lunes, 20 de enero de 2014

Sobre el Reglamento de Primarias del PSOE

Ayer leí con detenimiento el reglamento de primarias aprobado el sábado por el Comité Federal, y aunque algunos aspectos podrían haber sido mejor clarificados, y contempladas algunas situaciones, incluso como excepcionales, creo que procede respetar lo aprobado por una mayoría, en lugar de dilapidar energías recurriendo contra su contenido, o desgastando a la organización con críticas públicas, que aún fundadas, solo benefician al rival político, por la izquierda y por la derecha.
Personalmente considero que haber conseguido en el PSOE las primarias es el fruto del trabajo de muchos colectivos socialistas que desde unas posturas aperturistas, han presionado frente a la oposición de los órganos de dirección,  para que hoy, con todas sus imperfecciones, las primarias sean una realidad. Son entre otras cosas, resultado de iniciativas, entre otras, la de  “un militante, un voto”, por la que muchos hemos peleado desde años atrás, encontrando el no por respuesta.
He leído críticas a la necesidad de firmar un documento para participar. A mí me preocuparía que no se tuviera que firmar nada, porque quienes participen deben compartir al menos unos principios. Y tampoco es descabellada una cuota simbólica por participar, que no veo como una barrera, porque organizar una elección de esta envergadura no es ni fácil ni barato, por lo que colaborar en los gastos con una pequeña cantidad con persona parece razonable. Quizá debería haberse establecido alguna exención de ese pago, y permitir participar  sin pagar, por ejemplo a los desempleados sin subsidio u oros colectivos, porque mucho de nuestro potencial electorado está dentro de esos colectivos.
También creo necesario un censo previo, aunque disminuya el número de participantes, puesto que la dispersión geográfica de estos, permitiría irregularidades difícilmente rebatibles, al poderse votar en varias localidades próximas si no existe ese censo. Si además hay que poner mesas electorales con un número máximo de participantes por mesa, o se conoce el censo previamente o el caos organizativo estaría garantizado.
Hay aspectos que me resultan más discutibles. Creo que lo hubiera mejorado que fuese a doble vuelta, participando en esa segunda ronda los dos aspirantes más votados, pese al riesgo de incrementar las tensiones personales entre los participantes como candidatos, que se incrementarían al realizarse a doble vuelta. Tampoco veo claro exigir un mínimo del 5% de avales con un tope del 10% máximo, porque restringe la participación de candidatos, aun sabiendo que para el que tenga respaldo en la organización, ese mínimo no debe ser obstáculo, y si no lo tiene, difícilmente será el electo.
En cualquier caso, las primarias eran una iniciativa necesaria demandada por del conjunto de la militancia, y que la dirección federal ya no podía eludir. Pero la Ejecutiva Federal, debe ser consciente de que su gran reto una vez aprobadas, es que funcionen, y para lograrlo este proyecto deben hacerlo ilusionante no solo para la militancia, sino para la ciudadanía. Es el momento de hacer pedagogía del reglamento, de explicar bien los contenidos del documento a firmar por los participantes, de cómo será la votación y, sobre todo, dejar claro qué somos un partido participativo, y que representa a personas.
La puesta en marcha del proceso de primarias abiertas, supone una declaración de buenas intenciones, aunque el pasado lastre nuestra credibilidad. Para evitarlo, la presentación del sistema de primarias abiertas, debería acompañarse de una declaración de principios acorde con los contenidos aprobados en la Conferencia Política, en la que se acordó su implantación.

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