sábado, 27 de febrero de 2016

LARGA REFLEXIÓN EN EL SÁBADO DE CONSULTA A LA MILITANCIA

Espero, que si a los Corcuera, Leguina y demás tertulianos socialistas, nadie les abre un expediente disciplinario por vomitar verdaderas barbaridades en las tertulias cavernarias, contra el partido al que le pagan una cuota, no lo hagan conmigo por expresar la opinión que a continuación expongo, aunque sé que hay a quien se le tolera todo, y a quien no se le perdona nada.
Cuando escribo está entrada, está abierto el proceso de consulta a la militancia socialista sobre el acuerdo PSOE-Ciudadanos. Desconozco la participación que habrá, y el resultado de la misma, pero sean cuales sean esos datos, algunos creemos que consultar a los militantes es siempre lo mejor en asuntos importantes, pero que hacerlo sobre algo que ya está decidido, hace que para el militante pierda algo de interés.
Antes de comentar algunos aspectos del acuerdo, quiero poner la luz sobre el daño que están haciendo al partido de Pablo Iglesias Posse, no solo esos tertulianos resabiados, sino muchos dirigentes por su manera de hacer la política, porque sus formas y contenidos, en nada se corresponde con los valores, ideales y principios del socialismo democrático.
No se puede discutir, porque está demostrado, que tras el acuerdo PSOE-Ciudadanos, las críticas a su contenido han inundado redes y diarios. Pero insulta a la inteligencia que antes de conocer sus contenidos, alguien tenía ya decidido que debía realizar un ataque furibundo contra el mismo, fuese cual fuese lo acordado. Si se busca analizar cuál es la tendencia política de esos detractores, basta un vistazo a sus muros y tweets, para constatar su proximidad o militancia en el PP o en Podemos en la mayoría de los casos, pero también muchos son o han sido militantes socialistas.
Entrando a comentar el acuerdo, vemos que su contenido es vulnerable en muchas cuestiones y, por tanto criticable desde una ideología izquierdista, pero también desde una liberal. Contiene muchos aspectos positivos como las propuestas de regeneración política, lucha contra la corrupción, la eliminación de copagos a pensionistas y dependientes, compromisos de no recortar gastos sociales, reducir el IVA cultural, creación del impuesto a las grandes fortunas, un nuevo Estatuto de los Trabajadores, la revisión de los acuerdos con la Santa Sede, o revisar el sistema electoral. Todo, asuntos que deben entenderse como positivos desde una visión transversal, no ideológica.
Pero eso no convierte el acuerdo en el deseado por toda la izquierda, y seguramente sería otro si la disposición a un pacto de todas las fuerzas de la izquierda hubiese sido autentica, lo que es muy cuestionable. Personalmente echo de menos, que se pase de puntillas sobre el problema de la desigualdad en España (1% de la población posee el 27% de la riqueza y el 10% más del 55%), situación contra la que Sánchez pasó meses buscando propuestas para intentar que esa brecha real, dejase de ser creciente.
Cuando comento esto, la respuesta es que ese asunto se aborda, pero admiten que de manera generalista, porque tanto el salario mínimo, como el despido, o la revalorización de las pensiones, son objeto de poca profundización en el documento para lo que los ciudadanos afectados desearían. Otros pensamos, que los asesores económicos de Sánchez han optado por admitir la opción de Ciudadanos de que para luchar contra la pobreza hay que crear riqueza y que es mejor centrarse en el crecimiento económico que en la redistribución y corrección de las desigualdades. Todo opiniones respetables pero discutibles, pero que dan como resultado final un contenido incómodo para el PSOE, porque nadie se ha dedicado a explicar que el resultado del pacto ya no es el programa electoral socialista, lo que unido a que no tenemos cultura de pacto, hace que lo más sencillo sea criticarlo, hasta por quienes saben que hoy no hay otra fórmula posible, a pactar.
Pero asumido lo anterior, algunos dirigente socialistas, muestran en sus comentarios al pacto, que su interpretación de los principios del fundador del PSOE deja mucho que desear. Les preocupa más lograr el impacto mediático de sus declaraciones que el acercamiento de las fuerzas de izquierda que si señalaba iglesias Posse como partido de los trabajadores. Muestran un sesgo absurdo, y así condenan que Podemos vote con el PSOE, pero no lo hacen porque el PP vote con Podemos. Hablan de la prepotencia de Podemos, pero no vemos la prepotencia en nuestra casa.
Nadie puede negar que Iglesias fue arrogante y prepotente con el PSOE, pero no se valora que decir “aceptad lo que he firmado”, es prepotencia del PSOE con Podemos. No vemos aceptable que el PSOE deba hacer el gobierno que Iglesias quiere, pero tampoco deberíamos pretender que Podemos haga sin rechistar, lo que el PSOE le pide. Puede que el voto en contra de Podemos se lo haya ganado el PSOE por su forma de negociación, pero también que Podemos no estará en el gobierno por su forma de negociar. Al final, el eterno problema de la izquierda, entre todos la mataron y ella sola se murió.
Porque lo que realmente duele, es esa falta de sensibilidad a la hora de anteponer el interés ciudadano sobre el de los partidos. Es para cuestionarse si es propio de socialistas, las actitudes de algunos, esos que hasta hoy solo se preocupaban por la gestión de las administraciones y no tenían tiempo de cultivar la ideología socialista, pero que de la noche a la mañana se han convertido en analistas políticos, y afirman que Ciudadanos es de derechas y que el PSOE ha abandonado los principios de la izquierda.
Pero también duelen y molestan a muchos ciudadanos, las críticas y exigencias de puristas en Podemos, que hace solo dos días, veían al PSOE como una formación corrupta, social fascista, con la que había que acabar, para unos días después, como ese mismo PSOE les podía llevar a ejercer el gobierno, hacían la vista gorda. Esos que ahora solo ven el acercamiento del PSOE a la derecha, deberían haberse dado cuenta del viaje que ellos han hecho desde el 15 M al centro del tablero político, reinterpretando, a su conveniencia, el pensamiento de Gramsci. La paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio.
Ambos ejemplos de dirigentes, verdaderos oportunistas de la ideología y las esencias izquierdistas, pero que solo representan el cinismo y el sarcasmo de unos dirigentes políticos, que los hay tanto en el PSOE como en Podemos, verdaderos expertos en las estrategias y el tacticismo, para desgracia de quienes confiamos en que un mundo mejor es posible. La resultante final es que cada vez parece más claro el camino a otras elecciones.
Repetir elecciones, es como si unos y otros nos estuviesen diciendo “habéis votado mal, no nos gusta este resultado tan complejo, gestionarlo nos resulta muy difícil, vuelvan a votar pero esta vez háganlo bien, otorguen una mayoría clara y así nos ahorran el trabajo de hacer política”. Un mensaje que supone una patada en sálvese la parte, para quienes creemos en la política como la forma de solucionar los problemas en lugar de crearlos.
Se repetirán las elecciones, pero el escenario y la campaña electoral serán distintos. Ya no valdrá votar solo derecha o izquierda, a excepción del votante del PP que esto no se lo cuestiona. Esta vez los electores tendrán que elegir entre buscadores de pactos y de políticas transversales, y dibujantes de líneas rojas. Desconozco el final de la película, y si los actores principales de hoy, tienen futuro.
Pero a quienes leéis asiduamente estas reflexiones, os diría aquello de ¡seamos serios! ¿Alguien discute quien es el enemigo principal y común? A todos nos gusta la utopía para vivir felizmente en ella, pero la realidad española resulta tan compleja como contradictoria, y mejor haríamos pensando en lo que nos une, que en lo que nos separa.

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