martes, 31 de marzo de 2020

Diario del coronavirus 33



31 de Marzo 2020

Ya sé que las cifras de fallecimientos pueden hacer pensar lo contrario. E incluso provocar el desanimo. Pero el aislamiento funciona y hay señales de que la epidemia se está frenando. No va a ser un frenazo de hoy para mañana, ni pasar a la mitad de fallecimientos de golpe. Ni mucho menos. Lo que sí está claro, es que el enlentecimiento de los contagios se debe a nuestro esfuerzo colectivo quedándonos en casa, y a haber reducido incluso los contactos intrafamiliares. Es la manera más útil y sencilla de disminuir la carga viral del bicho. 

Pero se avecinan días difíciles para nuestros hospitales, que ya tienen muchos pacientes en sus UCIs. Al no dar altas rápidas, porque la situación de los pacientes lo desaconseja, y si continúan llegando pacientes que requieren ese tipo de ingreso, pueden verse desbordadas. Las adaptaciones internas en muchos hospitales ayudan a dar respuesta, pero si continúa el flujo, tendrán que plantearse traslados a las UCIs de regiones limítrofes donde el problema aún no sea tan agudo.  No son solo Madrid y Catalunya las que están en situación casi límite, sino algunas más, y eso  que nueve CCAA han doblado su número de camas de UCI. 

Hay pocos datos de cuál es el estado de cada Comunidad, y solo se han publicado informaciones que hablan de un 80% de ocupación en las dos citadas y en Castilla La Mancha. Con esa espada de Damocles pendiendo sobre nuestras cabezas, el Ministerio ha actualizado los datos. Asciende a 94.417 el número de casos confirmados, de ellos son nuevos 9.222  Los hospitalizados ascienden a 49.243 y han sido altas 19.259 personas. 

Son ya 8.189 los fallecidos, hoy 849 más, pero pueden ser más porque no se hayan certificado como causas por el covid, o menos porque algunas CCAA hayan retrasado datos al ser fin de semana. Lo veremos mañana.  Ayer comentaba que cada país cuenta sus datos de una manera diferente. Hoy digo que también lo hacen las CCAA y eso impide saber la situación comparativa real. Confiemos en que el confinamiento empiece a darnos buenas noticias este miércoles o este jueves.

En la OMS también piensan que España e Italia están llegando al punto de estabilización de sus contagios. Pero no bastará solo con el confinamiento para eliminar el problema. No basta solo con frenar la subida. Hay que lograr que empiece a descender, y para eso toca redoblar esfuerzos. Si la pandemia afecta ya a más de 200 países, esos esfuerzos deberían ser coordinados entre todos, pero eso es algo que hoy es una utopía. Mientras debatimos si son churras o merinas, ya se conocen casi 35.000 fallecidos en el mundo por esta causa, aunque serán más de los registros. 

Toca identificar el máximo de casos posible y aislarlos, o el problema no desaparecerá. E incluso se agravará, si no lo hacemos y permitimos que el virus sufra una mutación. Mientras China se esfuerza en buscar su paciente cero, en Europa eso parece algo secundario, y no lo es. De cómo ha variado el virus de su inicio a lo que es hoy, depende en gran medida nuestra capacidad de frenar su expansión. España e Italia, y en general toda Europa, deberían poner todo su empeño en encontrarlo.

Ayer contaba el calendario de contagios, y si se mira el relato, se ve como estamos ante un virus que ha llegado por diferentes vías, no solo a España o Italia, sino a todo el mundo. El origen es China, pero puede que a Europa viajara con los ejecutivos de los países con mayor intercambio comercial con China: Reino Unido, Alemania o Suiza, tres países que son centros de actividad bancaria, y con un fluido tráfico de viajeros desde China. Pero también España tiene relación con Wuhan, donde hay sedes de tres grandes empresas españolas, la más conocida Inditex. No es tan difícil averiguar cuántos directivos de estos países viajaron a China en enero. 

Mientras eso alguien intenta averiguarlo, la gran pregunta que todos nos debemos hacer, no es cuando empiezan a descender los fallecimientos, que no debe estar lejos ese día, tras las medidas adoptadas. Pero algo que si podríamos estar empezando a pensar es  ¿después del confinamiento en casa, terminará el estado de alarma? Está muy claro que la situación no puede pasar de hoy encerrados, a mañana, todos en la calle. Hay que ir con cuidado y paulatinamente, como está haciendo China, para evitar nuevos contagios que tiren por tierra lo que hayamos avanzado. No hay que desesperar pero esto se alargará.

Llega el momento de los test de sangre capilar y de las PCR intranasales, pero también de aunque se relajen los confinamientos, seguir impidiendo grandes concentraciones. Toca conocer donde ya hay inmunidad al bicho, y donde continúa habiendo riesgo de contagio para aislarlo. Toca tomarse en serio la identificación de cualquier brote en tiempo record y aislarlo. Toca acumular material sanitario para tener una reserva  suficiente de todo y no seguir con las carencias actuales, sabedores que esto no habrá acabado. Toca que dispongamos de tratamientos que se hayan demostrado eficaces, y que nos tomemos en serio la importancia que tiene la prevención, en todas las enfermedades, pero especialmente en este tipo de procesos. Toca prepararse para la siguiente pandemia, para que no nos coja desprevenidos como ha sucedido. Suena a sentencia, pero habrá más pandemias.  

Hemos dado los primeros pasos para frenarla, tocan los test, que al menos en Castilla La Mancha se han empezado a realizar, seguro que no al ritmo que nos gustaría, pero se ha empezado. Si consigo información suficiente, mañana os hablaré de que son los Test y las pruebas para saber si alguien está contagiado. Ese es el siguiente paso, que aconsejan los epidemiólogos. Para conseguirlo, de poca ayuda van a servir los enfrentamientos de nuestra clase dirigente, instalados en él "y tú más".

¿Tan difícil es pensar primero en la gente y no en el interés partidista? Parece que si lo es.

lunes, 30 de marzo de 2020

Diario del coronavirus 32

Hoy voy a hacer un resumen de la historia del bicho, casi un calendario, para luego comentar los datos de la pandemia. Espero que nos sirva para aprender el origen del mal que nos aqueja.

¿DE DONDE VIENE EL BICHO?

Los chinos, el fin de año pasado, detectan una neumonía de origen desconocido en el mercado de Wuhan (Hubei) e informan a la OMS. 5 días después hay 44 casos, pero la OMS no recomienda no  viajar, sino que en caso de síntomas  respiratorios en los viajeros, estos busquen atención médica.  Del 9 al 16 de enero ocurren las primeras muertes. El 20 de enero se confirma la transmisión entre humanos y el 23 se cierra toda la provincia de Hubei. El gobierno chino admite que el paciente número 1, es un hombre de 55 años, que se infectó el 19 de noviembre en la provincia de Hubei. Que el 20 de diciembre, había 60 casos con los síntomas cardinales. El virus estuvo circulando un mes libre, nadie se dio cuenta, pero el virus no tenía la misma capacidad de transmisión que tiene hoy.

El virus, desde 19 de noviembre de 2019 hasta el 23 de enero de 2020, en que se cierra Hubei, tuvo casi dos meses para expandirse fuera la zona de inicio. El día 30 de enero de 2020 Italia registra su primer caso importado, dos turistas chinos a los que confinan en  Roma pero habían pasado por Milán, Verona y Parma. El 31 de enero, Italia declara el Estado de emergencia. El primer caso en España es un turista alemán que llega el 31 de enero de 2020 a La Gomera. El segundo caso en España, un turista británico en Palma de Mallorca, el 10 de febrero. El 12 de febrero se cancela el Mobile World de Barcelona. Los programas del corazón hablan de exageraciones y una barbaridad lo de cerrar Italia y suspender el Mobile. 

El 24 de febrero, un médico y su mujer, que van de vacaciones a Tenerife procedentes de Italia, dan positivo. Se aísla todo el hotel con 700 personas. El 25 se registran tres casos en la península, todos en viajeros que llegan de Italia. El 26 de febrero primer caso en Sevilla sin que el paciente hubiera salido de España, estaba con síntomas desde el día 12 de febrero. El 19 de febrero el Valencia CF juega en Milán con el Atalanta, equipo de Bergamo, al que acompañan 40.000 aficionados, que se juntan con los aficionados del Valencia (unos 300). El 26 de febrero se descubre que un hombre murió en Valencia el día 13 de febrero por el bicho, pero venía de Nepal. 

El 4 de marzo se cancelan los congresos, los eventos deportivos. Todo es una exageración y en Madrid el Ayuntamiento anuncia la construcción de una noria gigante, muy preocupado por el problema del bicho. El 9 de marzo son ya 999 casos los registrados en España. Se cancelan clases en Madrid, Vitoria y en parte de La Rioja (Labastida). El día 10 de marzo se aplazan las Fallas; se suspenden los vuelos Italia-España, se prohíben reuniones de más de mil asistentes., se cierra el Congreso de los Diputados por el positivo de Ortega Smith, turista feliz en Italia. Luego se confina Igualada, se cierran todos los colegios, y se suspende la Liga de fútbol. El viernes 13 de marzo se declara el estado de alarma y 14 se suspende la Semana Santa sevillana. Desde el paciente sevillano hasta el estado de alarma, solo 16 días. 

¿IMPREVISIÓN ESPAÑOLA? ¿FALTA DE MEDIDAS?

Se  habla de imprevisión en España por lo que estaba pasando en China, y de falta de medidas. Como han visto en la sucesión de hechos, ambos Gobiernos, tanto el italiano como el español, tomaron medidas, vistas desde hoy, tanto acertadas como desacertadas. Eso sí contra viento y marea, el poder económico exigía que ante todo había que mantener la actividad económica, luego dijo que había que paralizarla, y cuando se el gobierno decide que la paraliza, vemos como la gran patronal protesta. Lo fácil es señalar como el gran culpable al Gobierno por permitir el 8 marzo  las manifestaciones. Hasta yo creo que fue innecesario. Pero quienes solo ven ahí el origen del problema, se olvidan de la defensa del poder económico del mantenimiento de la  actividad empresarial contra viento y marea. 

Mantener las manifestaciones, misas, partidos de fútbol, y todos los eventos multitudinarios fue un error. Mantener la actividad económica no esencial, otro mayor aún. Al gobierno español, se le puede acusar de que debió de tomar medidas contundentes antes, pero igual que eso es cierto, no lo es menos cierto que ha sido el gobierno europeo en tomar las medidas más contundentes, según se iba siendo consciente del problema, y decretar el estado de alarma en 16 días desde la aparición del primer contagio de alguien que no había viajado.

Cuando hace tres días el ministro holandés de finanzas, acusaba a Italia y España, de no prevenir la catástrofe, se callaba que su país tiene muchos pacientes en hospitales belgas, y que centro  Europa fue la gran beneficiada de una crisis que machacó a los países del sur y les obligó a recortes económicos que se cenaron en el sector sanitario. Ahora a este listo, le han gecho una pirula los chinos con una partida de mascarillas, parecida a la que a nosotros nos han hecho con los test rapidos.Decir que sus declaraciones eran repugnantes, como le dijo el primer ministro portugués es quedarse corto. Porque no es cierto. Lo que no es ni discutible, es que la economía de mercado ha transformado el mundo en un zoco regido por la ley del mejor postor.

LOS DATOS

Pero como nos gusta mirarnos el ombligo, nos centramos en los datos de nuestro país para atizarle al ministerio, que no lo ha hecho perfecto, pero mucho mejor que definir el problema como unos simples hilillos de plastilina.  No está de más saber, que en el mundo son más de 750.000 los contagiados, más de 36.000 los muertos y casi 160.000 dados de alta. Es un problema global aunque se quiera conducir con las luces cortas.

Tremendo lo de los titulares de prensa. Ya no vale lo de imprevisión, porque tendrían que acusar de ello a 175 países y en un mes a todos. Ahora lo que vale es hablar de la mala gestión. Nadie quiere recordar los recortes al sector sanitario de hace unos años, y solo se habla,y es lógico, de las carencias reales que soportamos, primero los sanitarios, y después todos y cada uno de los españoles. Los árboles impiden ver el bosque. Eso sí, más la sufren los pobres atendidos por la sanidad pública, que los atendidos en la privada, donde parece que el colapso no existe.

Un vistazo a los titulares de la prensa: Sanidad estudia trasladar pacientes entre comunidades; el ministerio intenta evitar el colapso de las UCIs en las regiones más afectadas; el virus desborda las UCI de 8 CCAA;  El doctor F. Simón positivo por coronavirus; sanitarios y sindicatos denuncian “el desastre” del gran hospital de campaña de IFEMA; cada país cuenta los muertos a su manera y ninguno lo hace bien. Lo cierto es que estos titulares ayudan poco a transmitir la esperanza y la frialdad, que una situación como la que vivimos necesita.

Ya son 7.340 fallecidos a causa del bicho en nuestro país. En las últimas 24 horas han muerto 812 personas, 26 menos que ayer. Sin embargo, van cinco días consecutivos, en los que el porcentaje de incremento de fallecidos se ha frenado y hasta reducido. Del 15 al 25 de marzo, el incremento de casos medio era de un 20% y desde ese día a los datos de hoy, es de un 12%.

Relacionado con ese dato, está la tendencia decreciente en el porcentaje de casos confirmados (6.398 aunque la suma total alcance 85.195)  y de los ingresos en las UCI (desde ayer 324 más (6,6%) lo que eleva a 5.231 los pacientes ingresados en ellas. Este dato es alentador, pero no podemos fiarnos de que eso signifique que ya estamos alcanzando la estabilidad. 

La otra buena noticia es que desde ayer, han sido dados de alta  2.071 pacientes (14,08% más), y ya son 16.780 personas las que han superado la infección. Me hubiese gustado que esos datos los hubiese dado Fernando Simón, que lleva a pecho descubierto soportando palos todos los días, y el día que puede sonreír algo, aunque sea poco, el virus se lo impide.

Más de 85.000 contagiados. Esa cifra tiene relación con los famosos  test, en donde el número de los realizados en cada país es muy diferente y si Corea ha realizado 3.400 test por millón de habitantes, Italia o Suiza han hecho entre 500 y 600. El gran EEUU había realizado 2 por millón, pero ha dejado de decir cuántos está haciendo ahora, y así evita la crítica.  Pero la cifra de contagios o de muertes, no es real. Ningún país está midiendo el problema con la misma vara de medir. No son comparables los datos de uno con los de otro. Cuando damos los cifras de España y de la mayoría de países sobre contagiados, es importante entender que hablamos de casos confirmados. Es decir, estamos midiendo dos fenómenos al mismo tiempo: el aumento real de infectados y la capacidad de detectarlos. Señalo esto, porque no hay consenso en ningún país sobre su número de infectados y eso impide poder dimensionar el problema.

Muchos analistas afirman que los casos no detectados en cada país, podrían alcanzar el 50% lo que llevaría la letalidad del virus al 1% y no estaría en los datos escandalosos que parecen darse por buenos. Es como si vieramos la punta de la pirámide, pero desconocemos cuanta pirámide hay enterrada en la arena que la rodea. Y si hacemos caso a uno de los mayores expertos mundiales en virus, el español Adolfo García-Sastre, investigador del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, debemos pensar que los infectados son de cinco a diez veces más de los contabilizados, lo que reduce aún más la letalidad del bicho.

Aunque todo apunta a que nos acercamos al punto e inflexión de la pandemia, quedan aún muchos días de dolor, de sube y baja, hasta que todo se estabilice y empiece el descenso de las cifras. Tenemos que actuar, pero no se puede lograr nada sin esperanza ni confianza. Tengamos ambas cosa.

Diario del coronavirus 31

Domingo 29 marzo
Ha muerto Sara, una médica de Atención Primaria. Tenía 28 años, era asmática, trabajaba de refuerzos en el centro de salud de Mota del Cuervo en Cuenca. La trasladaron al hospital de Alcázar donde ha fallecido. Es la segunda víctima entre los sanitarios castellano manchegos después de ayer fallecer Santos Julián en Albacete. Tengo otro compañero, Fernando, también médico de familia y todo un experto en diabetes, ingresado y peleando por vivir en la UCI del hospital de León, trabajaba en un pueblo de esa provincia .
Creo que he puesto varios datos hoy en este muro y no hablaré de nuevo de números, porque temo no equivocarme como ocurrió con los que anuncié ayer y que se han confirmado hoy. No espero buenos datos hasta el martes, y ahí si me gustaría no equivocarme.
No sé si será por los fallecimientos de gente conocida compañeros de profesión o de otras personas a las que conocía, o por la situación que pasan amigos y conocidos ingresados, aislados y sin poder ser atendidos y apoyados por sus familiares, pero hoy noto una atmósfera rara. Lo mismo es por el cambio horario que se produjo anoche.
Desde que un turista alemán llegó a Canarias con el virus no ha pasado mucho tiempo pero son más de cinco mil fallecidos, y sigo convencido de que son todos los que están pero no están todos los que son. En el mundo se han superado los treinta mil fallecidos, y aún algunos niegan que este problema llegará a todos los rincones del planeta, si su negativa sirve para salvar la economía. Que importa un muerto más o menos por el virus, si cada día mueren 6500 niños por la hambruna y como no salen en los telediarios no existen. Los que el virus mate en África, Asia o partes de América Latina, tampoco estarán engrosando esas estadísticas. Pretenden transmitir una normalidad, que resulta difícil de creer.
No se puede negar que el bicho nos está haciendo una cicatriz, tanto social como económica, que tardará en curar cuanto más tarde en acabar la alarma. Pero nadie sabe cuándo acabará, ni los de las soluciones mágicas. Toca ser fríos, resistentes, flexibles, prácticos. Todo porque la situación lo requiere. Posiblemente ayer, hoy y mañana estemos viviendo el peor momento de la pesadilla. Nuestro país tiene demasiados frentes abiertos, y he dicho el país, no he dicho el gobierno que también. Aún recuerdo cuando parecía de locos suspender el Mobile de Barcelona o las Fallas o la Semana Santa.
Recuerdo cuanta gente quería volar a Italia a ver qué es lo que pasaba allí, y hasta estaban dispuestos a quemar Barajas si se suspendían los vuelos y no se podía ir a ver el fútbol. Pocos quieren recordarlo ahora, cuando el problema que ven es que no se ha declarado el estado de sitio, y algunos exigen, porque las medidas adoptadas les parecen poca cosa. Eran esos días donde solo querían hablar de Venezuela porque quienes morían eran chinos. Ahora ven correcta la decisión de un gobierno autoritario como el Chino (ellos así lo califican) y débil la de los demócratas occidentales. Claro que en eso se les ve el plumero.
Hay una palabra que resume todo: miedo. Al abismo de la economía. Miedo a que las UCIs se desborden como está ocurriendo en seis CCAA que las tienen al límite, y sino se frena ese dato, se incrementará el número de fallecidos, porque no podrán ser atendidos como requieren. Miedo a que los pacientes que van a la UCI no salen con dos días, sino que necesitan un periodo de tratamiento más largo. Y miedo a los contagios, que es de donde parten los candidatos a poder saturar las UCI. Ahora, todo tiene que ir dirigido a evitar nuevos ingresos y eso solo es posible con una mayor rigidez en los aislamientos, que es lo que se ha hecho desde hoy. Las cifras totales son enormes y faltan días para que cambien.
Aunque en Albacete la sensación es que la presión en el hospital parece no haber aumentado (puede que porque la atención primaria está atendiendo y manteniendo en sus domicilios aislados muchos casos), es nuestra región la que evoluciona de una manera más preocupante, porque preocupante es que tengamos 26,5 muertes por 100.000 habitantes.
Y entre todo esto, los sanitarios seguimos, seguro que más afectados por el cansancio físico que por el psicológico. Es muy duro saber que muchos de nosotros están aislados, bastantes ingresados, y algunos no lo contarán. Una compañera me preguntaba ¿Qué le contaremos a nuestros hijos de lo que estamos viviendo? Le respondí, que le contaría, lo que cualquier obrero de hace una generación, le contaba a sus hijos, que trabajabas en lo que te gustaba, pero para un empresario que no lo merecía. Los sanitarios hemos dejado de ser los brujos de la tribu, para convertirnos en mano de obra barata. Pero se lo contarás, porque tú y muchos pacientes viviremos para contarlo.
Seguimos sin desfallecer. No desfallezcáis ninguno ni ninguna e los que cada día entráis a este muro y seguir en casa.
Buenas noches.

Diario del coronavirus 30

28 Marzo 2020,
En septiembre pasado, se publicaba el informe "Un mundo en peligro: informe anual sobre la preparación de emergencias sanitarias", un encargo de la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial. Lo realizó un grupo de expertos en salud pública, encabezados por la Dra. Vega, una médica chilena, y doctorada en salud pública por la Universidad de Illinois. Sus advertencias eran estas: la importancia de prepararse para una emergencia sanitaria mundial; será un sálvese quien pueda”; se sacrifica la salud de las personas en pro de mantener un sistema financiero; los resultados van a ser catastróficos; necesario combatir el negacionismo de líderes como Trump o Bolsonario; nadie se salvará solo; si llega a ocurrir, los pobres serán los que más van a sufrir; todas las economías van a ser vulnerables.
El estudio pretendió dejar claro la importancia de prevenir la catástrofe. Porque era previsible. De poco sirvió su advertencia, y ningún país supo ver la que se nos avecinaba. 
Y comienzo con esta reseña, porque, al igual de la necesidad de repetir de manera machacona que permanezcamos en casa para que se nos meta en la cabeza, hay que repetir que la falta de previsión ha sido mundial, y no culpa de un solo país, y la solución debe surgir de medidas mundiales, y no de un solo país. Tal vez así, la gente deje de pensar, que esos mensajes de salva patrias que recorren las redes, no aportan soluciones reales, sino miedo a unos y crispación a otros, y que tienen como único fin, usar la pandemia para obtener de ella réditos políticos. Se critica la gestión, que no ha sido afortunada, y todos llos que lo hacen dicen tener la solución buena, eso ocurre en todos los países afectados. Pero no hay remedios mágicos en ningún país por no haber hecho una correcta previsión.

Recuento de hoy, un récord de defunciones en 24 horas, 832, y llegamos a las 5.690. Y eso que quienes trabajamos en atención primaria sabemos que no se notifican todas las que ocurren por causa del mal bicho. Esas cifras no son exactas. Hay más muertes que no han sido diagnosticadas como causadas por la pandemia, pero no confirmadas con test que lo acrediten.
Un incremento del 17,1% respecto al viernes. Si fue del 19,1% el jueves respecto al miércoles y del 18,8% el viernes respecto al jueves. La curva se aplana poco y despacio. Si no hay una inflexión ya, en los próximos días llegaremos a los mil fallecimientos en un día.
Preocupan las UCIs que hoy tienen ingresados 4.560 pacientes, un 9,6% más que ayer, y los 9.444 profesionales que se han infectado, casi un 15% del total. Alegran los 12.285 pacientes de alta por curación.
De los contagiados, que ya son más de 72.000, no debe preocupar el dato, porque en nada refleja la realidad donde es muy superior a esa cifra y ya dije que la cuenta de la vieja era fácil de hacer en base a los fallecimientos.
El gobierno ha anunciado que se paralizará la actividad no esencial, y se disminuirá aún más la actividad de lo que ya lo está que es próxima al 90 % de paralización. Es una vuelta de tuerca más. Si esta medida aún no es suficiente, para que quienes aún piensan que esto es algo que no merece ser tomado en serio, se equivocan, y deberían empezar a darse cuenta de ello. No es un capricho del gobierno, el objetivo es evitar que se desborden las UCIs.
Volviendo al consejo del informe inicial. No puede ser un “sálvese quien pueda”. Todas las provincias deberían estar preparando una ampliación del número de camas disponibles porque estamos en plena subida, y las proyecciones (solo con continuar como de ayer a hoy), nos sitúan por encima de 6.500 fallecidos mañana, los que estarán en UCI superaran los 5.000 y solo alegraran las altas que llegaran a las 14.000.
Son los momentos de acercarse a la cima de la curva, y es momento de contener la respiración, pero con estas cifras cuesta respirar.

Diario del coronavirus 29

27 Marzo 2020, Día trece
No soy supersticioso, pero hoy es el día 13 de permanencia en nuestros domicilios. Muchas cosas que comentar. Empiezo por los datos.
Según los datos del Ministerio de Sanidad, hoy hemos contabilizado los 64.059 casos (7.871 nuevos, un incremento del 14%); 4858 fallecidos (779); 9357 altas por recuperación, 2.342 más que ayer (también esta cifra muestra su mayor incremento en un día); tenemos 36.293 hospitalizados. Los datos empiezan a invitar a un cierre de industria, construcción y fábricas.
Mientras seguimos a la espera de que el crecimiento del brote se frene. Pero es fácil desesperar en esa espera, si los fallecidos se siguen duplicando cada pocos días. Vamos a necesitar más días para ver un cambio claro en la tendencia, y el primer sitio donde ese cambio dará señales será en las UCIs (hoy tenemos 4.165 en ellas) y luego se verá ese descenso en el número de fallecidos.
Terrible el dato de sanitarios que han dado positivo., casi 9.500 y con muchos pendientes del test de diagnostico. Han pasado en cinco días de un 12 % a un 14 % del total del país. No vale culpar a los contagios domésticos de este colectivo, ni se han tomado medidas drásticas en la protección, es insuficiente el material del que se dispone, y el que tenemos no es precisamente de mucha calidad. En muchos casos aguantamos por la solidaridad ciudadana y el ingenio.
Las pruebas rápidas no acaban de llegar, y esa sería la manera de que tras su realización, permitirían que los profesionales de la sanidad aislados en sus domicilios pudiesen reincorporarse porque nos harán falta. Alguien preguntó hace unos días cuantos estaban en esta situación en Albacete, hoy me han comentado, aunque no hay cifras oficiales, que son alrededor de 600 en esa situación.
Muchos miran hacia Alemania, convencidos de que allí se mueren menos. Lo he dicho en días pasados, allí mueren menos porque el virus llegó más tarde y detectaron rápido esos primeros casos y los aislaron pronto, pero que su curva se parezca a la nuestra es una cuestión de tiempo. Ojala me equivoque.
Atención Primaria.
Muchos los que estamos en primera línea, haciendo frente a los casos de infección. Ponemos todo lo que está en nuestra mano, pero con medios insuficientes. No solo falta protección para pacientes y sanitarios, sino también recursos farmacológicos, organizativos y de personal. Una encuesta de hace diez días, en centros urbanos y rurales de toda España señala una preocupación entre los sanitarios de 8 sobre 10; una valoración del nivel de protección que sentimos de 4 sobre 10; para protección a los pacientes, el 37% no disponía de material para ello; medios de protección de profesionales, un 41,5% afirmaba no disponer.
Otros aspectos. Sólo el 50,8% de profesionales disponía de solución hidroalcohólica; sólo el 42,4% tenía contenedores de residuos; sólo el 14,9% disponía de mascarillas FFP2 y FFP3; solo un 70% de los consultados tenía guantes de protección; sólo un 16% tenía batas impermeables y otro 16% protectores oculares. Y el peor dato en mi opinión: solo un 70 % había recibido la formación suficiente para ponerse y quitarse con seguridad los equipos de protección y al 42% no le habían comunicado el procedimiento de actuación ante el paciente en aislamiento domiciliario. Es una encuesta, pero pone los pelos como escarpias. No es solo disponer de material, sino de saber ponértelo y quitártelo, y saber cuándo y cómo usarlo. En toda España.
No se puede negar que estamos ante una situación imprevisible y con un impacto brutal, pero cuando esto termine (que lo hará), la situación en la que trabajamos los profesionales de atención primaria tiene que cambiar.
Hospitalaria
La situación de los Hospitales españoles ya ha sido dantesca en algunos lugares. Puede que acabe siendo la misma en casi todos a medida que la pandemia avance. El primer problema era la falta de protección y de material para atender situaciones límite, pero creo que pronto empezaremos a añadir a eso el problema de ver a nuestros sanitarios exhausto, no solo por la presión asistencial que soportan, sino por la impotencia emocional que algunas situaciones provocan.
Albacete no es diferente a otros lugares, y su hospital está sufriendo esa situación. Todo se ha agravado en esta semana, con picos de ingresos que han desbordado su capacidad asistencial. Lo hemos visto en medios nacionales, con imágenes de pasillos en condiciones asistenciales impropias de lo que merecen nuestros pacientes, y de lo que sería lógico contemplar, dada la capacidad profesional de nuestro personal sanitario. Siempre hemos presumido de tener la mejor sanidad del mundo, pero el bicho ha venido a demostrarnos, que no era así. Lo que tenemos son los mejores sanitarios del mundo, que no es lo mismo.
La situación de inseguridad desata el nerviosismo. Para una plantilla desbordada por la falta de recursos, mermada por bajas, y en ocasiones obligada hasta a priorizar pacientes, las declaraciones del responsable del centro resultaron como nombrar la cuerda en casa del ahorcado. Nadie que esté al frente de una entidad hospitalaria inmersa en esta situación, lo tiene fácil. Pero si lo que se pretendía era transmitir tranquilidad a los trabajadores y a los ciudadanos, el efecto fue totalmente el contrario. Unos habían presenciado esas situaciones con sus ojos, y otros vivido en sus carnes esa espera para obtener una cama. Afirmar que todo estaba bajo control resultó un error de bulto.
Lejos de admitir la realidad, de informar de las medidas previstas a adoptar, de respaldar a los trabajadores, y de exigir públicamente a sus superiores (regionales y estatales), soluciones urgentes al problema que se está viviendo, se opta por asumir un marrón en solitario. Una imagen no puede negarse con palabras, aunque tenga explicación. En lugar de tranquilizar, el efecto fue provocar el desánimo y la rabia entre el personal del centro.
Pero alguien que tiene esa responsabilidad en este momento crítico, merece reproches duros y críticas, a ser posible constructivas, pero no los improperios y las descalificaciones que ha recibido, muchas de ellas procedentes de quienes cuando se produjeron los recortes a nuestro hospital se callaron, y a muchos de ellos nunca se les vio participar o apoyar las mareas en defensa de una sanidad pública. Posiblemente porque protestar entonces no les parecía políticamente correcto. Hacerlo en esta situación, tampoco lo es. Toca arrimar el hombro y dejar las facturas para su momento (que llegará). Y además, atrévanse a agitar el árbol, no se ceben con las ramas. Claro que a lo mejor, tan poco ven eso como lo políticamente correcto.
La enseñanza a sacar es, que como en AP, también en la hospitalaria tiene abrirse un debate que profundize en qué modelo hospitalario necesitamos. Pero nada volverá a ser como antes, porque nada de lo que está aconteciendo puede volver a repetirse. Y un complemento, más urgente: Las residencias de mayores, por el tramo de población donde la letalidad del virus se ve incrementada. Así como la población rural envejecida, precisan un especial cuidado en estas circunstancias, ellos no puede esperar a que todo pase, porque lo terrible en ellas ya está pasando, y precisamente nuestros ciudadanos mayores son quienes menos merecen desatención.
Pinceladas
Demasiada insolidaridad de una Europa, que como siempre, solo tiene un interés: el económico, donde sus pesos pesados son contrarios a que primen las personas sobre los beneficios. Seguro que nos vuelven a proponer políticas austericidas para salir de las consecuencias del bicho. Alemania y Holanda no pueden ser siempre las niñas bonitas. Toca legislar y controlar para no repetir errores.
España no debería ser hoy el cuarto país en hacer recortes en su Sanidad (solo detrás de Grecia, Islandia y Portugal). Esto ha hecho, que el gasto sanitario español sea de 3.323€/ habitante, mientras que es de 5.896€/habitante en Alemania. Igual ese dato tiene mucho que ver en las estadísticas de muertes nuestras y las de ellos, y no todo es culpa de los “tontos del Ministro y F. Simón”. Ocurrió en tiempos de un tal Mariano.
Y qué decir de nuestros dirigentes, entre quienes hay demasiada gente buscando rédito político de todo. Algunos incluso se dedican a especular y sembrar odio. Cada cual puede afirmar lo que considere que le concede ventaja, pero todos saben que en ningún país se declarará una situación de confinamiento de meses, sin correr el riesgo de provocar un pánico colectivo (recordemos los mercadonas), que quienes lo exigen en el gobierno no lo harían. Pero a diario lo exigen.
Además somos españoles, especialistas junto a los italianos en pasarnos las normas por la entrepierna cuando se nos tercia. Yo me quedo en casa, pero los curritos que trabajan para mí, a currar, para que no falte de nada, y si enferman, pues mala suerte. El error que están cometiendo es que el bicho cabrón no entiende de cuentas corrientes.
En las redes ya no solo hay expertos. Ahora encontramos hasta magistrados jueces, dispuestos a condenar a cualquiera, a ser implacables con todos los políticos, pero nunca con ellos mismos. Y también encontramos a muchos ciudadanos y ciudadanas, que empiezan a desesperarse, y lo expresan en sus muros, hartos de solo escuchar cosas que no merecen ser escuchadas, y que además proceden de bocas que tienen poco que decir, aunque hablen mucho.
Todo lo anterior, en la situación de confinamiento que se alargará, está haciendo que cualquier mensaje populista cale, nos provoque miedo, y nos nuble la capacidad de ver el bosque, porque nos lo impiden los arboles.
Mientras, alguien está haciendo su agosto en marzo.
Buenas noches.

Diario del coronavirus 28

NO SE ROMPEN MUROS CON ALFILERES
Hay que seguir.
Los datos de Italia empiezan a apuntar a que se está controlando allí la pandemia. Tal y como he comentado algún día, el único dato fiable son los fallecimientos (porque ese no depende de lo que se declara o no como ocurre con los contagios), el número de nuevas muertes en Italia sigue descendiendo y ya la cifra de muertes diaria es menor que en España. Hoy ya han muerto en España más personas con coronavirus que en Italia.
Lo he comentado ya y lo repito, lo que ocurre en un lugar o en otro, no es diferente, lo que cambia es el momento de inicio, distinto en cada lugar. Eso significa que al igual que en Italia, las muertes aquí empezarán a disminuir como ya lo hacen allí. Pero también significa, que en Madrid llegó antes que a las otras Comunidades, pero al final, en todas el problema tendrá unas cifras similares. Aunque a algunos le cueste convencerse que será así.
No vale creer que este proceso es lineal, sino con etapas de sube y baja, hasta que se marca una tendencia y esas oscilaciones son cada vez más atenuadas o se estabilizan. Ya hemos hecho lo importante, aislarnos, pero esas oscilaciones se producirán posiblemente, puede que por los contactos intra familiares donde los contagios son mucho más impredecibles.
No es fácil convencerse de que con más de cuatro mil muertos, haya motivos para el optimismo, pero lo he comentado hace dos días: la velocidad de aumento del número de fallecidos se ha ralentizado por primera vez en España. Lo que aún no sabemos es si eso será tendencia, pero si desde ayer han fallecido 655 personas y el miércoles fueron 738, puede, y repito “puede” que se esté empezando a ralentizar. Y está claro que el quedarse en casa es el arma más efectiva con la que contamos hoy por hoy. Se lleva a jóvenes, lo que nos duele mucho, pero sobre todo, lo más dramático es lo que esta pandemia está provocando en las residencias de mayores de todo el país.

Seguimos sin los test para diagnostico, comprados a una empresa que ha resultado no fiable, aunque, y eso no se dice, la UE los homologó como validos. Mascarillas, batas, respiradores y un largo etcétera de déficit que demuestran una tremenda falta de previsión de la que se nos venía encima. Por parte del gobierno el primero y en mayor grado, pero de esa carencia de dimensionar la magnitud del problema no se escapa ni uno solo de nuestros representantes políticos. Ya ocurrió con la crisis económica mundial y aquí era culpable Zp. Ahora la pandemia es global, pero el culpable es el actual presidente. Ayer en el Congreso, se reprochaba al gobierno esa falta de previsión, con razón, pero es la misma carencia que presentan los Macron, Merkel, Trumps y todos los dirigentes mundiales. Ayer la oposición trato de hacernos ver, que con ellos en el gobierno eso no habría sucedido. Su reproche se resume en una frase “a cojón visto, macho”.
Seguro que algunos pensaréis que está visión es ideológica. Cierto, pero ¿es qué hay alguna opinión que no sea ideológica? No digo eso de “yo no soy de ningún partido” que de esos hay muchos, aunque yo no milite ahora, me refiero a opiniones que no estén apoyadas en una ideología. Yo tengo ideología, y opino que el error de todos los estados es su ombliguismo. No se rompen muros con alfileres. Un problema global como lo es esta pandemia, debe tener una respuesta global, y eso ha brillado por su ausencia. Ahora todo era un problema de los chinos, o la consecuencia de una guerra bacteriológica de los americanos, o un virus de las farmacéuticas para vender vacunas, o hasta la suma de todo lo anterior. Todas esas conspiraciones se han demostrado falaces ante la dimensión del problema.
Creo que un problema global debería tener una respuesta global. Habéis pensado en ¿qué gráficos dará la pandemia en los países africanos, en la India o en América Latina? Sencillamente nos importa poco si solo nos miramos nuestro ombligo. Aparte del aislamiento, aquí recomendamos lavarnos mucho las manos ¿habéis pensado que pasará en los países donde el agua es más preciada por su escasez que el combustible en nuestro mundo de ricos? Mejor haríamos en pensar, que hoy la fronteras no sirven para nada, Bueno sí, para incautar mascarillas y para impedir que nos lleguen respiradores como está sucediendo. O se amplía la mirada sobre este tipo de problemas de dimensión global, o volveremos a tropezar en la misma piedra, limitando nuestra actuación solo a lo que está dentro de nuestras fronteras.
Y eso nos lleva a cuestionarnos muchas cosas. La UE no ha dado una respuesta a todos los países que la forman, cuando el problema afecta a todos y en todos tendrá datos trágicos, ¿por qué? Son necesarias mascarillas, respiradores, fármacos, y un largo etcétera ¿Por qué no se ha hecho una adquisición conjunta de toda la UE? Lo que vemos es que entre socios europeos nos peleamos por llevarnos la mercancía, que siempre acaba en manos del mejor postor. ¿No queríamos globalización y economía de mercado? pues ya la tenemos, y el último que cierre la puerta.
Esta pandemia debería enseñarnos que hay que revisar de abajo a arriba nuestro modelo de sociedad, pero también las relaciones entre países, porque habrá más pandemias. Y en nuestro ombligo tendremos también que revisar las relaciones entre CCAA que aunque no lo parezca, basta rascar un poco para darnos cuenta de que no son precisamente un dechado de virtudes, y sí una carrera de intereses particulares que impiden que un problema de todos se resuelva con la ayuda de todos.
Pero sobre todo esta pandemia, aparte de ser un freno al cambio climático que ni los más optimistas de Kioto hubiesen soñado nunca y de una forma tan brutal (3000 millones de personas están recluidas en sus domicilios ya en todo el mundo), le está haciendo una radiografía a una sociedad mundial, donde unos pocos controlan el mercado, sin escuchar lo que opina la ciencia si eso puede cuestionar sus ingresos, y donde el concepto de democracia como gobierno del pueblo, queda cuestionado porque no se piensa en el pueblo ni en lo que puede ser mejor para todos, sino en lo que políticamente más interesa a quien ejerce el poder.
Algo verdaderamente duro de asumir desde una visión humanística. Cuando todo pase, será imprescindible hacerlo.
Buenas noches.

Diario del coronavirus 27

Hoy mejor me callo.
No escribiré mucho. Por cansancio físico y anímico.
Primero los números. En las últimas 24 horas han fallecido 738 personas y nos hemos acercado a los 48000 diagnósticos. No se han alejado mucho de la previsión que señalaba ayer. Un solo fallecido ya es demasiado, y hoy han sido 738 demasiados. España es el segundo país del mundo con más fallecidos, y ya sólo nos supera en esa cifra Italia.
De poco vale lo que se pueda decir con ese número de muertes, pero aunque parezca mentira, el crecimiento de la mortalidad era del 33,2 % el día 19, y ahora es del 23,6% en relación a los contagios.Toca esperar, y ver cómo se desarrolla la semana en que estamos para empezar a tener certezas. Aún, todo son suposiciones y proyecciones.
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Demasiado miedo trasladado al teléfono de la consulta y en persona, tanto por quienes atiendes a distancia como entre los que debes visitar en su casa, hace estas jornadas agotadoras.

Y cansancio anímico. Hoy han muerto dos compañeros de Atención primaria. Isabel que trabajaba como medico de familia en un pueblo de Salamanca, y Manuel, médico de familia en un centro urbano de Córdoba, y a quien conocí hace ya muchos años. Isabel tenía síntomas y estaba aislada, esperando el resultado del test diagnostico, que llegará cuando ya no importe. Se la encontraron muerta en su casa, en un pueblo del tamaño del mío en la provincia de Salamanca. Manuel ha muerto ingresado en la UCI del hospital cordobés donde yo me forme, por la neumonía que causa el virus.
Ambos casos solo son la punta del iceberg, de una situación de riesgo en la que nos encontramos los profesionales sanitarios de toda España. Hoy son ya más de 5400 los contagiados, y los encontramos en todas y cada una de las CCAA. Ahora dirán que ambos fallecidos eran grandes profesionales, buenas personas, y un largo etcétera.. Ya se sabe, que en España enterramos de cine a nuestros ilustres. Está bien que así les recordemos, pero ya no serán ni buenos, ni malos profesionales, sino dos víctimas más de un sistema sanitario que ha sido diezmado, porque el nuestro es el cuarto sistema de salud del mundo que ha sido sometido a más recortes.
No solo hay médicos en los hospitales en riesgo. Los médicos de primaria también enfermamos como los de hospital, y nuestras familias se sienten tan inseguras como las de ellos, sin saber lo que podemos llevar a casa al regreso del trabajo, por mucho que nos cuidemos. Para los medios de comunicación, el papel de los médicos de primaria no es tan importante como el hospitalario, pero olvidan que la gran avalancha de casos que soportan nuestros compañeros de los hospitales, son pacientes que antes han sido atendidos por nosotros en atención primaria. Y lo hemos hecho con una mayor falta de medios técnicos, pero con la misma falta de medios de protección que ellos.
La muerte de Isabel y Manuel, no ha tenido tanta repercusión en las portadas de informativos como tuvo la primera víctima de esta pandemia. Puede que sea porque un hospital llama más la atención mediática que un pequeño consultorio. Pero nuestro trabajo es igual de importante. Para la compañera hospitalaria y para ellos mi recuerdo. Que la tierra les sea leve.
No nos vale que nuestros dirigentes hablen de unidad para hacer frente al problema que tenemos, si mientras la ellos la alcanzan, e independientemente de que trabajemos en primaria u hospitalaria, todos estamos enfermando. Necesitamos menos discursos de que todo se está solucionando y más medios de protección. Y sobre todo, que de una vez por todas, se nos haga el test del Covid, y no solo a los ya sospechosos de sufrir el contagio,que están aislados y siendo sustituidos por sus compañeros, sino a todos los sanitarios y familia.
Y no lo pido por miedo a correr la misma suerte que estos compañeros, sino porque con las deficitarias protecciones que actuamos, no solo podemos contagiarnos nosotros, sino contagiar o ser contagiados en nuestras familias, y hacerlo nosotros a los pacientes que atendemos sin estarlo aún. Y eso si que no me lo perdonaría, ni creo, que a quienes tienen la responsabilidad de garantizar nuestra seguridad lanoral se lo perdonase.
Hasta mañana.

Diario del coronavirus 26

CUMPLIENDO LO PROMETIDO, Y AL FINAL, NÚMEROS CON ESPERANZA
Me comprometí a ello y aquí estoy para intentar contaros como se lo monta el bichito cabrón para fastidiarnos.
Aparte de hundir las economías (lo pongo primero porque parece que es lo que más importa a algunos incluso ahora), nos está machacando a los profesionales de la salud. Ya son 5.400 los sanitarios contagiados y ese dato es menos importante que el de fallecimientos, pero tanto o más importante que el de la economía. Al menos para este que escribe. No voy a usar un lenguaje de médico, sino para que pueda entenderlo cualquiera que lo lea.
Un día, alguien contagiado tose o estornuda. Lo hace sobre su mano o sobre los objetos de a su alrededor. Alguien le toca a él o a esos objetos, luego se toca la cara, y el bicho llega a sus orificios: nariz, ojos y boca. En sus mucosas se instala y comienza su conquista. Llega a las vías respiratorias altas, a los senos nasales y allí acampa y empieza a multiplicarse a lo bestia, porque tiene un secreto: sabe por don el bichito cabrón de entrar a las células.
No es por la ventana ni por la chimenea. Su gran secreto es que tiene una llave con la que abre la puerta de las células y en ellas se instala. Empieza a reproducirse haciendo fotocopias de sí mismo, gracias a que la célula no está vigilante y no sabe que alguien extraño ha entrado en sus imprentas. Cuando se han multiplicado mucho, y ya no tienen tinta allí para fotocopiarse, ponen un explosivo en la imprenta, y antes de explosionarla, saltan a la imprenta de la célula del al lado.
Eso una y otra vez, hasta que los guardianes del cuerpo, se dan cuenta de que son muchas explosiones en la misma zona, y empiezan a investigar. Hasta ese momento nadie sabía nada de su presencia, y a ese tiempo le llamamos periodo de incubación. Depende de lo rápidos que sean nuestros guardianes en darse cuenta, la normal son cuatro o cinco días, aunque a veces ese periodo puede durar desde dos hasta catorce días.
Mucha gente ni se entera, porque la policía que tiene es tan fuerte que acaba con el invasor en un momento y acaba el problema rápido. Son los que no tiene síntomas, aunque hayan sido contagiados. Pero en otros casos, al advertir la presencia de un extraño, los guardianes se ponen dan la alarma y diseñan múltiples estrategias para luchar contra el invasor. Son lo que llamamos síntomas y van desde la inflamación, el dolor, la fiebre, la tos, etc.
Nosotros nos creemos que son por culpa del bicho, pero en realidad son los ataques de nuestros guardianes contra el virus invasor. Primero esos síntomas se notan en el sitio donde se ha instalado primero el bicho, en las vías respiratorias altas, pero el invasor se desplaza rápido, sigue replicándose y llega hasta los pulmones donde se atrinchera en los alvéolos, y provoca una neumonía en ambos. Como cada uno somos un individuo único, es diferente nuestra respuesta y respondemos con estrategias diferentes, aunque similares, tras descubrir el invasor lanzamos nuestro ataque: fiebre la inmensa mayoría, tos seca, uno de cada cinco tiene dificultad para respirar, dolor de cabeza, como ha atacado nuestra nariz al defendernos perdemos olfato, otros se sienten que parece que les ha arrollado un coche, otros expulsan mucosidad y a veces ese moco con sangre, tiritonas, ganas de vomitar y hasta a veces diarrea. Una cosa importante es, que con todas estas actuaciones de nuestras defensas, nuestros guardianes siguen expulsando virus incluso cuando ya nos hemos recuperado, por eso podemos seguir siendo nosotros los que contagiamos a otros aunque ya nos encontremos bien.
Los síntomas remiten en una o dos semanas y todo vuelve a ser normal. Y lo más importante es que nos hacemos inmunes al bicho, aunque no sabemos por cuánto tiempo nuestros guardianes tendrán la cara del invasor en sus puertas de acceso y cada vez que quiera volver le impedirán el paso. Solo si la pelea la perdemos, puede llegarnos la muerte, que también se produce porque con tanto ataque de nuestros guardianes, acabamos haciéndonos daño a nosotros mismos y produciendo un fallo de todos nuestros sistemas. Pero sobre todo se muere porque los pulmones no son capaces de expulsar toda la mucosidad que el cuerpo defendiéndose ha generado, y quienes menor fuerza tiene en sus músculos respiratorios son los mayores y eso puede explicar, porque en gran medida, ese desenlace fatal es más frecuente en los mayores (más frágiles), y menos en los jóvenes, mas fuertes y robustos.
De diez que enfermemos, ocho ni nos enteraremos o creemos que ha sido un resfriado, o aun teniendo síntomas cardinales podrán seguir en casa, dos tendremos que ir a un hospital a que nos traten y de esos dos, de cada cuatro de ellos solo uno irá a la UCI, y de cada cien de los que vayan a la UCI. Pero lo más importante es que de todos los que enferman al final el 95% se recupera completamente.
Y cumplido lo prometido (vaya ripio me ha salido), voy a comentar los números de la pandemia.
Lo primero a decir es que ni siquiera para los expertos, los datos que disponemos son interpretables con certeza. Demasiadas variables en las mediciones como si solo son los confirmados con prueba, solo de diagnostico clínico, los que llegan a los hospitales, y otras muchas variables que no permiten una interpretación de la que podamos decir que esto va hacia aquí o hacia allí. Lo que parece poco cuestionable es que más pronto o más tarde todo el sistema sanitario acabará notando una presión asistencial desbordante como ocurre en la Comunidad de Madrid fundamentalmente, y puede que en otras que aún se resisten a admitirlo. Tal vez la paciencia de muchos pacientes esperando cama en un pasillo 24 horas, impide que esa presión sea tan manifiesta en la calle, pero dentro existe. En honor a la verdad, hay que afirmar que no es igual la situación de presión en unas comunidades como en otras, pero todo señala, que al final en todas ellas acabará pasando en buena medida algo parecido.
Casi mejor no informarse o de hacerlo, sumando lo que todos los medios dicen y haciendo una media de esa suma. Utilizar los fallecimientos como arma arrojadiza contra el rival político es lo peor lo más vomitivo. Pero defenderse con en mi cortijo se mueren menos, es igual de nauseabundo. Lo importante parece carecer de importancia, y para mí, eso es que es que las infecciones crecen a un ritmo similar en todas las comunidades, y al que hoy dice “yo lo hago mejor que tú”, el bichito cabrón le hará tragarse sus palabras. Sino, al tiempo.
Siempre hablamos de los casos confirmados, lo que nos dice al comparar cada día con el siguiente, con eso sabemos cómo crece el número de infectados en cada comunidad o país, pero no depende solo de la capacidad de contagio del bicho, sino también de la capacidad de cada sistema sanitario de detectar los nuevos casos. Un ejemplo de esto es en España, que hemos visto como ha aumentado el número de casos declarados desde finales de enero, que es cuando se comenzaron a hacer las pruebas a los que tenían una neumonía y no se sabía su causa. Antes puede que haya fallecidos por neumonía por esta causa y que se atribuían a un origen desconocido.
Como los números están para interpretarlos, se puede ser todo lo optimista o pesimista que se quiera sobre ellos. Si se mira el número de fallecimientos vemos como crece día a día. Ese número sí que no depende de si se ha contado mejor, por un método o por otro. Los fallecidos son la triste realidad y el dato más fiable de toda esta pandemia. Si se mira desde que se declaró el estado de alarma, vemos como ese número crece y en estos últimos días ha seguido creciendo más cada día: 107, al siguiente 169 más, 235 más, 324 más, 394 más, 462 más, y los 514 fallecidos más que ayer. Es la mirada pesimista. Sin embargo, si vemos cuantos son los que han fallecidos más que el día anterior, entonces las cosas se pueden ver diferentes, porque veríamos que son 62, 66, 89, 70, 68, 52 lo que significa que desde hace cinco días no solo no aumentan sino que han descendido.
Prefiero fijarme en eso y pensar que cuando se llegue a los quince días desde la declaración del Estado de alarma, eso sea una tendencia de frenada y marcha atrás. Mientras, toca aguantar las barbaridades que se escuchan en base a no se sabe que ciencia infusa que algunos poseen. Y todo apunta a que si se siguen haciendo más pruebas como ya ocurre, mañana estaremos cerca de los 50.000 contagiados y pasado estaríamos llegando a los 60.000 casos, lo que no significa nada más que de todos los que hay, ya se han identificado esos, pero nada más. Si de cada 100 contagiados fallece uno, y han fallecido tres mil, saber cuántos hay contagiados, se hace con la cuenta de la vieja, pero no deja de ser eso, solo una cuenta.
Y todo lo anterior es solo una opinión personal. Espero no haberlo hecho muy pesado. Buenas noches,

Diario del coronavirus 25

CON LA DE MOTIVOS QUE TENEMOS PARA ESTAR ORGULLOSOS
Los españoles nos queremos mucho. Tanto que hasta nos envolvemos en banderas. Pero nos valoramos poco.
Todos admirados de que en China, se construya un hospital en diez días. En IFEMA se construye un hospital de 5000 camas en tres, pero eso es porque no fuimos previsores. La noticia importante, no es esa, es que Díaz Ayuso brama y se lanza contra Sánchez, con la intención de presentar al Gobierno madrileño como una víctima de las decisiones del malvado Sánchez, culpable de todo.
Porque por si ustedes no se han dado cuenta, todo lo que está ocurriendo en Madrid, se debe a que su Gobierno es víctima de las decisiones de los socio comunistas. Ella todo lo hace bien, y la Cifu y la Espe son más que inocentes, incluso unas victimas. Y entre el ruido y el humo, nadie se acuerda de aplaudir y elogiar a nuestros soldados, que sobre sus espaldas y en tres días, pusieron un hospital en funcionamiento y hasta con una UVI. Mejor es distraer al publico, en lo difícil que le están haciendo que pueda aterrizar su avión de mascarillas.
Pero da igual a la Comunidad que mires. En todas, la culpa es de los demás. Ellos son las víctimas. Y por si eso no fuese evidente, basta con verles en los programas de amarillismo, hoy ya convertidos en informativos de súper expertos en medicina (aunque se desmayen al ver sangre) y de expertos en gestionar estados, pero incapaces de gobernar su propia casa y hasta a ellos mismos.
Y si te falta algo, también puedes oír y ver los informativos y pasarte cuarenta minutos escuchando desgracias, catástrofes, viendo a sus sesudos presentadores contar las muertes por el virus, sin pararse a pesar, que aquí las muertes nos llegan con retraso, y que los datos de hoy no tienen nada que ver con lo que estamos haciendo ahora, sino con lo que hace dos semanas no hicimos.
Pero el remate lo encuentras en las redes sociales. Nadie podía imaginar, que en España tuviésemos tanto gran estadista, tanto genio de la epidemiologia, tanto dirigente autonómico conocedor de sus datos regionales pero sin datos globales, tantos y tantos derrochando vocación de genio o de profeta. Que hay gente que se salta las medidas, seguro, pero que cada día se cumplen más, también. Algunos piden cerrar todo, cuando el 85% de la actividad el país ya está paralizada. Pero no se preocupan de que en esas fábricas, esos campos, o esas empresas que están funcionando se cumplan a rajatabla las medidas adoptadas por el Estado. A ellos, se la trae al pairo que se cumplan, esas medidas solo invaden sus competencias, y solo son adecuadas las que han pensado ellos.
Les oyes pidiendo mascarillas y batas, que es cierto que hacen falta, pero no les ves ordenando hacerlas o poniéndose a hacerlas. No, los empresarios no cierran de motu propio para que todo mejore, ellos solo pueden hacerlo si lo ordena Sánchez, pero si no lo ordena, es que no lo hace bien y se equivoca. No hay suficientes trajes de protección, pero tampoco se preocupan de recoger los trajes de fumigación que usan sus agricultores para proteger a sus sanitarios, porque les resulta más noticiable, una enfermera de su hospital desesperada por tener que forrarse con una bolsa de basura para no infectarse, con toda la razón del mundo.
Y escucharles, solo puede deberse a que los españoles nos queremos poco. Decimos como se debe hacer eso, pero no lo hacemos. Pero lo peor es cuando esas palabras llegan a ofender, porque ofenden por indocumentadas. Muchos son capaces de verbalizar sus magnificas propuestas, y explicar esas sus medidas tan absolutamente efectivas contra la pandemia, si, esas que no se les han ocurrido a ningún otro ciudadano de ningún otro país de los más de 150 del mundo ya afectados. Esa genialidad solo se le ha podido ocurrir a él. Y naturalmente, su saber implica que Fernando Simón es un inútil, y que no sabe lo que lleva entre manos. Y esas gentes no sólo son falaces, también ofenden. En fin, para que seguir.
Qué fácil es todo en Facebook o Twiter. Qué fácil es gobernar on line. Todos somos grandes pensadores.
Pero que duro es ver a tus amigos enfermar y asustarse. Que duro es ver a tus compañeros de trabajo atender a alguien y enfermar, pensando cuando te tocará a ti. Que duro es llegar a tu casa y tener que permanecer alejado de tu compañera, cuando lo que más necesitas es acercarte a ella y besarla.
Mañana, cuando pueda, os contaré como llega el virus, que hace nuestro cuerpo, y alguna cosilla más que seguro surge de ahora hasta que me siente a escribir.
Buenas noches.

Diario del coronavirus 24

Demasiado trabajo hoy, y mañana espera mucho más.
Mañana no podré hacer mi repaso matutino a la situación y comentaros lo que piense. Toca reorganizar servicios y prepararlos para lo que debemos afrontar en los próximos días.
No es que vaya a dejar de informaros y daros mi opinión, es que hay que dar prioridad a lo prioritario. Mi compromiso de hacerlo cuando tenga un tiempo que me lo permita,
Pero quiero que sepáis una buena noticia a estas horas de la noche. Hay algunos hospitales de Madrid que han visto como su curva de ingresos comenzaba a aplanarse. No significa que el problema se esté solucionando, sino que al menos parece no crecer con tanta rapidez como lo hacia. Son solo dos días, no sabemos si es el inicio de una tendencia, hay que esperar porque no puede confirmarse aún que sea definitiva y real el cambio, pero si es un dato esperanzador.
De confirmarse, lo que debemos entender, no es que lo peor ha pasado, sino que cuando en otras Comunidades la presión asistencial crezca de manera incontrolada, sepamos que un día empezará a notarse esa mejora. Es un buen dato para ser constantes en el cumplimiento de las medidas y no desfallecer por mucho que pueda parecer que lo que hacemos no sirve. Servirá.
Animo y a seguir en vuestras casas, yo no puedo. Hacedlo, que lo estaréis haciendo también por mi.
Buenas noches

Diario del coronavirus 23

Hemos recibido en el grupo de amigos, este correo de una de sus miembros. Me parece no sólo entrañable, sino una fotografía de una casa cualquiera (esta es rural), de esa gente buena que son la inmensa mayoría de españoles.
Ella, la autora, es buena de más. Su lectura os pondrá las pilas como ha hecho conmigo. No le importará que la comparta en mi muro.
Buenas noches o buenos días, depende como se mire.

Aunque no escriba, estoy.
Por ser telegráfica:
T: Me alegra saber que estás mejor. Cuídate mucho y cuidaos tod@s.
J: no hagas caso al cansino del cura. Tú estás en otra dimensión. Corazón, eres muy grande.
JF: He visto una llamada perdida. Eso sí no sé de cuándo😰 Mañana te doy un toque.
Antonio: No dejes la pluma. A tus escritos no pongo ni quito una coma.

Por mi parte: gestiono el tiempo lo mejor que puedo. 
Hace poco más de una semana que mi padre y yo salimos del hospital. Acostumbramos a entrar juntos y salir juntos. Somos un equipo.

El confinamiento, bien, no me aburro: teletrabajo, hago de maestra, estoy pendiente de mis padres; eso sí, no me acerco, no los beso, ni los abrazo, no toco nada durante los minutos que voy a verlos y llevarles la comida y antes de salir, siempre le recuerdo a mi madre que cuando, yo salga, se lave la cara y las manos; procuro leer todo lo que llega y despacharlo.
En los ratos libres ayudo a confeccionar mascarillas para donarlas. A partir del lunes mascarillas y batas.
Y cuando estoy cansada, me siento y le meto mano a una jarapa que estoy haciendo con camisas viejas.

Un día sí y otros no, leo los mensajes. Cualquier cosa urgente, no dudéis en llamarme, a la hora que sea. No soy capaz de digerir tanta información y desinformación.
Tampoco me quejo, peor es la guerra y estar en primera línea de los servicios sanitarios que merecéis todo mi apoyo y respeto.

Cuidaos mucho y cuidar a las personas que tenéis alrededor.
Os quiero. Un abrazo enorme

Diario del Coronavirus 22

22 de marzo 2020
Mañana muy nubosa aquí en San Pedro.
Ayer busqué los datos sobre la duración del periodo de incubación del COVID-19, para intentar saber, cuándo veremos el efecto de nuestro confinamiento en casa. Ya se que hay pacientes y no enfermedades. Pero todo tiene una regla general. Encontré un caso con un período de incubación de 27 días en Hubei, otro de 19 días en un estudio de 5 casos publicado el 21 del pasado febrero en JAMA, y otro con 24 días de un estudio realizado también en febrero. Son las excepciones a la regla.

Llamamos período de incubación, al tiempo que transcurre desde la exposición al virus, hasta el desarrollo de los síntomas. Todos coinciden en estimarlo entre 2 y 14 días, y así lo documentan la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Nacional de Salud (CNH) de China, los CDC de EEUU, y la DXY, que es una comunidad virtual de médicos y profesionales de la salud de China. Estas son las fuentes más fiables de que disponemos.
Eso significa, que si llevamos una semana de reclusión, nos queda otra para ver los resultados de permanecer en casa. Pero también significa, que la semana que hoy empezamos, va a ser la más difícil, mucho más dura que la que acaba. A que los días de encierro empiecen a agriarnos a ratos el carácter, se le sumará el palo de que asistiremos a un crecimiento del número de casos diagnosticados, del de curados, del número de pacientes que precisaran ser hospitalizados, de los que requerirán serlo en las UCIs, y del número de fallecimientos. La sensación Pie de ser que esto es imparable, cuando lo cierto es que no es así.
La curva de casos apunta a que hoy superaremos los 30000, el lunes los 35000, el martes los 42000 y el miércoles los 50000. Es la tendencia pero puede no ser así. Aún siendo eso importante, lo realmente importante por su impacto es el numero de los fallecimientos, pero para saber hacia dónde vamos o que nos espera, son el número de los que precisen hospitalización, porque esta semana pueden poner en jaque nuestra capacidad asistencial. Deseo equivocarme, pero puede que eso ocurra no solo la de la Comunidad de Madrid.
Madrid. La capital se ha convertido en un símbolo, en nuestra zona cero. Pero para nuestra desgracia, también en el ring de la pelea política, porque allí apuntan los focos mediáticos. Su presidenta debe olvidar la pelea en estos momentos, porque algunos reproches en su boca ahora, no terminan de entenderse. Todos tienen motivos para callarse. Por ejemplo, que sea necesario montar un hospital en IFEMA o medicalizar dos hoteles, todo ello aderezado con culpabilizar al gobierno del Estado de las siete plagas de Egipto ¿ a qué viene? ¿ es qué no sabe que hace mejor entonando un “mea culpa” por otras cosas? Si, ha habido falta de previsión en los suministros de material, pero la Comunidad debería explicar, el motivo de mantener cerrados a cal y canto, las ampliaciones de módulos que se realizaron en siete hospitales (en época de Aguirre), completamente inutilizados, que ni Cifuentes ni Díaz Ayuso han puesto en marcha, que deberían llevar funcionando tres años, y que supondrían hoy 500 camas más. No lo digo yo, lo publica el Confidencial ayer sábado.
Habrá tiempo de pedir a ella, tantas explicaciones como ella exige a los demás. Pero ahora a los madrileños lo que les importa es atender como se merecen todos los ciudadanos de una comunidad, con una gran red asistencial, que pese a sumar lo público y lo privado, da muestras de será insuficiente para asumir la avalancha de pacientes producida por esta pandemia. Pero la situación que ya se ve en Madrid, por desgracia puede no ser la única, y podemos asistir a algo parecido en otras CCAA, si no se refuerzan desde ya los dispositivos asistenciales, antes de que se llegue a la misma situación que la capital.
En casi todas las CCAA, y es en varias, el avance geométrico de casos va a requerir medidas que permitan hacerle frente, y hacerlo con las mayores garantías asistenciales, y respondiendo a todas las necesidades que se puedan provocar. Eso hace necesario plantear una reorganización acelerada de sus actuales servicios sanitarios, mejorar su eficiencia y poder dar una respuesta eficaz a toda demanda. No solo a base de hospitales de campaña o hoteles reconvertidos, sino que en esa respuesta debe jugar un papel básico la atención primaria. En este escenario, ese es el único escalón (aparte de las nuevas contrataciones de personal para la hospitalaria), desde donde se puede contribuir a minorar la sobrecarga asistencial que ya están soportando los servicios de urgencias, porque Primaria puede aportarle profesionales que por muchos que haya no van a sobrar.
Todo apunta a que esa presión asistencial hospitalaria se va a ver incrementada de manera exponencial en unos días. Y en la respuesta, habrá de tenerse en cuenta, que los profesionales actuales nos iremos agitando físicamente, y que también podemos enfermar, y se debe tener previsto un plan de contingencias ante esas eventualidades, que permita la movilización de todo el personal disponible por necesidades del servicio.
Los CCAA vecinas de la C. de Madrid, y los menos vecinas, deben tomar ya nota: cuando las barbas del vecino veas…Pues eso.

Y todo esto nos pasa en el siglo XXI, y siendo miembros de la UE, desde la que no se ha dado a todos sus miembros, una respuesta ambiciosa y coordinada a todo lo que está ocurriendo en todos ellos. En todos, porque se equivoca quien quiere hacernos creer que todo se hace mal solo en España, o que todo el problema se limita a Italia, España o ahora algo en Alemania. En números absolutos sí puede decirse eso por ahora, pero en datos relativos de casos por millón de habitantes, no lo es. Tenemos por delante de nosotros a Islandia, Italia, Alemania, Austria, Bélgica, y al ex UE Reino Unido, mientras que Francia nos viene pisando los talones.
Quedarnos en justificar lo nuestro en lo que tienen encima los demás, es aquello de mal de muchos… porque el problema sigue ahí, y nos toca a cada uno de nosotros afrontarlo. Y no será fácil para muchos mantener la calma estos días, ni no llegar a pensar que el mundo se hunde como algunos anuncian, sin dejar pasar la ocasión de arrogarse la calidad de salvadores de la patria (frente a la incapacidad de los demás), proclamándose poseedores de una barita mágica pagada que no usaron cuando pudieron hacerlo.
Dejémonos de las quejas que solo sirven para crispar. Se han comprados los test; aunque más lento de lo debería, va llegando el material; quedan días de situaciones críticas e insoportables para muchos familiares de enfermos y para muchos profesionales, pero hay que aguantar; y siempre desearíamos que todo fuese más al ritmo que los acontecimientos demandan, y no al ritmo que el mercado y la industria sanitaria mundial nos impone. Esa es una de las servidumbres del hecho de que el problema no sea únicamente nuestro, sino que se trate de una catástrofe global, y haya que competir comercialmente hasta por unas mascarillas, y no digamos por la adquisición de fármacos. Somos un actor secundario, imprescindible para representar el drama, pero secundario en la escena mundial de los países ricos, aunque nos duela.
Es la hora de tomar más protagonismo ciudadano. Aunque oyendo algunas noticias, uno llega a la conclusión, de que los seres humanos somos increíbles, pero si además de humanos, somos españoles, la incredulidad puede alcanzar sus más altas cotas. Y eso lo digo, porque cuando en un estado de alarma, con nuestros hospitales con camas por todos los rincones, con nuestra gente recluida en sus casas, con muestras masivas de actos de solidaridad tanto de los grandes (Huawei, Zara, Club deportivos, etc.), como de los pequeños (asociaciones que fabrican batas o mascarillas para nuestros sanitarios y las residencias de mayores, o quien lleva la compra al vecino mayor, o el policía que anima y divierte a los niños por ejemplo), también asistimos al egoísmo de unos pocos, a su falta de civismo, a muestras de una irresponsabilidad enfermiza.
Solo así se puede explicarse, que haya quien adopta un perro como justificación para poder salir a la calle; o ver esas eternas colas de arrasasupermercados; o las caravanas de domingueros de excursión playera. Todos con la misma excusa; no saber la situación que vivimos. Es mejor olvidarse de ellos, no de esos pobres perros, que tras el coronavirus veremos por las calles buscando comida junto a los contenedores. Pueden que ese in-civismo sea el aviso de que tal vez se necesiten medidas más duras, como la que ayer adoptó Italia, cerrando en todo su territorio todas las actividades productivas no imprescindibles, y manteniendo solo las indispensables para garantizar los servicios esenciales. Manteniendo abiertos solo supermercados, y negocios alimentarios de primera necesidad. Igual nos toca hacerlo aquí según evolucionen las cosas, porque no sirve de nada producir bienes que no se consumirán de inmediato, y arriesgar a los trabajadores a que puedan enfermar, y continúen aumentando los contagios. Y así de paso, no seguimos viendo por las calles a tanto gilipollas sin neuronas.
Termino. Unos pocos no pueden eclipsar la bonhomía del conjunto de gente que habitamos este país. A los que aunque cada día nos cuesta un poco más, pero seguimos quedándonos en casa. A los que desean que se recupere pronto el Dr. F. Simón. A los que no le tenemos miedo a los números que conoceremos hoy, aunque no serán precisamente tranquilizadores.
Esto no podrá con nosotros. Buen domingo.

Los medios de comunicación en democracia

  Y este comentario es de opinión tras la lectura de los medios de hoy. Que personas de nuestro entorno, gente afable y generosa, tenga asim...