lunes, 11 de noviembre de 2013

Conferencia Política: aprender de los propios errores


Ya ha pasado la esperada Conferencia. No fue perfecta, no se consiguió todo lo que muchos esperábamos, pudieron organizarse mejor algunos aspectos, pero es innegable que algunas piedras se movieron. Contabilizar si fueron muchas o pocas, es algo que depende del cristal con que lo mire, quien haga el recuento.
Personalmente, ver reflejadas algunas de las propuestas contenidas en las enmiendas presentadas, no puede por menos que ser motivo de satisfacción, y de aceptar que las horas de trabajo que hay detrás de esas enmiendas sirvieron para algo. Decepción por ver que otras propuestas se diluyeron en la redacción final que decidieron los responsables del texto final.
En cualquier caso como valoración global, creo que sería absurdo no admitir, aunque hoy ya leí que hay quien no quiere ver nada, que hay unidad de criterios en laicismo, en recuperar derechos abolidos por el PP, reforma fiscal, igualdad, cambios internos en el modelo de partido (aquí queda camino por recorrer). Todo ello forma parte de una vuelta a los orígenes de izquierda de los que este partido nunca debió alejarse, aún a pesar de algunos notables.
Soy un convencido de que el problema de este partido no es de falta de líderes, ni dudas sobre el pensamiento y la ideología de sus bases, ni carencia de programa político. Todo esto en la Conferencia se ha visto que no son carencias del PSOE (lideres de sobra, ideas por doquier, propuestas en abundancia). De los comentarios a las conclusiones se induce que lo que se percibe, incluso de los votantes tradicionales, es desconfianza en que seamos capaces de cumplir los compromisos contenidos en esas conclusiones.
Nadie debe extrañarse si se ve nuestro programa del 2007, y las decisiones adoptadas cuando nos apretó el zapato y filtreamos con los mercados antisociales. Y menos se extrañaran si miran el cumplimiento del programa del actual gobierno. Quien no sea escéptico respecto al cumplimiento de los programas electorales en este país, es que es un crédulo o no vive aquí.
Creo que en el caso del socialismo, el problema de esa desconfianza explicitada, es consecuencia de la falta de valentía una vez alcanzado el gobierno, para poner en práctica esas ideas y esos programas. Baste de ejemplo la imagen de la vicepresidenta socialista con el Papa, en lugar de denunciar los acuerdos con la iglesia.
Este partido con ciento treinta y siete años de antigüedad, solo necesita una cosa: aprender de sus propios errores, y ello significa ser capaz de hacer frente a lo que los ciudadanos necesitamos, que se respeten nuestros derechos como ciudadanos, los que el actual gobierno pisotea mientras nos engaña con “su todo es necesario ante la herencia recibida”.
Este partido puede hacerlo, y se le debe exigir que lo haga. Es un problema de decisión política, de querer hacerlo, porque la única forma de volver a ser un partido de gobierno es que los ciudadanos sientan que el partido está de su lado y cerca de ellos, no del lado de quienes solo adoran a su bolsillo, y que lo afrontemos desde una política social y de izquierdas, y eso no puede hacerlo cualquier partido.
El reto es tan grande como la merecida desconfianza que hemos generado. Pero no hay más salida que afrontarlo ejerciendo como partido de izquierdas, capaz de hacer frente común con quienes compartan principios como la solidaridad, la libertad, la igualdad, y que estén convencidos de que esto es responsabilidad de todos y todas, no solo de los gobernantes.

1 comentario:

  1. Perdóname, pero no me creo nada de lo que vaya a hacer el psoe; está claro que ha tenido muchos años para hacer esa política de izquierdas que comentas, de la que se salió, hace por lo menos 20 años, y que no sé muy bien por qué, hemos seguido confiando en que podia cambiar el rumbo, yo ya te digo que no. Es necesario que haya una renovación pero fíjate bien en lo que voy a decir, una renovación completa del partido, eso que quiere decir, pues esto: que se vayan todos los que ahora hay, ya sé, que esto que digo no va a ser posible y por lo tanto también te digo, que es el mismo perro de siempre con otro collar, que me da igual, yo he sido militante durante muchos años en el partido y he perdido la confianza y por supuesto la motivación y mucho me temo que no me va a venir. Me da igual como lo adornes, está claro que en este país no hay izquierda de ningún tipo y esto va también por la formación IU que tampoco es izquierda, no representáis ninguno a la socialdemocracia de Eduard Bernstein y compañia, de todas maneras estaremos atentos. Saludos.

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