domingo, 20 de diciembre de 2020

Comentario del domingo 20 de diciembre

Buenos días, en este domingo gris aquí en tierras manchegas.
Son ya más de 72,5 millones de casos de COVID-19 y más de 1,6 millones de fallecidos. La esperanza está puesta en las vacunas, como si estas fueran la primera luz al final del túnel. Pero no nos engañemos, porque las vacunas no van a cambiar el panorama actual de forma rápida. Las vacunas nos ayudaran a frenar la rapidez de propagación del virus, pero para volver a la "normalidad" puede que debamos esperar hasta comienzos de 2022 siendo optimistas, según apuntan las publicaciones a las que tenemos acceso los sanitarios. Esa fecha de 2022 la fijan porque parece ser que hasta entonces no se alcanzará un número de vacunados que se considere suficientemente importante como para provocar el optimismo. Las medidas del distanciamiento social y uso de mascarillas han llegado para acompañarnos aún durante 2021 e incluso más. No es cuestión de que nos engañemos nosotros mismos, porque la salida del túnel no será ni fácil ni rápida.
Ahora conviene centrarnos en aquellas personas que tienen mas riesgo de que el Covid les conduzca a la muerte. Hoy sabemos, según se publica en los últimos estándares de la `ADA 2021 (American Diabetes Association), que el 40% de las muertes por COVID-19 ocurren en pacientes con diabetes, y por lo tanto su vacunación debe ser considerada prioritaria, al igual que para personas que tengan una obesidad extrema, como señalan también dos sociedades medicas españolas.
Pero mientras se inician las vacunaciones, seguimos viendo como en algunas ciudades siguen planteándo un testeo masivo de su población. Esto puede ser una estrategia eficaz para evitar el contagio y la propagación en esa ciudad, pero también puede quedar en un intento bien intencionado, pero fallido, como ya ha ocurrido en muchas ciudades donde esa estrategia ya se ha realizado. Puede que fuese más rentable, puesto que ya dispondremos de la vacuna en unos días, gastar todos los esfuerzos en preparar la mejor logística para la inminente campaña de vacunación. Puede que realizar un testeo masivo cause una buena imagen de sus promotores, pero lo importante no es la imagen de ellos, sino el control de la pandemia.
Cada día que pasa conocemos más cosas sobre esta enfermedad. Hoy leía una publicación donde se recogen más de 50 manifestaciones clínicas posenfermedad, y aún persisten muchas dudas sobre si otros síntomas son también secuelas del COVID. En ese articulo las agrupaban en diez familias de síntomas: generales, torácicos, neurológicos, locomotores, digestivos, otorrinolaringológicos, cutáneos, vasculares, oculares y genitourinarios. Esos datos son resultado de una encuesta a 600 pacientes en Francia. Tienen prevista una segunda fase de la encuesta para valorar la existencia de también de síntomas psicológicos o psiquiátricos. No obstante hay que pensar que estamos ante una enfermedad que solo conocemos desde hace un año, y lo que iremos viendo sobre sus secuelas con el paso del tiempo será cada día cambiante.
Por ahora la mejor forma de afrontar la pandemia se ha demostrado que es el confinamiento, pero eso nunca puede entenderse como la solución del problema. El encierro no puede ser la estrategia adecuada a largo plazo, sino que la mejor estrategia de lucha debe basarse en proteger principalmente a los grupos de población vulnerable, y sobretodo hacerlo mucho mejor que lo hicimos antes. Dentro de ese grupo a proteger prioritariamente, deben estar los residentes de centros socio sanitarios, los mayores en general, los diabéticos, obesos, pacientes con Enfermedad Obstructiva Crónica (EPOC) e inmunodeprimidos, entre otros.

Buen día. 

Una frase. Una certeza

“La política ha sufrido un deterioro de imagen enorme. Se ha instalado ese tópico de que los políticos solo están para aprovecharse. Pero la política es solo el chivo expiatorio. Lo que hay que regenerar es todo el espacio público. Incluidos los medios de comunicación, que tienen pendiente una profunda autocrítica”

C. Salmon 

Toca asumir que juntarnos en Navidad es una actividad de alto riesgo

Ayer viernes Sanidad comunicaba 11.815 nuevos contagios y 149 fallecidos en las ultimas 24 horas. España se acerca al 1.800.000 pacientes confirmados y supera los 48.000 fallecidos con test realizado. Hay una incidencia en crecimiento de 214, 12 por cada 100.000 habitantes. No somos únicos en el universo, porque el coronavirus ha llegado a casi todos los países del mundo. España lo hizo en marzo, pero ya son mayoría los gobiernos obligados a imponer restricciones y reducido de forma drástica las actividades de ocio como mejor formula para intentar contener el virus.

En las conversaciones, comentarios o debates en nuestros medios de comunicación, se impone algo muy hispano: mirarnos el ombligo convencidos de ser el centro del universo. Pasamos de ser el mejor sistema sanitario del mundo al peor, de tener a los sanitarios por héroes a verlos como villanos, de presumir de campeones del mundo a creernos incapaces de marcarle un gol ni al arco iris. Quienes así opinan se olvidan de que solo somos uno más entre el conjunto de países. Quizás esa forma de actuar es la causa de que no hayamos entendido aún, que este es un problema mundial donde no vale poner de ejemplo la gestión de los demás para machacar la nuestra, o ensalzar la nuestra para dilapidar la de los demás. La realidad es que cada país lo hace lo mejor que sabe o puede, y no es lógico pensar que todos los gobiernos quieran hundir sus economías, acabar con la restauración.
Sencillamente todos los países utilizan aquello que está en su mano, porque no hay un método infalible para frenar esta pandemia. Y a pesar de eso, el numero de fallecidos en el mundo ha superado el millón en septiembre y puede que este mes veamos doblada esa cifra. Y hablo de cifras oficiales, porque son muchos los países donde morir es lo habitual e importa poco en sus estadísticas si fue el coronavirus o lo devoró una fiera. Y a pesar de esos datos de tragedia, parece que no ha sido suficiente una primera ola para hacer entender a la humanidad el riesgo que corre la salud y la economía mundiales. Ahora estamos en mitad de una segunda que ha engrosado el registro de fallecidos a un mayor ritmo que la anterior ola primaveral, pero solo parece importante que ya disponemos de vacunas y que eso hace innecesario adoptar medidas de restricción más estrictas.
En nuestro país, la pandemia se ha convertido en un arma política arrojadiza, Si se actúa, malo porque se actúa. Si no se hace, malo porque no se hace. Se ha calificado al Gobierno de dictador por adoptar un mando único; si se delegaron las decisiones en las CCAA, entonces es desentenderse del problema, y se pide al Gobierno que asuma el mando único. Demasiado tufo a populismo, cuando no a puro cinismo oportunista, demostrando que los fallecidos importan solo si suponen votos y desgaste al rival político. Como si lo que pueda suceder a un vasco, no le importase a un manchego, a un catalán o un madrileño, y a la reciproca. Todos los demás países son modelos de gestión menos el nuestro, aunque fuera si se alabe nuestra gestión. El tiempo está acabando por evidenciar que ningún modelo garantiza ser infalible ante el virus, salvo las medidas de confinamiento.
Basta revisar la situación que hoy viven los países modelo a seguir, para constatar lo afirmado. Corea del Sur había acabado con el virus, esa misma Corea que tres días consecutivos ha superado los 1000 contagios, y hoy anuncia restricciones estrictas como las nuestras de marzo; Alemania, donde hemos visto días de cerca de 30.000 contagios y superar los 900 fallecidos; Dinamarca, que tras un récord de 4.500 contagios en un día, cerró sus centros comerciales el jueves, y el lunes clausurará escuelas, peluquerías y fisioterapeutas, solo abren supermercados y farmacias, hasta el 3 de enero; Portugal con restricciones de movilidad con 366.952 positivos pero de ellos 70.000 casos activos, y 6.000 fallecidos; la República Checa ha cerrado bares, restaurantes y hoteles; Reino Unido, registraba 20.263 nuevos casos de coronavirus; Italia con un rebrote que le ha obligado a suspender las fiestas de Navidad; Francia con cierres totales de la restauración desde hace días y horarios de toque de queda; Estados Unidos que supera las 300.000 muertes por COVID-19 y una ciudad emblemática como Nueva York no descarta otro "cierre total"; Países Bajos, los que no admitían un reparto de fondos para hacer frente a la pandemia, porque era algo que no iba con ellos, y que hoy es un país confinado hasta mediados de enero.
A pesar de esos datos de crecimiento de contagios y de esas medidas estrictas en los llamados países a imitar, curiosamente aquí no acaban de saltar las alarmas. Cada CA va por libre, y no solo no parecen ver en la pandemia un problema mundial, o de todo el Estado sino algo regional que se soluciona con medias regionales y restricciones a la carta. Parecen no querer ver que una pandemia no sabe fronteras, de patrias, ni de colores políticos, y que no se combate con medidas más orientadas a hacer su agosto electoral que a tomarse en serio que o se tomar medidas drásticas o la tercera oleada la tendremos a mediados de enero. En vez de hacer una propuesta alternativa seria, escuchar al líder de la oposición identificando como el gran problema es que el problema es que el presidente no llora como Merkel, o que le exija un mando único estatal, mientras alienta las medidas dispares de cada una de las CCAA donde su partido gobierna. El nivel de nuestra política está alcanzando las más bajas cimas de su historia.
Hay un empeño nacional en no aprender de lo vivido. Llevamos en subida desde el día 9, siguiente al puente de la Constitución, y hoy ya no hay duda que la tendencia ha cambiado y que aún no hemos visto todas las consecuencias de ese puente en las cifras. En 10 CCAA está subiendo (en cuatro la incidencia está por encima de los 250, es decir, de riesgo extremo: Baleares (322), Madrid (262), País Vasco (256), C. Valenciana (254) y Castilla-La Mancha (251). Y en las otras siete, junto con Ceuta y Melilla, se ha estabilizado. Lo cierto es que, si a ese puente le añadimos Navidad y Año nuevo, nos iremos a mediados de enero viendo las cifras elevarse sin freno hasta finales de enero.
La pregunta es ¿seremos suficientemente responsables para tener celebraciones seguras? Si dudados de la respuesta, entonces estamos contestando con un NO. Siguen siendo los mayores de las residencias los que mas fallecen, pero no se puede obviar que en cada hogar de nuestro país hay personas mayores, o conviven personas que tienen factores de riesgo a los que un contagio pondría en riesgo sus vidas. Pero el riesgo es extensible a la población en general, porque incluso quienes ya tiene anticuerpos por haber pasado la infección, desconocemos a ciencia cierta que están libres de no volver a contraerla. Muchos países no celebrarán sus navidades. Pregunta ¿Tan difícil nos resulta a los españoles plantearnos que estas Navidades, ni pueden ni deben ser como las anteriores? ¿Tan difícil nos resulta asumir que juntarnos es una actividad de alto riesgo? Siempre me gusto prevenir, debe ser por deformación profesional, y por eso os comentaré algo ocurrido recientemente. A finales de octubre yo me encontraba en Asturias, y la incidencia era baja, pero empezaba a crecer sin llegara a ser alarmante esa tendencia. A mi regreso a Albacete, las cifras seguían en la misma tendencia y el gobierno asturiano pidió autorización al gobierno central para realizar un confinamiento domiciliario y cerrar las actividades no esenciales en todo el Principado. Se le denegó, y la tercera semana de noviembre Asturias vio sus hospitales saturados, las actividades no esenciales han estado cerradas hasta diciembre.
No escuchar a los epidemiologos, y jugar a la ruleta rusa con medidas insuficientes para evitar una tercera oleada consecuencia de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, es poner por delante de la salud de los ciudadanos, algo lúdico y consumista, sin darse cuenta que esto será pan para hoy pero hambre para mañana. Al tiempo.

lunes, 26 de octubre de 2020

LA CULPA ES DEL OTRO

 Cambia el concepto de contacto estrecho.

Hasta ahora, el criterio parecía ser claro: se consideraba contacto de riesgo o contacto estrecho a aquellas personas que hubieran estado a menos de dos metros de una persona contagiada durante al menos 15 minutos seguidos. Sin embargo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) añaden ahora un matiz: esos 15 minutos no tienen por qué ser seguidos, sino que estar en contacto con alguien contagiado varias veces al día, hasta alcanzar ese tiempo, supone también ser un contacto de riesgo.

Según han ido pasando los meses, siempre ha habido unos culpables del COVID-19 diferentes:
Enero: los laboratorios chinos
Febrero: todos los chinos
Marzo: las mujeres del 8 M y los italianos
Abril: los niños en los parques
Julio: los emigrantes y los temporeros
Agosto: Los irresponsables de las fiestas y botellones
Septiembre: Los barrios pobres de las ciudades
Octubre: Los jóvenes universitarios y los jóvenes inconscientes.
Y dos culpables continuos toda la pandemia: Pedro Sánchez y su gobierno social comunista; y los otros, pero nunca yo.
También se puede poner algo de nuestra parte, no todo tiene que estar regulado por ley, pero lo fácil es pensar que la culpa siempre es de los otros. En marzo no era previsible nada, pero ahora estamos mucho mejor preparados: con EPIs, mascarillas, test PCR y de antígenos, respiradores, equipos de rastreo de contactos, conocemos como se propaga el virus, etc.
¿Dónde está el fallo?
Siempre en los otros.

NO SOMOS 'UNICOS

Países Bajos, Francia y Reino Unido, esos países tan liberales que son el ejemplo a seguir de la derecha española, curiosamente han decidido limitar la actividad económica mucho más que lo ha hecho Madrid y con menos contagios. Por ejemplo, el gobierno holandés ha cerrado la restauración durante 15 días, y aunque tienen una incidencia general alta, también tiene regiones menos afectadas que la capital española; el gobierno de Gran Bretaña ha clausurado los pubs de Liverpool con una incidencia menor que la vivida en Madrid a finales de septiembre; el francés ya hace dos semanas que decidió sus medidas y París lleva una semana con los bares cerrados y por si eso era poco,ahora ha decretado el toque de queda en las principales ciudades, que obliga a que nada pueda permanecer abierto a partir de las 9. Todos ellos están aplicando medidas más duras con respecto a la actividad económica que Madrid y que el Gobierno, que a través del Estado de Alarma podría imponer un cierre más severo. todos esos países, no tienen la incidencia registrada por Madrid a finales de septiembre, cercana a los 800 casos/100.000 habitantes en los últimos 14 días, y superando los 1.000 en determinados barrios.

Alguien debería explicar a todo el PP madrileño, que ellos deben ser ahora negacionistas, que Madrid no debe estar en Europa donde están tomando medidas muy fuertes, y aquí parece que quieren ir al contrario. La actuación de Presidenta y Alcalde parece cercana a la esquizofrenia, por muchos puntos que esa partida les haga acumular a los ojos de Casado. Juegan con juego, porque juegan con vidas humanas.

Por si alguno quiere opinión sobre porqué en España las cosas no van bien con el Covid, aquí os pongo la mía.
Hemos tenido falta de personal y de medios en todos los sitios. Se ha hecho una gestión desastrosa de los datos que nadie ha intentado darlos con transparencia, y en una pandemia son un elemento fundamental para poder llegar a su control. Se ha hecho una deseescalada demasiado acelerada en algunas CCAA (campeona Madrid) eligiendo en lugar de un confinamiento prolongado, optar por unas restricciones en capítulos. No se pusieron pronto en marcha, unos sistemas de detección y rastreo en condiciones eficientes, que fuesen eficaces. Y por último, el seguir en algunos sitios en esta segunda ola, mirando de reojo al virus y no de frente, a ver si hay suerte y se va solo.

La inmunidad de grupo "no es una estrategia, es una tragedia"
Después de que expertos reivindicaran la inmunidad de grupo con "protección focalizada" en las personas más vulnerables como un enfoque posible para contener la pandemia, las respuestas no tardaron en llegar. "No es una estrategia, es una tragedia, porque va a producir miles de defunciones que podrían ser evitadas. Es inaceptable desde el punto de vista técnico y ético", expresó el Dr. Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Para el Dr. José María Martín-Moreno, catedrático de Medicina y Salud Pública en la Universidad de Valencia, España, y uno de los firmantes de una carta abierta en The Lancet que consideró esa propuesta como una "falacia peligrosa que no se apoya en evidencia científica", la inmunidad de grupo "suena bien, pero la solución no es tan fácil. Por ejemplo, ¿quién define cuáles son las personas vulnerables? ¿Se protege y encierra también a sus convivientes? Su premisa es escurridiza, por no decir imposible, y de principios erróneos", enfatizó.
Por otra parte, no hay ninguna evidencia de que la inmunidad celular mediada por linfocitos T pueda contribuir con la inmunidad de grupo y proteger a quienes no tienen anticuerpos circulantes contra SARS-CoV-2, apuntó Caitlin Rivers, Ph. D., epidemióloga del Johns Hopkins Center for Health Security, en Baltimore, Estados Unidos

HACIENDO NUMEROS QUE NO SALEN

 Fátima Caballero, Raúl Debón

El pasado 2 de octubre, Madrid notificó 1.005 nuevos casos de coronavirus en la región el día anterior. Solo una semana más tarde, para ese misma fecha, aparecen en las tablas oficiales de la Comunidad 2.422 positivos: más del doble. Otro ejemplo más reciente, el 9 de octubre: ese día declararon 1.428 positivos en la jornada anterior. Solo cuatro días después, este lunes, han reconocido 2.183 casos ese mismo día: un incremento del 53%.
Hay ejemplos aún más extremos. El 24 de septiembre, Madrid declaró 828 positivos. Hoy admite que ese día fueron cinco veces más: 4.276 nuevos contagios.
No son anomalías aisladas: es la norma habitual. Cada día, el Gobierno de Madrid va sumando nuevos casos en jornadas anteriores; contagios que se admiten a posteriori y que modifican la estadística de forma notable. La foto reciente nunca es completa: solo varios días después, hasta más de dos semanas, Madrid refleja en sus tablas oficiales toda la realidad.

ENVIDIOSOS

 Que envidia le tenemos todos a doña Isabel Díaz Ayuso. Todas las criticas que se le hacen (y son muchas) son por pura envidia a su eficacia y a su brillantez en la gestión. Quizás la criticamos por el miedo que tenemos a que convenza a todos los españoles de lo bien que lo hace, y acabemos rendidos a sus pies votandola.

Según se desprende de su comparecencia, no hay un solo argumento técnico que justifique las medidas del Gobierno en Madrid para frenar la pandemia. Es una autentica persecución política a la presidenta de una Comunidad, que ha frenado en una semana la curva, la ha doblegado, y ahora es un autentico precipicio en caída libre su número de contagiados. Si es que tiene poco mas de 500 casos por cada 100.000 habitantes, y ella como epidemiologa piensa que esas medidas serían necesarias solo si se sobrepasan los 5000 casos por 100.000 habitantes.
Solo con mirar las medidas que ha tomado, cuando superaba los 700 casos por 100.000, nos daríamos cuenta de la ligereza con la que ha actuado doña Isabel, que la situación no es grave, que los hospitales están vacíos, y que los únicos ingresados en ellos, son votantes de Sánchez, empeñados en justificar las cifras de Illa. Y además, si tienen carnet socialista o de UP, se empeñan en que los ingresen en las UCI.
Ese podría ser el resumen de la comparecencia publica de la presidenta hoy, acompañada de un mini yo del alcalde vestido de portavoz de un partido masterizado. Porque los españoles tenemos que entender, que no hacia falta hacer nada, y que por eso, desde el 21 de junio, cuando se levantó el estado de alarma, ella no ha hecho nada, porque no hacia falta y porque no ha tenido tiempo para hacerlo. Todo lo que sucede en Madrid con la pandemia, es una conspiración social-comunista, para arruinar la economía y cargarse las libertades. Ya no recuerda el acelerón para reabrir discotecas.
Se puede discutir si el Ministerio habría debido actuar antes, pero no se puede discutir que el gobierno de Ayuso no lo ha hecho. Son 662 rastreadores, que no son ni la mitad de los que indican los criterios internacionales. Atención Primaria está desbordada. Muchos de los hospitales saturados. La solución ha sido corregir, al pasar los días, las cifras que daba al ministerio, o sea se, manipular números, disimular que no detectaba asintomáticos, ocultar que la capacidad estructural en camas no era suficiente. daban más de sí.
Y luego se queja de que el Ministerio no tiene buenos asesores. Su asesor, el Consejero de Sanidad, que es capaz de afirmar a principios de septiembre que la pandemia estaba controlada en Madrid, suena en boca de un sanitario, a falsedad, a atentado contra la evidencia científica y contra la salud. Claro que al lado de la afirmación de la presidenta "Cuando no encuentro razones técnicas tiendo a pensar que es una cuestión política. El Gobierno central choca con el modo de vida que nos hemos dado la Comunidad de Madrid”, lo del Consejero, carece de importancia.
Grave lo del Consejero. Grave lo de Ayuso. Lo de los medios de comunicación al darle "cancha" , no tiene nombre. Lo de algunos ciudadanos irresponsables, conocedores de lo peligroso de su comportamiento, mejor no calificarlo. Que el Gobierno del Estado dice algo: histeria de la presidenta. Histeria es montar un Hospital anti pandemias, con la Atención Primaria en precario y sin rastreadores. Reducir el número de PCR para que haya menos contagiados, es histeria. Todo por no admitir, que Madrid nunca cumplió los requisitos para la desescalada total, que se hizo, mal y pronto. Los empresarios que la presionaban, deberían haber pensado, si no era mejor un cierre total por un periodo más largo, que ahora cierres parciales por no se sabe cuanto tiempo.
Ahora habrá que esperar a ver como el Hospital Anti pandemias se dispara en sus costes de inversión, y así se justifican los más de 1.500 millones que asignó el gobierno a la Comunidad. Y seguro, que si se retrasa su puesta en funcionamiento, el culpable será un tal Sánchez. Pero antes toca escuchar que Navarra debería estar confinada hoy, y mañana dirán que también La Rioja.
Todo vale para que el humo impida ver la carretera. Pero ¡que envidia le tenemos todos a doña Isabel Díaz Ayuso!.

PATRIOTERISMO

 Hay cosas que no admiten mucha discusión, según los expertos. Una de ellas es que el cambio de protocolo de Madrid que estipuló dejar de hacer PCR a contactos estrechos de positivos, para pasar a simplemente prescribirles cuarentena, es una mala noticia.

Que enfermedad mortal es el patrioterismo mal entendido. Solo eso nos explicaría, que haya gente empeñada en mantener un Madrid de corrupción, y sin servicios públicos eficaces.
Esa forma de entender la gestión de una Comunidad, es el neoliberalismo en su versión más cruel y despiadada. Quienes defienden ese modelo, son aquellos que ayer consideraban nefastas décadas de socialismo andaluz para esa Comunidad, y hoy parecen no ver así de negativo los 25 años de PP madrileño para la suya. Ayuso sólo es el último ejemplo, de una cadena de desatinos que han ido machacando lo público en Madrid. Esperanza Aguirre, Ignacio González, Cifuentes y sus cremas, el ya tránsfuga Garrido, y ahora ella son los ejecutores. A cual mejor. Como para presumir. Un modelo, que da más valor a las banderas en los balcones, a las caceroladas o a los privilegios, que a la salud de los ciudadanos; a no pagar impuestos y presumir de ello, que a tener unos servicios públicos bien dotados, y capaces de atender a todos con calidad y equidad; que ponen en valor las marchas militares, los crespones negros, los bolsos de Louis Vuitton, sus palos de golf, y mientras desprecian lo público.
Es el patrioterismo de hojalata. El que ve los impuestos como una horterada reservada a las clases medias y bajas; ese que cree que la libertad sólo existe en Madrid y que el coronavirus es un invento, porque se lo ha dicho el del bar de la esquina.
Pero en Madrid, la Covid también mata, por mucho que lo único que importe sea defender un modelo político.
Buenos días y buen domingo.


Y un comentario que no es mio>
El PP se alió con los países frugales de la UE que ponían dificultades y condiciones a España para recibir los fondos europeos tan necesarios para afrontar la pandemia. Del mismo modo, vinculado a lo anterior, su objetivo ahora es evitar la aprobación de unos Presupuestos que terminarán de consolidar la permanencia del Gobierno de coalición, dotándolo de mayor capacidad para aprobar medidas que potencien el sistema de protección social.
Las derechas siempre han sido ruidosas cuando el poder ejecutivo no ha estado en sus manos. Llevan décadas reduciendo el nivel del debate público, lanzando premisas con el objetivo de que miremos el dedo y no la luna, condenándonos a posponer una y otra vez conversaciones colectivas esenciales. Ahora toca el "secuestran Madrid" o el caso Dina, con mucho discurso enrevesado y contradictorio para señalar al vicepresidente Pablo Iglesias, perjudicado por el espionaje de las cloacas, mientras el PP está pendiente de varias causas judiciales sobre delitos muy serios con pruebas sólidas.
Con tal de desviar el foco que los hechos colocan sobre ellos y con el objetivo de obstaculizar políticas más sociales, los integrantes de esas derechas lanzan el mensaje del "y tú también" o el "y tú más", para provocar una desafección social que, con la ayuda de muchos medios de comunicación, lleve a la población a concluir que todas las personas que se dedican a la política están al mismo nivel: "Todos viven del cuento, todos son corruptos, solo miran por lo suyo". Y cala, incluso entre algunos sectores de trabajadores que necesitan más que nadie una mejora, aunque sea pequeña, aunque sea solo un primer paso, porque todo suma, porque hay que soñar y pelear por un cambio contundente, pero en el mientras tanto no es lo mismo diez que cero, tener una ayuda social que no tenerla.
Olga Rodríguez

NO HAY LUGAR PARALOS TIBIOS

Parece poco exitoso el mensaje de la presidenta Ayuso pidiendo que nadie salga: Últimas noticias del coronavirus, en directo | Fuertes atascos en las salidas de Madrid al imponer el Gobierno controles policiales antes de la entrada en vigor del estado de alarma.

 Mi comentario de esta tarde de sábado, lo hago en tres entregas, para aquellos que solo les apetezca leer un poco, y a los que les guste el texto completo, que puedan disponer de el también.

NO HAY LUGAR PARA LOS TIBIOS
Algunos parecen haberlo olvidado ya, por eso lo remarco: para que se declare el estado de pandemia, han de cumplirse dos criterios: que el brote epidémico afecte a más de un continente y que los casos de cada país ya no sean importados sino provocados por trasmisión comunitaria.
Tanto ha sido el empeño en responsabilizar al Gobierno del apocalipsis, que se han olvidado de que hay un mundo más allá de Madrid, que los niveles de contagio en Europa crecen de manera alarmante en las últimas semanas y que aunque la mayoría de las CCAA siguen en umbrales máximos preocupantes, hemos sido adelantados por la República Checa en las últimas dos semanas, y hemos perdido el dudoso honor de ser los de mayor incidencia Hoy otras regiones y grandes ciudades europeas ya superan las incidencias de algunas españolas, según el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), que informa que en prácticamente todos los países europeos los casos están creciendo, y Europa ya es el segundo continente tras Asia en casos.
Eso ha obligado a todos los gobiernos, a aplicar o endurecer restricciones (cierre de bares, restaurantes, gimnasios, reducción de horarios comerciales, etc.). No solo se cierran establecimientos y se limita la actividad económica en Madrid o España. Que el mal de muchos, solo sirva de consuelo a los necios, es un sabio refrán, pero eso no justifica que este país siga líder en cainismo e incongruencias, no solo a la cabeza europea, sino incluso líderes mundiales.
Si uno mira las redes sociales, las curiosidades abundan. Quien hoy culpa a Sánchez de intervenir, es el mismo que hace unos días le culpaba de esperarse al 14 de marzo para declarar el estado de alarma, y el mismo que ayer le llamaba dictador por no acceder a levantar el confinamiento y permitir el paso acelerado de una fase a otra en esa Comunidad, y hoy le reprocha tibieza por no haber actuado antes. Pero si algo se le debe reprochar al Gobierno del Estado, es de tibieza antes, cuando no se mantuvo inflexible en el cumplimiento del plan de desescalada y de dejarse arrastrar por las voces que hablaban de ruina económica entonces.
Puede que hoy algunos empresarios madrileños, que exigían ese paso rápido de fases de desescalada, hoy hagan números y piensen aunque se lo callen, que hubiese sido mejor una sola parada de la actividad por más tiempo, que las paradas sucesivas que la actual situación de segunda oleada está provocando y que todo apunta que seguirá haciéndolo. Claro que de Madrid al cielo, y su presidenta parece empeñada en cumplir el eslogan a rajatabla.
Los expertos dicen, que la Comunidad de Madrid ha debido aplicar todas las medidas sanitarias necesarias para frenar la propagación de la pandemia, las mismas que aprobaron otras CCAA. Pero no lo ha hecho, sencillamente porque no ha hecho caso a las voces de sus epidemiólogos y sanitarios. Eso sí, esa misma Comunidad ha reprochado al gobierno que este no escuchara a los expertos, mientras Madrid hacia oídos sordos a los suyos.
Ha podido aplicar las mismas leyes que otras CCAA para implantar esas medias y decidir la propia Comunidad, pero no lo ha hecho. Ha podido solicitar como Comunidad, el estado de alarma, y el Gobierno se lo habría concedido, pero no lo ha hecho. Buscaba lo que ha sucedido, que el estado de alarma fuese decretado de forma unilateral en un Consejo de Ministros, que por cierto retrasó su hora de celebración a petición de la presidenta madrileña, para reunirse y encontrar una solución.

Lo que ha sido común en todo este proceso, es la actitud de la presidenta madrileña. Reunión tras reunión entre gobiernos, ella ha seguido afirmando, que el Gobierno central está contra ella y no contra Madrid, que todo es una persecución ideológica, donde ella es la única víctima, y no los enfermos del Covid. El objetivo de la estrategia seguida ha sido muy claro, que fuese el Gobierno del Estado el que decretase el estado de alarma en la Comunidad. Lo que tenía que hacer ella, era sencillo. La presidenta madrileña decidió no hacer nada y dejar que las cosas siguiesen su curso, sin importarle si con esa actitud ponía en riesgo la salud de los madrileños, puesto que ella es sabedora de que existe transmisión comunitaria, como ha afirmado públicamente.
Si se mira el resto de situaciones del país, la conclusión es que no habría sido necesario llegar hasta aquí. Ahí están Orense, León, Palencia y antes algunas ciudades catalanas, que adoptaron las medidas que ahora se aplican en Madrid, sin precisar el estado de alarma. Porque las medidas adoptadas para Madrid, son las mismas que se están aplicando ya en otras comunidades, incluso son menos rígidas, y lo más llamativo, idénticas a las que el propio gobierno de Ayuso ya había tomado, para los barrios pobres de Madrid.
Lo fácil para muchos tertulianos televisivos, es acusar al Gobierno de ir contra la Comunidad, y pocos quieren aceptar y ver lo fácil que le ha sido a la Comunidad ir contra el Gobierno del Estado. Lo que le ha preocupado a la presidenta madrileña desde el principio de la pandemia, es exclusivamente como iba a quedar su figura política. Nada le ha preocupado la gestión de la pandemia en su Comunidad. La importancia de los pacientes, los sanitarios, los hospitales, los centros socio-sanitarios, los colegios o las universidades, ha sido nula, frente a cómo iba a quedar ella al final de esta disputa.
Para afirmar lo anterior, basta hacer una revisión de lo acontecido. Ella empieza negándose a cerrar Madrid, para luego afirmar que era ella quien había propuesto el cierre para toda España; no quería la intervención del Estado en Madrid, para luego colgarse el montaje de un hospital en IFEMA, realizado por las Fuerzas Armadas, como gestión propia; luego quería desconfinar Madrid a toda costa sin cumplir los criterios fijados en la desescalada, aunque por ello le dimitiera la Directora General de Salud Pública; ahora, y cuando esa apertura rápida ha traído los números de esta segunda ola, ha empezado por negarlo, luego no queriendo adoptar medidas, y siempre enfrentándose al Ministerio. El resultado final de todo ese ir y venir, es la pérdida de un tiempo importantísimo en la lucha contra la pandemia y la inmensa confusión ciudadana. Y por si eso era insuficiente, ayer remata la faena con su recomendación a los madrileños de “no salir de Madrid”,. Como no da puntadas sin hilo, seguramente busca apuntarse en unas semanas el resultado, si bajan los contagios, o poder culpar a quienes no le hicieron caso, si estos aumentan. Al tiempo.

En esta maraña, todos declaran ser ellos que saben, y que siempre es otro el culpable de los males. Los sanitarios decían que los políticos mandan pero no saben; los políticos dicen que los sanitarios saben, pero no de todo, y menos de política; los jueces han dicho que ellos saben más que nadie; los medios dicen que nadie como ellos para desinformar, según opine el dueño del medio; los ciudadanos no pintamos nada, y eso que dicen que vivimos en una democracia.
Una mala gestión de la pandemia en Madrid, no es un suicidio político e Ayuso o de Illa, sino un crimen contra los ciudadanos. Pero tampoco muestran un espíritu muy solidario, aquellos que como respuesta a la pregunta ¿Qué opina de la pandemia? Responden “es una ruina”. Esto pone los pelos como escarpias, porque evidencia que solo se apuesta por la economía a costa de la salud, intentando salvar un verano insalvable, y ahora un puente que se ha derrumbado sobre el Manzanares.
Algunos, más empeñados en ver solo la disputa política, e ignorar la gravedad sanitaria de la situación, no compartirán esta afirmación: la Comunidad de Madrid se encuentra en estado de alarma aprobado por el Gobierno en un Consejo de Ministros buscando proteger la salud pública. Nadie le perdona la gobierno central que no actué en defensa de la ciudadanía. Era una exigencia ante la extensión del coronavirus y la inacción del gobierno de la Comunidad. El Gobierno del Estado ha respondido adecuadamente y con firmeza, aunque debería haberlo hecho antes.
Pero no se nos puede escapar que Madrid es solo una excusa. Todo para justificar que el asalto del PP a la Moncloa se libra en Madrid. Poco parecen importar en esta disputa las carencias del sistema sanitario, sobre todo el de Madrid, en los medios de la derecha, que describen a un Sánchez dictador frente a una jovial y trabajadora Ayuso, con ansias de libertad. En un PP con las encuestas de ABC diciendo que viene Vox, ya no se disimula con la moderación, sino que se apuesta decididamente por la radicalización, lo que en la derecha significa volver a sus raíces, esas que arraigaron durante cuarenta años en el poder. Haría reír, sino fuera porque es dramático, ver a los autoritarios de toda la vida quejándose del autoritarismo del gobierno. Libertad de expresión nunca puede significar, libertad para mentir.
Y en el gobierno de la Comunidad, ya sobran los tibios. Hoy el consejero de Sanidad de Madrid aseguraba ya que el Gobierno central debe "levantar cuanto antes" el estado de alarma impuesto en la región, que considera "un auténtico atropello a los madrileños”, mientras a la vez asegura que se deben seguir aplicando medidas de restricción en función de las zonas básicas de salud. A la vez, la consejera de Presidencia de la Comunidad ha reconocido este sábado que "nadie puede estar orgulloso de lo que está pasando", que "el dialogo era necesario desde hace meses" y que el estado de alarma se ha dictado "de una forma un tanto autoritaria" por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Si el gobierno del Estado no se pone en su sitio, si antes se le hizo responsable de la falta de recursos en los 17 sistemas sanitarios transferidos, si se le culpó de los muertos en las residencias de mayores competencia de las CCAA, y se le acusó de ocultar los muertos (aun dependiendo todos, tanto el INE, como el MoMo del Ministerio de Justicia y el Ministerio de Sanidad, del Gobierno), ahora se le hubiese acusado de haberse retrasado en aplicar el Estado de alarma en Madrid, en cuanto se incrementase el número de fallecidos. Cinismo puro es, que algunos de los que critican la declaración del estado de alarma en Madrid, lo exijan para otras CCAA. En fin, lo que decía, cainismo puro y duro.
El final de este tira y afloja es que se está produciendo una desmotivación en el cumplimiento de las medidas, por el circo mediático y político al que asistimos, y no ayuda a que volvamos a darnos cuenta de la importancia de extremar ese cumplimiento.
La situación de Madrid invita a no creer en nada, ni en nadie. Lo cierto es que hace meses que se veía venir el choque Gobierno–Comunidad y hasta que no se ha producido, algunos no han estado contentos.

INCOHERENCIAS

Ayuso y el PP cambian como el viento de dirección. Hoy ya acusan a Sánchez de intentar confinar totalmente Madrid.
Si se lee la orden ministerial, vemos que lo que hace es extender a la totalidad de los municipios más poblados y con tasas elevadísimas de contagio las medidas que la propia presidenta madrileña ya había aprobado para algunas zonas.
Además, resulta que esas medidas, que, los técnicos consideran demasiado suaves para frenar el virus, permiten mantener todas las actividades y sólo limitan algunos horarios y condiciones de prestación de servicio relacionadas con el ocio y la hostelería.
Sin embargo se sigue vendiendo un acoso a la presidenta en las redes, para lo que ni se tiene en cuenta la opinión de los técnicos que antes se exigían, y se manipulan los datos de hospitales de Madrid, cuando son los datos de la propia Comunidad los que demuestran la necesidad de esas medidas.
Madrid lleva desde la desescalada sin poner en marcha un sistema de rastreo eficaz, no ha reforzado la atención primaria, y el sistema de realización pruebas PCR esta colapsado.
En estos momentos Madrid tiene un 23% de ocupación en camas convencionales frente a la media nacional del 9,2%, y un 42% en las de cuidados intensivos, frente al 18% de media nacional.

En resumen, el Gobierno de Madrid se rebela contra las medidas que lleva exigiendo una semana, y que son las mismas que ese mismo Gobierno estaba aplicando ya a 45 zonas de salud. Si esto no es una ceremonia de la confusión, poco le debe faltar. Y no. No es el Gobierno del Estado el que persigue al de Madrid, sino este el que está jugando a cambiar de posición a cada hora, convirtiéndose en un peligro para los madrileños, que deberían quitarse la venda y leerse los datos en la propia página web de la Comunidad antes de decir en las redes las barbaridades que algunos dan por ciertas.


De abanderada del "anticierre", a pedir a los madrileños que no salgan de sus casas (digo yo, que será por la pandemia, aunque presuma de que la bajada de contagios es de vértigo).
Lo cierto es que antes se hacían 27.000 PCR semanales y ahora solo 20.000, así que hay está claro porqué hay menos contagios. Siguen con pocos rastreadores y sin reforzar la Atención. Lo iba a arreglar con un millón de test en una semana, pero aún no han llegado a 50.000 los realizados.
Esta presidenta, parece que solo está preocupada de que, los que económicamente tenga capacidad, se puedan ir de vacaciones. Mientras eso le preocupa, no lo hace, tanto o lo hace poco, el dolor y sufrimiento del resto de ciudadanos madrileños/as.
¿Qué le impide ver la crítica situación de la pandemia en Madrid? No se explica, cuando era ella la que reprochaba al gobierno no intervenir y que no le hiciera caso a los sanitarios. Pues ahora, yo no conozco ningún sanitario de su Comunidad, que de botes de alegría por el caso que ella les hace, ni que quiera levantar las medidas, más bien al contrario: les parecen insuficientes. Madrid, mientras mantenga las actuales cifras, debe permanecer confinada, y si no adopta la Comunidad esa decisión, debería hacerlo el Estado, que es lo que se ha visto obligado a hacer. Esa es la mejor decisión desde la óptica sanitaria, aunque no sea lo mejor desde la economía. No se entonces porque, siempre tras la lotería, se dice eso de "mientras tengamos salud...", o aquella de "la salud es lo primero". Para Díaz Ayuso parece que es el euro. Claro, mientras no muera alguien próximo.


 

Y ASÍ EMPEZÓ OCTUBRE

Puede que los árboles nos estén impidiendo ver el bosque. No puede ser solo una pataleta de doña IDA, que el miércoles parezca que entre Moncloa y el gobierno madrileño existiera un atisbo de sintonía, y antes de 24 horas todo se vaya al traste. El acuerdo se alcanzó en una negociación en que a la Comunidad la representaba el Vicepresidente, que es de Cs y no del PP, lo que convertía ese acuerdo en un espejismo.
Lo cierto y verdad es que los contagios y las medidas a tomar importan un rábano. Lo que estamos padeciendo son las consecuencias del eterno conflicto interno entre PP y Cs desde que formaron gobierno en la Comunidad.
Si Aguado se viste por los pies, presentaría su dimisión porque su presidenta le ha desautorizado y ha quedado a la altura del betún. Mientras doña Arrimadas se muestra muy preocupada por la visita del rey a Cataluña.

Sería para reírse por lo cómico de la situación, si no estuviésemos viviendo un drama que cuesta vidas. 


Han sido muchos los desencuentros entre PP y Cs en la Comunidad de Madrid pese a ser coalición, pero los medios sólo las ven el el Gobierno entre Psoe y UP.
Han sido claros los encontronazos Ayuso-Aguado, pero debe haber un bien mayor que proteger para no romper la baraja. Lo más fuerte fue cuando Aguado no dimitió, mientras que Reyero, consejero madrileño de su partido, denunció que desde sanidad no se le respaldará en la gestión de las residencias de mayores madrileñas. Las dramáticas consecuencias de ese no apoyo son bien conocidas. Ahora, tras el acuerdo con Sanidad para aplicar las medidas, le vuelven a dejar con el culo al aire, pero Aguado continúa. Hoy además, se opone al recurso de la Comunidad a la Orden ministerial de medidas, pero la señora Ayuso la recurre, porque quien manda en ella (MAR) ha dicho que se recurra contra viento y marea. Pero Aguado tampoco por eso se marcha.
La pregunta surge sola ¿De qué teta estará chupando Aguado? Muy bueno debe estar el calostro, que le importa más que su dignidad. ¿ Es que no es consciente de que la impresentable Ayuso lo ha dejado a los pies de los caballos?
Poderoso caballero es don Dinero

El consejero de Políticas Sociales, Igualdad y Natalidad de la Comunidad de Madrid, Alberto Reyero de Ciudadanos, ha presentado su dimisión por carta a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, a la que ha deseado "suerte y acierto" en un mensaje en el que ha apelado a la "unidad de las instituciones como el camino más acertado para vencer al virus".
Señala que su decisión ha sido "meditada" porque ve necesario "cerrar una etapa, dar un paso al lado" y volver a sus funciones en la Asamblea de Madrid "desde donde seguiré defendiendo los derechos de las personas más vulnerables".


Un comentario
En Madrid, la pandemia empieza a requerir de todos los recursos hospitalarios disponibles. La prueba de que esto es así, está en las suspensiones que se están produciendo de cirugías programadas. Esto se produce cuando es necesario disponer de camas para atender a pacientes Covid, porque eso obliga a aislar plantas hospitalarias completas con todas sus camas, y dedicarlas a atender a los pacientes de la pandemia. Esta información no es para amedrentar a los ciudadanos, sino para que conozcan una realidad que la Comunidad se niega a reconocer.
Algunos especialistas de la sanidad madrileña, ya lo reconocen ante los medios y hablan de plantas llenas, las UCI con más pacientes de los que habitualmente atienden y de servicios hospitalarios suspendidos. Madrid inicia enero con 735 casos por cada 100.000 habitantes, la atención primaria desbordada, la ocupación hospitalaria superior al 27 % y las UCI por encima del 41 % de ocupación. ¿Se pueden poner más camas? posiblemente sí, pero ¿se dispone de personal para atenderlas? Posiblemente no.
La situación no es la de abril, se dispone de más protección para empezar, pero hay hospitales donde se han cerrado quirófanos para poner camas de UCI, y en otros hacen obras para ampliar las unidades de Cuidados Intensivos. Si el avance de la pandemia continúa, solo se podrá atender Covid y las urgencias de otras patologías, y la sensación es que se están acercando al colapso. Algo que se ha aprendido de la primera ola es, que parar totalmente la actividad de consultas y quirófanos supuso un desastre pero puede que haya que volver a hacerlo. Que volvamos a estar en la misma situación de abril, es la prueba de que los gestores no han aprendido nada dela primera ola, y ya empieza a plantearse el traslado de especialistas de otros servicios a atender enfermos Covid, y cerrarla actividad de sus servicios.
Todo esto ocurre mientras contemplamos la disputa entre el Gobierno de la Comunidad y el Ministerio de Sanidad. En ese tira y afloja, Ciudadanos juega un papel de búsqueda de consenso, y el PP uno de confrontación frontal. Pero manda el PP y en unas horas ha desautorizado al vicepresidente en varias ocasiones, seguros de que en Cs se tragaran todos los sapos necesarios con tal de continuar formando parte del gobierno y que nunca apoyarán una moción de censura contra Ayuso. Pierden todos los madrileños, pero a su gobierno no parece importarle, y su estrategia es convencer a los madrileños que todo es consecuencia de una actitud contra el Madrid del PP, por parte del Gobierno socialista del Estado, pero sin querer que se sepa que 8 de las 10 ciudades en que se aplican las medidas están gobernadas por el PSOE.
Aunque lo niegan, lo evidente es que una parte del gobierno regional no se fía de la otra parte de ese gobierno. Hoy a dimitido el consejero de Políticas Sociales madrileño, Reyero, miembro de Cs. Aguado ha tenido razones sobradas para dimitir, pero no lo ha hecho. La situación de Ciudadanos no es de buenas perspectivas electorales.Tienen 10 diputados en el parlamento español, y diferentes cargos en Madrid, Andalucía y Castilla León. Su futuro va a depender de cómo les vaya en las próximas elecciones de Cataluña, y nada apunta a que les irá bien. Pero en tanto esos comicios llegan, su actuación en Madrid está resultando un papelón, y su baile de posiciones pasando de la derecha al centro, del centro a la derecha, y viceversa, da poca confianza y las urnas se lo demostraran.
Mientras, deberían pensar más en los ciudadanos de Madrid, que en lo que les pueda ocurrir en Cataluña, y seguir a la sombra de Ayuso será una factura inmensa.
Al tiempo.

ASÍ TERMINO SEPTIEMBRE

Por si a alguien le quedaba alguna duda, de que el sistema de justicia en nuestro país es una vergüenza, parece que el propio sistema está empeñado en despejarla.
Acabamos de conocer la sentencia de la Audiencia Nacional sobre Bankia. La Audiencia dice exactamente lo contrario de lo que decían otros miembros de ese mismo sistema de justicia, que, según parece, no debían tener ni zorra idea de lo que es un juicio, y se inventaron pruebas por capricho o manía a los acusados
Cuando se revisa lo que ocurre en otros casos, todo huele a que la nuestra es una justicia hecha a medida en función de quienes sean los sujetos de su aplicación. Si un inocente acaba en la trena el daño es inmenso a su persona. Pero en este caso, también me gustaría que no olvidemos a todos los afectados por este caso que vieron volatilizadas sus inversiones.
Y ahora pregunto ¿nos devolverán a los españolitos de a pie, los 20.000 millones de euros que nos costó el rescate de Bankia?
Y ahora respondo: Pues va a ser que no.

Lo único que escucharemos a partir de ahora son alabanzas a ese genio de las finanzas (como demostró en el Fondo Monetario Internacional) del que nos privó Jose Mari como posible Presidente del gobierno. Del resto de perjudicados pronto nos habremos olvidado.


 Dice Feijóo (el bueno del PP): Es inaudito el enfrentamiento del Gobierno de España con el Gobierno de una Comunidad Autónoma.

Y digo yo (que no soy nadie): Es inaudito el enfrentamiento del Gobierno de una Comunidad Autónoma con el Gobierno de España.
¿No habíamos quedado en que lo que importa es España que es indivisible?


El callejero de Madrid cambiará porque el pleno del Ayuntamiento ha aprobado hoy retirar el nombre de la calle en memoria al ministro socialista Indalecio Prieto y de Largo Caballero. Los votos del PP, CS y VOX lo han hecho posible a de la formación de ultraderecha. Para eso sí les sirve la Ley de Memoria Histórica.
¿Que tal si todos los Ayuntamientos gobernados por la izquierda hacen lo mismo con todos los nombres del franquistas?
Mejor no, que entonces será revanchismo y remover las dos Españas. ¿Verdad?


Puede que esta sea una opinión equivocada.
Creo que el hecho de que el Secretario General del PSOE de Madrid, sea a la vez el Delegado del Gobierno, es un error porque le impide a los socialistas madrileños hacer su labor de oposición clara y visible, y mostrarse como alternativa a los desvaríos de Díaz Ayuso.
Lo mismo ocurre con el caso de Martinez Almeida. Ser a la vez Alcalde de Madrid y Portavoz del P, le convierte a los ojos de todos en una muletilla del PP. Eso le impide ejercer como alcalde de todos los madrileños, apareciendo como el representante de su partido, y olvidando aquello de que era "el alcalde de todos".
Esto, aunque parezca no tener relación con la situación sanitaria por la pandemia en Madrid, resulta un lastre importante para que pueda encontrar una salida política a la situación, que precisamente está más enconada porque se anteponen los criterios e intereses políticos a los sanitarios.
Si esto sucede en los dos grandes partidos, junto a que Ciudadanos está en caída libre, ¿favorece a Vox Madrid? ¿Perjudica la convicción democrática de los ciudadanos?


Difícil entender el contenido del acuerdo Gobierno España-Gobierno C. de Madrid. En julio se elaboró un Plan de Respuesta Temprana, y en ese plan se establecían una serie de criterios y de indicadores, que debían servir para evaluar el riesgo que podría suponer la segunda oleada en una Comunidad Autónoma.
Sanitariamente, no considero acertado, que ahora se vayan a reducir a cuatro criterios solamente. La sensación es que vuelve a imponerse lo político sobre lo sanitario, en un problema tan grave como es la pandemia.
Hay ocasiones en la que los acuerdos acaban en un pacto con el que finaliza una guerra, y eso puede ser bueno. Pero eso generalmente, viene a demostrar que la política, o mejor dicho, los políticos, cada vez se alejan más de la gente corriente y de sus problemas. Que al final se impongan los criterios partidistas en una situación como esta, es la prueba de ello.


Aunque puede que hoy o mañana cambien de opinión, Ayuso y su equipo, al parecer, han decidido acatar las medidas propuestas por el Gobierno.
La cuestión que llama la atención, es que no las aceptan porque sean las que necesitan los madrileños, sino porque se van a aplicar en todo el territorio español, y a todos los municipios que están en las mismas condiciones. Luego nos enteramos, que de los municipios que reúnen esos criterios, nueve de ellos son de la Comunidad de Madrid:: Madrid, Fuenlabrada, Parla, Alcobendas, Torrejón de Ardoz, Getafe, Leganés, Móstoles y Alcalá de Henares.
Lo único que se puede concluir es, que sabiendo esto, lo que ha hecho el gobierno de la Comunidad de Madrid, es dejar que sigan los contagios, las hospitalizaciones y las muertes, durante este tiempo de discusión, porque su objetivo no era salvaguardar la salud de los madrileños, sino impedir, que asumiendo esos criterios, alguien pudiese ver en ello una derrota política.
La realidad es dura. Porque esto viene a demostrar, que las medidas era necesario tomarlas antes, pero que se adoptaran tarde por interés partidista.
Es una vergüenza, que se imponga la soberbia de una persona sobre el interés general, y se le permita, señor Ministro.


Poco ha tardado la Comunidad de Madrid en romper el acuerdo de ayer tarde. Madrid rechaza aplicar las nuevas medidas que propone Sanidad a toda la capital. El ministerio pide restringir entradas y salidas, reducir aforos y cerrar parques infantiles en las localidades más afectadas.
Al final tendrá que ser una orden ministerial. Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible.


Benjamín Prado hace una fotografía en Infolibre, de la que se puede discrepar, pero que merece ser leída. Esto es solo un trocito de ella.
"Una tarde, Díaz Ayuso pide que se hagan pruebas PCR a quienes aterricen en Barajas y a los viajeros que lleguen en tren a Madrid, pero de forma simultánea ella y su consejero de Transportes continúan asegurando que en el Metro no hay el más mínimo riesgo, a pesar de las aglomeraciones que se producen en las estaciones y en los vagones cada jornada, y que tanto ahí como en los autobuses de la EMT no hay constancia de que se haya producido ningún contagio. ¿Cómo lo saben? ¿Cómo saben que no es ahí dónde han sido infectadas y han enfermado las personas que sufren ese hacinamiento, aunque después los síntomas aparezcan en sus domicilios o en cualquier otro lugar?
El resultado, ya lo sabemos: Madrid es de nuevo el epicentro de la catástrofe y eso tiene que ver con la gestión de quien manda aquí desde hace veinticinco años, es una consecuencia de sus privatizaciones, su destrucción infatigable de lo público y su falta de inversión: según los datos oficiales del Ministerio de Sanidad, la tasa de profesionales médicos por cada mil habitantes en Madrid, cuya densidad de población mencionan ellos mismos a menudo para usarla como disculpa del número de afectados, es menor que las de Aragón, Asturias, Castilla y León, Navarra y País Vasco. Las quejas incesantes de los profesionales, obligados a atender a una cantidad inabarcable de pacientes en sus consultas, dejan claro que falta personal y que parte de los mil quinientos millones de los fondos comunitarios que ya se le han entregado debería haberlos usado para eso, no para construir un hospital de pandemias seguramente privado. Su última ocurrencia ha sido tratar de censurar a los médicos o enfermeros, mediante otra de sus ya tristemente célebres notas internas: “El profesional nunca actuará por su cuenta ante un medio de comunicación, siempre debe contar con la autorización del centro” y del departamento de Comunicación de la Comunidad de Madrid.
El PP actual no tiene recursos, sólo discurso, habla mucho pero no aporta nada, y ante la falta de iniciativa se refugia en temas absolutamente menores como la ausencia del rey en la entrega de despachos del Poder Judicial, eso sí, al mismo tiempo que tiene bloqueada su renovación, saltándose de ese modo, una vez más y a cara descubierta la Constitución, de la que arranca las páginas que no le interesan en cada momento, mientras reparte a los demás certificados de constitucionalista.
Hace falta otra derecha, y en el propio Partido Popular hay opciones mucho mejores que, antes que nada, deberían alejarse de sus actuales socios, porque para lo único que sirve la ultraderecha es para sembrar la discordia, multiplicar el odio, propagar el miedo y avergonzar a cualquier ser decente, sea cual sea su ideología, que ve cómo un grupo de alborotadores puede estar meses acosando al vicepresidente Iglesias, la ministra Montero y sus hijos, y cuando los niños son ingresados en un hospital, esas mismas personas, u otras del mismo círculo, inundan las redes con mensajes en los que les desean lo peor. Es una vileza que los define y tal vez un delito que debería investigar la fiscalía que para otras cosas es tan minuciosa. España no merece tener a gente así, ni que Casado y los suyos los sienten a su mesa."
Su ultima frase es brutal "La crispación agrieta la democracia y es por esa fisura por donde entra el veneno."


En esta ceremonia de la confusión en que se ha convertido la disputa política respecto a las medidas a adoptar para intentar frenar el avance la pandemia en la Comunidad Madrileña, creo que en las redes se está manipulando de manera interesada lo que significan las propuestas realizadas por el Ministerio.
La propuesta del Ministerio consiste en que las mismas medidas que ya están en vigor en Madrid, todas ellas aprobadas por el Gobierno de la Comunidad, no se limiten a un número de zonas de salud, sino a toda la capital y a todos los municipios más afectados.
Si alguien entre todas esas medidas, encuentra una sola de las mismas que suponga el confinamiento domiciliario como se realizó en marzo, o impiden realizar alguna actividad económica, que la exponga en letras grandes y visibles. Las limita pero no las impide. Hoy los nuevos contagios en la Comunidad de Madrid representan el 43$ del total de los del conjunto de España, y ese es motivo para, como poco, limitarlas.
Léanlas completas, están en los diarios, y verán que sólo establecen limitaciones a las actividades de se pueden calificar como de ocio.
Los ciudadanos de Madrid, además de victimas del Covid, están siendo victimas de un enredo, de un juego impresentable, de un intento de utilizar el gobierno de una Comunidad para desgaste del Gobierno del Estado, mientras los ciudadanos de Madrid van muriendo miserablemente abandonados por quien ha tenido y tiene las competencias de organizar su sanidad, de las que ha hecho dejación, anteponiendo los intereses partidistas y económicos a la salud de los ciudadanos.



Estupidez

  "Es solo por su estupidez que algunos pueden estar tan seguros de sí mismos". Franz Kafka, escritor checoslovaco. Nunca podemos ...