domingo, 3 de enero de 2016

3 de enero.- SIN LA INVESTIDURA DE MAS, MENOS PRISAS EN FERRAZ


Dentro del PSOE se divisan dos posicionamientos claros, y por mucho que se empeñen detractores y partidarios de uno (seguir en la oposición) o de otro (intentar gobernar), esta situación desde fuera, solo es entendible en términos de luchas internas. El origen de la misma es desconocido para los medios de comunicación, que sin embargo opinan haciendo a ambos buenos o malos, según les dicta su interés empresarial. Pero lo grave es que también se entiende así por los militantes, entre otras cosas, porque nadie de las direcciones se ha preocupado en explicarlas a su propia organización.
Lo cierto y verdad, es que nadie comprende cómo pueden unos dirigentes, de la noche a la mañana, cambiar de opinión sobre quién es el Secretario General idóneo y referente político. Dentro y fuera del partido, causa asombro este enfrentamiento interno, pero aún se entiende menos que un problema interno sea el condicionante para no decidir un solo planteamiento como organización. De alcanzar un pacto de gobierno o no, puede depender el futuro inmediato de la organización y el de muchos ciudadanos, y por eso es alarmante que sus dirigentes no sean conscientes de la penosa sensación que están dando a su electorado y a todo e país.
Como nada ocurre porque sí, ambos posicionamientos se plantean como lícitamente motivados. Quienes piden que Sanchez cese en su empeño por formar gobierno, ven en ello solo su búsqueda de la manera de perpetuarse en la Secretaria General. No se les puede negar, que llevan su razón cuando afirman que Sanchez ha obtenido los perores resultados del PSOE en unas elecciones generales, tanto en votos como en escaños. Los datos se lo confirman porque respecto a los resultados de 2008 con Zapatero, y en base a esos datos se muestran convencidos, de que no pueden confiar en alguien que piensa antes en conservar su cuello, que en el bien del conjunto.
La sugerencia realizada el otro día como salida a la situación de falta de un gobierno, de apoyar solo durante dos años a Rajoy y luego dejarle a su suerte, para así ganar tiempo con el que realizar el debate interno, parece un error. Resultaría solo un parche y no una solución, que además desencantaría a muchos votantes socialistas. Si como decía antes, nada es casual, habrá que asumir que quienes ahora pretender sustituir a Sanchez por unos intereses, cuando entonces le apoyaron, también perseguirían otros. La ocasión de que el mal resultado del 20 D conllevase la dimisión del SG no se adoptó esa misma noche, y si no se produjo entonces, no se entiende que se adopte en medio de una negociación que, en todo caso, se haría en nombre del conjunto de la organización. Hacerlo en este momento es otro nuevo error, pero todos parecen empeñados en sumar errores, que más que sumar le restan al PSOE.
Sanchez sabe, que si las federaciones grandes mueven ficha, tiene perdida la secretaría general, e incluso antes si en este momento cede. Ha aprovechado la fuerza de los envites en su contra, para recordarles que gobiernan con el apoyo o la abstención de Ciudadanos o Podemos, según el caso. El aforismo dice que lo que más desgata es ejercer la oposición, y Sanchez en la oposición se podría ver obligado por las circunstancias, a acercamientos al PP que ahuyentarían a su electorado por la izquierda, y Podemos lo aprovecharía para machacarle. En la tesitura que le han colocado, Sanchez no tiene nada que perder y sí mucho que ganar. Sabe, que si consigue salir triunfante de un reto difícil, hará que quienes hoy le invitan a salir, mañana le apoyen, y que si siguen sus ataques le afianzaran ante las bases, que no ven justificación para esos ataques, aunque sea porque carecen de información.
Hoy al PSOE le han dado un respiro, porque las CUP han decidido que no darán su apoyo a un Más corrupto. Hacerlo les hubiera restado, más que aportado a su proyecto por la independencia. Eso alivia la presión del PP sobre el PSOE para que los socialistas se abstengan, porque la decisión de las CUP no retira pero si aplaza el desafío soberanísta. También Podemos ha aflojado la cuerda, al lanzar un dardo envenenado al PSOE, en el que trata de separar a los partidarios de negociar de quienes no lo son. Su objetivo no es otro que ampliar la división interna socialista, quizás porque no ha valorado que no es procedente su injerencia en los asuntos de otro partido sino desea tenerlas en el suyo, donde sobran los motivos.
En este tablero de juego, el PSOE, más que nunca, debe marcar sus tiempos y eso aconseja postergar, pero sin dilatar la celebración del Congreso, a la finalización de los contactos. Es más, estratégica-mente puede salirle bien a corto plazo al PSOE, según juegue sus piezas. Si se deja que Rajoy queme sus velas sin conseguir la investidura, la jefatura del Estado deberá encargar a Sanchez formar gobierno antes de repetir los comicios, lo que daría a Sanchez la oportunidad de acudir al Congreso para solicitar su investidura. Eso le daría la oportunidad no a Sanchez, sino al PSOE, de plantear un proyecto social y económico que permitiera hacer frente a la crisis de manera muy diferente al PP.
En esa situación, los demás grupos estarían obligados a fijar sus posturas, lo que les situaría ante la opinión pública al lado del PP, o frente a él. Si la propuesta socialista se realiza en base a recuperar todo el estado de bienestar destruido por los recortes del PP, y lleva incluido un planteamiento territorial coherente con la diversidad pluri nacional de un país unido, aún no logrando la investidura, habría aportado mucho a la consolidación interna de su partido.
Sean esos los pasos que se den o sean otros, será el momento de celebrarlos Congresos. Pero mientras, el enfrentamiento existente en el PSOE demuestra, que lo que no es ya aplazable es un proyecto de futuro de regeneración de la organización, capaz de arrancar de cero, y que solo utilice los 136 años de historia para aprender de los aciertos y errores cometidos, porque solo así podrá caminar hacia el nuevo tiempo político que ya está aquí, aunque nos neguemos a reconocerlo. No hay que tener miedo a hacerlo, lo mismo que se hizo tras la dictadura. Es imprescindible generar un proyecto de partido renovado, capaz de ilusionar, porque el actual no ilusiona, y si no lo hace, es que hay que cambiarlo.
Para hacerlo están los congresos, federal, regionales y provinciales, pero no con la premura que impone el momento actual, que haría de ellos un plebiscito para los que llevan las riendas del partido en regiones y provincias, donde la sensación del votante es que la diferencia entre militantes y direcciones está en que las bases no piensan en beneficios personales, sino en los del conjunto de la organización. Y es lamentable que una diferencia tan pequeña, acabe teniendo una importancia tan grande para todo un país.

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