sábado, 11 de abril de 2020

Diario del coronavirus 49

11 de abril 2020
ACLARACIÓN
Quienes me conocen saben que además de mi profesión, me apasiona la política, y que como diría Sabina, ni lo niego ni lo perfumo. Y en esta situación de pandemia hay muchas valoraciones que se ciñen a lo estrictamente político, olvidando lo científico, frente a otras que se centran en lo científico, ajenas a como son manipuladas por otros, en busca de un rédito político. Intentar caminar por la delgada línea de la lógica, cada día resulta más difícil de hacer, sin correr el riesgo de ser acusado de tendencioso o de acientífico.

Pese a ese riesgo, sigo opinando, intentando que detrás del dolor de las cifras, siempre pueda encontrarse un atisbo o un gesto para implementar la esperanza entre los ciudadanos.
No me duele que una opinión no sea compartida, si que se la intente acallar desde la soberbia y la prepotencia. Pueden seguir intentándolo, les adelanto que no lo conseguirán. Si molestan mis opiniones, es fácil de evitar. No me lean.
LOS DATOS Y SU VALORACIÓN
EEUU contagiados 493.087 Fallecidos 18.325 Curados 26.783
GLOBAL contagiados 1.684.281. Fallecidos 102.053 altas 375.221
España los contagios se elevan a 161.852, 4.830 más que el viernes, es un pequeño repunte respecto a este viernes (4.576)
510 fallecidos en las últimas 24 horas. En total 16.353 personas han muerto.
59.109 personas se han recuperado, 3.441 más desde ayer.
La cifra de fallecidos más baja desde el 23 de marzo, hace 19 días, cuando se contabilizaron 462 fallecimientos.
La Comunidad de Madrid sigue siendo la más afectada, con 45.849 contagios, de los que 6.084 han muerto, 23.663 se han recuperado y 1.376 siguen en estos momentos ingresados en UCI; seguida de Cataluña: 32.984 positivos, 3.331 muertes, 14.258 curados y 2.629 personas que han estado en algún momento en cuidados intensivos.
El Ministerio de Sanidad repartirá entre viernes y sábado otro millón de test rápidos de diagnóstico para la detección del coronavirus entre las CCAA.
MIS COMENTARIOS
A tiempo pasado todo es más sencillo, pero en esto, ni así es fácil. Hoy sabemos mucho más que ayer, pero menos que mañana. Todos los datos e informes que se van publicando apuntan a determinadas líneas, pero el siguiente viene a cuestionar al anterior.
Ni tuvimos previsión, ni hicimos provisión. Lo he apuntado en varias ocasiones en este muro. No se vio venir, nos engañamos pensando que nuestro sistema sanitario era el mejor. Creímos que estaba suficientemente dotado. Nada de eso ha ayudado a encontrar soluciones a este problema. Y a eso se le añade los escasos laboratorios que tenemos, con suficiente material, y personal especializado en la realización de PCR. Esta última limitación ha obligado a restringir en un principio la realización de pruebas, como si se han hecho en otros países. Nos ha tocado comprar fuera lo que no teníamos en casa, aunque curiosamente en la sanidad privada la realización de la PCR se realiza a un precio asequible para muchos, pero no para todos.
La consecuencia, algo que hoy sabemos que ha sido fatídico para permitir la expansión de la infección: los pacientes asintomáticos que contagian. Los médicos de primaria, puede que en febrero hayamos visto a pacientes contagiados, pero su sintomatología banal, nos ha podido parecer propia de la temporada invernal de catarros o gripes.
Si eso ha ocurrido, ha permitido que los pacientes con síntomas leves por esos procesos, hayan coincidido en nuestras consultas con personas infectadas por Covid pero asintomáticas, o con cuadros banales. Estos últimos han pasado desapercibidos y quedado fuera de los registros de Sanidad durante prácticamente todo el tiempo, hasta el inicio real de la epidemia, en que aguzamos el ojo clínico por la alerta despertada. Para la epidemiologia, la identificación de los primeros casos es imprescindible para poder controlar cualquier epidemia, y eso no se hizo porque nadie los hemos identificado como casos. Ni los que ahora se llevan las manos a la cabeza por la imprevisión del gobierno y de las CCAA, que es innegable.
El resultado de eso es que hoy desconocemos cuanta gente ya ha pasado la enfermedad y está inmunizada, o dicho de otra manera, cuantas personas aún están en riesgo de poder sufrirla. El número oficial de contagiados no representa el número real de quienes han estado en contacto con el virus.
Se frenan las cifras y toca dar pasos hacia adelante. Prioritario ahora es hacer una gestión correcta de la "desescalada" de los confinamientos. Fundamental que sepamos hacerla de una forma gradual, porque será la única manera de evitar una segunda oleada de contagios. No nos valdrán ni el relajamiento ni los despistes, salvo para volver a agravar el problema.
Personalmente creo que la vuelta al trabajo de quienes trabajan en actividades no esenciales, es un riesgo importante y creo que es cuestionable, si no sería mucho más prudente alargar el confinamiento también de esos trabajadores, hasta que sea real la tendencia de la bajada en la curva y no solo una probable tendencia. Pueden ser unos días más y el riesgo menor.
En esa decisión de reanudar la actividad este lunes, mi opinión es que se mezclan las presiones de las patronales, dicho de otro modo, los aspectos económicos, con los criterios epidemiológicos. La reanudación del lunes, parece más el fruto de la presión de la patronal, que una decisión del consejo sanitario. Pero el gobierno no lo tiene fácil. Da igual lo que haga, pecará siempre.
Aquellos que se reían de “esa enfermedad que tienen los chinos”, que pusieron en la diana de sus agravios a la inmigración china en nuestro país, que criticaron la adopción del estado de alarma, porque perjudicaba la economía, hoy reprochan que no se tomaran esas medidas antes. Cuando se dio una vuelta de tuerca más, y se cerraron también las actividades esenciales, esos mismos acusaron al gobierno de equivocarse al hacerlo. Hoy esos mismos, le exigen la vuelta de las actividades no esenciales. No tengo la menor duda, que de producirse un repunte de los casos en dos o tres semanas, esos mismos le reprocharan al gobierno su autorización para reanudar actividades, y no se callaran exigiendo responsabilidades.
Lo triste y verdad, es que sus protestas no me importaran en absoluto. Si eso ocurre, lo que si me importará es que quienes más lo sufrirán serán los trabajadores, sin olvidarnos de sus familias. Si sucede ese repunte, y se sigue sin disponer de vacuna, habrá que volver al confinamiento. Entonces los ciudadanos no señalaran a la patronal que ha exigido esta reapertura de actividades, sino que culparan al gobierno. Por muy triste que resulte, el debate “salud o economía”, siempre acaba inclinado al mismo lado.
Personalmente creo que el gobierno se equivoca cediendo a esas presiones. Pero ya que lo hace, no estaría de más que obligase a las mutuas de salud laboral a realizar los test a todos los trabajadores de estas actividades no esenciales. Si enferman, será accidente laboral. Hay empresas que ya lo están haciendo, por lo tanto hacerlo obligatorio es una forma de salvaguardar a los no contagiados de aquellos que aunque sean asintomáticos, puedan contagiarlos. Y a eso añadir la comprobación por los inspectores de trabajo y las fuerzas de seguridad del estricto cumplimiento en esas empresas de las normas e distancia y protección
Será fácil de comprobar, porque lo veremos en dos o tres semanas. Lo señalo para que luego no se culpe al gobierno por omisión, en este caso se le podrá culpar por acción. No tiene escapatoria, de tanto cazador de cabezas como tenemos en este país.
Esperemos que eso no ocurra.

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