martes, 14 de abril de 2020

Diario del coronavirus 54

El diario no hablaba de ti, ni de mí.
El portavoz del Parlamento Europeo afirma que la UE tendrá que coordinar muy bien la salida del confinamiento para no recaer. En China se ha producido un repunte de contagios y Rusia reporta su mayor aumento diario de nuevos. El Papa celebra la misa de Pascua sin fieles, y le exige a la UE "solidaridad y soluciones innovadoras". En las islas británicas, el hasta ahora negacionista del problema, míster Boris Johnson, ha salido del hospital. Mientras el se recupera, su país el Reino Unido sobrepasa los 10.000 muertos por el COVID-19. Y por si alguien se hacía ilusiones, la presidenta de la Comisión Europea desaconseja hacer las reserva de vacaciones para el próximo verano.
Esa consideración de problema global, de difícil solución a corto plazo, no es visto como tal en España, donde ya solo es un problema de falta de previsión y de mala gestión del gobierno. Que las víctimas de la pandemia superen los cien mil fallecidos en todo el mundo, parece ser independiente de lo que aquí sucede.
Aquí pueden descender los contagios y los fallecidos, y ser el país con más altas después de China, pero lo que no desciende es el odio, que además viene acompañado por la ignorancia, y la inmoralidad. El virus se ha convertido no solo en un problema de salud, sino en un arma, perfecta para arrojar a la sociedad contra el rival político. Si siempre resultó útil culpar a los políticos de las siete plagas de Egipto, ahora se ha convertido en el deporte nacional por antonomasia. Nosotros no somos responsables de nada, aunque esos políticos nos representen y estén ahí con nuestros votos.
En el ámbito internacional, todos los países tienen metodologías de recuento diferentes, lo que a todos les permite maquillar sus datos. Todos lo hacen y todos lo saben, pero parece que los únicamente maquillados son los nuestros, y eso que es sabido, que el Ministerio se limita a sumar las cifras que se le aportan por las CCAA. Mientras fuera de España, el mundo reclama una respuesta conjunta, y sigue siendo un reto pendiente, aquí se reclama solución nacional que solvente el problema de los españoles y mucho españoles, y a los demás que les zurzan.
No fue afortunado el lenguaje belicista del presidente del gobierno en su última comparecencia. Hablar de lucha, desafío, enemigo, o trincheras, no es una invitación al sosiego y la paz. Pero que no sea afortunado, no significa que no defina el cómo las fuerzas políticas españolas se han tomado esto. Huele a conflicto bélico, en el que no se hacen prisioneros. No importan las llamadas al acuerdo y al consenso. Todo indica que para alcanzarlo, aún no tenemos suficientes cadáveres en las morgues. Hay que continuar a la gresca. Da igual lo que proponga el gobierno. Si acierta, se le acusará de no haber acertado tanto como debía. Si no lo hace, se le machacará. Solo importa conseguir el desgaste político del ejecutivo, aunque eso impida respirar a todo el país. Antes no se le han perdonado sus errores. Ahora no se le reconocerán los aciertos.
Pero hasta ahí se puede entender, que es el desafortunado juego de la política, llevado a su extremo más negativo. De nada sirven palabras como unión, nosotros, juntos, reconstruir, etc. , que también se pronunciaron en esa comparecencia. Parece no importar que el rival sea común y muy serio. Cuesta entender ese eterno desacuerdo, pero se puede llegar a hacer. Pero es pura ignominia, que junto a la manipulación de datos y de fechas, se sume ahora la acusación al gobierno de ser el único culpable de los miles de muertos infectados por el virus: de estar practicando la eutanasia; de permitir la pandemia; de dejar que la gente muera. Afirman que los muertos de la pandemia son fruto de una práctica ideológica. Mueren por deseo de un gobierno social comunista.
Nos guste o no, está semana hemos visto, como la delgada linea que separa a los dirigentes de PP y Vox, es imperceptible en algunas soflamas. Los representantes de ambas formaciones, se han mostrado como auténticos profesionales del odio, aunque se declaren practicantes del amor a Dios y a la patria más que al prójimo. Son contrarios a la eutanasia, porque para ellos no hay nada como la muerte natural. Pero no pueden evitar que su discurso huela a cementerio, aunque bendigan el agua con la que se duchan.
Son expertos en volar puentes. Practicantes de la "tierra quemada. La señora Alvarez de Toledo, es la lengua bífida del PP. La señora Olona es mediocre, pero más capaz de teatralizador de su ideología. Ver a esta última, ataviada con su mascarilla vintage, en tono caqui militar rancio antiguo, con la esquina decorada con una bicolor grana y oro, es al parecer para algunos, marcar una tendencia a imitar. Ayer la portavoz de la extrema derecha señora Olona, intervenía para demostrarnos que ya todo vale, y de paso recordarnos, lo acertado y rico que es nuestro refranero, cuando afirma que el ladrón piensa siempre que todos son de su condición.
En esta encrucijada, de nuestra historia, volvemos a ver como se rebuscan votos con cadáveres, que una vez cosechados, ya se podrán dejar caer en el olvido, o como mucho, les agradecerán los servicios prestados a su causa, con un sencillo mausoleo ante el que hacerse la foto de rigor para los medios. Lo hemos visto antes en este país. Todo ello para mayor gloria de una España, que me es imposible creer que es la mía.
Mientras sus señorías, una en su esbeltez y otra con mascarilla, trabajan con sus lenguas por nosotros, muchos seguimos confinados. Algunos obligados a trabajar por necesidad, aunque nos de canguelo hacerlo. Solo a ellas y a sus compañeros de bancada les está permitido cobrar sus retribuciones, aunque su trabajo esté paralizado como el de muchos, que no cobran. El de un sanitario nunca está paralizado, es esencial y nos toca trabajar siempre, porque a nosotros no nos regalan el salario, y no podemos quedarnos en casa. Y eso que nuestra tarea es más peligrosa, y está peor retribuida que la de sus señorías. Pero está claro que eso, en su guerra, les importa poco.
Solo piensan en ellos. Hoy, mientras revisaba noticias para escribir esta entrada, me ha venido a la mente un verso de una canción de Sabina que cantaba: el diario no hablaba de ti, ni de mí. De ellos si.
Buena mañana.
Que pase el primero

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