, una formación esporádica de los profesionales, no obligatoria, que ha sido suplida por las iniciativas de las sociedades profesionales o de la industria farmacéutica, etc. Si alguien ha pagado la crisis dentro del sistema sanitario, ha sido especialmente la atención primaria. En resumen hemos tenido falta de previsión y falta de provisión.
Fallecidos a causa del Covid 19, la mayoría en primaria. Nos ha sorprendido, y se ha encontrado una atención primaria debilitada, reducido su personal y con escasos medios de protección. A pesar de esa triste realidad, hemos resuelto muchas situaciones, realizado la clasificación de todas las patologías; hemos atendido a la mayoría de los pacientes en sus domicilios; y hemos colaborado con las autoridades locales en todo para lo que se nos ha requerido.
Curiosamente, nos aplauden a las ocho de la tarde por la importancia de nuestro trabajo, pero nadie nos ha pedido opinión, ni se nos ha dado vela en este entierro, para aportar algo en cómo gestionar la pandemia. Todos los gestores señalan nuestro papel como fundamental, Ahora hasta nos otorgan un papel aún más relevante en esta segunda fase que pronto iniciaremos. Pero siguen sin preguntarnos nuestra opinión, sin darnos participación y sin ver la necesidad de una coordinación con los otros escalones asistenciales. Esa colaboración se basa en las relaciones personales entre nosotros, pero regladamente son nulas o inexistentes.
Muchos nos conformaríamos con que se diesen cuenta que existimos, que no todo se arregla con hospitalizaciones, comprendo ventiladores, o ampliando el número de camas en las UCIs. Pues a pesar de ese abandono, entre el ochenta y el noventa por ciento de los pacientes del Covid 18, tanto confirmados con test o solo por la clínica, se han atendido desde Atención Primaria, evitando un mayor colapso de los hospitales. Y algo importante, muchos de ellos personas mayores, atendidos tanto en su domicilio, como en residencias. Y esa labor es mucho más importante aún en el medio rural.
Debe haber un “hasta aquí hemos llegado”. Un antes y un después de la pandemia. Toca recuperar el papel que nos otorgaba la Ley de Bases de Sanidad a la Atención Primaria, como puerta por la que acceder a la asistencia hospitalaria. Y eso no puede esperar años, porque queda una parte muy importante de la pandemia, que no solo será el desconfinamiento, sino la vigilancia de cualquier riesgo de rebote de casos, y necesitamos estar a punto para poder desarrollar esa tarea. Hay que dotar los centros de primaria, con personal y con recursos, suplir las bajas y ausencias, contraten personal que hemos formado con nuestros impuestos, y se han visto obligados a emigrar por falta de ofertas de empleo aquí. ¿Más trabajo? De acuerdo, pero mejor dotados en todos los aspectos de la asistencia.
A la Atención Primaria nos toca el papel de vigías en este viaje hasta la salida de la pandemia. Toca avistar cualquier riesgo, reforzando nuestra capacidad de identificar un caso y poder averiguar quiénes han sido sus contactos para aislarlos. Las nuevas tecnologías nos pueden ayudar mucho, como ya lo han hecho en esta primera fase, demostrando que a diario hacemos demasiado trabajo administrativo que es superfluo.
Necesitamos más medios diagnósticos. No se entiende porque no podemos solicitar un TAC o una RNM si el paciente lo precisa, y estar limitados a una RX o una analítica dos veces a la semana. Eso capacidad diagnostica, ayudaría a evitar derivar a hospitalaria, pacientes que pueden tratarse en primaria y permanecer en sus domicilios. Podemos derivar a todos los especialistas, pero al final, es a nosotros a quienes nos corresponde ajustar las prescripciones de los demás especialistas al paciente, como coordinadores de su tratamiento.
Y tampoco puede seguir en segundo plano, la labor formativa y la investigación, porque en esta profesión no todo es realizar asistencia. Y todo lo anterior, es aplicable no solo a los facultativos, sino a enfermería, auxiliares, administración, trabajo social, fisioterapeutas y otro personal de nuestras zonas de salud como pueda ser el que atiende a los mayores en ayuda a domicilio o el que desempeña su función en las residencias de mayores.
Si algún gestor sanitario lee este artículo de opinión, puede que lo considere, acertado en algún aspecto. Seguro que hasta comparte la importancia que creo tenemos los profesionales de atención primaria. Pues si es así, ¿a qué se debe esta discriminación en la realización de los test para atención primaria, que recoge la Resolución citada? No lo entiendo.
Por un lado, estamos cuidando a personas mayores, el grupo de población de mayor riesgo de complicación de salud por la infección de Covid 19; y también atendemos a numerosos centros de mayores y alguno de personas discapacitadas; muchos de nosotros pasamos los sesenta años de edad, y algunos presentan patologías de riesgo. Por otro lado, atendemos a pacientes con otras patologías, que son susceptibles de ser contagiados por nosotros si estamos infectados; nuestras familias viven en la incertidumbre, sin saber, si al volver del trabajo les podamos contagiar, a pesar del cuidado que tenemos.
Me gustaría que alguien me explique, que más debe ocurrir (salvo que enfermemos, que entonces si te mandan a casa dos semanas) para que se considere prioritario realizarnos esos test. Personalmente creo que deberían hacérnoslos, ayer mejor que hoy. Y sobre todo, cuando empieza a calentarse el colectivo, por los rumores de que personas, ni sanitarios y asintomáticos, si han accedido a los test.
No quiero ser un héroe, pero tampoco un mártir.

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