domingo, 19 de enero de 2014

La Ley de Interrupción del embarazo de Rajoy

Aunque me afecta también como médico, no he realizado ninguna entrada al blog sobre el tan actualmente mediático asunto del aborto. Y no lo he hecho, no porque no tenga opinión al respecto, sino porque estoy convencido de que plantear esta reforma, y en este momento, es solo una maniobra del PP tratando de desviar nuestra atención de otros temas de mayor calado político, aunque menor impacto social. Una amiga me ha pedido opinión al respecto, y mi  comentario es breve.
No creo que esta sea una ley de Gallardón, sino una ley del gobierno de Rajoy, y por tanto del propio Rajoy, que se escuda en su ministro para evitarse el desgaste político que sabía le supondría al PP su tramitación. Las encuestas muestran ese desgaste del PP, y él ha colocado delante el parapeto de Gallardón para que los golpes no le alcancen.
Indiscutiblemente es una ley regresiva, y que nos retrotrae a mis épocas de estudiante, (casi cuarenta años atrás), cuando solo podían abortar quienes disponían de recursos económicos para viajar fuera de España, y en la que las mujeres con menos recursos se la jugaban con métodos que ponían en riesgo su vida. No entiendo que el ministerio de sanidad guarde silencio en este asunto que le afecta directamente, salvo por la obediencia debida, ya que, repito, es una decisión personal del presidente del gobierno.
El PP se ha acostumbrado a mentir, y aquí también lo hace. Se miente cuando argumentan, que se pretende volver al consenso, (según el PP alcanzado en el 1985), cuando la hemeroteca demuestra que entonces tampoco hubo consenso con la ley promovida por el gobierno socialista.
No satisface a nadie. No es una ley que satisfaga a nadie en la izquierda, y curiosamente tampoco a toda la derecha, puesto que la ultraderecha integrada en el PP, la considera corta de miras desde su planteamiento de integrismo ultra católico.
Tampoco puede ser válido el argumento de que con esta reforma se busca la defensa de la vida. Por mucho que disfrute Gallardón mostrándose como el meapilas que es, para la iglesia nunca será admisible regular el aborto puesto que regular es admitir abortar en algunos supuestos.
Y para finalizar, es vergonzoso que una ley que afecta a hombres y mujeres, se redacte por una comisión compuesta exclusivamente por varones. Que un político del PP de los que han formado parte de esa comisión, se pronuncie en público diciendo que si su futuro hijo tuviese una malformación, lo tendría, entraría dentro de lo razonable y de lo respetable, puesto que entiendo que obedecería a sus creencias. Pero le guste o no, él no podría decidir, sino que sería su mujer la que tendría que hacerlo.
El problema personal de Gallardón y de quienes apoyan esta ley, es que consideran que tienen derecho a decidir e imponer sus criterios a sus parejas. Esta ley es una muestra más, de la carencia del principio de igualdad de las políticas del PP, y de lo poco que valoran la salud de las personas, en este caso de las mujeres.
Con esta reforma, pretenden cumplir un punto, el único, de su programa electoral del que parecen acordarse después de dos años incumpliendo el resto, y lo que han hecho es crear un problema donde no lo había.
Desde esa perspectiva, es evidente que el PP solo pretende recuperar el voto de sus votantes más conservadores, aún a costa de la salud de las españolas, y de hacer el ridículo ante los ojos del mundo mundial con una ley propia del siglo pasado.

 

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