jueves, 19 de marzo de 2020

Diario del Coronavirus 16

Primero seré otra vez pesado: Quédate en casa, por favor. Pero luego quiero que te enteres de algo.
Esa gente (a la que sales a aplaudir a tu balcón cuando las redes sociales te invitan a hacerlo), no lo estamos pasando bien. Lo estamos pasando mal.
Al dolor que nos provoca ver como esta situación nos desborda, a la vez que se lleva por delante la vida de mucha gente, se le suma el penoso hecho de que trabajamos en unas condiciones impropias de un país democrático de la Europa del siglo XXI.
Lo explico. Nuestro personal médico, de enfermería, técnico, y el resto de los que hacemos que tu servicio de salud funcione cada día, necesitamos trabajar con unas medidas de prevención y protección, que nos permitan no correr los riesgos laborales que si estamos corriendo en nuestro trabajo en esta situación de pandemia.
Mascarillas, batas, y equipos de protección, escasean o ni existen. Se están supliendo con el ingenio de esos trabajadores (compresas convertidas en mascarillas, bolsas de basura protege batas, calzas de gorro, folios trasparentes convertidos en gafas de protección, y otros inventos propios del profesor Bacterio). Y eso solo puede estarnos ocurriendo por una falta de previsión impropia de un sistema que tiene a gala, precisamente, ser capaz de prevenir.
Aunque en las redes, en ocasiones ese déficit se pueda dramatizar tanto que no parezca creible, lo cierto es que existe. Se está vulnerando nuestro derecho a la protección de la salud, que es una competencia que deben garantizar los poderes públicos. Y son esos poderes, los que están obligados a facilitarnos los equipos de protección individual para garantizar la seguridad y la salud de todos los trabajadores.
No seamos ingratos. Que sean bienvenidas todas las colaboraciones de empresas y particulares. Pero también seamos serios. Exijamos que un sistema público esencial, no pueda resultar dependiente del altruismo porque antes se le negó dotarle de lo imprescindible.
Mientras se habla de incorporar a sanitarios prejubilados, a médicos en excedencia, o MIR, etc, no se prioriza la protección del personal que ya está ejerciendo su tarea día tras día. Y los números hacen innegable que ese riesgo ya ha dejado de serlo y ha pasado a enfermedad. Algunas cifras señalan que son ya más de 500, los profesionales que han dado positivo por contagio.
Pero no se queda ahí el problema. Tampoco es de recibo que muchos de ellos, sigan aislados en sus domicilios por sospecha clinica, y que puedan pasar varios días sin que se les realice el test diagnostico, que de ser negativo les permitiría incorporarse y ayudarnos. Esa prueba se está retrasando días, lo que impide esa pronta reincorporación, y provoca una sobrecarga de trabajo sobre los que han tenido la suerte de aún no tener síntomas, y suplen el trabajo de los aislados.
Dotación de material de protección, test de diagnóstico rápido a los sanitarios, y otras cuestiones de hostelería hospitalaria, deben solventarse con extrema urgencia, por prioritarios. De no hacerlo ya, aparecerá el peor enemigo de las situaciones de alarma: el desánimo entre los profesionales.
Si no les proteges a ellos y enferman, no podrán protegerte a ti.
Buenas noches.

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