miércoles, 13 de febrero de 2013

Una cuestión de subsistencia

Comienzan a darse los primeros pasos para la Conferencia política del PSOE, de la que debe salir un nuevo proyecto de estado y de partido. El segundo bloque de la misma, se titula "Crecimiento, modelo productivo y empleo". No se si no sería mejor titularlo "crecimiento o decrecimiento, modelo productivo y empleo", porque hablar solo de crecimiento presupone excluir ya de principio, las nueva teoría del decrecimiento planteada por el economista francés Serge Latouche.
Esta nueva visión cada vez con mayor número de partidarios entre los pensadores de izquierdas, y que ha tenido un gran impulso en estos momentos de crisis sistémica mundial, obedece básicamente a dos máximas: que "El hombre puede encontrar la felicidad sólo si sabe limitar sus necesidades" y una segunda "Hay que trabajar menos para trabajar todos y para vivir mejor". Ambas recogen el gran objetivo de los seres humanos que no debería ser otro que alcanzar la felicidad, en lugar de acabar siendo el más rico del cementerio, como dicen en mi pueblo.

También sobre los otros dos apartados de modelo productivo y empleo, Latouche plantea algunas alternativas para combatir el desempleo. Lo hace en base a tres pilares: la relocalización del trabajo, la reconversión del modelo productivo actual, y la reducción del tiempo de trabajo. Si la deslocalización ha servido para la explotación de la mano de obra en países con condiciones laborales hiper precarias, el primer pilar parecería aceptable. En un país como España donde el medio rural ocupa el 80% del territorio, aunque lo habite menos del 20% de la población, la reconversión urgente para desarrollar una agricultura ecológica, suprimir las importaciones y trabajar la tierra para obtener productos frescos, autóctonos y de temporada, y a la vez crear un gran número de puestos de trabajo, tampoco parece algo descabellado, y mas si en paralelo son objeto de reconversión las fuentes de energía fósil y nuclear. En el ultimo pilar de este planteamiento contra el desempleo estaría la reducción del tiempo de trabajo, ya citada por otros autores como solución al desempleo, y similar a la experiencia francesa de tiempos del socialista Jospin. A este modelo lo llama eco socialismo.

Pero en cualquier caso el desempleo como parte o consecuencia del modelo económico actual, requiere también, que dentro de esta teoría del decrecimiento se realicen algunos planteamientos al respecto. Latouche plantea una economía europea basada en la salida del euro lo que permitiría a cada país poder devaluar su propia moneda, aunque no aboga por su desaparición sino el uso del euro como moneda de intercambio entre países europeos. Considerando que la inflación es buena para la mayoría de la gente, menos para los rentistas y los banqueros, y combatirla como gran objetivo sería propio de estos, pero no puede ser también el objetivo de la izquierda. También sobre la deuda soberana de los países propone pagar solo la parte legítima y no pagar la otra, que considera el resultado de unos gastos financieros que se han ido acumulando injustamente.

No debería extrañarnos que estas puedan ser aportaciones que se realicen en este bloque de la conferencia, puesto que es obvio que estamos en un planeta de recursos finitos, en una sociedad donde los mercados y el capital dirigen los países y el destino de sus ciudadanos, y en un sistema político donde los derechos ciudadanos han pasado a un segundo plano dando prioridad al objetivo del beneficio económico. Cosa diferente es si esto puede ser admisible ya en ese foro o es pronto para quienes promueven la conferencia, aunque creo que deberíamos hacerlo si queremos convertirnos en una izquierda capaz de ilusionar hoy a una ciudadanía, que solo puede ilusionarse con una propuesta contraria al actual sistema. Al menos así lo indican las proclamas de los diferentes movimientos ciudadanos surgidos frente a esta crisis.

El modelo consumista actual resulta cada vez más difícil de defender. Estamos acabando con los recursos naturales del planeta mientras adoctrinamos a los ciudadanos creándoles la necesidad de consumir. Si esto ha sido la constante en el progreso europeo o norteamericano, su aplicación en los países emergentes en pleno bum demográfico, augura un aceleramiento hacia la escasez de recursos, lo que a todas luces debería causarnos miedo.

Las aportaciones de la revolución francesa a la humanidad poniendo en valor la libertad, la igualdad y la fraternidad, han sido las banderas y símbolos del socialismo moderno, y su utilidad histórica es innegable. Los cambios sufridos en el socialismo actual, obligado a coexistir inmerso en un sistema capitalista, han acabado por convertirle en la cara amable de ese capitalismo, cuando no en muchos casos, en parte del capitalismo.

Tal vez esta Conferencia sea una buena oportunidad, para que los socialistas nos cuestionemos si no ha llegado la hora de plantear desde la izquierda otra forma de habitar el planeta tierra del que todos somos tripulantes y no meros pasajeros. Puede que estas propuestas aunque se planteen, queden en el olvido y derrotadas en cualquier votación de comisión o plenario. Pero también puede si no las hacemos que nos equivoquemos y tenga que ser la realidad la que nos muestre nuestro error no a mucho tardar. No podemos permitirnos el error porque hablamos de subsistir, como planeta y como izquierda.

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